sábado, 26 de noviembre de 2016

¡COMANDANTE FIDEL CASTRO, HASTA LA VICTORIA!

Los comunistas en Guatemala expresamos nuestro más sentido pesar por el fallecimiento del Comandante Fidel Castro Ruz, dirigente histórico de la Revolución cubana y guía de todas y todos los revolucionarios en el mundo.

Su praxis humanista, ética, revolucionaria y comunista, es la prueba irrefutable que el ser humano es capaz de triunfar pese a toda adversidad, pese al poder finito de las burguesías locales y el imperialismo. 

Su lucha por la libertad y la dignidad de la clase trabajadora, del pueblo cubano y latinoamericano, de la humanidad y del planeta tierra, lo catapultan como Un Gigante en la Historia de Humanidad.

Fidel Castro fue y será un vencedor por siempre. Derrotó la dictadura y al imperialismo y junto a su partido y su pueblo fue capaz de construir el socialismo, único régimen que hace posible la dignidad y solidaridad humana, la independencia y soberanía, la justicia en su más amplia y profunda concreción.

Como pueblo guatemalteco y como revolucionarios sabemos, hemos vivido, hemos sido beneficiados por los ideales y frutos solidarios de su lucha y trabajo. La Brigada Médica Cubana es apenas uno de los miles de legados de Fidel y la Revolución cubana en nuestro país. Los guatemaltecos que recibimos la solidaridad cubana, que somos miles y miles, lloramos su partida. 

Cuba y todos los pueblos del mundo seguiremos celebrando su vida, paradigma de ser humano y comunista.

Su guía seguirá alumbrando nuestro camino revolucionario por conquistar la emancipación de la clase trabajadora y de nuestros pueblos, frente al capitalismo y el imperialismo. Seguirá presente en nuestra lucha por construir el Socialismo en Nuestra América, La Patria Grande. Estará, sin duda, presente en nuestras gestas victoriosas.


¡Comandante Fidel Castro, hasta la victoria!

¡Viva Fidel Castro!

Partido Guatemalteco del Trabajo
¡Por Guatemala, la Revolución y el Socialismo!


Guatemala, 26 de noviembre de 2016.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

DECLARACIÓN POLÍTICA EN EL 67 ANIVERSARIO DEL PARTIDO GUATEMALTECO DE TRABAJO

Los comunistas guatemaltecos conmemoramos el 67 aniversario de nuestro Partido en un contexto nacional de continuidad de la crisis gubernamental, caracterizado por las pugnas entre las élites empresariales, políticas y militares que buscan el control del Estado y sus bienes; por el descarado aumento de la injerencia estadounidense y por el paulatino crecimiento de las luchas de resistencia populares y comunitarias. En el plano internacional destaca el avivamiento del belicismo imperialista, especialmente de Estados Unidos, contra pueblos que como los de Sudamérica y Medio Oriente plantean una vía alternativa de desarrollo, progreso y paz.

A nivel internacional, el derrumbe de la Unión Soviética y la caída del socialismo europeo marcaron el inicio de una nueva época, que no suprime la necesidad histórica del socialismo, pero constituye una restauración conservadora de la dominación y la hegemonía capitalista neoliberal. La humanidad enfrenta una mayor y acelerada expansión del capital y sus violentas formas de reparto territorial, que implica la desterritorialización de los pueblos, el despojo de los bienes públicos, el extractivismo ampliado, la desregulación de la economía, la flexibilización laboral, la fragmentación del proceso productivo y nuevas formas de acumulación.

A estas dinámicas imperialistas corresponde un mayor despliegue de viejas y nuevas estrategias de dominación y conquista, como la expansión militar estadounidense por el mundo entero, especialmente en zonas de importancia geoeconómica y geoestratégica; la mayor injerencia en los asuntos internos de países no alineados o incómodos a sus intereses; las intervenciones militares y políticas mediante la planificación e impulso de golpes de Estado, tal como ocurrió en Ucrania y Brasil o como lo intentan en Venezuela. Ello explica por qué Estados Unidos amplía su presencia militar en el mundo bajo el argumento de combatir el terrorismo, el narcotráfico y la corrupción. En Centroamérica esta presencia se da a través de las bases militares de “Soto Cano” o Palmerola y de la Mosquitia en Honduras, de Comalapa en El Salvador y con las acciones del Comando Sur y la Fuerza de Tarea de Propósito Especial Aire-Tierra de Marines, que empezó a operar el 9 de junio de 2015.

A casi 100 años de la primera revolución socialista triunfante en Rusia, la violenta y peligrosa realidad del mundo, revalidan la importancia y necesidad histórica del socialismo. Pese a los problemas, errores y declive que el socialismo ha experimentado, constituye un referente en la derrota de la guerra imperialista y el mantenimiento de la paz mundial; en el avance científico, educativo y deportivo; en las conquistas sociales de los pueblos y las clases populares; y, la solidaridad mundial entre los pueblos y las naciones del mundo.

A nivel nacional, la crisis política de 2015 es expresión del des-ajuste estructural en el Estado neoliberal-mafioso controlado por grandes grupos corporativos y el crimen organizado. La firma de la paz y el fin del enfrentamiento armado en 1996 fueron aprovechados por las élites empresariales, el imperio yanqui y las redes políticas y militares corruptas, para profundizar las políticas neoliberales. Ello implicó un mayor sometimiento al capital global y permitió el saqueo del Estado a través de la privatización.

Sobre esa base se profundizó el extractivismo en el país, sin alterar la estructura agraria desigual y el sostenimiento de la producción para la exportación. Con la extensión de la matriz minero-energética y los monocultivos, entre otros, se intensifican las movilizaciones populares e interclasistas contra los efectos sociales desastrosos de este modelo depredador.

En ese contexto se impuso lo que en su momento caracterizamos como “salida controlada”, promovida por la clase dominante y la embajada de Estados Unidos. Frente a la propuesta de aprovechar la crisis para fundar un nuevo Estado incluyente, no patriarcal ni racista, o bien reformarlo en parte, se impuso la solución de continuidad. Las elecciones presidenciales, legislativas y municipales del 2015 constituyeron la base de esta salida de continuidad frente a la demanda ciudadana de suspender o posponer el proceso electoral. Esta salida controlada garantiza la continuidad de los grandes negocios, el robo de los bienes públicos y el despojo de las comunidades. Asegura el control del Estado por el poder económico tradicional con la tutela de la embajada estadounidense.

A pesar de esas condiciones, la represión y la criminalización de la protesta popular para facilitar la explotación y el despojo, la lucha y resistencia de la clase trabajadora y de los pueblos no ha cesado, y se abren las posibilidades de un nuevo ciclo de organización, articulación y protestas, que las élites locales y el gobierno estadounidense pretenden evitar. Las dificultades del actual gobierno permiten prever la emergencia de nuevas jornadas de indignación popular.

En esta paulatina emergencia y articulación social está presente el acumulado histórico de las luchas revolucionarias y populares del pueblo guatemalteco. Los comunistas somos parte de ese acumulado histórico, que nos impone hoy recuperar la coherencia política para enfrentar los desafíos de la lucha contra el régimen económico y político guatemalteco; para sumarnos a la lucha latinoamericanas por las transformaciones de carácter popular, multisectorial y plurinacional que pongan en el horizonte la construcción del Socialismo.

La historia de los comunistas en Guatemala se remonta a los años 20 del siglo XX; es una historia de lucha y compromiso con las trabajadoras y los trabajadores de los pueblos que conforman este país. En las distintas etapas de su vida, miles de militantes, dirigentes, cuadros, combatientes, simpatizantes y colaboradores/as de nuestro Partido han ofrendado su vida por la liberación de los/as oprimidos/as y explotados/as de nuestro y otros países. Los hechos reafirman la convicción de los comunistas de que sólo la lucha por el socialismo garantiza la defensa de la vida, la naturaleza y la liberación de todos los pueblos.

En su 67 aniversario, el PGT se compromete a redoblar la lucha anticapitalista y antiimperialista.

¡Viva el 67 aniversario del PGT!

Por Guatemala, la Revolución y el Socialismo


Camino Socialista No 18, Noviembre 2016, Año 3, Época 1.

Saqueo

Por: Timotea Ixcoy

Aquella mañana llegaron otra vez los buitres capitalistas,
aves de rapiña con corbata y sombreros extranjeros
vestidos con ropas de cachemira y zapatos de charol.

Eran miles los filibusteros que desembarcaron,
explotadores embrutecidos
coléricos contra los pueblos en resistencia
a los que llamaban ignorantes.
-¿Dónde está el oro, el gas, el níquel?
Gritaban enloquecidos.

-Excavad la tierra, excavad aquí, allí, más abajo,
levantad la montaña, botad el bosque.
Eran tan avaros que no les bastaba con contaminar el agua,
querían llevarse los manantiales en los bolsillos.

Los esperaban los buitres nacionales capitalistas.
También estaba el que comía ojos de niños,
quien días después recibiría su premio en Miami,
una condecoración del Banco Interamericano de Desarrollo,
para más señas, el BID,
la guarida de los buitres latinoamericanos.
Saqueo


Estados Unidos y sus planes imperiales en América Latina

Por: Carlos Cardona

Desde que Estados Unidos se impuso como potencia mundial, definió que América Latina sería la región bajo su control en función de sus intereses: explotación de los recursos naturales, de la fuerza de trabajo barata, mercado para la venta de sus productos, así como un área de control geoestratégico en el juego por imponerse a nivel global.

Sin ser simples en el análisis, es necesario situar el avance de la estrategia imperialista de Estados Unidos en América Latina, marco en el cual se debe establecer la acción política de los comunistas desde Guatemala.

Después del ascenso de Hugo Chávez Frías al gobierno y el inicio de gestación de la República Bolivariana de Venezuela, se fue configurando un bloque regional alternativo, que poco a poco fue logrando fundar y ampliar un ejercicio independiente en las decisiones nacionales, las cuales en varios de los casos constituyeron un significativo avance en la superación de las condiciones de mi-seria de la clase trabajadora y de los pueblos.

Este bloque de izquierda y progresista fue integrado por Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, seguidos con distinto tono, profundidad y mientras tuvieron gobiernos con esta orientación, por Uruguay, Brasil, Argentina, Paraguay y Honduras. Este se constituyó en un bloque de poder que durante ese proceso derrotó el proyecto estratégico de Estados Unidos para Latinoamérica, el llamado Área de Libre Comercio para las Américas -ALCA- en tiempo de George W. Bush. Posteriormente reimpulsó con nuevos lineamientos el Mercado Común del Sur -Mercosur- y se gestaron nuevas alianzas como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América -ALBA-, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños -CELAC-, como mecanismos de primer orden en el enfrentamiento al imperialismo y con los cuales lograron adherir a otros Estados. Asimismo, se fueron gestando relaciones estratégicas con potencias como China, Rusia e Irán, en la búsqueda de disminuir la dependencia al mercado estadounidense y europeo.

En tanto se antepuso a los objetivos e intereses de Estados Unidos, los países de este bloque continuaron siendo asediados -como en Cuba con el bloqueo- o empezaron a ser atacados a través de múltiples acciones: ideológicas y mediáticas, económicas y financieras, política e inclusive militares, tratando de armar fuerzas mercenarias o realizando ataques militares utilizando a narco-Estados como el colombiano. Esto se ha impulsado con la complicidad de burguesías apátridas que, al perder el control total o parcial del Estado y ver disminuidas sus márgenes de acumulación, se constituyeron en fieles serviles a los planes injerencistas, desestabilizadores y golpistas gestados por el Departamento de Estado de Estados Unidos a través de sus embajadas.

Estados Unidos y las burguesías locales pronto lograron algunos frutos. A través de golpes de Estado “suaves” (tal como se les conoce ahora), lograron recuperar el control del Estado en Paraguay y Honduras. A través de procesos electorales fraudulentos, aunque aparentemente legales, y maniobras jurídicas, también lo lograron en Argentina y Brasil. Con ello fueron recuperando territorios y aparatos estatales que pasaron a acuerpar los procesos de aplicación de políticas neoliberales y de despojo que ocurren en mayor medida en este bloque de países obedientes a las políticas imperiales del capital transnacional y el imperio estadounidense. Es decir, del bloque integrado por México, Colombia, Perú y Chile, que integraron la llama-da Alianza del Pacífico, alternativa imperial al ALBA, así por Guatemala, El Salvador, Costa Rica y Panamá.

De esa cuenta, hoy estamos ante dos bloques principales: el de los países que están intentando mantener la independencia y soberanía y el bloque que replica las políticas de Estados Unidos.
¡Cuidado! No es que estemos viendo al primer bloque como una nueva articulación de fundamentos socialistas, tal y como los pensamos y deseamos los comunistas. Lo que creemos es que este bloque -con sus diferencias en cada país integrante- es una herramienta para enfrentar una de las contradicciones que debemos resolver: el ejercicio de poder imperial que determina o condiciona los procesos de lucha de nuestros partidos, de nuestra clase social y de nuestros pueblos.

Es por ello que se siguen aplicando sobre éstos, grandes presiones y estrategias imperiales. Esto ex-plica por qué se sigue intentando derrocar al gobierno de Nicolás Maduro en la República Bolivariana de Venezuela, a través de los llamados insurreccionales de oligárquica Mesa de Unidad, la reciente intentona golpista contra Evo Morales que apuntalaron fuerzas burguesas que se fueron gestando dentro del llamado cooperativismo minero, el reciente golpe de Estado en contra de Dilma Rousseff en Brasil, las intentonas desestabilizadoras contra el gobierno de Rafael Correa en Ecuador.

No es, entonces, una desviación de la estrategia comunista plantear el apoyo al avance de este bloque alternativo de poder en América Latina. Sabemos que los avances en materia de nacionalización y algunos repartos de tierra y otros medios de producción, son insuficientes para pensar en un recambio en la propiedad y para el dominio de relaciones sociales de producción socialistas. Sabemos que a partir del Estado o del capital, en dichos países sigue dominando el modelo extractivista, que está contribuyendo al deterioro de la naturaleza y el planeta. En este entendimiento sabemos que al interior de cada Estado debemos avanzar en el enfrenta-miento al capitalismo en todas sus manifestaciones y de todas las formas necesarias. Pero también sabemos que una de las contradicciones y, por consiguiente, una lucha estratégica, está en el enfrentamiento al imperio estadounidense, teniendo claro que la lucha es contra el imperialismo como manifestación del capital global. En este orden de ideas, también debe tenerse el cuidado y luchar para que las nuevas relaciones con China, Rusia o Irán no estén representando nuevas formas de dependencia al imperialismo.

Camino Socialista No 19, septiembre de 2016, Año 3, Época 1.

¡Terminemos con el patriarcado!

Por: Aníbal Monzón

Los comunistas aspiramos a cambiar el mundo para lograr un lugar de mayor justicia, de mayor equidad. Para eso, sabemos, es imprescindible transformar las relaciones económicas. Pero con ese cambio no termina todo: hay muchas más cosas para seguir transformando. Existen otras injusticias, igualmente nocivas, dañinas, injustificables.

Entre ellas están las injusticias de género. No es ninguna novedad que la historia de la sociedad humana está atravesada por esta odiosa, injustificable injusticia. Guatemala no podría ser la excepción. Eso ha sido así por milenios, pero alguna vez debe terminar. Los varones no tienen ningún derecho especial sobre las mujeres; si el mundo funciona así, dándole primacía a los primeros, eso es una pura construcción histórica, y como tal, puede (¡y debe!) cambiar.

Las relaciones humanas pueden ser solidarias, con igualdad, horizontales. Esa es la aspiración del comunismo. Pero no siempre sucede esto; por el contrario, la experiencia nos muestra que lo más común, al menos de momento, es su contrario: verticalismo, desigualdad, abuso de poder. Las relaciones entre los géneros se enmarcan en esa matriz.

Los varones no tienen ninguna prerrogativa sobre las mujeres: son exactamente iguales. ¡¡Todos los seres humanos somos exactamente iguales!! Las diferencias sexuales anatómicas (igual que las diferencias de personalidad, las diferencias subjetivas) no pueden justificar nunca, de ningún modo, la explotación y opresión de un género por otro.

Lo que es evidente, aunque los machistas digan que no, es que el género masculino tiene más privilegios que el femenino. A esa dominación la llamamos “patriarcado”.

Ejemplos al respecto, sobran: la gran mayoría de propiedades del mundo (dinero, bienes inmuebles, empresas, tierras, acciones, vehículos) están a nombre de varones; la mujer es “propiedad” del varón (Señora de Fulano, y no al revés: Señor de Fulana); lo que para un varón se considera tolerable, hasta incluso se puede premiar (echarse una “canita al aire”, por ejemplo), para una mujer una mujer es objeto de condena; el trabajo doméstico femenino no se considera trabajo (“¿Tu mamá trabaja? No, es ama de casa”); la mujer es puesta siempre como objeto sexual para los varones (pensemos en cualquier publicidad gráfica, por ejemplo); por un mismo trabajo a una mujer se le paga menos que a un varón; la participación de mujeres en la toma de decisiones políticas y conducción de instituciones es infinitamente menor que la masculina; en la violencia doméstica quien mayoritariamente sale dañada es la mujer. Para llegar al colmo de decir “Hombre” por sinónimo de “Humanidad”. El patriarcado está hondamente instalado y normalizado, aceptado sin mayores cuestionamientos.

Estas abominables injusticias están justificadas desde los más diversos puntos de vista. Las religiones las avalan, sacralizándolas. En nuestro sentido común, en nuestra ideología dominante, en el Estado, en las leyes, todo apunta a seguir manteniendo la opresión de varones sobre mujeres. Para poner algún ejemplo: según las leyes guatemaltecas, luego de una violación sexual, si la mujer aceptaba casarse con su violador, el varón abusador inmediatamente quedaba libre de toda responsabilidad penal. Esa ley, valga remarcarlo, recién fue derogada en el 2005, 10 años después de terminada la guerra. Y hasta 1977, según ley constitucional de la República, la mujer que quería trabajar fuera de la casa devengando salario debía tener la autorización explícita de algún varón: es-poso, padre, hermano.

No hay ninguna duda que las opresiones de género y sus consecuencias siguen siendo una cruda realidad. Incluso entre compañeros revolucionarios el machismo sigue estando presente. ¿Cuántas mujeres comandantes había en la lucha armada? ¿Cuántas dirigentes obreras o campesinas hay junto a dirigentes varones? “La mujer existe para parir hijos”, dijo Tomás de Aquino, llamado santo; parece que, en buena medida, lo seguimos creyendo…

Por todo ello, comunistas, debemos abrir una pro-funda reflexión al respecto, y promover cambios en esto. La situación de explotación y subyugación de las mujeres no es una cuestión que solo las mujeres deberán arreglar. Eso plantea cierto feminismo extremo, que puede llegar a hacer un ícono de Lorena Bobbit (la mujer que le cortó el pene a su esposo, un reiterado golpeador).

El tema del machismo-patriarcal que reina en la sociedad es un asunto político-social, cultural e ideológico, que toca a todos los seres humanos: por supuesto que las mujeres llevan la peor parte, pero la solución a esa injusticia debe buscarse en-tre todas y todos. Si alguien tiene que cambiar, por supuesto que son los varones antes que nadie, aceptando que no valen más que las mujeres.

La revolución socialista, nuestro objetivo como comunistas, debe transformar el mundo. Y en esa transformación es imprescindible también, junto al cambio en las relaciones de propiedad económica, hacer añicos esta ideología y práctica machista-patriarcal, para dar lugar a nuevas relaciones entre géneros, con igualdad, con horizontalidad.

Bien dice la consigna:
¡Sin mujeres, no hay revolución!

Camino Socialista No 19, septiembre de 2016, Año 3, Época 1

Vivir en el comunismo en el seno del capitalismo

Por: Julio Alberto Figueroa González

Hasta los comienzos de los años 80, aún se lograba percibir en el seno de las organizaciones obreras y en algunas células comunistas, lo que podría ser el nuevo orden, la nueva sociedad, lo que llamábamos el “hombre nuevo”; pero luego eso se fue desconfigurando en la práctica de los valores, los principios y la filosofía, la que se fundió para perderse en lo que llamamos las alianzas revolucionarias, con aquellos que tenían como fin último la toma del poder por medio de la lucha armada, de tal suerte que se concentra todo el esfuerzo en la formación de un ejército a la modalidad de guerrilla para enfrentar al ejército nacional.

Claro está que en un escenario tal, la formación de los cuadros fue de corte militar, por lo que, al momento de la firma de los Acuerdos de Paz, únicamente los cuadros medios y superiores estaban en condiciones de asumir el reto de la construcción de la organización para la escena política, conforman-do un partido político para competir en las elecciones del sistema político oligarca, con las reglas del enemigo y legalizado por ese mismo sistema.

Se aceptó como regla básica el divorcio entre organización de masas y partido, con lo que se perdió totalmente la razón de ser de una organización política revolucionaria. Lo triste es que, dentro de este paquete, estaba nuestro Partido Comunista, totalmente diezmado y fundido en esas nuevas ideas. Sus representantes no fueron capaces, o no quisieron, asumir el rol histórico de los comunistas en la conducción del partido.

Volviendo al encabezado de nuestro texto, vivir el comunismo en el seno del capitalismo, nos lleva a retomar varios elementos de la lucha obrera, los principios y valores más allá de  los postulados políticos, económicos y sociales que fundamentan y justifican nuestras luchas.

Hablamos del modo de vivir, de nuestras relaciones con el entorno social inmediato, en nuestra comunidad, en nuestro trabajo, en nuestro centro educativo, en nuestra organización deportiva y comunitaria, etc. Cada uno de nosotros debe hacerse notar por su disponibilidad, colaboración, entrega, capacidad, solidaridad, humildad, amabilidad, respeto, sinceridad, honestidad, productividad, creatividad, acuciosidad, servicio, entrega, fraternidad, empatía, trabajo, crítica y autocrítica constructiva, sociabilidad, apoyo y ayuda mutua, uso racional de los re-cursos naturales, defensa de los menos favorecidos.

Estos valores hacen de un comunista una persona diferente, que se separa completamente de otra que vive bajo los principios del capitalismo basados en el individualismo, el consumismo, la competencia, la agresividad y el aprovechamiento de unos sobre otros, lo que vale a decir de la explotación del hombre por el hombre. Para nosotros, los militantes comunistas, es importante aplicarnos en estos principios y valores, porque son nuestra carta de presentación para mostrar todo lo positivo de ser comunistas, y así motivar a otros compañeros y compañeras a formar parte de nuestra organización, de nuestro proyecto.

La vida en comunismo requiere de una práctica profunda del desprendimiento, de la aspiración al crecimiento del ser humano, una búsqueda constan-te de su desarrollo científico, la exigencia de una vida armónica con la naturaleza y el universo en una relación concatenada. El bien común es la constante en la vida de un comunista, por ello la vida comunista es la respuesta ante las crisis económicas mundiales y locales que nos afectan.

El sistema capitalista está entrando a su estado de máxima acumulación; jamás se había visto tanta riqueza acumulada en pocas manos y tanta pobreza y necesidad esparcida por la tierra.

Cada vez más nos plantean ajustes, aumento de impuestos, rebajas salariales, nos exigen mayor productividad, el acceso a la tecnología es para pocos privilegiados, el desarrollo tecnológico desplaza la fuerza de trabajo generando más y más des-empleo, se crean ordenamientos comerciales en los que la población pobre y de capas medias no tiene la capacidad de competir.

Ante un panorama como este, nos queda una salida: la solidaridad, una apuesta a vivir en comunidad, una posibilidad de compartir todo aquello que es vital para la vida de todos y todas, lograr abastecernos con nuestro propio trabajo, con nuestra propia productividad, haciendo cada uno lo que su capacidad y creatividad le permita y recibiendo cada uno lo que requiera de acuerdo con sus necesidades.

La vida comunista es una apuesta por poner al servicio de todos y todas, las capacidades y los recursos, para que puedan ser redistribuidos de acuerdo a la necesidad de cada ser humano. La apuesta es, entonces, construir una nueva forma de vida dentro de este sistema capitalista, una forma de vida que evite al máximo el consumo de bienes y servicios del capitalismo, en especial los relacionados con la alimentación, la energía, la salud, la seguridad, la educación.

Debemos cambiar el curso de las fuerzas productivas: el qué, para qué y cómo se produce está en el fondo de la transformación social hacia un sistema comunitario. Sin olvidar, claro está, que para esto debemos tomar el poder del Estado, sin lo cual, esto no será posible.


Camino Socialista No 19, septiembre de 2016, Año 3, Época 1. 

Reforma fiscal: ¿volverán a golpear a los trabajadores?

Por Juana López

Los Estados viven de los impuestos que recaudan. En todos los países capitalistas del mundo es así; Guatemala, obviamente, no es la excepción. Pero aquí tenemos una particularidad: lo recaudado es mínimo en comparación con otros lugares.

En los Acuerdos de Paz firmados en 1996 se fijó un piso de 12% de carga tributaria con relación al Producto Interno Bruto. A partir de allí, debió haberse ido subiendo progresivamente lo que el Estado recauda de toda la riqueza que se produce en el país, para llegar a un 20%. De hecho, la media en los países latinoamericanos es aproximadamente eso: 20% del producto nacional constituye el presupuesto público. Pero Guate-mala es el segundo país de la región en recaudación tributaria, detrás de Haití. Dicho de otro modo: aquí tenemos el segundo Estado más pobre del continente.

Los Estados deben recaudar, y con eso hacen su obra. Si no recaudan, no pueden funcionar. O funcionan muy deficientemente, tal es el caso de nuestro Estado. Aquí -la experiencia lo demuestra- ese Estado sirve solo para reprimir al pueblo trabajador cuando protesta; ahí sí es eficiente y no falta presupuesto. Para las tareas fundamentales: salud, educación, infraestructura, servicios básicos, seguridad ciudadana, siempre está en déficit.

En los países capitalistas más opulentos (Estados Unidos, Europa, Japón), el presupuesto público llega a representar el 30%, o a veces hasta la mitad del producto nacional. Con esa masa de re-cursos, por supuesto que sí es posible brindar un mejor servicio, sin necesariamente ser Estados socialistas. ¿Por qué, por ejemplo, los países nórdicos (Suecia, Noruega, etc.) prestan tan buenos servicios públicos gratuitos? Porque su población paga altos impuestos.

¿Por qué no puede suceder lo mismo en Guate-mala? Porque hay otra historia y otra estructura social. Nuestro Estado (el Estado capitalista que existe, el Estado burgués) trabaja solo para mantener los privilegios de clase de una oligarquía tradicional que nos hiper explota a nosotras/os, la clase trabajadora del ámbito urbano y rural. Nuestro país se sigue manejando con criterios de gran finca, con una clase patronal más parecida al señor feudal, pagando salarios de hambre (el salario básico cubre apenas la mitad de la canasta vital), excluyendo a las grandes mayorías populares, haciendo del racismo todavía un elemento muy importante en nuestra dinámica social. Un Estado racista, machista y patriarcal, más interesado en los mercados externos y los negocios de la agroexportación que en la calidad de vida de sus habitantes.

Lo recaudado por el Estado como impuesto es muy pequeño, menor aún que lo que entra por remesas desde el extranjero (11% del PBI), y similar a lo que mueve el crimen organizado y el  narcotráfico (10% del PBI). Es decir que las bandas delincuenciales manejan tantos recursos como el presupuesto del Estado. ¡Patético! ¿Verdad?

De esa carga fiscal, es la clase trabajadora la que paga la mayor parte. La pagamos a través del IVA básicamente. El empresariado, en proporción, es el que menos paga. Se estima que el CACIF evadió impuestos por 20,000 millones de quetzales al año pasado. En otros términos: los que más tienen (empresarios urbanos, grandes terratenientes, banqueros), son los que menos impuestos pagan. Encuentran mil y una maneras de evadir; las fundaciones, por ejemplo, o la Teletón, son maneras disfrazadas de no pagar impuestos al Estado. Y si a eso le sumamos la corrupción que existe en los organismos estatales, donde se roban fondos públicos para uso personal, podemos en-tender por qué los servicios son tan deficientes.

Ahora bien: Estados Unidos, que es un actor político clave en nuestra realidad, empieza a ver con cierta preocupación esta situación. ¿Por qué? Por-que el desastre económico-social que representa Guatemala, al igual que todos los países centroamericanos, 1) expulsa cada vez más población hacia el “sueño americano”, y 2) representa una bomba de tiempo, siempre lista a estallar en términos políticos (en cualquier momento puede haber un estallido social, una nueva fuerza revolucionaria armada, una nueva Cuba o una nueva Nicaragua sandinista). Para ello, y solo por ello, ahora se preocupa por nuestros Estados raquíticos. Lo que busca, en realidad, es 1) evitar que siga llegando tanta población inmigrante en condiciones irregulares a su territorio, y 2) mantener lo que llaman “gobernabilidad”, es decir: hacer que todo esté “bajo control” (que nada cambie).

Con un Estado tan deficiente, y encima de ello manejado por mafiosos (por ejemplo: el Partido Patriota), ninguna de las dos condiciones anteriores está asegurada. De ahí que vemos al embajador estadounidense “preocupado” por la baja recaudación fiscal del país. Casualmente, el gobierno de Jimmy Morales propone ahora una reforma tributaria.


Como cosa rara, el CACIF no levantó la voz airado ante esta iniciativa de aumentar la recaudación fiscal. Y no solo eso: vemos que una empresa como Aceros de Guatemala, ligada a los grandes capitales corporativos nacionales, es toca-da por la SAT, debiendo pagar una multimillonaria suma adeudada. ¿Qué está pasando?

Por supuesto que ¡ni remotamente! la potencia estadounidense está ahora a favor de los pobres de Guatemala. Es un reacomodo político puntual: exige a la oligarquía vernácula tener un Estado más eficiente. Y para ello no hay más alternativa que elevar la carga tributaria. De todos modos, la re-forma fiscal que propuso el Ejecutivo una vez más queda entrampada, y será recién el año que viene cuando se trate.

Pagar impuestos no está mal, pero por supuesto, deberían pagar más lo que más tienen. Hasta ahora en Guatemala eso nunca fue así. ¿Lo empezará a ser ahora, con la reforma fiscal en ciernes? Como comunistas debemos estar claro que cualquier tarifazo, cualquier aumento de impuestos, siempre lo terminamos pagando nosotras/os, la clase trabajadora. Es por eso que debemos estar bien atentos, bien despiertos para ver con qué se va a salir ahora el gobierno con este nuevo paquete de medidas. No nos oponemos a los impuestos, pero exigimos que los trabajadores no llevemos la peor parte en esto, como siempre ha ocurrido. Que los pague la burguesía.


¡Que los que más tienen paguen más!

Camino Socialista No 19, septiembre de 2016, Año 3, Época 1. 

Las tareas fundamentales de la clase trabajadora

Editorial

El capitalismo se basa en la explotación de las y los trabajadores. Los capitalistas (que pueden ser empresarios, terratenientes o banqueros) se hacen más ricos y poderosos con base en la riqueza que los trabajadores producimos y generamos cada día. Mientras ellos se quedan con esas riquezas, a los trabajadores les pagan verdaderos salarios de hambre. Ahí está una de las claves del por qué los ricos son cada vez más ricos y las grandes mayorías de trabajadores son cada vez más pobres.

Para demostrarlo, dos datos son importantes: el salario y el costo de la vida. ¡Fíjese usted, compañero trabajador y trabajadora del campo y la ciudad! Para el mes de agosto de este año, adquirir los alimentos necesarios para la subsistencia de una familia (Canasta Básica Alimentaria) tiene un costo de Q. 3,848.55, mientras el precio de los alimentos, salud, educación, vivienda, transporte, vestido y recreación (Canasta Básica Vital) alcanza la exorbitante cifra de Q 7,022.91. Pero ¿cuánto gana usted en la fábrica, en la finca, en el comercio, en la constructora, en el banco, en el colegio? Los trabajadores sabemos que cuando tenemos empleo o trabajo –cuando bien nos va–, no se nos paga lo necesario para cubrir nuestras necesidades familiares y para vivir dignamente.

Incluso, aunque trabajemos, no todos cobramos ese salario básico miserable. De hecho, 50% de trabajado-res y trabajadoras en las ciudades, y 90% en el campo, por puras maniobras injustificables de parte de la patronal, ¡ni siquiera cobramos ese salario mínimo de hambre! ¡Esa es la explotación que permite a los ricos ser cada día más ricos!

Pero no solamente. La política del Estado burgués está dirigida a garantizar los intereses de la clase capitalista, de la burguesía, y no los intereses de la clase trabajadora, de las grandes mayorías. Por eso ha establecido como política que los burgueses puedan pagar un salario que ni siquiera sirve para cubrir la canasta básica de alimentos. Veamos: el salario mínimo legal para el 2016 es de Q. 2,497.04, mientras que en la maquila es incluso más bajo: Q. 2,284.15. Es por ello que la lucha por un salario digno se constituye en esencial para la clase trabajadora. Para ello debemos organizarnos en sindicatos, ligas u organizaciones obreras y campesinas que, con coherencia de clase, se orienten a la defensa de nuestros intereses. Además, los sindicatos, ligas y organizaciones obreras y campesinas deben unirse para impulsar las luchas que requerimos en función de nuestros intereses.

Lo anterior pasa por limpiar los sindicatos y organizaciones actuales de aquellas dirigencias corruptas o que no están dispuestas a librar las luchas que necesitamos, cuidando de mantener a los honestos y consecuentes. Esto necesita que los dirigentes sindicales y obreros recuperen y fortalezcan su identidad, compromiso y coherencia como parte dirigente en la lucha económica, política e ideológica de la clase trabajadora. Pero lo anterior no basta. Hace falta levantar el proyecto político y la organización política de la clase trabajadora, para luchar por la toma del poder del Estado, para instituir políticas dirigidas a las grandes mayorías. Esta tarea significa el fortalecimiento y desarrollo del partido comunista, el Partido Guatemalteco del Trabajo, el cual constituye nuestro instrumento para librar nuestra lucha como clase trabajadora del campo y la ciudad. Estas son las tareas estratégicas que nos corresponden. Estas con nuestras formas de organización y lucha que deben ocuparnos y comprometernos.


¡Es esta lucha a la cual te convocamos, compañera y compañero trabajador!

Camino Socialista No 19, septiembre de 2016, Año 3, Época 1.

viernes, 26 de agosto de 2016

BUSCANDO LA UTOPÍA DE UN MUNDO MEJOR

Julio Alberto Figueroa Gonzáles



¿Qué sería de los seres humanos si no pensaran en un mundo mejor? Seguramente no habría gente interesada en absolutamente nada, cosa que no podemos imaginar, porque todos tenemos necesidades mínimas que debemos cubrir, como la comida del día, el vestido, un techo mínimo. Y ya eso te pone a pensar qué hacer en el minuto que sigue.

Los seres humanos tenemos necesidad de interrelacionarnos, por lo tanto buscaremos la manera en que estas relaciones sean fraternas, constructivas, placenteras, armoniosas, estables. En todo esto estamos hablando de bienestar.

La pregunta es: ¿cómo se puede obtener ese bienestar? Seguramente vamos a encontrar muchas respuestas, y la mayoría estarán relacionadas con la posesión de bienes y servicios de calidad, con la disponibilidad de tiempo para la cultura, el deporte, la recreación y el esparcimiento. Pero la forma de obtenerlo marca la diferencia.

En el sistema capitalista las personas buscan de forma individual obtener el bienestar, por lo tanto no importa si para ello se debe limitar a otros en su propia búsqueda. La competencia entre individuos hace que cada uno busque tener más y mejores bienes y servicios que otros, lo cual genera pobreza, exclusión y una alta concentración de riqueza en pocas manos, fomentando así una división de clases sociales.

Como ya lo expresaban Marx y Engels: el origen de la división de la sociedad en clases no es creación del capitalismo, porque ésta surge con la desaparición del comunismo primitivo.

El planteamiento marxista leninista nos orientaba a que primero debíamos pasar por la etapa de la toma del poder e implantar la dictadura del proletariado para lograr los cambios estructurales del Estado y cambios conductuales de la sociedad, para poder construir el comunismo. Lamentablemente se nos cayó el primer intento, pero no nos hemos dado por vencidos.

En Guatemala hicimos la lucha revolucionaria para la toma del poder y hacer el cambio de estructuras, pero ninguna de las cuatro organizaciones revolucionarios nos preocupamos en verdad por mostrar a nuestras militancias, y menos al pueblo, cuál era la diferencia del futuro que ofrecíamos. Por lo tanto, esa imagen quedó en la construcción individual, al punto que seguimos pensando en hacer reformas al sistema para hacerlo más humano, sabiendo que eso no es posible, porque el capitalismo no dejará de ser agresivo, explotador, excluyente, concentrador y generador de pobreza.

El reto más grande para los comunistas de hoy está en construir, dentro de un mundo capitalista, una opción colectiva que demuestre que sí es posible vivir en comunidad de manera plena y satisfactoria, alejándonos de las prácticas mercantilistas, en donde el propósito no sea la generación de riqueza, sino la satisfacción de necesidades.

Invitamos a buscar alternativas colectivas para que, sin la participación directa del Estado oligárquico, podamos satisfacer las necesidades de nuestra militancia y colaboradores en cuanto a salud, educación, alimentación, vestido y techo de manera digna.

“Arriba los pobres del mundo, de pie los esclavos sin pan, viviremos todos unidos”.

¡Viva la clase trabajadora!


En Camino Socialista No 16, julio 2016, Época 1. 

miércoles, 24 de agosto de 2016

LA VORACIDAD CAPITALISTA NIEGA LA VIDA

Ramona López Bal


La voracidad de los capitalistas criollos y extranjeros destruye inmisericordemente nuestra eterna primavera. Por caña de azúcar, palma aceitera, banano y ganado vacuno se consumen los bosques y, de pasada, expulsan a la población campesina que se encuentra a su paso. También en la fabricación de papel se hartan los bosques.

Por energía eléctrica frenan el caudal de ríos e inundan tierras productivas y habitadas por población rural, violando el derecho humano al agua. Por elevar la producción de sus cultivos desvían ríos, disminuyen y secan su caudal, dejando sin fuentes de agua a la población comunitaria que vive en las riveras.

Por elevar su producción fabril y la limpieza de sus vehículos e instalaciones perforan pozos sin medida ni control, disminuyendo peligrosamente el manto freático como fuente de agua dulce. Para mantener en funcionamiento sus maquinarias consumen desmedidamente combustibles fósiles y al quemarlos contaminan asfixiantemente el aire que respiramos.

Para extraer minerales y metales de las entrañas de la tierra aniquilan selvas y bosques y bombardean, perforan y destruyen cerros y montañas, para después procesarlos con sustancias químicas que envenenan la tierra y las aguas de sus alrededores. Sus fábricas industriales y empresas de servicios expulsan contaminantes venenosos que circulan en ríos y riachuelos que van a parar al mar, lagos y lagunas matando la vida y envenenando mortíferamente a los humanos.

Los capitalistas criollos y extranjeros también destruyen nuestras selvas y bosques en la búsqueda de maderas, para el negocio de muebles, diseño arquitectónico y la construcción de viviendas. Con la explotación petrolera despojan del territorio a sus pobladores dueños y contaminan con residuos aceitosos a importantes extensiones de terrenos, ríos y lagunas.

Los capitalistas se apropian privadamente del agua natural, la envasan y la venden sin haber invertido mucho capital; este negocio les sale prácticamente regalado, pero altamente ganancioso.

¿Y qué con los capitalistas “constructores” de carreteras? Éstos también despojan sin ningún costo y por el derecho de vía a pobladores, contaminan con desechos sólidos y derivados del petróleo y llenan de cemento y asfalto inmensas extensiones de tierras que ya no filtran el agua de lluvia y contribuyen a la formación de correntadas que arrasan y erosionan los suelos. La “jungla” de asfalto, cemento y concreto de las ciudades con visión capitalista contribuye al calentamiento global.

La explotación capitalista de la naturaleza repercute negativamente sobre el desarrollo de los pueblos y de la humanidad. Mantiene los niveles de explotación humana del trabajo, crea más pobreza y mata por contaminación y enfermedad, ahonda la diferencia entre ricos y pobres. Mientras la pobreza aquí en Guatemala llegó al 60% de las familias el año pasado (2015), la riqueza de los dueños de los 15 conglomerados capitalistas más grandes (industriales, agrícolas, maquileros, mineros, banqueros y energéticos) aumentó en 1,000 por mil. La locura capitalista de apropiación de los bienes naturales enriquece enormemente a los grandes empresarios, mientras explota más a las trabajadoras y los trabajadores y empobrece famélicamente a la población indígena y ladina ya empobrecida y excluida por el sistema lucrativo cruel y despiadado.


No es la población rural, ni las clases sociales trabajadoras, ni todas las capas medias consumidoras las responsables de la problemática ecológica del país. Son las clases dominantes burguesas y oligárquicas las responsables de la destrucción ecológica y de la destrucción de la humanidad. Nos toca expropiar sus medios de producción para detener su criminalidad ambiental. 

En Camino Socialista No. 16, julio 2016, Época 1.

martes, 23 de agosto de 2016

JIMMY MORALES. UN GOBIERNO QUE NO NOS SIRVE

Por Catalino Ixcú


Los vientos de cambio que nos trajeron los plantones en las plazas del 2015 parece que se quedaron en poco. Luego de seis meses del gobierno de Jimmy Morales está claro que es un gobierno que No nos sirve. Sin plan, pero con apoyo de viejos militares, el CACIF y los Estados Unidos, improvisa el papel de Presidente Constitucional con un comediante que  pretende dirigir el país.

La prensa misma, su aliada en las pasadas elecciones, hoy lapida la función gubernamental señalando la serie de errores cometidos por el gobernante en sus primeros seis meses al frente de la administración.

En este período, lo que sobresale es la precaria situación de salud y educación en el país. ¿Pero dónde comenzó todo? El día de toma de posesión, como estaba previsto, el nuevo “presidente” Jimmy Morales, en su discurso el 14 de enero, dibujó lo que podría ser el gobierno que ya estamos sufriendo y viendo los guatemaltecos en vivo y a todo color.

El comediante disfrazado de presidente constitucional y revestido como el “nuevo político  puro y santo” se dirigió al público asistente al acto en el Teatro Nacional, pero especialmente a los medios de comunicación, quienes difundieron su discurso y argumento teatral aprendido al pie de la letra.

Habló de combatir el hambre, comprometiéndose a reducir la desnutrición en un 10 por ciento, meta que ni gobiernos en su tiempo, con mayores ventajas, como el de la UNE o del Patriota, pudieron lograr. Prometió hacer crecer la economía en un 6 por ciento, cuando ni en el período del PAN luego de la Firma de la Paz se alcanzó dicha meta.

El actor, representando ahora al presidente, no mencionó lo que causa el hambre y la pobreza, no habló de la concentración de la tierra, las desigualdades, la falta de justicia, la exclusión y el modelo productivo y extractivo que provoca estos males. Así como no mencionó quién se beneficia de lo anterior.

En aquella oportunidad llamó a la unidad, y no faltó la prensa lambiscona que lo resaltara, la misma que luego de seis meses lo crítica. Pero ¿cómo no hacerlo ante la debilidad con la que asumía su gobierno, que debe resolver el problema hospitalario con “donaciones”,  limosna privada que sabemos se paga bien caro, en lugar de impulsar una verdadera reforma fiscal para que los ricos dejen de evadir y paguen más impuestos?

Ya en la mitad de este año es larga la lista de equivocaciones cometidas por el mandatario, que se inicia con el nombramiento de Sherry Ordoñez Castro como Ministra de Comunicación, Infraestructura y Vivienda, quien fuera denunciada por ser contratista del Estado y por lo cual tuvo que dar marcha atrás, acción recurrente en todo este tiempo.

Igualmente se critica la transferencia financiera al ejército para que este cumpla funciones incoherentes para su carácter, como la construcción de caminos. Es clara la intención de lavar la cara de las fuerzas armadas, asignándoles la fabricación de pupitres y sillas de ruedas al tiempo que desfila ridículamente el día de su bochornosa fundación. Nunca debemos dejar de señalar enfáticamente que en sus declaraciones, el presidente olvidó la responsabilidad histórica de los militares en las masacres, desapariciones, muertes extrajudiciales, la corrupción y el narcotráfico.

Sin equipo de gobierno y con la debilidad clara de una marioneta al servicio de los poderes económicos y la embajada de los Estados Unidos, Morales tuvo que echar mano de una serie de políticos reciclados, corruptos y enjuiciados, que fueron elegidos como diputados en la nueva legislatura, con el objetivo de conformar una bancada que tramitara sus propuestas de ley. Un intento absolutamente fallido.

Los señalamientos y demandas en estos seis meses al fallido gobierno no se han hecho esperar: los trabajadores de salud, educación, el movimiento campesino y los pueblos indígenas han reiniciado sus movilizaciones para que se mejoren los presupuestos de dichos ministerios y políticas públicas hacia los sectores empobrecidos y marginados del país. Ante esto el gobierno ha respondido con acciones que buscan limitar el derecho a la movilización y anular los pactos colectivos de condiciones de trabajo, queriendo con ello responsabilizar de la actual crisis a las conquistas y acciones de la clase trabajadora.

Lo que esconde y no dice el gobierno es que la falta de recursos se debe a la crisis fiscal, de la cual es responsable el gobierno y el poder económico que corrompe el sistema evadiendo el pago de impuestos, saquea al Estado, mantiene sus privilegios y prebendas, todo lo cual les garantiza continuar su enriquecimiento, mientras la mayoría de la población se encuentra sumida en la miseria.

Con el encarcelamiento de empresarios y políticos corruptos salió a luz pública la alianza perversa, donde el empresario es el corruptor y político el corrompido, convirtiéndose ambos en corruptores como parte del ciclo vicioso que esto genera. También son investigados y apresados empresarios por no pagar millonarias sumas de dinero al fisco, cantidades que lloran sangre al no llegar a la atención hospitalaria, la educación y otros servicios que el Estado está obligado a cumplir para garantizar los derechos del guatemalteco y guatemalteca. El corolario al final de esto es que empresarios y empresas  pagan las multas y quedan libres sin ningún problema, garantizándose impunidad no solamente legal sino también en los medios de comunicación masiva.


En fin: el gobierno camina sin rumbo, mientras se acentúan problemas que exigen verdaderos y profundos cambios estructurales y no medidas dilatorias, paliativas o de beneficencia. Dichos cambios solo pueden provenir de la lucha unitaria y organizada de los trabajadores, los pueblos indígenas y los movimientos sociales, al grito de NO MÁS CORRUPTOS NI LADRONES, NO MÁS IMPUNIDAD. EXIGIMOS JUSTICIA Y UNA PAÍS PARA TODOS. 

En Camino Socialista No 16, Epoca 1, julio 2016.