martes, 5 de marzo de 2019

PRONUNCIAMIENTO DE LOS PARTIDOS COMUNISTAS DE CENTRO AMÉRICA Y MÉXICO


En el marco del VI encuentro de partidos Comunistas de Centro América y México, realizado en El Salvador, con el propósito de intercambiar información sobre la situación de la lucha de clases en la región y coordinar acciones para el fortalecimiento de nuestros partidos, manifestamos:

1. Los partidos comunistas y obreros reunidos, rinden homenaje a la Internacional Comunista en ocasión del centenario de su conformación y reconocen su contribución en la construcción de los partidos comunistas, que cualificó la lucha de la clase obrera y de los pueblos de nuestros países.

2. Rechazamos y condenamos enfáticamente el proceso de injerencia imperialista contra los pueblos, especialmente al pueblo venezolano. Agresión que promueve y financia el intento de golpe de estado, la auto-proclamación de Juan Gerardo Guaidó como “presidente encargado”, la agresión económica, la injerencia militar, el robo de los activos, violando la soberanía y la auto determinación del pueblo venezolano.

3. Manifestamos nuestro apoyo incondicional y solidaridad al pueblo y a la clase trabajadora de Venezuela, que resiste al intervencionismo imperialista (estadounidense y la Unión Europea) y a los gobiernos subordinados al imperialismo, como el caso de Grupo de Lima.

Exigimos respeto al proceso bolivariano, a su gobierno electo por voluntad popular y a su autodeterminación, asediados por la administración del gobierno los Estados Unidos y la Unión Europea.

Expresamos nuestra solidaridad con el Partido Comunista de Venezuela y las fuerzas anti imperialistas que se encuentran en primera línea de lucha en defensa de la soberanía. Por lo que nuestros partidos comunistas intensifican la lucha anti imperialista en solidaridad al pueblo venezolano.

4. Condenamos la política de agresión contra el pueblo de Nicaragua por parte del gobierno de los Estados Unidos, que utiliza la misma estrategia que se ha puesto en práctica en Venezuela para derrocar al gobierno. Respaldamos toda iniciativa orientada a dar una solución política al conflicto sin ningún tipo de injerencia imperialista.

5. Reiteramos nuestra solidaridad con la revolución cubana, que continúa siendo saboteada por el bloqueo económico, la amenaza e injerencia imperialista.

6. De manera contundente llamamos la atención de que la agresión imperialista en nuestros días es precedida por campañas que enfatizan las noticias falsas y deforman la verdad. En ese sentido, los medios de comunicación pro-imperialistas contribuyen a la criminalización de las expresiones comunistas, obreras, revolucionarias, progresistas y la protesta del pueblo trabajador.

7. Denunciamos el papel de las ONG serviles al imperialismo, que son utilizadas para canalizar fondos que atentan contra la autodeterminación de los pueblos. 

8. Denunciamos la política anti-inmigrante y xenofóbica de los gobiernos de Estados Unidos y México. Asimismo, condenamos la doble moral de dichos países que criminalizan la migración y, al mismo tiempo, se aprovechan de la fuerza de trabajo migrante, precarizando sus condiciones de vida.

Enfatizamos que la migración es consecuencia de la imposición del modo de producción capitalista en nuestra región. En ese sentido, condenamos a los gobiernos que continúan administrando dicho modo de producción, beneficiando a la burguesía y monopolios.

9. Confrontamos la política agresiva del capital contra la clase trabajadora, el campesinado, los pueblos originarios, las mujeres y la juventud, que deteriora sus condiciones de vida.

10.  Vigencia de los partidos comunistas:

Frente a los límites históricos del capitalismo, la alternativa viable es el socialismo como fase primaria del comunismo. Es esperanzador que en toda la región, se venga dando, a pesar de las dificultades, un proceso de reorganización de los partidos comunistas, reivindicando su carácter marxista-leninista, de clase e internacionalista.

Nuestros partidos han valorado que, a casi dos décadas del progresismo en América Latina, este solamente continuó administrando el modo de producción capitalista, por lo que no solucionó las problemáticas que enfrenta el pueblo trabajador.

11.  Agradecemos al partido comunista de El Salvador y a la Juventud Comunista de El Salvador por hacer posible este VI encuentro organizando y generando las condiciones para su desarrollo.

¡Proletarios de todos los países, uníos!
¡Viva el internacionalismo proletario!
VI Encuentro de los partidos comunistas de Centro América y México.

El Salvador 1, 2, 3 de marzo de 2019


Partido Comunista de México
Partido Guatemalteco del Trabajo
Partido Comunista de El Salvador
Partido Comunista de Honduras
Partido Vanguardia Popular

miércoles, 20 de febrero de 2019

NUESTRA CONDENA A LA INJERENCIA Y AMENAZA DE AGRESIÓN MILITAR DE EEUU CONTRA EL PUEBLO VENEZOLANO


La realización de un nuevo genocidio yanqui es inminente. Estados Unidos moviliza su criminal fuerza militar con la intención de cercar e invadir a la República Bolivariana de Venezuela. En complicidad político-militar con los lacayos gobiernos del Cartel de Lima, a quienes el díscolo e irresponsable gobierno de Guatemala apoya incondicionalmente.

Contrario a las mentiras mediáticas que se levantan contra Venezuela, la mayoría de su pueblo está en contra de la guerra y por una salida pacífica a su situación política actual. Ese pueblo también apoya incondicionalmente a su legal y legítimo Presidente, Nicolás Maduro, quien en mayo de 2018 ganó con el 67% las elecciones presidenciales. Su gobierno está respaldado por los demás consecuentes poderes del Estado, las Fuerzas Armadas Bolivarianas y por las Milicias Populares Bolivarianas, que en unidad cívico-militar están preparadas para defender su Patria de cualquier agresión bélica encabezada por el imperialismo yanqui.

Sin duda, una invasión a Venezuela significará una guerra de grandes proporciones, con millones de víctimas, debido al criminal poderío militar del imperio yanqui y la encarnizada resistencia que levantará el hermano pueblo de Venezuela junto a su gobierno y sus Fuerzas Armadas Bolivarianas. Si el bloqueo económico y financiero de EEUU atenta contra la vida del pueblo venezolano, la invasión militar sería una agresión genocida. Pero estamos seguros que la oposición vende-patria y las fuerzas invasoras serán vergonzosamente derrotadas.

Como ha quedado claro en las últimas declaraciones del trastornado presidente norteamericano y de sus criminales secuaces, sus propósitos en Venezuela son: 1) apropiarse de sus recursos estratégicos, como petróleo, oro, coltan, agua dulce, entre otros; 2) exterminar al socialismo como proyecto de vida alternativo al capitalismo; 3) expulsar las inversiones chinas y rusas, potencias económicas que disputan mercado a EEUU en Latinoamérica; y, 4) derrocar al gobierno encabezado por Nicolás Maduro, al que acusa falsamente de dictatorial.

La agresión militar contra Venezuela, nada tiene que ver con la defensa de la democracia y la vigencia de derechos humanos, como los yanquis, las grandes corporaciones mediáticas, el bloque cómplice de la Unión Europea, el Cartel de Lima y la traicionera OEA, tratan falsamente de aparentar. La agresión se explica en la misma política imperialista de EEUU, que pretende someter a todo proceso independentista y soberano en Latinoamérica para descaradamente saquear los enormes recursos que tienen los países como Venezuela.

Los comunistas de Guatemala, organizados en el Partido Guatemalteco del Trabajo –PGT- condenamos enérgicamente la amenaza de invasión de EEUU contra la República Bolivariana de Venezuela. Somos parte de las fuerzas progresistas, democráticas y revolucionarias que a lo largo de todo el mundo levantamos la campaña para evitar la guerra contra Venezuela. Llamamos a la construcción de un movimiento mundial amplio de condena al imperialismo estadounidense y por la paz en Venezuela.

¡NO A LA INJERENCIA IMPERIALISTA EN VENEZUELA!
¡ALTO A LA INTERVENCIÓN MILITAR YANQUI EN VENEZUELA!
¡VIVAN LA LUCHA DEL PUEBLO VENEZOLANO
POR LA PAZ EN SU TERRITORIO!

PARTIDO GUATEMALTECO DEL TRABAJO
POR GUATEMALA, LA REVOLUCIÓN Y EL SOCIALISMO


jueves, 24 de enero de 2019

NICOLÁS MADURO MOROS: ÚNICO Y LEGÍTIMO PRESIDENTE DE VENEZUELA


El Partido Guatemalteco del Trabajo ratifica su apoyo al legítimo Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, electo democráticamente para un segundo mandato presidencial.

Con la elección del Presidente Maduro para un segundo mandato, el pueblo venezolano ratificó su respaldo a la continuidad de la Revolución Bolivariana. No obstante, ha enfrentado una política injerencista por parte del imperio norteamericano, que ejerce un bloqueo económico y financiero y, además, amenaza con una intervención militar, en complicidad con los gobiernos de Canadá y del cartel de Lima, especialmente con Colombia, Brasil y Perú. Sigue enfrentado a una derecha violenta, terrorista y golpista financiada y apoyada políticamente por el imperialismo yanqui.

Hoy la Revolución Bolivariana enfrenta un nuevo intento de Golpe de Estado. Juan Guaidó, jefe de facto la Asamblea Nacional usurpadora, se declaró presidente interino de Venezuela incurriendo en delitos de sedición y usurpación de las competencias de otros organismos del Estado, atentando y burlándose de la soberanía del pueblo que eligió a Nicolás Maduro como Presidente.

La injerencia imperialista es apoyada por los gobiernos de derecha de América Latina, quienes se articulan en el llamado Grupo de Lima, del que también forma parte el gobierno corrupto de Guatemala, con la complicidad del nefasto secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA).  En sus intentos por derrotar la Revolución Bolivariana, han pretendido, sin lograrlo, que las Fuerzas Armadas Bolivarianas se unan al intento golpista, y han activado grupos de paramilitares y guarimbas violentas, tratando de levantar una rebelión social.

El Pueblo y el Gobierno venezolano defienden su Revolución. Miles y miles de venezolanos están contra esta intentona golpista. Las fuerzas armadas apoyan su Constitución y al gobierno legítimamente establecido. Los órganos legítimos del Estado garantizan la legalidad y constitucionalidad ante esta intentona autoritaria y dictatorial. La defensa política, legal y armada es su legítimo derecho ante la agresión interna y externa.

Los comunistas rechazamos la declaración del servil gobierno de Guatemala reconociendo al golpista Juan Guaidó como presidente provisional de Venezuela, pues constituye una clara intromisión e injerencia en los asuntos internos de ese país.

Condenamos la política injerencista de Estados Unidos, de sus organismos de dominación (como la OEA), de sus títeres en el cartel de Lima y de las oligarquías serviles en América Latina. También condenamos la injerencia de países de la Unión Europea, que al igual que Estados Unidos están interesados en apropiarse y despojar de sus recursos estratégicos a Venezuela.

Nos solidarizamos y apoyamos la heroica lucha del pueblo bolivariano de Venezuela, del Partido Comunista de Venezuela y del gobierno legítimo de Nicolás Maduro Moros.

Partido Guatemalteco del Trabajo

Por Guatemala, la Revolución y el Socialismo
Guatemala 23 de enero de 2019.

domingo, 6 de enero de 2019

UNA ACCIÓN GOLPISTA MÁS DEL PACTO DE CORRUPTOS



El pacto de corruptos y ahora golpistas continúa en su política de desobediencia a las resoluciones de la Corte de Constitucionalidad –CC-. En particular sobre las garantías para que funcionarios de la Comisión Internacional contra la Impunidad –CICIG- ingresen al país y continúen desarrollando sus actividades investigativas contra los cuerpos del crimen organizado. La detención ilegal para impedir el ingreso al país de Yilen Osorio, investigador de la CICIG, constituye otro acto de desobediencia a la CC, quien en resolución colegiada ordenó a las autoridades el ingreso libre y con garantías de los integrantes del equipo de investigadores de aquella Comisión.

Estos hechos evidencian actos delictivos realizados por el Presidente de la República, Jimmy Morales; el Ministro de Gobernación, Enrique Degenhart; la Ministra de Relaciones Exteriores, Sandra Jovel; el Procurador General de la Nación, Jorge Donado; y, el Director del Instituto Nacional de Migración, Carlos Emilio Morales. Por consiguiente, siendo que tales delitos son de carácter constitucional, esas personas tienen que ser detenidas, sustituidas y procesadas judicialmente.  Es lamentable que la jefa del Ministerio Público, María Consuelo Porras, actúe tardíamente en complicidad con los funcionarios del organismo ejecutivo.

No basta con que se detenga a empleados menores y no se persiga a los altos funcionarios antes señalados, quienes son los responsable principales del desacato a la CC y a quienes tiene que procesarse por los correspondiente delitos cometidos. No capturar y procesar a los principales responsables es avalar el golpe de Estado que trae consecuencias políticas y sociales graves e impredecibles.

Los comunistas nos sumamos a la movilización popular contra estos hechos delictivos dictatoriales  y golpistas que encabezan aquellos funcionarios gubernamentales y su pacto de corrupción e impunidad. Y hacemos el llamado de luchar hasta que aquella cúpula gubernamental y su Consejo Nacional de Seguridad sean destituidos, detenidos y procesados judicialmente.

Por este medio manifestamos nuestro respaldo a las acciones del Procurador de Derechos Humanos y demandamos a la Corte de Constitucionalidad para que ordene al MP a iniciar las acciones coherentes contra el Presidente, Ministros y demás altos funcionarios que con sus disposiciones claramente atentan contra la legalidad y la constitucionalidad.

Partido Guatemalteco del  Trabajo
Por Guatemala, la Revolución y el Socialismo

martes, 25 de diciembre de 2018

Escuadrones de la muerte ayer y hoy


Por Alonso Cabrera

El 29 de septiembre fueron detenidos un conjunto de funcionarios públicos que dirigieron una estructura criminal dentro del Estado, la cual se dedicaba a ejecutar extrajudicialmente a personas reñidas con la ley.

Esta estructura criminal ha sido catalogada como “un cuerpo ilegal y clandestino de seguridad (CIACS) en su versión más clásica”. Por sus características se encuentran semejanzas con los Escuadrones de la Muerte que durante varias décadas del siglo pasado aterrorizaron al pueblo guatemalteco con detenciones ilegales, torturas, violaciones sexuales, desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales. De hecho, esta estructura está implicada en la muerte de once campesinos durante el desalojo en la finca Nueva Linda ocurrido en el año 2004.

¿Quiénes dirigían e integraban esta organización criminal?

Esta organización criminal y terrorista fue dirigida por Carlos Vielmann Montes (ex ministro de gobernación) y Erwin Sperisen Vernon (ex director de la PNC), ambos provenientes de familias adineradas. Más allá de esto, tres características resaltan en quienes dirigían esta estructura de crimen organizado:

1) Sus vínculos empresariales: ambos provienen del llamado sector empresarial. Carlos Vielmann en particular fue dirigente de la Cámara de Industria y del CACIF, mientras que el padre de Sperisen dirigió en algún momento dicha Cámara. La gestión de Vielmann en el Ministerio de Gobernación estuvo estrechamente vinculada con los intereses de la cúpula empresarial.

2) Sus vínculos políticos: Sperisen fue guarda espaldas del oligarca y ex alcalde de la ciudad de Guatemala Álvaro Arzú Irigoyen, fue miembro del Partido Unionista y del consejo municipal de la misma gestión municipal. Ambos tuvieron vínculos, además, con el Partido de Avanzada Nacional, cuyos antecedentes se encuentran en el Movimiento de Liberación Nacional, recordado como el partido de la violencia organizada que organizó en su momento escuadrones de la muerte.

3) Sperisen y Vielmann han sido discípulos fanáticos de la iglesia evangélica el Shadai, propiedad de Harold Caballeros, quien se caracteriza por sus ideas fascistas de intolerancia hacia la población indígena, hacia la diversidad sexual. Es desde esta iglesia que se envalentonaron ideológicamente para creerse ungidos con la disposición de matar a diestra y siniestra.

Los comandos operativos a través de los cuales realizaba las ejecuciones extrajudiciales estaban encabezados por Víctor José Rivera Azuaje y Víctor Hugo Soto Diéguez (exjefe del Servicio de Investigación Criminal). Así mismo, por al menos ocho agentes operativos, entre los que se encuentran Víctor Ruíz González (exjefe de Operaciones del SIC), Suhairam Stu Velasco Crispín, ex subdirector de la DEIC y Kamilo José Rivera Gálvez, viceministro de seguridad durante la gestión de Enrique Decenar en el actual gobierno de Jimmy Morales.

Los hechos por los cuales se acusa y captura a esta estructura criminal

Los hechos por los cuales fueron detenidos estos ex funcionarios consistieron en ejecuciones extrajudiciales planificadas, dirigidas y realizadas desde el Ministerio de Gobernación entre 2004 y 2007, durante el gobierno oligárquico de Oscar Berger. Estos hechos constituyeron graves violaciones al debido proceso y los derechos humanos por parte de autoridades, quienes el lugar cumplir sus obligaciones de detener y someter a los tribunales de justicia a personas que previamente se habían fugado de una de las cárceles del país, procedieron a ejecutarlas extrajudicialmente.

Con relación a los hechos de los que se acusa a quienes integraron esta estructura terrorista, posterior a su destitución como director de la PNC, Erwin Sperisen declaró en un canal de televisión evangélica lo siguiente: “Los escuadrones de la muerte que funcionan aún adentro de la PNC y el Ministerio de Gobernación, son un trabajo santo y está organizado por agentes y personal de las iglesias evangélicas que sabemos nuestras obligaciones con la sociedad…”. Esta declaración hace público lo que constituyó siempre un secreto a voces: la existencia de esta estructura criminal y contradice las declaraciones actuales en las cuales niegan estos hechos.

Ayer y hoy de los escuadrones de la muerte

Los escuadrones de la muerte fueron grupos armados que funcionaron dentro de estructuras militares y policiales o como aparatos paramilitares bajo la dirección de empresarios, finqueros y políticos que hacían parte de los gobiernos dictatoriales entre 1954 e inclusive durante los años 90 cuando supuestamente dirigían el país gobiernos de corte civil.

Su inspiración fascista de orientación anticomunista, operaron para desaparecer, torturar y ejecutar extrajudicialmente a opositores políticos y dirigentes de organizaciones sindicales, campesinas, indígenas, de mujeres, estudiantiles, etc.

Tales estructuras tuvieron como una de sus matrices y fuentes de poder a grupos de finqueros y empresarios, instituciones del Estado y partidos políticos como el mal recordado Movimiento de Liberación Nacional. En tanto estas estructuras no fueron investigadas y desmanteladas con posterioridad a la firma de la paz, las mismas fueron mutando y reorganizándose con sucesivos gobiernos de derecha.

Esto es lo que sucedió durante el gobierno de Oscar Berger (2004-2008), elector por el Partido de Avanzada Nacional, cuyo dirigente máximo fue Álvaro Arzú Irigoyen. Durante este gobierno se registra la acción criminal de esta estructura hoy en proceso de persecución y procesamiento judicial.

Más allá de lo anterior existen otros hilos que vinculan a unos y otros. Vielmann y Sperisen tienen el mismo vínculo de procedencia de Enrique Dehenhart, actual ministro de gobernación, quien perteneció a la estructura de inteligencia que Álvaro Arzú mantuvo en la municipalidad capitalina. Un ministro de gobernación que tenía como uno de sus principales colaboradores a Kamilo Rivera, su viceministro de seguridad, quien se encuentra prófugo de la justicia.

En este marco no es casual el que en el actual gobierno y en particular bajo la dirección de Dehenhart, se haya organizado una estructura de inteligencia política que tiene como uno de sus ámbitos de ejecución al Centro de Recopilación, Análisis y Difusión de Información Policial, denunciado por estar realizando acciones de control e intimidación de periodistas y activistas sociales. No es casual, así mismo, que durante esta gestión se haya registrado la ejecución de alrededor de siete dirigentes campesinos de CODECA, CCDA y UVOC, hechos que sucedieron en un corto tiempo y que solo podrían ser planificados y ejecutados por una estructura de esta naturaleza, historia y vínculo político.

Así las cosas, existen fuertes indicios sobre la existencia y, por consiguiente, continuidad de los terroristas y criminales escuadrones de la muerte, siempre dirigidos y vinculados con las estructuras de represión: ejército y policía, y con estructuras de poder político y económico.

En Camino Socialista No 40

Represión en aumento

Por Clara Rodríguez


Después de largos años de gobiernos castrenses, para 1986 volvieron las elecciones democráticas en el país. Eso no significó un cambio real en la estructura social, pero sí una modificación en el plano político. Tal cambio fue posible porque en el aspecto estrictamente militar las fuerzas revolucionarias estaban neutralizadas. Las políticas de tierra arrasada y una feroz guerra contrainsurgente con una monstruosa cantidad de personas desaparecidas debilitaron al movimiento guerrillero. A partir de ese escenario pudieron comenzar negociaciones que, años después, llevarían a la Firma de la Paz Firme y Duradera, en 1996.

La vuelta a esa democracia débil y solo formal (lo mismo que sucedió en toda Latinoamérica después de las sangrientas dictaduras habidas en el marco de la Guerra Fría, "democraduras", como las llamó Eduardo Galeano) abrió nuevos espacios. Si bien la mano férrea del ejército siguió controlando todo –con aparatos clandestinos de seguridad que nunca desaparecieron– se instaló un clima social que permitió algunos mínimos avances. Con la firma de la paz –que, hoy día, se evidencia como un absoluto acuerdo cupular a espaldas de las necesidades reales de la población– esos espacios se ampliaron algo más.

Debe quedar claro, sin embargo, que todos esos mínimos avances sociopolíticos estuvieron siempre bajo la atenta mirada de la derecha más recalcitrante y conservadora, supervisados en búsqueda de eso que se llamó "gobernabilidad" (eufemismo por decir: "todo bajo control").

En ese escenario político surgió hacia el 2015 una fabulosa "cruzada contra la corrupción". Eso siempre fue llamativo, por cuanto Guatemala se caracteriza –como todos los países de Latinoamérica– por una antigua y arraigada cultura de corrupción que alcanza todos los niveles. Queda claro ahora que eso fue un mecanismo geoestratégico de Washington, proba-do en estas tierras para luego iniciar su trabajo de re-versión (roll back) de gobiernos que no le eran muy afines (el PT en Brasil, Cristina Fernández en Argentina). Esa acción trajo como consecuencia una relativa movilización de la sociedad guatemalteca, terminando en una crisis política que finalizó mandando a la cárcel al entonces binomio presidencial (Pérez Molina y Roxana Baldetti). Pero luego de esa bien manejada crisis (asegurando "gobernabilidad" con la llegada a la presidencia de un candidato idóneo para seguir el guion: el comediante Jimmy Morales –más comediante que estadista–) la movilización social no paró.

En realidad, la corrupción fue uno de los elementos siempre denunciados, pero en la protesta social fueron cobrando fuerza otros aspectos: reivindicaciones campesinas e indígenas contra las industrias extractivas, reivindicaciones sociales y laborales, lucha contra la exclusión social, contra el patriarcado, contra la discriminación étnica y el racismo. Entre esos elementos y las investigaciones anticorrupción que siguió realizando la CICIG, el actual gobierno –defensor de un pacto entre quienes ven peligrar su statu quo ante la protesta social: clase empresarial, clase política corrupta, militares– se fue poniendo cada vez más nervioso. De ahí que en estos últimos meses asistimos a una creciente derechización y retroceso en esos espacios democráticos abiertos.

De esa cuenta, con los últimos cambios hechos en el gabinete por el presidente Morales y la llegada al Ministerio de Gobernación de Enrique Degenhart –ex asesor del desaparecido Álvaro Arzú–, el mensaje de retroceso político se hizo más evidente. La presencia de este funcionario sirvió para la desestructuración creciente de la Policía Nacional Civil, abriéndose la posibilidad de la reaparición abierta de grupos clandestinos y aparatos paraestatales de seguridad. Del mismo modo, hay una avanzada contra cualquier aspecto de avance democrático; de ahí el bombardeo a la CICIG y toda la campaña contra su comisionado, Iván Velásquez.

En esa línea se registra el debilitamiento del cuerpo policial (a través de la remoción de cuadros orgánicos profesionales y la inclusión de personal militar), lo que significa un retroceso en la democratización de esa fuerza, permitiendo el reposicionamiento de fuerzas represivas clandestinas.

En este proceso de derechización se articulan diversas acciones: el cambio de la Fiscal General, el continuo bombardeo contra el Procurador de Derechos Humanos, el bloqueo de todo intento de acción progresista. Las recientes medidas tomadas por la Fiscal General, destituyendo personal idóneo y debidamente capacitado, muestran otro retroceso en el avance de la profesionalización del MP.

Las acciones de claro mensaje contrainsurgente están a la orden del día: el Procurador –si bien trató de no hacerse público– recibió amenazas (como en las peores épocas de la guerra). La represión contra militantes populares está a la orden del día, y en lo que va del año se registran ya 20 muertes de líderes comunitarios, muertes que quedaron en total impunidad.

Con todo esto el mensaje de las cúpulas dirigentes es claro: se mantiene la "democracia" en un marco muy estrecho, democracia controlada, totalmente vigilada. De ese modo se detiene cualquier intento de profundizar la lucha contra la corrupción que, independientemente de ser una estrategia de Estados Unidos para "modernizar" la democracia guatemalteca, consiguió implicaciones interesantes, como un despertar de cierta consciencia ciudadana. La actual AEU, por ejemplo –combativa y anti mafia– es uno de sus efectos.

Con todo esto puede verse que corrupción e impunidad seguirán inalterables. Y las legítimas luchas populares serán cada vez más reprimidas. Por todo lo anterior asistimos a una democracia vacía, solo de nombre. Ante ello, solo la movilización popular podrá impulsar reales medidas de transformación. Todos los sectores populares y anticapitalistas debemos estar unidos, más unidos que nunca, para seguir construyendo las alternativas reales. Y esa alternativa no es otra que el socialismo.

Editorial, Camino Socialista No 40.

viernes, 14 de diciembre de 2018

El capitalismo: causa de la migración a EEUU


Miles de hermanas y hermanos centroamericanos están en camino migratorio hacia Estados Unidos. Entre ellos también marchan guatemaltecas y guatemaltecos. Estas marchas constituyen sin duda hechos de desesperación de seres humanos que dejan sus hogares para emprender un viaje cargado de incertidumbre y riesgos, inclusive de muerte. Su meta es encontrar una alternativa que les permita a sus familias vivir dignamente.

La causa principal de este drama migratorio se encuentra en el capitalismo. Esta afirmación se debe a nuestro entendimiento sobre el capitalismo. Este sistema mantiene en la marginalidad laboral (desempleo estructural) a millones de personas que solo poseen su fuerza de trabajo para venderla a cambio de un sala-rio.

La marginalización de millones de trabajadoras y trabajadores ocurre porque el capitalismo para su funcionamiento permanente sólo requiere utilizar a una parte de las y los trabajadores. Su objetivo no es emplear a todas y todos, sino solo el número que necesita para garantizar la acumulación de capital. Esta es una característica esencial del capitalismo. Los demás trabajadores que el capitalismo no emplea son un sobrante de obreros que en el marxismo es llamado “ejército industrial de reserva” o, lo que es lo mismo, un ejército de desempleados permanente.

Esto implica que millones de personas, como sucede en Honduras, Guatemala, El Salvador, no encuentran opción laboral y cuando logran emplearse encuentran trabajo con salarios de hambre y solo unos cuantos meses al año. Cuando bien les va, en alguna actividad de la economía marginal (campesina, pequeños negocios, etc.). A esto el pensamiento burgués llama: economía informal. Esto hace que millones sobrevivan pero en la miseria y el hambre.

Siendo la carencia de un empleo digno para satisfacer las necesidades vitales, estos millones de trabaja-dores son expulsados a buscar alternativas en otros contextos, como en Estados Unidos. En este país, los migrantes ilegales son contratados por salarios más bajos en comparación con lo que por ley de ese país obliga a pagar a las trabajadoras y trabajadores que son ciudadanos de ese Estado. Esto representa que los capitalistas – como sucede en Guatemala, sobre la base de salarios bajos, logran mayores ganancias. Vale decir que, en este momento, más de 30 millones de estadounidenses también se encuentran entre la pobreza y la indigencia, siendo que ahí también existe ese “ejército industrial de reserva”.

Así las cosas, nuestras hermanas y hermanos migrantes, no tienen otra alternativa que irse de nuestros países en búsqueda de un ingreso para sus familias. Estas oleadas migratorias nacen de la miseria y del hambre principalmente, además de otras causas como la violencia y la represión, que hacen parte del régimen capitalista que es gestionado desde estos Estados que no han sido construidos para resolver los problemas de los trabajadores, sino para garantizar los intereses de la burguesía, de los capitalistas.
En este marco y no obstante que nuestra práctica de-be ser solidaria con nuestros hermanos y hermanas migrantes, no debemos olvidar que mientras el capitalismo subsista, la problemática de la clase trabaja-dora continuará y se agudizará aún más, tal y como sucede en este momento.

Por eso nuestra orientación y acción inmediata debe ser para construir las bases de destrucción del capitalismo y la construcción de un sistema alternativo: el Socialismo.

Editorial, Camino Socialista No 40.

lunes, 15 de octubre de 2018

martes, 2 de octubre de 2018

Contra el imperialismo


Por Manuel Ruíz

La verdadera fuente de nuestras penurias como clase trabajadora es el capitalismo. Es decir: un sistema basado en la explotación de una clase social sobre otra. ¡Ahí está la verdadera causa de nuestra pobreza! Hay explotadores y hay explotados; hay ricos porque hay pobres que generan riqueza que se apropian los dueños de los medios de producción (terratenientes, industriales, banqueros). Las cosas tienen explicación.

Ahora bien: el capitalismo puede asumir distintos rostros: puede presentarse como fascista y dictatorial, como tibio y con “rostro humano”, lo que llamamos socialdemocracia. Puede serlo con un alto desarrollo científico-técnico, como los países de Norteamérica o de Europa Occidental, o puede serlo atrasado y dependiente, como sucede en lo que antes llamábamos Tercer Mundo: parte de Asia, África, Latinoamérica. Nosotros, en Guatemala, somos un país capitalista en condición de opresión, dependiente y dominada por las grandes potencias, de Estados Unidos básicamente.

El capitalismo también puede tomar la forma de imperialismo. ¿Qué es exactamente eso? Cuando un país capitalista crece mucho y quiere seguir expandiéndose, ya sea 1) buscando nuevos mercados para colocar sus productos industriales y/o 2) buscando nuevas fuentes de materias primas para producir lo que luego saldrá a vender, entonces se transforma en imperialista. Se impone ante un país más débil, y si es necesario, lo hace militarmente, cometiendo genocidio, aniquilando a los Estados que se resisten.

El imperialismo se da desde el punto de vista económico, estableciendo una relación de amo-esclavo con respecto al país sojuzgado. Y también militar. Cuando las presiones económico-políticas no alcanzan para dominar, entran en juego las armas, e invaden.

En Guatemala sufrimos la presencia imperialista de la gran potencia de Estados Unidos. Su influencia/injerencia en nuestros asuntos es total. Imponen pautas en la economía (dicen lo que tenemos que producir: es decir, producimos productos agrícolas para exportarles, como azúcar, café, banano, y no se nos permite un desarrollo industrial propio). Imponen las políticas que debemos seguir: en todos los casos y siempre, profundamente anticomunistas, y ahora neoliberales. Imponen su ciencia, su tecnología, su cultura, su modo de vida. Controlan nuestras vidas, haciéndonos saber que constituimos su “patio trasero”. De aquí sacan productos primarios, mano de obra barata (que va para el Norte en condiciones irregulares a hacer las tareas pesadas que ningún trabajador gringo quiere desarrollar), instalan maquilas con salarios de hambre, nos obligan a adorarles, nos sojuzgan en todo.

La oligarquía local está subordinada al imperialismo yanqui. Funciona como socio menor, y finalmente, como aliada de clase sumisa. Por eso, ha construido un Estado que implementa las políticas yanquis, antes que políticas propias.

Pero ¡cuidado! ¡No confundirnos! El enemigo no es el gringo porque sí: ¡es el sistema capitalista!, en este caso, en su forma de imperialismo. Es el Estado estadounidense, como el que opera la política imperial en nuestro país.

¡Contra el imperialismo!


En el 96 Aniversario del Partido Comunista de Guatemala  
69 Aniversario del Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT)

Contra la explotación capitalista de la naturaleza


Por María Sagastume

El planeta está en riesgo, y consecuentemente, todas las formas de vida que existen en él. Pero rápidamente hay que hacer una aclaración: ello no se debe a un presunto “cambio climático”, como si eso fuera algo natural, inmanejable, producto del destino: como que el clima cambiará porque sí. Lo que vivimos actualmente, el desastre medioambiental que padecemos, es consecuencia directa del capitalismo.

El sistema capitalista busca producir fundamentalmente para ganar dinero, para acumular riqueza, más capital en pocas manos. En ese afán, no respeta nada; por lo tanto explota a los trabajadores y también explota en forma inmisericorde a la naturaleza.

La consigna de la empresa privada es ganar, lucrar, hacer plata. No hay nada más que le importe. Y si en esa búsqueda infinita de ganancias tiene que terminar con los recursos naturales, lo hace. Eso es lo que estamos padeciendo en este momento: una industria depredadora que, en muchos casos, produce cosas innecesarias y que obliga a que las compremos. Las técnicas de mercadeo se encargan de inventar falsas necesidades y hacernos consumir hasta el hartazgo. Pero eso tiene consecuencias: los recursos naturales con los que se elaboran todos los productos, se agotan. Y peor aún: el modo en que se produce y se consume ayuda a contaminar y degradar el planeta.

Lo que padecemos hoy día es una verdadera catástrofe de nuestra casa común, el planeta Tierra: efecto invernadero negativo, calentamiento global, adelgazamiento de la capa de ozono, derretimiento de glaciares, aumento de las aguas oceánicas, repentinos e impredecibles cambios climáticos… Todo ello no sucede por pura casualidad: la forma irresponsable en que el capitalismo trata a la naturaleza, viéndola solamente como una cantera a explotar, provoca todo eso.

Por ejemplo: los motores de combustión interna de los vehículos (automóviles, camiones, motos) queman petróleo, y de ahí surge el dióxido de carbono, que es un veneno. Producto de ello se va adelgazando la capa de ozono que nos protege de la radiación solar, por lo que en la última década el cáncer de piel creció un 1,000%. Nos estamos achicharrando, en otros términos. Ello se podría evitar, por ejemplo, con transporte público, evitando que cada familia, o que cada persona tenga un carro. Pero la industria capitalista “obliga” a consumir automóviles, y cada persona busca tener uno. Las consecuencias están a la vista.

Compas: tenemos que detener esta catástrofe de destrucción del planeta, reemplazando una industria depredadora por un modo de consumo más racional. Pero eso solo sucederé en el  socialismo, no en el capitalismo.

¡Contra la explotación capitalista de la naturaleza!

En el 96 Aniversario del Partido Comunista de Guatemala  
69 Aniversario del Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT)

Lucha contra el racismo y la discriminación étnica


Por Alexis Soto

Hay gente que aún sigue creyendo que existen “razas superiores”. Pero eso no pasó solo en la Alemania nazi de hace 80 años: ¡pasa aquí, en Guatemala, ahora mismo!

Nuestra sociedad está hondamente dividida; además de las clases sociales enfrentadas (dueños de los medios de producción versus clase trabajadora), asistimos a una fenomenal división entre indígenas y ladinos. “Seré pobre, pero no indio”, puede llegar a decirse. Y lo peor de todo: ¡lo dice un ladino pobre!, es decir, uno más de las grandes mayorías populares del país, tan explotado y marginado como cualquier indígena. ¿Por qué pasa eso?

El racismo y la discriminación étnica no tienen la más mínima justificación, desde ningún punto de vista. No hay razones biológicas ni sociales que puedan defenderla. Es, siempre y bajo cualquier circunstancia, una aberración, una ignominiosa injusticia. ¿Por qué un blanco tendría más derechos que un negro, un ladino que un indígena? Eso no debería pasar… ¡pero pasa!

Camaradas: tenemos que luchar denodadamente contra esta lacra que nos lega la sociedad dividida en clases. El racismo es una vulgar justificación de la explotación económica. Siempre se da desde un grupo dominante (los blancos, los ladinos) hacia otro considerado inferior (los negros, los indígenas, los mayas, etc.). No es de doble vía. Es decir: quien discrimina aplasta al considerado “inferior”, y no se da en sentido contrario. El que lleva la peor parte es siempre el grupo discriminado, excluido, “inferiorizado”. ¿Acaso será peor ser indio que ser pobre?

“Divide y reinarás”, se ha dicho. Es decir: cuanto más dividido esté el campo popular, más fácil le será a la clase dominante poder manejarnos, confundirnos, llevarnos donde ella quiera. El enemigo de un pobre, de un trabajador, JAMÁS debe ser otro trabajador, sea o no indígena. No nos confundamos: el problema de Guatemala –así como el de cualquier país del mundo– no son las diferencias étnicas o culturales. ¿Quién dijo que es “mejor” ser canche, rubiecito y de ojos azules que ser chaparrito y moreno, con ojos café y pelo negro? ¿Cómo podríamos mantener semejante tontera?

Las diferencias externas: color de piel, de cabello, de ojos, aspectos fisonómicos, altura corporal, etc., son meras cuestiones accidentales y secundarias. Los seres humanos, de hecho, somos una sola raza si consideramos que nuestras diferencias genéticas son absolutamente insignificantes. ¡Todas y todos somos seres humanos por igual, con los mismos derechos, con similares necesidades! No caigamos en provocaciones superficiales y vilmente interesadas.

El socialismo no tiene color de piel, compañera y compañero trabajador. Es justicia por igual para todo el mundo.

¡No a la discriminación étnica!


En el 96 Aniversario del Partido Comunista de Guatemala  
69 Aniversario del Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT).

El patriarcado: una lacra a combatir

Por Camilo Santiago

El capitalismo presenta muchas injusticias que deberán ser cambiadas. Una de ellas: el patriarcado.

¿Qué es eso? La absurda, tonta e insostenible creencia de pensar que los varones son mejores que las mujeres, o que tienen naturalmente más derechos que ellas.

De nacimiento existen diferencia anatómicas, obviamente. Somos, en términos biológicos, machos y hembras de la especie humana. Pero rápidamente la sociedad nos transforma en mujeres y varones, en damas y caballeros. Esas son determinaciones absolutamente sociales, históricas. A esas formaciones culturales las llamamos “género”. Y cada género se construye siguiendo patrones determinados que han sido construidos socialmente: “las mujeres son frágiles”, “los varones no lloran”, a los varones se le toleran ciertas cosas (ser “putos”) que en las mujeres se tienen por despreciables (ser “putas”), “los varones escupen por la calle, las mujeres no fuman en público”, etc., etc.

Pero nada puede justificar las asimetrías, las diferencias en relación a las cuotas de poder que tienen ambos géneros en los ámbitos públicos como privados. Hay ahí una terrible injusticia a transformar. El socialismo deberá encargarse de esa inequidad.

La injusticia está en la base misma del sistema capitalista. “¿Tu mamá trabaja? No, es ama de casa”, puede decirse con total naturalidad. Pareciera que el trabajo doméstico, habitualmente desarrollado por mujeres (las “amas de casa”), no es trabajo. Se piensa así por el capitalismo que es terriblemente explotador… ¡y machista patriarcal! Muy buena parte de la población mundial (las “amas de casa”) trabaja GRATIS, no recibe salario. Sin el trabajo doméstico, que es esencial para la reproducción de la fuerza de trabajo, el sistema no podría existir. Alguien debe encargarse de esas cuestiones básicas y elementales: preparar la comida, alistar la ropa, asear la casa, atender la crianza de los niños. Sin eso, el sistema capitalista en su conjunto no podía subsistir. Y justamente ahí tenemos la primera explotación económica: para que cada trabajador salga a trabajar cada día reproduciendo el sistema (el obrero, el campesino, el empleado público), una trabajadora NO asalariada preparó sus condiciones: le facilitó condiciones de carácter objetivo y subjetivo para que pudiera seguir trabajando.

El sistema capitalista explota a las mujeres en tanto trabajadoras no asalariadas que contribuyen a la reproducción de la sociedad. Y las explota en términos culturales/morales, creando una visión machista de las cosas, naturalizando la violencia de género y el matrimonio oficialmente monogámico, pero sistemáticamente transgredido.

La Revolución Socialista, tal como ya ha pasado en otras latitudes donde la misma triunfó, deberá acabar de una buena vez con todas esas lacras.

En el 96 Aniversario del Partido Comunista de Guatemala  
69 Aniversario del Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT).