martes, 3 de diciembre de 2019

El nuevo gobierno


El análisis político del momento indica que el nuevo gobierno encabezado por Alejandro Giammattei dará continuidad a políticas de Estado que benefician a la oligarquía, a la casta militar, a los políticos corruptos y al crimen organizado. Al mismo tiempo, será un gobierno que seguirá los lineamientos que le imponga el imperio yanqui.

Veamos. En primer lugar, su plan de gobierno y sus primeras acciones, antes de iniciar su periodo de gestión, demuestran que desarrollará  una agenda exclusivamente empresarial que  dará continuidad al modelo económico neoliberal ya fracasado, pues no pudo generar empleo, educación, salud y seguridad y mucho menos resolver los agudos problemas de pobreza y hambre. Ese modelo se ha sostenido pagando salarios de miseria, saqueando los recursos del Estado y los bienes naturales. Ha sido represivo contra toda expresión popular que resiste y exige la vigencia de los más elementales derechos humanos.

En segundo lugar, el nuevo gobierno ha anunciado que el Ministerio de Gobernación estará a cargo de un grupo de militares que fueron ejecutores de las políticas contrainsurgentes durante la guerra, cometieron crímenes de lesa humanidad. Varios de ellos han sido señalados por los medios de prensa de integrar estructuras y redes de contrabando y narcotráfico. Así, ese Ministerio podría ser el “ministerio de la represión”.

En tercer lugar, el futuro gobierno dará continuidad, con algunas diferencias, al pacto de corruptos. Giammattei es parte de esos políticos inescrupulosos que abundan en los tres organismos del Estado, dispuesto a reproducir políticas de corrupción, saqueo e impunidad. El presidente electo ha sido acusado de haber sido parte de una estructura de ejecuciones extrajudiciales en el tiempo del presidente Berger, razón por la cual fue detenido y posteriormente dejado en libertad.

Con relación a la política internacional, el gobierno de Giammattei seguirá los pasos de su antecesor. En especial porque será sumiso a los lineamientos de Estados Unidos. Será parte del bloque de países que desde la intervencionista Organización de Estados Americanos y el Grupo de Lima para impulsar las medidas imperialistas para desestabilizar los gobiernos de Venezuela y Cuba.

Siendo así la orientación del nuevo gobierno, nos corresponde, a los comunistas, denunciar las nefastas políticas gubernamentales y apoyar las luchas de resistencia de los pueblos y de las clases trabajadoras. Es necesario fortalecer nuestro trabajo de organización, formación política y de articulación con las organizaciones populares y las comunidades en resistencia. Esto con el fin de resistir las embestidas del próximo gobierno reaccionario.

Partido Guatemalteco del Trabajo
Por Guatemala, la Revolución y el Socialismo

Editorial, Camino Socialista No 49


lunes, 11 de noviembre de 2019

EL PARTIDO GUATEMALTECO DEL TRABAJO CONDENA EL GOLPE DE ESTADO EN BOLIVIA


Se ha consumado el golpe de Estado fraguado por la oligarquía y la derecha fascista bolivianas, el imperialismo yanqui y con la participación del ejército traidor contra el gobierno de Evo Morales Ayma, quien ha sido obligado renunciar. Fue la única manera en que pudieron  lograr su derrocamiento. Repudiamos enérgicamente ese golpe de Estado.

Han derrocado un gobierno democrático y legítimo, encabezado por Evo Morales, un dirigente aymara que demostró sus cualidades de estadista reconocido mundialmente. En catorce años logró implementar un nuevo modelo económico con políticas de justicia y bienestar social para millones de bolivianos, con una democracia que convirtió en sujetos políticos a las clases trabajadoras, a los pueblos originarios y a los movimientos sociales. Esto lo logró a partir de nacionalizar bienes públicos y estratégicos, de excluir del poder a la minoritaria oligarquía y desterrar la injerencia de Estados Unidos.

En las recientes elecciones del 20 de octubre, el compañero presidente Evo Morales, digno representante de los pueblos originarios del Altiplano Andino, en nombre del Movimiento al Socialismo (MAS) ganó una vez más los comicios en forma limpia y transparente. Con ello inauguraría su cuarto período de gobierno para seguir profundizando medidas populares de corte socialista, las cuales se venían aplicando desde 2005. Con ello la sociedad boliviana, y especialmente las clases trabajadoras y los pueblos indígenas, eternamente relegados, continuarían su proceso de mejoras sustanciales en salarios, salud, educación, vivienda y seguridad social.

Después de las elecciones, tanto la oligarquía nacional como el gobierno de Estados Unidos, con la ayuda de la vergonzosa e instrumento imperial de la Organización de Estados Americanos (OEA), hicieron lo imposible por frenar un nuevo mandato del MAS, inventando todo tipo de trabas, excusas y mentiras, hasta llegar a presionar de tal manera al presidente Morales que forzaron su dimisión.

El golpe de Estado tiró a la basura todo principio democrático y constitucional, con los cuales fue coherente el gobierno de Morales, quien abrió paso a una auditoría internacional de las elecciones y, por último, planteó la repetición de elecciones como forma de resolver la crisis provocada por las fuerzas de derecha que se negaron a aceptar su derrota electoral.

El golpe de Estado lo han consumado a través de la violencia fascista dirigida por el candidato perdedor Carlos Meza y por el líder fascista y oligarca Luis Camacho. Además de intensificar las acciones violentas y la persecución contra los principales dirigentes del MAS, los golpistas activaron las fuerzas policiales y el ejército, quienes con la amenaza de las armas y el asesinato masivo, han obligado a renunciar al Presidente Morales, al Vicepresidente García Linera y a su gabinete; así mismo a la presidenta del Senado, Adriana Salvatierra, y al presidente de la Cámara de Diputados, Víctor Borja.

Sobre el pueblo boliviano se cierne la instalación de un régimen dictatorial, la persecución, secuestro, tortura, asesinato y exilio. Esta ha sido la tónica de los golpes de Estado fascistas, que nos recuerdan la política criminal y terrorista que se instaló en Guatemala en 1954 y que se repitió por toda América Latina donde la derecha y el imperialismo fraguaron golpes de Estado, dictaduras militares y políticas genocidas. Esta es la amenaza, siendo que la derecha fascista boliviana, durante los últimos veinte días ha realizado acciones terroristas: quema de instituciones gubernamentales y viviendas, amenazas, secuestros y actos violentos con signos racistas contra dirigentes y militantes del MAS, de los movimientos sociales y de los medios de comunicación gubernamentales y alternativos. Lo más probable, además, es que se instale una política de saqueo neoliberal a manos de la oligarquía, el ejército, organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, todos bajo las órdenes del imperialismo yanqui.

Como Partido Guatemalteco del Trabajo nos sumamos a la denuncia y movilización mundial contra el golpe de Estado en Bolivia y contra las fuerzas fascistas e imperialistas que pretenden consumar un régimen dictatorial y restaurar el neoliberalismo, el racismo y la exclusión de las mayorías sociales bolivianas.

Condenamos de la manera más enérgica esta nueva intromisión yanqui en tierra americana, expresando nuestra más honda solidaridad al bravo pueblo de Bolivia. Estamos al lado de la clase trabajadora y los pueblos originarios del hermano país, levantando una vez más las banderas del socialismo, única vía para lograr la tan anhelada justicia social y equidad.

Condenamos el silencio cómplice, las comparsas golpistas y las desinformación y manipulación mediática que involucra a gobiernos y organismos falsamente democráticos y medios de comunicación que hacen propaganda para la consolidación de este golpe de Estado atroz.

Nos solidarizamos con el pueblo boliviano y con la lucha de resistencia que no dudamos se está organizando para derrotar el golpe de Estado y recuperar el hilo constitucional y el proceso de cambio democrático, indígena y popular.


A derrotar el golpe de Estado en Bolivia
Fuera el imperialismo yanqui de Latinoamérica


Partido Guatemalteco del Trabajo
Por Guatemala, la Revolución y el Socialismo

viernes, 8 de noviembre de 2019

Nuestra solidaridad con la República Bolivariana de Venezuela ante la agresión injerencista del gobierno salvadoreño de Nayib Bukele


El gobierno salvadoreño de Nayib Bukele, decidió expulsar de su territorio a la representación diplomática de la República Bolivariana de Venezuela. Esta medida es claramente injerencista y de apoyo al agresivo gobierno de EE.UU. en su afán de derrocar la Revolución Bolivariana, encabezada por su presidente legítimo Nicolás Maduro Moros.

El gobierno salvadoreño, además, expresa su reconocimiento a Juan Guaidó, un auto proclamado presidente, demostrado saqueador de los bienes comunes del pueblo venezolano, quien mantiene relaciones con Los Rastrojo, un grupo narco paramilitar colombiano. Guaidó está subvencionado por el gobierno norteamericano y es rechazado por la oposición venezolana que actualmente negocia con el gobierno de Nicolás Maduro Moros para encontrar una salida dialogada y democrática a la crisis que ha orquestado el imperialismo yanqui contra el gobierno y el pueblo venezolano.   

Como Partido Guatemalteco del Trabajo condenamos esta decisión injerencista del gobierno de Bukele, auspiciada y dirigida por la administración actual de EE.UU.

Nos solidarizamos con el pueblo y el gobierno bolivariano ante las agresiones que atentan contra su independencia y soberanía.

¡No a la injerencia del gobierno salvadoreño
en los asuntos internos de Venezuela!

¡Viva la Revolución Bolivariana!


Partido Guatemalteco del Trabajo
Por Guatemala, la Revolución y el Socialismo

lunes, 4 de noviembre de 2019

NUESTRA SOLIDARIDAD CON EL PUEBLO CHILENO INSURRECTO CONTRA EL NEOLIBERALISMO Y LA OPRESIÓN FASCISTA


La imagen puede contener: una o varias personas y exterior

El pueblo chileno despertó y salió a las calles a protestar. Se rebela contra las políticas neoliberales y contra el gobierno fascista de Sebastián Piñera. La respuesta del gobierno fue la declaración de guerra contra el pueblo, que se tradujo en represión brutal y armada contra las movilizaciones pacíficas.

Chile fue el laboratorio donde se ensayaron por vez primera los planes de ajuste estructural. Ello fue posible gracias a la sangrienta dictadura del general Augusto Pinochet, quien habiendo traicionado al gobierno popular de Salvador Allende, dirigió un golpe de Estado que tuvo como cauda el asesinato del estadista y el inicio de largos años de crímenes de lesa humanidad. Fueron esas condiciones las que permitieron la imposición de las recetas neoliberales por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, así como las políticas imperiales mandatadas por EE.UU.

Las políticas neoliberales, a partir de la experiencia chilena, serían luego aplicadas prácticamente en todo el mundo capitalista. Las mismas han implicado una fabulosa acumulación de riqueza por parte de los grandes capitales a expensas de la clase trabajadora y los pueblos en general. Se privatizó las empresas públicas, se precarizó de manera inmisericorde las condiciones laborales, se vedó los derechos a la educación, salud, vivienda, etc. y se atacó criminalmente a toda organización y protesta popular que se opuso a tales políticas. En ningún lado esas políticas fueron de beneficio para las y los trabajadores, para los pueblos; solo sirvieron para aumentar exponencialmente la riqueza de la burguesía, al mismo tiempo que se profundizó la miseria y las desigualdades sociales.

La prensa burguesa, experta en mentirosa propaganda a favor del capital y las dictaduras, por largos años ha presentado el caso chileno como un “milagro”, ocultando las profundas desigualdades e inequidades sociales que produjo. A cuarenta y seis años de iniciarse la implementación de los planes neoliberales, Chile está entre los ocho países del mundo donde la desigualdad entre pobres y ricos es mayor y aumenta. Todo ha sido privatizado. El Estado fue reducido a su más mínima expresión, mientras al capital se le garantizó todas las condiciones para la acumulación extensiva e intensiva. Así las cosas, las condiciones de vida de las grandes mayorías se endurecieron y precarizaron.

Esto es lo que hizo que el pueblo chileno se levantara contra el aumento al pasaje del metro decretado por el gobierno de Piñera y, más allá, contra las políticas neoliberales. La reacción espontánea inicial se transformó en una movilización masiva que conmocionó al gobierno del neopinochetista y sirviente del FMI, Sebastián Piñera. La respuesta gubernamental ha sido la declaración de guerra contra el pueblo chileno, que se tradujo en brutal represión, estado de sitio y toque de queda. Ha sido evidente el uso de balines metálicos y químicos contra los protestantes, lo cual ha provocado decenas de muertos y miles de heridos; miles también han sido las personas perseguidas, detenidas ilegalmente, torturadas y violadas sexualmente, todo lo cual evidencia una clara y abierta violación de derechos humanos del pueblo chileno, en especial de la juventud estudiantil y trabajadora.

En un intento fallido para controlar la situación, el presidente Piñera sacrificó todo su gabinete, nombrando nuevos cuadros con el mismo perfil fascista y neoliberal que el anterior. Asesorado por agentes de Estados Unidos, continúa la represión contra el pueblo que se mantiene movilizado y exige su renuncia, además del cese definitivo de las políticas neoliberales, la realización de elecciones anticipadas y la instalación de una nueva Asamblea Constituyente que cambie la Constitución Política procedente de la dictadura.

Como Partido Guatemalteco del Trabajo:

Saludamos y nos solidarizamos con el heroico, insurrecto e imparable pueblo chileno, que está mostrando el camino por donde debemos transitar.

Condenamos la política fascista, claramente represiva y violatoria de derechos humanos que implementa el gobierno de Sebastián Piñera y la burguesía chilena.

Rechazamos la injerencia de EE.UU. y sus llamados a instalar una nueva dictadura militar en Chile.

¡Alto a la represión brutal contra el pueblo chileno!
¡Alto a las políticas neoliberales en Chile y América Latina!
¡Fuera Piñera del poder!
¡No a la injerencia de EE.UU. en América Latina y el mundo!


Partido Guatemalteco del Trabajo
Por Guatemala, la Revolución y el Socialismo

LA DERECHA FASCISTA ARREMETE CONTRA LA VICTORIA POPULAR DE EVO MORALES

El domingo 20 de octubre se realizaron elecciones presidenciales y legislativas en el Estado Plurinacional de Bolivia. El resultado fue una victoria indiscutible y contundente del candidato propuesto por el MAS-IPSP, Evo Morales Ayma, quien obtuvo el 47.08%, con una ventaja de más de 648 mil votos de diferencia sobre el segundo contendiente, Carlos Meza, del partido derechista Comunidad Ciudadana, quien obtuvo el 36.71%.

Siendo que la diferencia fue de más del 10% de los votos, constitucionalmente se da por ganador en primera vuelta al candidato Evo Morales. El triunfo de las fuerzas democráticas y de izquierda ocurrió en casi la totalidad de municipios del país: 289 municipios que equivalen al 85% de los mismos. Así mismo, lograron la mayoría absoluta en la Cámara de Senadores: 21 senadores, mientras la oposición en su conjunto logró solo 15. Lo mismo ocurrió para la Cámara de Diputados, siendo que se logró 68 escaños, frente a 62 de la oposición derechista.

La derecha derrotada en las urnas, influida por EE.UU., está demostrando su carácter antidemocrático. Ha declarado un fraude con respecto al cual no ha presentado ninguna prueba y se niega a participar en una auditoría electoral con observación nacional e internacional, tal y como ha sido propuesto por el actual gobernante Evo Morales.

Los partidos de derecha, encabezados por el candidato perdedor, utilizando los medios de comunicación masiva, promueven y realizan acciones terroristas de quema de instalaciones públicas (principalmente delegaciones electorales en las cuales han quemado material electoral como ánforas y papeletas electorales), así como amenazas y actos violentos contra servidores públicos, simpatizantes de Evo Morales y contra quienes se niegan a acatar el paro nacional y el plan golpista.  Para este momento, cientos de funcionarios públicos, mujeres, maestros, obreros y jóvenes han sido agredidos por hordas fascistas que deambulan por las calles sembrando terror.

Como es usual con las derechas antidemocráticas y fascistas, la oposición boliviana ha desconocido el voto de más de siete millones de ciudadanos bolivianos, exige nuevas elecciones y la renuncia del actual presidente democráticamente electo. En recientes declaraciones, uno de los líderes opositores, de los llamados comités cívicos, ha dado un ultimátum al presidente Morales para que renuncie de su cargo. Claramente están fraguando un golpe de Estado, como única vía para detener el proceso de cambios encabezado por el actual mandatario Evo Morales. Sus propósitos, sin lugar a dudas, son reinstaurar el neoliberalismo al servicio de la oligarquía boliviana y someter al país a las políticas de EE.UU. y el Fondo Monetario Internacional.

Mientras el gobierno ha abierto una auditoría internacional de las elecciones y llama a respetar los procedimientos constitucionales establecidos y los resultados electorales provenientes del voto popular, los movimientos sociales han iniciado acciones masivas por todo el país en apoyo a Evo Morales y su reelección democrática. El pueblo boliviano no permitirá que la derecha vuelva al poder del Estado en Bolivia.

Como Partido Guatemalteco del Trabajo:

Saludamos el triunfo popular y la reelección del dirigente y estadista aymara, Evo Morales Ayma, y nos solidarizamos en el pueblo boliviano agredido por hordas fascistas y amenazado por la derecha que pretende restaurar el anterior régimen retrógrado.


Condenamos los discursos y acciones antidemocráticas, racistas y violentas que impulsa la derecha boliviana y el imperio yanqui. Así mismo el intento de golpe de Estado que pone en riesgo los avances en materia de democracia, derecho y bienestar logrados por el pueblo boliviano en estos trece años bajo la conducción del presidente Morales Ayma.
Partido Guatemalteco del Trabajo
Por Guatemala, la Revolución y el Socialismo

martes, 29 de octubre de 2019

La afrenta de Giammattei a Venezuela y Guatemala

Por Karina López


Como un peón en política internacional, el electo presidente de Guatemala se hizo parte, como actor de reparto, de una provocación política contra el pueblo y el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela. Su guion era llegar a dicha república e ingresar a dar su apoyo al usurpador, impuesto por el imperio yanqui, Juan Guaidó. Obviamente esto no lo podía hacer oficialmente y por las vías diplomáticas siendo su calidad de presidente recién electo de Guatemala, puesto que habría sido un acto oficial de injerencia y agresión contra ese hermano pueblo. Por ello optó por ingresa con su pasaporte italiano, siendo su doble nacionalidad.

Como corresponde, ante la afrenta que representaba su tentativa, las autoridades venezolanas procedieron a indagar el motivo de su visita y la forma en que pretendía ingresar a dicho país. Sin duda, la inteligencia venezolana sabía de su intentona injerencista y las autoridades migratorias procedieron a impedirle el ingreso y regresarlo a su lugar de origen. Con ello, evitaron un acto político preparado por Guaidó, en el cual Giammattei haría declaraciones políticas a favor del usurpador y contra el gobierno encabezado por Nicolás Maduro Moros.

La justificación de Giammattei consistió en afirmar que había intentado ingresa con su pasaporte italiano, siendo que la solicitud de visa habría tardado dos meses. Cualquier persona mínimamente informada sabe que, tratándose de un presidente recién electo, de haber solicitado oficialmente su visa y haber coordinado su ingreso a Venezuela con el gobierno legal y legítimamente establecido, habrían hecho la excepción del caso y se la habrían dado inmediatamente. Sin embargo, en tanto su intención era sumarse al golpismo venezolano, esto ni siquiera fue intentado por dicho personaje.

Además, es de recordar que los guatemaltecos necesitan visa desde el 10 de abril de 2018, en reciprocidad a la disposición del gobierno de Guatemala que requirió visa a los venezolanos a partir del 16 de marzo del mismo año. Esto como parte de la política de injerencia del gobierno de Jimmy, quien siendo comparsa de Estados Unidos, hace parte del Cartel de Lima que mantiene una estrategia de agresión contra el Estado y el gobierno venezolano. Esta es ya la política de agresión e injerencia que Giammattei ha declarado contra ese país soberano, que resulta insignificante en el concierto internacional pero demuestra su sumisión a las políticas imperiales de EEUU.

Lo más grave del caso, además de su irrespeto y afrenta contra el pueblo y el gobierno venezolano, es el apoyo que Giammattei mantendrá a favor de un individuo que se auto proclamó presidente de la República Bolivariana de Venezuela en una plaza pública, quien es cómplice en el despojo de bienes y dineros del pueblo de su país y quien, además, es cómplice de una organización criminal colombiana conocida como “Los Rastrojo”.

Es por ello que la afrenta de Giammattei también es hacia el pueblo guatemalteco. ¿Cómo es posible que un presidente guatemalteco de su apoyo a un usurpador vinculado al crimen organizado colombiano?

El Pacto de Corruptos mantiene su estrategia de ataque

Por Julio Pérez


Con la elección del gobierno de Alejandro Giammattei el Pacto de Corruptos ha intensificado su estrategia para copar todas aquellas instituciones del Estado que no controla y que accionan en contra de sus intereses. Esto no solo para garantizarse impunidad sino también para dejarle la mesa servida al nuevo gobierno que tuvo en este pacto uno de sus apoyos para ganar las elecciones presidenciales de 2019.

Es en este marco que deben entenderse un conjunto de medidas, entre otras: 1) La creación de una comisión ilegal para investigar a la CICIG y, con ello, botar todas las pruebas que hacen parte de juicios contra distintas organizaciones de crimen organizado y corrupción (integradas por empresarios, militares, políticos y narcos) que fueron capturadas de 2015 a la fecha y que actualmente se encuentran en procesos de ampliación de las investigaciones y en juicios. 2) El ataque al Procurador de Derechos Humanos, Jordán Rodas, a quien se le ha dejado de trasladar los fondos que le corresponden según la Ley de Presupuesto y contra quien se pretende su destitución, para eliminar una voz crítica de quienes gobiernan y controlan el organismo ejecutivo y legislativo, principal-mente. 3) El Estado de sitio decretado para el norte y oriente del país, que busca garantizar el control de ese territorio a manos del nuevo gobierno y sus aliados, supuestamente para combatir la narcoactividad, pero destinado en realidad a detener cualquier tipo de organización y protesta populares, dado que esta es una zona especialmente “conflictiva” y “candente”, con la “mayor ingobernabilidad del país”, según el discurso de la clase dominante representada en el CACIF.

A ello deben agregarse otras medidas de ultraderecha que sirven para mantener un estado de control sobre la población, evitando el más mínimo intento de democratización y avance social. Tenemos así el tratamiento de un Ley que intenta penalizar severamente el aborto y los diversos pasos logrados en la emancipación de las mujeres, así como en las personas de diversidad sexual. Junto a ello, existe la intención legislativa de darle cada vez más preeminencia a la enseñanza religiosa contradiciendo así el carácter laico del Estado y la educación.

El gobierno de Jimmy Morales se despide así con un retrógrado regreso que cuestiona el más elemental derecho y los acuerdos alcanzados con la Firma de la Paz en 1996, dejando marcado un camino que muy posiblemente tenga continuidad con la nueva administración gubernamental.

Ante el avance monstruoso que está teniendo la derecha conservadora en nuestro país, con ese Pacto de Corruptos dominante y un empresariado que sigue precarizando las condiciones de trabajo e intentando rebajar aún más el salario básico, el único camino, camaradas, es organizarse para la lucha.

¡Organicémonos para detener
este avance reaccionario y antipopular!
¡Solo la lucha popular nos conducirá al socialismo!

sábado, 19 de octubre de 2019

La Revolución de Octubre: ayer y hoy


Se cumplen 75 años de aquel acto heroico que derrocó a la dictadura de los 14 años de Jorge Ubico. Fue una revolución protagonizada por trabajadores, mujeres, estudiantes, juventud, maestros, universitarios y militares, que tuvo como momento culminante el 20 de octubre. Constituyó un acto de rebelión del pueblo guatemalteco que, armado de ideas, organización y fusiles, cansado del autoritarismo y la represión, el atraso y la miseria, se dispuso a terminar con la dictadura e instaurar un país democrático.

Los resultados son históricamente trascendentes. En materia política se aprobó la primera y única Constitución Política de carácter democrático que ha tenido el país; se eligieron dos gobiernos con pleno respaldo popular: Juan José Arévalo y Jacobo Árbenz Guzmán; se garantizó la libertad de emisión del pensamiento, de organización y participación política. En materia económica y social se construyeron escuelas, hospitales, carreteras, puertos y centrales eléctricas; se garantizó la educación pública, laica y gratuita, y se dotó de autonomía a la USAC; se amplió la cobertura en  salud con nuevos centros y hospitales y se creó el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS); se suprimieron leyes lesivas para la clase trabajadora del campo y la ciudad, se aprobó el Código de Trabajo donde se reconocieron derechos laborales; hubo una reforma agraria que repartió tierras, crédito y apoyo técnico a la clase campesina. El arte y el deporte florecieron como nunca antes. En síntesis, se implementaron políticas que resolverían los históricos problemas y rezagos del país.

Hoy nos encontramos, como en ese tiempo, ante una dictadura con fachada democrática, que aparenta elecciones pero se garantiza la elección de operadores de los intereses de la oligarquía, mafias y militares, todos además, lacayos de los designios del imperio yanqui. Como en tiempos de Ubico, suprimen los derechos del pueblo en general, pero en específico de las clases trabajadoras, de los pueblos indígenas, de las mujeres, de la juventud, a quienes imponen condiciones de despojo y explotación con salarios de hambre, desempleo y expulsión del país. Complementariamente, se impulsa una política de criminalización, judicialización y asesinatos selectivos, para frenar toda resistencia a sus proyectos de despojo, sus políticas de hambre y sus acciones corruptas y criminales. Los derechos, como el de educación, salud y libertad de comunicación y prensa, los mantienen privatizados, privando de esta manera a las grandes mayorías de satisfactores esenciales para su subsistencia y libertades reales para participar políticamente. Avanzan, además, en su estrategia de control de todo organismo e institución estatal, para garantizarse impunidad y para avanzar en sus propósitos de enriquecimiento ilícito. Mientras, el pueblo sometido a la violencia, la miseria y el desamparo.

En este contexto, como sucede desde 1954 cuando la oligarquía, la jerarquía católica y el imperio yanqui derrocaron al gobierno revolucionario de Jacobo Árbenz Guzmán, debemos recuperar de forma práctica el espíritu de la Revolución de Octubre. Esto implica la creación de condiciones para frenar la tendencia fascista que se está afianzando en el Estado y en la sociedad, las políticas de mayor flexibilización laboral y sobre explotación de la clase trabajadora, la imposición de proyectos de muerte en los territorios de pueblos indígenas y mestizos, el avance en la criminalización, judicialización y asesinato de dirigencias de las resistencias sociales.

Desde la resistencia, así mismo, es esencial avanzar en la construcción de un proyecto político revolucionario, del sujeto político articulado que lleve a cabo la tarea de instaurar un régimen socialista, plenamente democrático, garante de los derechos de las clases trabajadoras, los pueblos indígenas, las mujeres, la niñez, la juventud y la tercera edad. Esta es la tarea que nos impone, como herencia de compromiso y lucha, la Revolución de 1944: construir las bases y avanzar en el impulso de la Revolución a inicios del siglo XXI.

Partido Guatemalteco del Trabajo
Por Guatemala, la Revolución y el Socialismo

Guatemala, octubre de 2019


miércoles, 16 de octubre de 2019

EL PARTIDO GUATEMALTECO DEL TRABAJO (PGT) SE CONGRATULA POR EL TRIUNFO POPULAR EN ECUADOR


El pueblo ecuatoriano, encabezado por el movimiento de pueblos originarios, infringió una derrota parcial, contra el gobierno traidor de Lenín Moreno. Específicamente, logró que este diera marcha atrás en el decreto 883, conocido como “paquetazo”, que, entre otras medidas, derogaba el subsidio a los combustibles. Esto ocurre después de once días de resistencia desplegada por todo el país y de una represión intensa que no la detuvo.

En estos once días en Ecuador ocurrió una lucha de insurrección popular. La razón inmediata fue el paquete de reformas impuestas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y decretadas por Lenín Moreno que afectaba a las clases trabajadoras y al pueblo ecuatoriano y que benefician a la burguesía (empresarios locales y transnacionales).

Entre las reformas antipopulares objeto de esta heroica movilización están: 1) la disminución del salario de los trabajadores públicos, equivalente a un día al mes y reducción de vacaciones de treinta a quince días; 2) la decisión que los nuevos contratos se hicieran con una disminución del 20% con respecto a los sueldos anteriores; 3) la eliminación del subsidio de la gasolina y diésel, con su impacto en el aumento en los precios de alimentos y otros productos.

Las medidas que aumentan las ganancias de la burguesía son: 1) eliminación del impuesto único a la renta para los productores de banano; 2) eliminación del anticipo de impuesto a la renta; 3) reducción a la mitad del impuesto de salida a los capitales. El gobierno de Lenín Moreno perdonó 4 mil 295 millones de dólares en impuestos a los empresarios y endeudó al Estado por 4 mil 200 millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional, hipotecando y entregando al país a un organismo controlado por el capital transnacional, principalmente el estadounidense.

Este paquetazo fue el punto culminante de medidas antipopulares que han incluido despidos masivos, flexibilización laboral, supresión de servicios públicos y derechos sociales, además de la masiva corrupción y autoritarismo del gobierno.

Todo lo anterior provocó que las organizaciones de los pueblos originarios, trabajadores, mujeres, estudiantiles, etc., se movilizaran para protestar y hacer que el gobierno de Moreno diera marcha atrás en sus decisiones. Sin embargo, la respuesta fue la imposición de un Estado de excepción y un toque de queda que implicó la militarización y la represión militar y policial contra la protesta social y popular, cuyo saldo según denuncias de las organizaciones sociales fue cerca de veinte muertos, cientos de heridos, más de mil detenidos, decenas de desaparecidos, persecución, detención y agresiones físicas a periodistas de medios independientes. El régimen encabezado por Moreno, inclusive, usó a francotiradores para asesinar a luchadores sociales.

Habiendo llegado con el apoyo de amplios sectores populares, con la promesa de dar seguimiento y profundizar los logros económicos, sociales y políticos de la revolución ciudadana encabezada por Rafael Correa, Lenín Moreno traicionó ese proceso y a sus correligionarios, y se convirtió en un fiel defensor de los intereses de los capitalistas locales y transnacionales, ha entregado el país (los recursos e instituciones estatales y los bienes naturales comunes) a las decisiones e intereses de Estados Unidos y del capital transnacional. Adicionalmente, Moreno ha sido descubierto en varios negocios corruptos que incluyen cuentas en Panamá.

Finalmente, esta insurrección plenamente justificada contra el gobierno neoliberal de Lenín Moreno, respaldado por empresarios, militares y Estados Unidos, logró la derogatoria del decreto ya mencionado. Sin embargo, todas las demás medidas del paquetazo impuesto por el FMI siguen vigentes, con lo cual se mantiene la política neoliberal y entreguista del gobierno encabezado por Moreno, las afectaciones para el pueblo ecuatoriano y los beneficios para las empresas capitalistas locales y transnacionales. A esto se suma el hecho que los presos políticos no han sido liberados y, contrariamente, se realizan detenciones de dirigentes sociales y políticos de oposición, con la absurda acusación de correístas.

Sin duda, es una importante victoria haber logrado que el gobierno de Moreno diera marcha atrás y derogara el decreto 883. Sin embargo, quedaron fuera de la negociación las demandas contenidas en la “Declaratoria de Agenda de Lucha de Organizaciones de Pueblos, Nacionalidades y Comunidades Indígenas y Amazónicas en Apoyo a la Movilización Nacional y el Ejercicio de Nuestra Autodeterminación”, aprobada el pasado 7 de octubre en Puyo (Pastaza), entre éstas: el rechazo a las medidas económicas conocidas como “el paquetazo” y revertir la carta de intención suscrita entre el gobierno ecuatoriano y el Fondo Monetario Internacional cuyo contenido es secreto. Tampoco se abordaron los graves retrocesos con respecto a los logros de la Revolución Ciudadana.

Como Partido Guatemalteco del Trabajo –PGT-, nos unimos a la denuncia de las políticas antipopulares y de represión del gobierno de derecha neoliberal de Lenín Moreno y la imposición de  las políticas del FMI. Nos solidarizamos y celebramos la lucha y el triunfo del valeroso pueblo ecuatoriano. Pero también advertimos sobre el posible incumplimiento del acuerdo 883 por parte del gobierno, así como sobre la  continuidad de la política neoliberal y represiva que este impulsa al servicio de la burguesía, del capital transnacional y del imperio yanqui.

¡Viva el pueblo ecuatoriano!
¡Abajo el gobierno neoliberal y represivo de Lenín Moreno!

Partido Guatemalteco del Trabajo
Por Guatemala, la Revolución y el Socialismo

lunes, 7 de octubre de 2019

Manifiesto del PGT y el PCS sobre la represión que están sufriendo la clase trabajadora y el pueblo ecuatoriano















El Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT) y el Partido Comunista de El Salvador (PCS), sobre la represión que están sufriendo la clase trabajadora y el pueblo ecuatoriano


MANIFIESTAN

Las medidas económicas promovidas por Lenín Moreno, impuestas por el Fondo Monetario Internacional (FMI), conocidas como “paquetazo” han sido diseñadas para fortalecer el capitalismo neoliberal en Ecuador y hacer que la crisis capitalista la pague el pueblo ecuatoriano históricamente empobrecido, sumergido en la precarización propia del modo de producción.

Frente a las medidas económicas la clase trabajadora, el campesinado, pueblos originarios, estudiantes, hombres y mujeres hacen uso de su legítimo derecho a la defensa de sus intereses e impulsan acciones de protesta y resistencia. La lucha del pueblo ha sido fuertemente reprimida por medio del decreto de un régimen de excepción que ha dejado como saldo a muchas personas heridas y más de 300 detenidas.

Lenín Moreno constituye el instrumento idóneo para administrar y representar los intereses de la burguesía ecuatoriana y el capital transnacional, al alinearse a medidas económicas y políticas impuestas por uno de los instrumentos del imperialismo.

En ese marco el PGT y el PCS:

Condenamos las medidas económicas impuestas por el FMI e implementadas por el gobierno de Ecuador, así como las acciones represivas en contra de la clase trabajadora y el pueblo ecuatorianos.

Nos solidarizamos con el pueblo trabajador ecuatoriano y nos sumamos a la exigencia de la renuncia de Lenín Moreno.

Exigimos al FMI se retire de nuestros países para que estos puedan decidir libremente su camino.

Los intereses de la clase trabajadora y del pueblo, solo podrán ser representados por ellos mismos y por la organización revolucionaria, en la lucha permanente contra el capitalismo, por la construcción del socialismo.

El Salvador, 6 de octubre del 2019.
“¡Trabajadores del mundo, uníos, no tenéis nada que perder excepto vuestras cadenas!”