viernes, 5 de diciembre de 2014

MUCHOS SON LOS CAMINOS QUE LLEVAN AL CAMBIO


Es posible y necesario el buen vivir
Sergio Pinto

Después de la intervención militar de los EEUU en 1954, Guatemala no ha tenido estabilidad, ni desarrollo con bienestar social, ni justicia.

La mayoría de los guatemaltecos somos gobernados por una minoría de capitalistas cuyos gobiernos y partidos aseguran el dominio de un grupo aún más pequeño: la oligarquía.

Si somos mayoría, podemos cambiar esta situación. Si somos mayoría, nuestras luchas son justas. Si somos mayoría, tenemos razón. Si somos mayoría, nos da legalidad el principio de que la soberanía consiste en la voluntad del pueblo.

Pero la minoría tiene más de quinientos años de estar dominando. Sus caretas cambian. Primero actuaban como colonizadores racistas, después como criollos descendientes y herederos de los invasores españoles. Después tomaron la careta de liberales, y ahora usan la máscara de la democracia. Y nunca han tenido razón, ni han sido justos. A lo largo de los años, se han enriquecido a costa del trabajo de los trabajadores del campo y de la ciudad.

Hoy, la mayoría se organiza y lucha en muchos lugares. Y resiste los golpes del ejército, de la policía y de los matones a sueldo contratados por los empresarios. Guatemala es un país de muchos pueblos. Y la gente se organiza, lucha y resiste. Tiene cada vez más confianza en sus propias fuerzas. Y aprende de sus propias experiencias. Aprende a no creer más en los ofrecimientos de los políticos corruptos. Aprende a avanzar en la defensa de su tierra, de su historia, de su cultura, de su comunidad, de su trabajo, de sus derechos y en la defensa de su cuerpo.

La gente aprende a conocer quién es su compañero y quién es el que se quiere aprovechar de ella. Aprende a juntarse con otros iguales, a organizar y a pensar bien cómo luchar.

Porque la lucha tiene su tiempo. Hay muchas victorias. Y es necesario que todo se junte, en un mismo fuego, donde ardan los chiriviscos que cada uno echa, porque la lucha de cada comunidad, se junta en la lucha de todo el pueblo para cambiar esta situación.

No se trata de que todos nos metamos al mismo camino, sino que cada comunidad haga su camino hasta juntarse con otros y otros. Así, el camino se hace más ancho y los triunfos se van juntando para ganar fuerza, ganar respeto y que ya no nos engañen más ni nos quiten las tierras, el trabajo y los recursos de la naturaleza. Es pues, el camino de muchas organizaciones, de muchos pueblos, de mucha gente.

La naturaleza nos enseña: el río se hace grande cuando en él se juntan muchos ríos pequeños. Al río grande no hay quien lo pueda contener. Por eso, tenemos confianza en que vamos a cambiar esta situación de injusticia. ¡Porque tenemos confianza en los pueblos que en muchos lugares de Guatemala, luchan!

¿Por qué luchan? En primer lugar, por la defensa de sus derechos a la tierra, al trabajo, a su cultura y a su historia. Por la defensa de su condición de mujer, por los niños y los ancianos. Por los patojos y las patojas.

En segundo lugar, por la salud, por la buena educación, por buenas carreteras, por una vida segura, sin ilegalidades. Luchamos por la justicia, la libertad y el pan de cada día. Por el respeto a la naturaleza y contra el uso de los recursos naturales para el negocio de unos pocos. Estamos en contra de que cualquiera ponga hidroeléctricas sin consultar y respetar a las comunidades. Estamos contra la explotación minera. Estamos en contra del sistema político que está tejido por la corrupción.

¿Y quiénes somos? Somos iguales, en nuestra voluntad de cambiar estas injusticias. Somos pueblos y comunidades que con su propia dirección luchan. No necesitamos a un grupo de iluminados que nos vengan a usar. Porque la dirección de nuestra lucha está en cada comunidad, con sus dirigentes naturales. ¡Que todos se levanten…! Dice el Libro de la Estera, el Pop Wuuj.

Es bueno, pues, que cultivemos la solidaridad con la gente que lucha en el monte, en las carreteras, en las ciudades. Que en nosotros brote la admiración, el orgullo y la confianza. Porque donde una comunidad lucha, está nuestro sentimiento y nuestra voluntad de levantar la lucha en cada lugar donde haya injusticia y atropellos.

Somos pueblos curtidos en la pobreza. Tenemos dignidad y vamos a defender lo nuestro. No nos preocupemos porque la lucha está en muchos lugares. Eso es bueno y además es necesario. Así se van construyendo organizaciones y dirigentes.

Algo más debemos hacer: darle apoyo a los que están en movimiento. Y divulgar, lo que se hace, lo que se avanza, que sea conocido por muchos, porque la prensa, la televisión y la radio están al servicio de los oligarcas. Entonces, entre nosotros mismos deben circular las noticias de las luchas, de los problemas y de las victorias.

¡Que todos se levanten…! Todas las luchas van a dar a una gran lucha. Y eso también debemos construirlo. La lucha de todos y todas, la organización de los pueblos con una fuerza que los oligarcas no puedan derrotar. Indígenas, trabajadores y trabajadoras, jóvenes, mujeres, gente de la ciudad que piensa correctamente, cristianos, católicos y no creyentes. Todos caminemos por la justicia, por nuestros derechos, por la libertad y el bienestar de todos, sin discriminación, sin racismo, sin violencia y sin abusos de los oligarcas. ¡Porque el futuro es nuestro!

En Camino Socialista, No.1, Época 1, Año 1, págs. 2-4

TERRORISMO ESTATAL CONTRA EL VALIENTE PUEBLO Q’EQCHI’

Ramón Pop

A quince días de haber firmado un convenio entre supuestos representantes comunitarios y la empresa Hidro Santa Rita, y a seis días de celebrar hipócritamente el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, el gobierno de Otto Pérez Molina mostró su verdadero rostro.

Sin piedad se reprimió a campesinos y campesinas Q’eqchi’es de comunidades de Cobán, Chiséc y Raxruhá, en Alta Verapaz. Con más de 120 patrullas y 1,500 efectivos policiales, militares y guardias privados, bajo la conducción directa del Ministro de Gobernación, se procedió a desalojar brutalmente a pobladores de las comunidades Monte Olivo, Nueve de Febrero y Semococh, donde hay una fuerte y legítima resistencia contra el proyecto hidroeléctrico Santa Rita, contra cobros excesivos en las facturas de tarifa eléctrica y contra la imposición de los monocultivos de caña de azúcar y palma africana.

El resultado fue: 3 personas asesinadas, más de 50 heridos y cerca de 25 detenidos ilegalmente. Esta es la mano dura de la que hablaron Pérez Molina y López Bonilla en su campaña proselitista.

Con estos hechos queda clara la verdadera política de la administración de Otto Pérez Molina: represión brutal contra el pueblo y concesiones al capital transnacional para la proliferación de todo tipo de industrias extractivas. Esto equivale a arrodillarse frente a los sectores de poder, nacionales y extranjeros.

Ante esos atropellos, lucharemos, junto al pueblo trabajador, campesino, estudiantil e intelectual, por la inmediata liberación de los detenidos, el retiro de todas las fuerzas represivas y la suspensión de cualquier acción punitiva en las comunidades agredidas. Hacemos un llamado a la intervención y presencia de entidades humanitarias para satisfacer la necesidad de seguridad de la población agredida.

Ante la represión empresarial y gubernamental, la resistencia popular organizada es una necesidad. Mujeres y hombres comunistas llamamos a materializar el más profundo, fraternal y solidario compromiso con las luchas de todos los pueblos por la defensa de la tierra, de la naturaleza y de sus legítimos derechos. ¡ALTO A LA REPRESIÓN CONTRA EL PUEBLO Q´EQCHI´!

En Camino Socialista, No. 1, Época 1, Año 1, págs. 4-5

TRIUNFO CONTRA LA LEY MONSANTO

¿Qué es eso de la Ley Monsanto? ¿Cómo nos habría afectado?

Ricardo Herrera

Todos consumimos alimentos para nutrirnos. Seamos de la ciudad o el campo, todos queremos alimentos sanos. Pero, como ya sabemos, muchos alimentos enlatados presentan componentes que producen cáncer y otras enfermedades. También existen químicos utilizados en la agricultura, conocidos como agro tóxicos (como fertilizantes, herbicidas), pues contaminan los alimentos y las aguas de los ríos y del mar.

La Ley Monsanto o Ley para la Protección de Obtenciones Vegetales, fue aprobada por el Congreso de la República en mayo de este año. Dicha ley abría la puerta para que empresas transnacionales del agro negocio (como Monsanto, Dupont, Syngenta, Bayer, entre otras) productoras y comercializadoras de agro tóxicos y transgénicos (alimentos genéticamente modificados), patentaron como de su propiedad, las semillas del maíz, el frijol y otras plantas alimenticias.

¿Y que implicaba esto? Primero, que los campesinos serían obligados a utilizar y comprar las semillas de dichas empresas. Segundo, las semillas transgénicas, que impondrían las transnacionales y sus operadores locales, se esparcirían, y sustituirían gradualmente a las semillas nativas, más adaptadas a las condiciones del clima del país. En tercer lugar, el campesino estaría sujeto, año con año, a la especulación de los intermediarios por las semillas utilizadas.

¿Esto qué significa? El campesino y agricultor tendrían costos más altos, menor ganancia y mayor riesgo pues, cultivarían productos transgénicos. Esto, sumado a la utilización de agro tóxicos implicaría que, también, todos los guatemaltecos consumiríamos productos transgénicos contaminados y más caros. Aumentaría, entonces, el nivel de explotación y pobreza.

Los efectos dañinos de esta Ley a la agricultura, repercutirían inmediatamente en la economía campesina y popular, en la alimentación, en la biodiversidad, en el ambiente, etc. Esta Ley violaba entre otros derechos: el derecho a la seguridad alimentaria y nutricional, el derecho a un ambiente sano y diverso, además derechos culturales relacionados con el uso de semillas criollas que por cientos de años han garantizado el alimento de la mayoría de la población.

¿Y entonces, por qué aprobaron esta Ley en el Congreso? Esta ley fue aprobada sin informar debidamente a toda la población en general y a los pequeños y medianos agricultores en especial. Es posible suponer que las grandes transnacionales sobornaron a los diputados y al gobierno.

Esto confirma que estamos ante un gobierno y un congreso, dirigido por políticos y partidos políticos, sin interés alguno en garantizar el bien común. Por el contrario, sus objetivos parecen apuntar hacia el enriquecimiento -ilícito- y bienestar de pequeños grupos empresariales nacionales y transnacionales.

¿Entonces qué tuvimos que hacer? Pueblos, organizaciones y sectores sociales como campesinos, mujeres, maestros, jóvenes, estudiantes; nos levantamos y nos movilizamos contra la Ley Monsanto.

¿Qué logramos con dicha movilización? Logramos que el Congreso y el Gobierno, dieran marcha atrás y se derogara la Ley Monsanto. Podemos cantar ¡VICTORIA!

¿Qué debemos hacer ahora? Primero, celebrar este triunfo de los pueblos y las organizaciones sociales. Segundo, fortalecer la articulación entre organizaciones. Tercero, no permitir que las prácticas electoreras nos desarticulen. Cuarto, movilizarnos contra el intento de aprobar cualquier ley parecida que garantice ganancias a las transnacionales como la Monsanto. Quinto, movilizarnos contra otras leyes y políticas que nos afectan como: a) la política minera y energética, b) la Ley de promoción de inversiones y empleo c) la política de represión contra las comunidades, organizaciones y pueblos. Sexto, luchar por la aprobación de la Ley de Desarrollo Rural Integral (40-84) y otras leyes de beneficio para los pueblos, la clase trabajadora del campo y la ciudad, y para la juventud y las mujeres.

En Camino Socialista, No. 1, Época 1, Año 1, págs. 5-7

¡POR LA RECUPERACIÓN DE LA LUCHA SINDICAL!

Andrea Soto

En estos últimos años, nosotros, trabajadores y trabajadoras de Guatemala, afrontamos un retroceso enorme en nuestros derechos laborales. Esto, sin embargo, no es un hecho aislado: es un fenómeno universal que puede verse en cualquier parte del mundo.

En concreto, nos han hecho retroceder en muchos sentidos: nos contratan bajo las condiciones más desventajosas que se pueda imaginar; se nos arrebatan garantías sociales, se reduce la cobertura de seguros de salud, de vida, permisos, vacaciones pagadas, etc. Hay un creciente aumento real de la jornada de trabajo, se han ido destruyendo los sindicatos.

Nos pueden despedir cuando quieran sin indemnización. En otros términos: nos han acorralado y, lo más terrible, nos acostumbramos a no protestar y a agachar la cabeza. Todo ello sucede por una razón bien precisa: es expresión del estado actual de la lucha de clases a nivel internacional. Para decirlo claramente: representa una evidente expresión de lo que es el sistema capitalista en su conjunto, en su dinámica real.

Luego de la caída del campo socialista europeo, y con la involución del socialismo en China, el gran capital transnacional salió vencedor de la Guerra Fría. De ahí que se siente ganador, sin obstáculos que lo frenen y, con toda la impunidad del caso, fija sus reglas. En Guatemala, siguiendo esa tendencia mundial, también los capitalistas se aprovechan y profundizan cada vez más la explotación del pueblo trabajador.

Como es el capital quien fija arbitrariamente las reglas de juego, la gran masa trabajadora debe seguir sus dictados con la cabeza agachada. De esa forma, la clase capitalista contrata de la manera más injusta.

Quien no quiere plegarse a esas condiciones, sabe que, con seguridad, perderá su puesto de trabajo, pues una larga fila de desocupados, esperan ansiosos para aceptar en silencio cualquier migaja que se le ofrezca. De ese modo, la desocupación ha pasado a ser el nuevo fantasma que nos persigue y con el que se nos condiciona como clase trabajadora.

Revertir esta situación no va a ser fácil. De todos modos, esa tiene que ser la consigna. ¡Debemos seguir pensando que la utopía es posible! Eso en definitiva, significa ser  comunista. La lucha sindical está hoy sumamente desacreditada, pero debemos recuperarla.

Los sindicatos son las herramientas que tenemos nosotras y nosotros, trabajadores, para hacer valer nuestros derechos, para organizarnos y para plantearnos un proyecto político transformador, revolucionario. Si hoy algunos sindicatos son corruptos y pro patronales, eso no significa que sea la regla general o que la norma sea seguir siendo así.

Los comunistas debemos plantearnos con toda la energía del caso recuperar los sindicatos como una plataforma de lucha para la clase trabajadora. El trabajo debe ser la liberación del ser humano, y no su condena.

¡A re prestigiar la lucha sindical! ¡Por una clase trabajadora (obreros industriales, trabajadores rurales, campesinos, cuadros técnicos y profesionales, amas de casa, subocupados) unida y en lucha!

Hoy más que nunca, rescatemos la frase del Manifiesto Comunista: ¡Trabajadores del mundo, uníos!
 
En Camino Socialista, No. 1, Época 1, Año 1, páginas 7-8

lunes, 20 de octubre de 2014

DEFENDER LOS LOGROS DE LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE SOLO ES POSIBLE PREPARANDO UNA NUEVA REVOLUCIÓN

¡A profundizar la lucha contra el neoliberalismo y forjar la alternativa democrática, popular y revolucionaria!

Guatemala afronta un creciente deterioro de las condiciones de vida de sus habitantes, el saqueo de su naturaleza y el aumento de la expoliación, mientras el Estado burgués se aferra a la violencia policíaco-militar como única respuesta del sistema capitalista a la resistencia y lucha popular. En tales condiciones, la conmemoración del 70 aniversario de la Revolución de Octubre es una oportunidad para reflexionar sobre la importancia histórica nacional e internacional de dicho evento de cara a la situación actual de lucha por el socialismo, la democracia y la paz en nuestro país y en el mundo.

En el ámbito nacional, la gesta revolucionaria del 20 de octubre representó el triunfo de la voluntad de cambio de un amplio movimiento social urbano popular frente al modelo oligárquico-terrateniente y su dictadura militar. La gesta revolucionaria es el punto culminante de la acumulación de fuerzas y la acertada estrategia de unidad de acción, en torno a un objetivo prioritario: la derrota de la dictadura militar para abrir paso a los cambios democráticos anhelados por amplios sectores de estudiantes, trabajadores, capas medias, la pequeña y mediana burguesía y un sector del ejército. Hoy como entonces, las distintas expresiones de la sociedad que desean la democracia tienen la oportunidad de promover la articulación de sus acciones alrededor de objetivos comunes.

La amplia concurrencia popular y democrática que posibilitó el cambio político permitió la elaboración de un revolucionario programa modernizador de las estructuras económico-sociales que a su vez permitieron nuevos cambios políticos en el país. La creación del IGSS, las transformaciones educativas y el fomento de la producción y el cooperativismo tuvieron un correlato político importante en la redacción de la nueva Constitución, la eliminación del trabajo forzado de los indígenas, el Código de Trabajo y el Estatuto de Autonomía municipal, de la seguridad social, la banca central, del deporte y de la universidad pública. Tales cambios posibilitaron la amplia base social refrendada en dos elecciones democráticas y abrieron paso a cambios más profundos en la estructura económica iniciados por el gobierno de Jacobo Árbenz.

El proyecto de modernización de la base económica iniciada por Árbenz, apuntó a la necesaria profundización de los cambios políticos y de la Revolución. La soberanía nacional en materia de generación eléctrica, recursos naturales, comunicaciones, finanzas y producción agrícola fue la antesala de la profundización de la Revolución. La importancia internacional de dichos cambios, radica en que fueron la materialización de una posibilidad: la de la revolución democrática y antiimperialista en Latinoamérica.

Hoy, cuando diversos sectores sociales conmemoran el 70 aniversario de la Revolución de Octubre, se impone la profundización de las luchas por la defensa de los derechos sociales, económicos y políticos de los pueblos. Esta lucha, que implica la defensa de los principales logros sociales de la Revolución, la resistencia comunitaria a los proyectos extractivos y la amplia movilización contra la remilitarización del país, debe apuntar a la organización y unidad de los más amplios sectores del país alrededor de un proyecto revolucionario de amplio aliento.

El neoliberalismo ha reforzado el carácter parasitario y guerrerista del capitalismo que amplía la destrucción de la naturaleza y amenaza seriamente la continuidad de la vida
humana en todos los rincones de la tierra. Por ello, se hace imperativa la vinculación de la lucha social y política en nuestro país a la lucha que libran otros pueblos y movimientos del mundo contra la guerra, el saqueo y la nueva colonización de sus países.

Los comunistas estamos convencidos de la necesidad de darle continuidad a la gesta revolucionaria del 20 de octubre mediante la lucha por el socialismo. Con ese claro horizonte, llamamos a todos los sectores del pueblo a persistir en sus luchas y fraguar la más fuerte articulación y unidad hasta forjar la alternativa popular, democrática, revolucionaria y antiimperialista de todos los pueblos de Guatemala.

¡Viva el 70 aniversario de la Revolución de Octubre!
¡Vivan los 70 años de lucha democrática y antiimperialista!
¡Por Guatemala la Revolución y el Socialismo!
Partido Guatemalteco del Trabajo

sábado, 27 de septiembre de 2014

CELEBRAMOS EL 65 ANIVERSARIO DEL PGT REAFIRMANDO NUESTRO COMPROMISO CON LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA

Este 28 de septiembre celebramos el 65 aniversario del partido de los comunistas en Guatemala: el Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT). Son 65 años de historia, de luchas, de resistencias y de aportes en el camino que busca construir un país sin exclusiones y sin discriminación, un Estado plurinacional en el que se respeten y ejerzan plenamente los derechos de los pueblos indígenas, de las mujeres, de los jóvenes, de las clases y sectores históricamente marginados y excluidos. Un Estado plurinacional en el que los pueblos que lo conforman ejerzan plenamente su derecho a la autodeterminación, en el contexto de la unidad en la diversidad pluricultural.

Sabemos que nuestra historia se remonta a 1920, cuando los primeros comunistas guatemaltecos dieron sus iniciales batallas históricas, siendo parte activa y fundamental en la heroica lucha de trabajadores, estudiantes, profesionales y otros sectores de la población contra la dictadura de Estrada Cabrera y en 1922 fundaron el primer Partido Comunista de Guatemala. Posteriormente, en los primeros dos años de la década de 1930, nuestros heroicos compañeros lucharon contra la sanguinaria dictadura de Jorge Ubico.

Históricos fueron, también, nuestros aportes en la consolidación de la década revolucionaria y, en especial, durante el gobierno del Presidente Jacobo Árbenz Guzmán. Heroicas e históricas han sido nuestra lucha y resistencia libradas frente a la invasión estadounidense de 1954 que, a través de un ejército de mercenarios y con el apoyo de la jerarquía católica de ese entonces, derrocó la primavera revolucionaria, reinstaurando los regímenes dictatoriales y de terror encabezados por la cúpula militar, al servicio de los intereses de la clase dominante y de los Estados Unidos.

Históricas y heroicas fueron, entonces, las luchas que encabezamos para devolver al país al rumbo democrático arrebatado en 1954. Ante la imposibilidad de esto por formas legales y pacíficas, digno e inevitable fue nuestro viraje hacia la lucha armada, incluso en oposición a la tendencia hegemónica prevaleciente en el movimiento comunista internacional en esos años. Las jornadas de marzo y abril de 1962, nuestra inserción en la lucha guerrillera en la década de 1960, la lucha contra golpes de estado y estados de sitio, las manifestaciones populares contra el militarismo, las jornadas de 1974 al consumarse el fraude electoral contra la Frente Nacional de Oposición, el fortalecimiento del auge de la lucha de masas y las jornadas de octubre de 1978, son sólo algunas de las gestas de la segunda mitad del siglo XX, que llevan la impronta de los comunistas guatemaltecos y de nuestro Partido.

Han transcurrido 70 años desde que, un 20 de octubre de 1944, las movilizaciones populares lograron poner fin a la dictadura de Jorge Ubico e inauguraron la década más gloriosa en las gestas de nuestro pueblo. En contraste, este proceso fue violentamente interrumpido por la intervención estadounidense a través de un movimiento contrarrevolucionario, hace justamente 60 años.

Hoy, exactamente hace 42 años nuestro Partido sufrió el golpe más duro en toda su historia, al producirse la captura y posterior asesinato y desaparición, de nuestro querido y recordado Secretario General Bernardo Alvarado Monzón, y parte de la dirección histórica de nuestro partido, entre ellos: Mario Silva Jonama, Secretario del Comité Central; Carlos René Valle y Valle, Carlos Alvarado Jerez, Hugo Barrios Klee y Miguel Angel Hernández, miembros del Comité Central; Fantina Rodríguez viuda de de León, militante del Partido y la trabajadora doméstica Natividad Franco Santos. A este golpe, vendría a sumarse hace cerca de 40 años, el 21 de diciembre de 1974, el asesinato de Huberto Alvarado, para entonces Secretario General del Comité Central de nuestro Partido.

En este contexto, no podríamos dejar de recordar el asesinato, secuestro y desaparición de  cientos de militantes de nuestro partido, de otras organizaciones revolucionarias y de activistas sociales, que constituyen la lista sin fin de mártires de nuestro pueblo. Hoy, ante su memoria, no dudamos reafirmar nuestro compromiso de seguir luchando, dentro de nuestras circunstancias, por el triunfo de la revolución y la construcción del socialismo en nuestro país.

Estamos conscientes de la necesidad que la revolución guatemalteca cuente con un partido que, basado en el marxismo como método y guía de su acción, contribuya al fortalecimiento de la unidad en la diversidad de formas de organización y de lucha, que están adoptando las clases y sectores marginados de nuestro pueblo, sin pretensiones vanguardistas, aunque firmes en la necesidad de recuperar la coherencia, la honestidad y el compromiso revolucionario. Todo ello en función del triunfo de una auténtica revolución. Es decir, una que responda a nuestra realidad y momento histórico, a las nuevas condiciones económicas, políticas y sociales de nuestro tiempo, es decir, necesariamente popular, democrática e incluyente, antipatriarcal, antirracista, antioligárquica, antineoliberal, anticapitalista y antiimperialista.

Hoy, al celebrar el 65 aniversario del surgimiento público de nuestro Partido en su segunda época, celebramos también los 92 años de la lucha comunista en Guatemala.

En este 65 aniversario reafirmamos que el movimiento comunista y la lucha por el socialismo en nuestro país sigue vigente; reafirmamos que el Partido Guatemalteco del Trabajo está llamado a ser parte de las luchas del pueblo, de mujeres y hombres, de la juventud y la niñez, de los pueblos y nacionalidades que conforman nuestro país; y reiteramos –en memoria de nuestros héroes y mártires- nuestro compromiso de lucha para construir una sociedad justa, incluyente y sin discriminación; una sociedad en la que toda la población viva en condiciones de dignidad y absoluto bienestar.
  
¡Por Guatemala, la Revolución y El Socialismo!

Partido Guatemalteco del Trabajo, PGT

jueves, 21 de agosto de 2014

TERRORISMO ESTATAL CONTRA EL VALIENTE PUEBLO Q’EQCHI’


A quince días de haber firmado un convenio entre supuestos representantes comunitarios y la empresa Hidro Santa Rita, y a seis días de celebrar hipócritamente el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, el gobierno de Otto Pérez Molina mostró su verdadero rostro.

Sin piedad reprimió a campesinos y campesinas Q’eqchi’es de comunidades de Cobán, Chiséc y Raxruhá, en Alta Verapaz. Con más de 120 patrullas y 1,500 efectivos policiales, militares y guardias privados bajo la conducción directa del Ministro de Gobernación, procedió a desalojar brutalmente a pobladores de las comunidades Monte Olivo, 9 de Febrero y Semococh, donde hay una fuerte y legítima resistencia contra el proyecto hidroeléctrico Santa Rita, contra cobros excesivos en las facturas de tarifa eléctrica y contra la imposición de los monocultivos de caña de azúcar y palma africana. El resultado fue de 3 personas asesinadas,  más de 50 heridos y cerca de 25 detenidos ilegalmente. Esta es la mano dura de la que hablaron Pérez Molina y López Bonilla en su campaña proselitista.

Con estos hechos queda clara la verdadera política de la administración de  Otto Pérez Molina: represión brutal. Su política entreguista consiste en seguir dando concesiones al capital transnacional para la proliferación de todo tipo de industrias extractivas y arrodillarse ante los sectores de poder, nacionales y extranjeros, para quienes finalmente trabaja.

Ante esos atropellos, junto al pueblo trabajador, sindical, campesino, estudiantil e intelectual lucharemos por la inmediata liberación de los detenidos, el retiro de todas las fuerzas represivas y la suspensión de cualquier acción punitiva en las comunidades agredidas. Pedimos la intervención y presencia de entidades humanitarias para satisfacer las necesidades materiales y de seguridad de la población agredida.

Ante la represión burguesa y gubernamental la resistencia popular organizada es una necesidad. Las mujeres y los hombres comunistas pondremos nuestra fraternal y sororal colaboración.

¡ALTO A LA REPRESIÓN CONTRA EL PUEBLO Q´EQCHI´!

Partido Guatemalteco del Trabajo

Por Guatemala, la Revolución y el Socialismo

sábado, 19 de julio de 2014

ALTO A LA AGRESIÓN SIONISTA CONTRA EL PUEBLO PALESTINO

Los comunistas de Guatemala condenamos la nueva agresión sionista y fascista del Estado de Israel en contra del Pueblo Palestino, ante la mirada pasiva y cómplice del imperialismo estadounidense y europeo, y la comparsa de sus instituciones títeres a nivel global, como la ONU.

Esta ofensiva militar e invasión a los territorios de Palestina, son la continuidad de una política neo-colonial de despojo, ocupación y aniquilamiento del pueblo palestino, que tiene su momento inicial en la creación e imposición en dichos territorios, del belicista Estado de Israel, como punta de lanza del imperialismo en la región del Medio Oriente, creando inestabilidad y conflictos.  El objetivo ha sido detener la lucha por la liberación de los pueblos de Medio Oriente, el control del territorio, la apropiación de sus riquezas naturales y la continuidad de la carrera armamentista como gran negocio de la industria militar global.

El sustento ideológico de esta agresión e invasión ha sido la xenofobia, el racismo y la manipulación mediática del Estado sionista de Israel, que se promueve como víctima, cuando en realidad es la maquinaria criminal y genocida, que emula el nazi fascismo germano, la política del  apartheid y el racismo estadounidense, en los intentos de aniquilación del pueblo palestino.

La resistencia palestina, que no cuenta con un ejército, ha causado unas pocas víctimas al ejército de Israel,  mientras que éste ha segado la vida de cerca de cuatrocientas víctimas civiles, entre mujeres, niños, ancianos y jóvenes, tan sólo en el mes de julio. La utilización de armas de destrucción masiva, como las bombas de racimo, denota el carácter genocida de esta agresión sionista. El desalojo forzoso de la población palestina de sus ya limitados territorios busca ampliar la zona de ocupación israelí, en áreas con recursos estratégicos y para el control geoestratégico de la región de influencia imperialista en Medio Oriente.

Los comunistas guatemaltecos reiteramos nuestra solidaridad incondicional con el pueblo palestino, con su resistencia heroica y su lucha por la liberación. Condenamos la política genocida del Estado de Israel y llamamos a los pueblos y organizaciones democráticas de Guatemala y el mundo, a movilizarnos de las formas más creativas y diversas posibles en contra de estos actos deleznables.

Nos sumamos a la condena y exigencias de los partidos comunistas hermanos, en solidaridad con el pueblo palestino y para detener estos hechos de barbarie http://www.comunistas-mexicanos.org/index.php?option=com_content&view=article&id=1306:comunicado-de-los-partidos-comunistas-y-obreros-en-solidaridad-con-palestina&catid=2.

Por Guatemala, la Revolución y el Socialismo

Guatemala, 19 de julio de 2014.

miércoles, 30 de abril de 2014

DE LOS COMUNISTAS A LAS TRABAJADORAS Y TRABAJADORES DE GUATEMALA

Los comunistas guatemaltecos enviamos un saludo revolucionario a las trabajadoras y trabajadores en este 1º de Mayo. En esta fecha conmemoramos a los mártires de nuestra clase social y nuestros pueblos. Su heroicidad debe servir para unirnos y avanzar estratégicamente en nuestra lucha, a partir de nuestros intereses como clase explotada, tanto en el campo como en la ciudad.

Proclamamos que estamos presentes en la lucha, convencidos que nuestra misión es la destrucción del capitalismo, antes que este nos destruya y destruya al planeta. Es en el capitalismo, en el Estado burgués y en el imperialismo (como fase del capitalismo y como ejercicio de poder imperial ejercido por Estados Unidos y la Unión Europea principalmente) donde se encuentran los males y los problemas fundamentales que enfrentamos como clase trabajadora y como pueblos. Nuestra misión es la construcción del Comunismo como única manera de crear una sociedad que nos hará plenamente libres. Por ello la tarea de avanzar hacia el Socialismo, como fase previa al Comunismo, sigue siendo el horizonte alternativo en lo inmediato.

La explotación y opresión se profundizan cada día. Los salarios no alcanzan para cubrir nuestras necesidades vitales. El desempleo campea como realidad y amenaza. Los derechos laborales y sociales se nos arrebatan día a día. Esto hace que alimentación, vivienda, salud, educación, vestimenta, y en general una vida digna, estén cada vez más lejanas para nuestro pueblo. La delincuencia y violencia impacta a cada una de nuestras familias, comunidades y barrios, y la represión por parte de los empresarios, finqueros y su gobierno es la forma de responder a nuestras demandas, reivindicaciones y luchas de resistencia. De hecho, el Estado burgués es el principal instrumento reproductor de violencia y delincuencia.

Esta es la verdadera expresión del sistema capitalista, que se organiza exclusivamente para aumentar la riqueza de la clase social parásita, la burguesía, para explotarnos y robarnos cada vez más a las y los trabajadores. Para esto, utilizan su Estado para saquear nuestros recursos naturales, impulsando la militarización de la sociedad y la represión ante nuestra resistencia, manteniendo impunes a los empresarios y finqueros locales y extranjeros. Un Estado que es subordinado a los intereses del imperialismo de Estados Unidos y la Unión Europea, debido a la actitud sumisa y servil de la burguesía local y su gobierno contrainsurgente, quienes asumen una postura violatoria de la soberanía nacional. Además sus funcionarios y operadores corruptos se enriquecen, siendo fieles servidores y reproductores del capitalismo.

El único camino es la Revolución, porque sólo cambiando de raíz este sistema y este Estado será posible construir una sociedad distinta, que garantice los intereses de las grandes mayorías. Sólo con la Revolución será posible avanzar hacia la construcción de un sistema verdaderamente alternativo como es el Socialismo. Convocamos a la clase trabajadora y a los pueblos, a resistir y avanzar en la defensa de nuestros intereses. Articulemos nuestras luchas, nuestras organizaciones y pueblos, para gestar conjuntamente el programa político, la estrategia adecuada y la dirigencia colectiva para construir poder popular y tomar el poder del Estado, única vía para hacer realidad esa transformación necesaria de la sociedad y el Estado. Hacemos un llamado a unirnos en una lucha común: anticapitalista, antiimperialista, antirracista y anti patriarcal.

Sólo mediante el Socialismo la clase trabajadora, el pueblo en general, los pueblos indígenas, las mujeres y todos los explotados y oprimidos, tendremos la posibilidad de construir nuestro destino y una sociedad digna, justa y solidaria.

¡Viva la clase trabajadora! 
¡Viva la Revolución Guatemalteca! 
¡Viva el Socialismo!
Por Guatemala, la Revolución y el Socialismo 
Los comunistas guatemaltecos
Guatemala 1º de Mayo 2014

martes, 15 de marzo de 2011

EL PGT SE RETIRA DE LA LLAMADA "MESA UNITARIA!

El PGT decidió su retiro de la Mesa de Unidad de las Izquierdas (antojadizamente llamada “Mesa Unitaria”) por no compartir la tendencia electorera que a este espacio de diálogo le dieran algunas de las escasas organizaciones que la integraron.

Afirmamos en su momento que esta Mesa de Unidad de las Izquierdas, ha sido un espacio cupular, sin contenido social, en donde se careció de responsabilidad histórica para concretar un Programa Político de la Revolución Guatemalteca, que nos permitiera salir del estancamiento ideológico, político y programático en el que como izquierdas nos mantenemos y que nos impide, ya no digamos avanzar en una de las formas de lucha como la electoral, sino además, avanzar por un camino integral, articulador de un programa y camino que permita empezar a ganar batallas ideológicas y políticas que nos garanticen condiciones para encaminarnos hacia la toma del poder y, con el, la construcción del Socialismo.

La “Mesa Unitaria” antes que asumir esa responsabilidad histórica, priorizó la prisa electoralista y los afanes por participar en las elecciones, para lograr, quizá, algunas diputaciones y, en la segunda vuelta, seguramente apoyar, quizá, falsa opción que está representada en la UNE y su candidatura presidencial, como “de lo malo lo menos peor” .

Optamos, entonces, por responsabilizarnos de esta decisión histórica antes que caer en programas, estrategias y pactos que nos alejan cada vez más de la posibilidad de concretar la unidad de las izquierdas sobre bases programáticas –estratégicas- gestada como un proceso sin vanguardismos y alejado de improvisaciones electoreras.

PARTIDO GUATEMALTECO DEL TRABAJO
Por Guatemala, la Revolución y el Socialismo

COMISIÓN POLITICA DEL PGT
Guatemala, Nov. 2010

lunes, 28 de septiembre de 2009

60 AÑOS DEL PGT


La clase trabajadora y el pueblo guatemalteco se encuentran en una coyuntura donde las condiciones de explotación, expolio y opresión siguen manifestándose de las maneras más crudas: desempleo, salarios de hambre, hambruna, deportaciones, violencia, despojo de nuestros recursos naturales, represión, etc., todo ello agravado por una crisis económica mundial provocada por el sistema económico capitalista, en donde pierde la clase trabajadora y nuestros pueblos, y como siempre, sale ganando la empresa bancaria, comercial, industrial, agrícola y tecnológica mundial.

Esto no es otra cosa sino la muestra de un sistema capitalista que a nivel mundial se sigue reproduciendo a partir de la explotación, el expolio y el dominio que ejercen los Estados imperiales y el capital en todas sus formas. Un sistema que hoy es administrado en nuestro país por una fuerza política y un gobierno autodenominado socialdemócrata, que como hemos expresado desde su inicio y se comprueba día a día, no es más que un gobierno de la continuidad de un modelo económico y una política de represión que sustenta los intereses –no sin contradicciones internas y complicidades—de la oligarquía criolla gestada durante la etapa colonial y consolidada en la contrainsurgencia que ya dura 55 años.

Resistir las embestidas de la clase capitalista, de su Estado y su gobierno, requiere -como hemos venido planteando- la unidad de la izquierda, pero no una unidad para seguir avalando y reproduciendo el capitalismo, sino para plantearse con coherencia un programa y una estrategia verdaderamente revolucionaria, que tenga la posibilidad de impulsar la resistencia para avanzar hacia la gestación de una ofensiva para la toma del poder y la instauración del Socialismo.

A 60 años de nuestra fundación, este es nuestro empeño y este es nuestro camino: organizar y articular la lucha revolucionaria para hacer de Guatemala un país socialista.

¡Viva el PGT!
¡Viva la clase trabajadora!
¡Viva la Revolución Guatemalteca!
¡Viva el Socialismo!

Guatemala, 28 de septiembre de 2009.

jueves, 27 de agosto de 2009

Posición y propuesta del PGT para avanzar en la unidad de las fuerzas de izquierda desde una perspectiva revolucionaria


CÓMO VEMOS EL PROCESO HACIA LA TOMA DEL PODER

El PGT ratifica su vocación de poder y en esto coincidimos con otras organizaciones de izquierda en Guatemala. Sin embargo, encontramos divergencias en cómo observamos el camino para la toma del poder.

Llegar al gobierno no es sinónimo de tomar el poder, aunque hacerlo puede significar la posibilidad para avanzar en la construcción de poder popular y avanzar en el apoderamiento por parte de las fuerzas revolucionarias.

Llegar al gobierno como cola de ratón de alguna fuerza supuestamente progresista y, peor aun, cuando se trata de organismos profundamente conservadores, eclécticos y sostenedores del statu quo, del modelo de desarrollo predominante, contrario a avanzar hacia la toma del poder, puede convertirnos en comparsa de proyectos antagónicos, especialmente cuando nuestra perspectiva es de clase y antiimperialista.

Esto de entrada nos diferencia de algunas fuerzas políticas que han optado por el co-gobierno explícito o tácito en este momento político.

Porque tenemos vocación de poder, creemos que el camino en este momento no pasa por lo electoral, al menos no en lo referente a lo nacional. Hasta el momento, lo electoral solamente ha fraccionado a la izquierda, especialmente cuando se trata de asuntos de candidaturas, de finanzas, de alianzas bajo la mesa; ha profundizado la desconfianza y, por consiguiente, ha minado la necesaria confianza como cimiento de toda relación política, siendo todo ello parte de una cultura política de derecha, incoherente con el logro del objetivo de unidad y con los principios y el programa revolucionario que nuestro partido impulsa.

Lo que constatamos hasta hoy es, asimismo, que lo electoral, en lugar de acercarnos al poder nos aleja de este; prueba de ello es la marginalidad política en la cual se encuentra la izquierda. Esto, en esencia, se debe a la carencia de la condición necesaria para abrir los candados que presenta el régimen político y, en particular, el régimen electoral, el cual está diseñado para operar sobre la base de la corrupción, la componenda, el caciquismo, el clientelismo, y para el caso de la izquierda, el abandono del programa político de la revolución, su conversión a organizaciones institucionalistas e institucionalizadas. Todo ello contribuye a garantizar el relevo de unas elites por otras.

La condición que nos permitiría enfrentar una contienda electoral o avanzar en la estrategia coherente para avanzar hacia la toma del poder, es la capacidad organizativa, la cual explica los triunfos que se han experimentado en la República Bolivariana de Venezuela, Bolivia, Ecuador, El Salvador, entre otros. Por eso, “perder” las próximas elecciones no es preocupación unitaria porque ganarlas tampoco lo es en este momento, siendo que nos falta la condición para lograrlo.

Adquirir y construir tal capacidad organizativa pasa, en este momento, por identificar el estado actual de las fuerzas de izquierda. En ese sentido, es evidente la carencia de articulación de las múltiples y heterogéneas fuerzas sociopolíticas que hoy impulsan acciones de protesta y resistencia. Carecemos igualmente de programa político en donde la fragmentación temático-sectorial que predomina en la organización y movilización social, encuentre no solamente un marco para verse y sentirse incluida sino para articularse en una estrategia política que vislumbre un avance certero y un proyecto político compartido. Un programa que desde nuestra definición, debe necesariamente incluir una perspectiva de clase, que es la del proletariado. Es desde ahí que entendemos en primera instancia la unidad y desde ahí concebimos dicha unidad, con contenido de clase. Y más allá, desde una perspectiva anticapitalista, no podemos menos que incorporar un sentido étnico y de género, siendo estas dos dimensiones generadoras de relaciones de opresión que no pueden entenderse sin considerar sus raíces en el sistema de explotación, expolio y opresión capitalista. Sólo desde ahí se podrá crear una instancia de alianza o unidad popular, que sepa oír, comprender y armonizar las necesidades y exigencias del pueblo y sus luchas en perspectiva histórica y no en visión cortoplacista.

Es evidente asimismo, que en este momento no existe un liderazgo capaz de conducir la lucha revolucionaria, el cual, además, sería sano que procediera del proceso de concebir el programa político y del desarrollo de la estrategia para avanzar hacia la toma del poder, ámbito donde tendría la posibilidad de probarse (como necesidad constante) y lograr la legitimidad necesaria como factor importante para la articulación y el real avance en el camino de la revolución.

En este sentido, si pensamos en perspectiva revolucionaria, la tarea en este momento es lograr la articulación de la lucha que hoy está desorganizada, lo cual pasa por la formulación de un programa político basado en principios y objetivos revolucionarios y en un camino a seguir para concretarlos; un programa político que debiera formularse de forma incluyente, participativo, y con coherencia. Nótese que no estamos hablando de un programa de gobierno, sino de un programa político estratégico, en el cual se establezca el estatus que deberá tener cada forma de lucha (incluida la electoral y parlamentaria). Nótese también que no pensamos necesariamente en lo electoral como el camino, o en lo electoral como la estrategia, lo cual nos parece por demás reduccionista y con resultados contrarios al avance que la organización y lucha revolucionaria requiere.

Pero esta tarea de lograr la articulación de la lucha, encuentra en lo electoral un ámbito que en lugar de hacerla germinar, la sigue retrasando y la mantiene en la marginalidad política.


NUESTRAS PROPUESTAS

Por estas razones –por demás resumidas- y con el interés de avanzar en la necesaria articulación, alianza y construcción de relaciones unitarias, proponemos que se impulse un esfuerzo que no se oriente hacia lo electoral. Desde una perspectiva pragmática pero estratégica, este esfuerzo debe hacerse en torno a las tareas que la revolución requiere: formulación de un plan de acción revolucionario para el corto plazo y su impulso y la formulación del programa político de la revolución guatemalteca que recupere una línea de acción anticapitalista y antiimperialista, que se encamine con coherencia hacia la conquista del poder para construir el único proyecto alternativo al capitalismo: el Socialismo.

Asimismo, que aquellas fuerzas que por su definición se orientan a lo electoral, encuentren en otro espacio la posibilidad de concretar sus objetivos de alianzas de cara a enfrentar las próximas elecciones. En este sentido, que el esfuerzo de una alianza estratégica popular y revolucionaria de la izquierda se preserve de lo electoral y se encamine hacia la unidad necesaria.

Desde nuestra perspectiva, la unidad de la izquierda es un objetivo fundamental. En esa dirección, en este momento es prioridad la alianza popular revolucionaria del pueblo. Es una exigencia histórica e inmediata, necesidad que por aguda que sea no debe hacernos perder la paciencia (paz + ciencia) ni abrirle paso a cortoplacismos de impacientes, alimentando inquietudes electorales que la exigencia popular ahora no conlleva, pues no se trata que el Estado capitalista se desarrolle y prolongue, porque es una Estado político criminal. Se trata de avanzar hacia la revolución por el Socialismo.

La unidad es un objetivo que debemos preservar (por ejemplo de los influjos procedentes de lo electoral) y avanzar en su construcción, como una condición para enfrentar no solamente la coyuntura sino para avanzar y tener las posibilidades de encaminarnos por una vía popular revolucionaria. Esa vía, en un momento determinado, podría transitar por lo electoral-, con la condición que esto no signifique contribuir a refuncionalizar el sistema –como hasta el momento se ha hecho—y que nos permita competir por el poder y no solamente participar para validar lo establecido o seguir siendo cola de ratón.

Es evidente que en este momento ninguna organización está pensando en concretar un proceso de unidad a partir de una unidad orgánica, pues cada una interpreta su estrategia como la más indicada y valora su propio liderazgo. Es obvio también que en este momento tenemos diferencias que, prevemos, si se imponen como definitorias del cualquier proceso de alianza, lograrán sólo distanciarnos nuevamente.

Con este interés genuino por la unidad, entonces, proponemos a las organizaciones de izquierda en Guatemala, que el esfuerzo por lograr una alianza política de nuestras organizaciones se base en las búsquedas ya señaladas y en tres criterios que le abran posibilidad:

1. Concebirnos como una articulación a partir de la figura de alianza política.

2. Esta alianza debe fundarse en lo que nos articula y no en lo que nos separa.

3. Por consiguiente, debe fundarse en la toma de decisiones a partir del consenso, como única garantía para consolidarla y abrir posibilidades de unidad a futuro.

La necesidad de un plan de acción para el momento actual (como síntesis estratégica en lo inmediato y no como una perspectiva pragmaticista) no debe ser utilizado para encarrilar a esta alianza hacia lo electoral. Debe servir para genera condiciones para la unidad en el mediano plazo.

lunes, 24 de agosto de 2009

CONTRA EL GOLPE DE ESTADO EN HONDURAS


El Golpe de Estado en Honduras fue realizado por una cúpula militar servil a la oligarquía hondureña y al imperialismo norteamericano.

Pero más allá del papel jugado por el ejército, es fundamental aclarar que este Golpe ha sido dirigido desde el Pentágono y la Embajada estadounidense en dicho país, encabezado por Hugo Llorens, un reconocido experto en acuerpar golpes, gobiernos fascistas y, por demás, procesos de intervencionismo en Asia y Latinoamérica, ligado además al terrorismo de los ya minúsculos grupos anticubanos. Para el efecto, la oligarquía hondureña –esa de la cual es parte Michelleti-- constituyó el eje ejecutor para su consolidación, asumiendo su papel histórico, de pieza servil a los intereses imperialistas.

En esta estrategia, son parte del golpismo, la jerarquía de la iglesia católica, las iglesias neopentecostales que son financiadas y forman parte de la penetración imperialista en nuestros territorios, así como por los medios de prensa, centros académicos e intelectuales orgánicos a la burguesía local. En la comparsa también encontramos, como expresión de todo esto, a los partidos políticos de derecha y los organismos de Estado controlados por estos.

El objetivo, además de derrocar a un gobierno que les empezó a resultar incómodo a sus intereses, es frenar y ser parte de una contraofensiva dirigida al proceso revolucionario que esta desarrollándose en América Latina.

Este Golpe de Estado, además, ha sido acuerpado por las cámaras empresariales y grupos corporativos en Guatemala, quienes a través de sus medios de prensa y de difusión, han pretendido que el pueblo guatemalteco veamos la crisis de Honduras, como una sustitución constitucional y no como lo que es: un rompimiento constitucional, represivo y criminal como medida para derrocar a un gobierno constituido a través de elecciones.

Es por ello que nuestra perspectiva y nuestra acción política debe mantenerse y desarrollarse hacia la derrota del Golpe de Estado imperialista y oligárquico. Sólo de esa manera podremos infringir una derrota a las fuerzas que pretenden retornarnos a la prehistoria y frenar el proceso revolucionario en Latinoamérica.

Pero esta acción revolucionaria debe dirigirse asimismo, a desarrollar la lucha política, ideológica y económica contra quienes en Guatemala son parte de esta estrategia imperialista y antipatriota, que con desestabilización y golpes de Estado, tratan de retornar a un sistema dictatorial, fascista y por demás entreguista. Ello Pasa porque en la coyuntura aportemos a la articulación política desde nuestra posición de partido revolucionario de la clase obrera, que nos permita enfrentar con mayores posibilidades la ofensiva de la oligarquía guatemalteca, que no sólo no ha cesado, sino se intensifica.

domingo, 28 de junio de 2009

CONDENAMOS EL GOLPE DE ESTADO EN CONTRA DEL GOBIERNO CONSTITUCIONAL DE HONDURAS

Condenamos el golpe de Estado en contra el Presidente constitucionalmente electo de Honduras, José Manuel Zelaya, así como el secuestro de la canciller de dicho país y de los embajadores de Nicaragua, de la República Bolivariana de Venezuela y de Cuba. Es indudable la complicidad en el complot entre la oligarquía, el ejército, los partidos y fuerzas burguesas que dominan en el Congreso y la Corte Suprema de Justicia, los grandes medios de difusión masiva, las iglesias católica y evangélica de Honduras. Es indudable, asimismo, que estos planes han sido dirigidos o autorizados por el imperio yanqui, en su estrategia por contrarrestar el avance de los procesos revolucionarios en Latinoamérica y que recientemente los guatemaltecos experimentamos una de sus manifestaciones ante el plan orquestado por fuerzas de derecha.

Todos ellos han violado el derecho que tiene el pueblo soberano a ser consultado y decidir sobre los asuntos de trascendencia nacional, y al cual el gobierno del Presidente Zelaya había convocado para el día domingo 28 de junio. Todos ellos han sido parte de una estrategia que intenta impedir el avance hacia una democracia participativa en Honduras y el avance de los procesos de liberación de los pueblos latinoamericanos.

Además de condenar este golpe de Estados, manifestamos nuestra solidaridad al pueblo hondureño y su gobierno legitimo del Presidente Zelaya.

Exigimos al gobierno de Guatemala condenar dicho golpe de Estado, desconocer al gobierno golpista del burgués de Michellety, activar para el restablecimiento del orden internacional en Honduras y la retoma del poder por parte del Presidente Zelaya, y romper relaciones diplomáticas y comerciales con dicho país hermano sigan en manos de los golpistas.

A las organizaciones y pueblo de Guatemala, les llamamos a manifestarse de todas las formas posibles nuestra solidaridad con el gobierno y pueblo hondureño, especialmente movilizándose y exigiendo coherencia mínimamente democrática al gobierno de Guatemala.

El único Presidente constitucional y legítimo de honduras es el señor José Manuel Zelaya.



¡Por Guatemala, la Revolución y el Socialismo!
Partido Guatemalteco del Trabajo
Guatemala, 28 de junio de 2009.

viernes, 15 de mayo de 2009

EL PGT ANTE LA COYUNTURA POLÍTICA NACIONAL


Indudablemente, la actual coyuntura política está marcada por la lucha férrea entre una derecha moderada representada por el gobierno de Colom y la extrema derecha.

La derecha moderada constituye una fuerza política heterogénea que no obstante su diversidad interna, está dominada por intereses de sectores económicos tradicionales, aunque secundarios, y un conjunto de articulaciones familiares, económicas y políticas que se han repartido el saqueo de las arcas públicas y los espacios de poder político y pretenden hegemonizar el proceso de los años restantes de la actual gestión y del próximo proceso electoral; es una derecha tan corrupta y tan incapaz como las que nos han gobernado con anterioridad, aunque con una careta de “socialdemocracia” que con migajas y circo pretende sostenerse en el poder. Una derecha que hoy se ve acusada por el caso Rosemberg en dos de sus principales círculos de poder: el del liderazgo político con pretensiones de más poder económico y político y el de los financistas-negociantes que hoy se ven beneficiados con grandes proyectos estatales.

La derecha extrema es una fuerza fuertemente articulada, constituyente de la principal articulación política de sectores oligárquicos, corporativos y de históricas prácticas contrainsurgentes, autoritarias y golpistas, claramente de corte fascista, con un liderazgo visible aglutinado en el Partido Patriota y con una coherencia sostenida en la búsqueda de desestabilizar y asumir el poder de una u otra forma. Ha sido obvio que como articulación partidaria, económica y mediática, han avanzado en una estrategia orientada a la renuncia de Colom o a su sustitución a través de un eventual golpe de Estado, estrategia manifiesta en la creación de un clima de zozobra orientada a potenciar su campaña mediática para desgastar y pedir la renuncia presidencial, en la idea que Rafael Espada, al ser cuadro negociado por sectores oligárquicos para integrar la dupla presidencial en las anteriores elecciones, les significaría retomar el poder e influencia perdida.

En este marco, las acusaciones del abogado Rosember, generan graves consecuencias políticas para el gobierno, momento oportuno para que la oposición de extrema derecha acelere su estrategia política, además de evidenciar los grados de corrupción y hasta donde han llegado ambos bandos en sus intereses, concepciones y prácticas. Al mismo tiempo ponen a prueba la institucionalidad y el régimen de legalidad y justicia burguesas, por demás debilitadas, inoperantes y corruptas.

Este panorama, entonces, delinea una correlación de fuerzas donde la izquierda es casi inexistente, incapaz de situarse con agilidad en la lucha por el esclarecimiento del crimen del abogado Rosemberg –como el de muchos guatemaltecos y guatemaltecas y dirigentes sociales-, abanderar la lucha por una investigación y enjuiciamiento independientes y justos, con todas las consecuencias que ello implique, por la depuración y condena de los señalados que resulten culpables y por disminuir las posibilidades de la extrema derecha para avanzar en su estrategia desestabilizadora acuerpada hasta este momento por clase media, pequeña burguesía y burguesía. Es una coyuntura donde fuerzas de derecha se disputan el poder.

Ante esta situación, en dirección a evitar cualquier salpicadura y salir fortalecidos como fuerza revolucionaria proponemos:

1. Exigir la investigación y el enjuiciamiento imparcial de los responsables de los asesinatos y acusaciones en cuestión.
2. Denunciar a ambas fuerzas en conflicto.
3. Combatir la estrategia y el avance de la extrema derecha para evitar una situación más desfavorable para la lucha popular, indígena y campesina.
4. Avanzar en el trabajo organizativo y la movilización por las luchas que nos corresponden: las de los explotados y oprimidos.


COMISIÓN POLÍTICA
PARTIDO GUATEMALTECO DEL TRABAJO
Por Guatemala, la Revolución y el Socialismo

15 de mayo de 2009

viernes, 24 de abril de 2009

SOLO EN EL SOCIALISMO OTRA GUATEMALA ES POSIBLE


Por un primero de mayo clasista, radical y revolucionario

A finales del 2008 y lo que va del 2009, la clase trabajadora del campo y la ciudad resiente con mayor agudeza la crisis del capitalismo que se expresa en el descalabro del sistema bancario mundial (con grandes robos de “honorables” empresarios, la quiebra de muchos bancos y la pérdida de ahorros y pequeñas inversiones de los trabajadores).

Como siempre ha sucedido, estas crisis afecta fundamentalmente a la ya paupérrima y vilipendiada clase trabajadora. Millones de trabajadores han perdido sus empleos, sus pequeños negocios, han sido echados de sus casas, han perdido la seguridad social y la posibilidad de resolver necesidades de alimentación, salud, educación, vivienda y vejez, todo ello objeto de mercancía en el capitalismo.

Esta crisis que ya no es novedad para los guatemaltecos, pues conocimos su expresión en casos de fraude que se mantienen en la impunidad: Bancafe, Banco de Comercio, Empresarial, Metropolitano, Promotor, Offshores, entre otros casos. Sin embargo, en este momento la resentimos más pues estamos ante la pérdida de nuestro empleo, la disminución de las remesas, la deportación, la pérdida de mercado para nuestros productos agrícolas, el encarecimiento de la canasta básica y del transporte, etc.

Pero esta crisis tiene su explicación en el sistema capitalista, construido para que la burguesía se enriquezca permanentemente a través de la explotación de la clase trabajadora (proletariado) y del despojo de los recursos nacionales, todo ello a costa de nuestra pobreza y miseria. También se explica porque el sistema capitalismo está organizado para que la burguesía se enriquezca aun más; por ello produce más de lo que se necesita (como productos chatarra y de lujosas banalidades) y no produce lo que realmente se requiere (como alimentos baratos), pues su lógica es producir sólo aquello que le representa la máxima ganancia, inclusive haciendo de la vida, de los niños, de las mujeres, simples mercancías que se venden, legal o ilegalmente, al mejor postor. Cuando no se logra vender todo lo que se ha producido, entonces se provoca las crisis de sobreproducción y que las tasas de ganancia disminuyan, lo que genera crisis como la que actualmente vivimos.

Para resolver no solamente la disminución de sus ganancias sino para salvar su sistema capitalista, la burguesía hace que sus Estados trasladen millones de millones de dólares a sus empresas (el llamado “salvataje financiero” que se realiza en Estados Unidos, Europa y que también lo hemos conocido en América Latina y Guatemala en específico donde se le entregaron a los bancos mafiosos más de mil millones de quetzales), dinero que procede de nuestros impuestos y que debiera servir para garantizarnos seguridad, salud, educación, etc.

Malversan nuestros recursos para trasladárselos a las burguesías locales y mundiales. Los gobiernos compran empresas quebradas o las que han hecho robos millonarios para garantizar a los dueños (industriales, banqueros, grandes comerciantes y finqueros) no solamente que no pierdan su capital sino para que obtengan gigantescas ganancias de la transa. Para ello no solamente les trasladan los fondos del Estado, sino que endeudan a nuestros países con las mismas instituciones de la burguesía mundial y de los países imperialistas, tal el caso del Banco Centroamericano de Desarrollo, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Es un juego perverso en donde se nos explota a través de las empresas, se nos expolia a través de los Estados capitalistas y en el cual nuestra clase, la clase trabajadora, es privada de lo esencial, mientras a la burguesía se le hace cada vez más rica.

Lo grave, además, es que en Guatemala esta crisis se da sobre cimientos de miseria, de políticas neoliberales, de despojo y represión. Cerca del 80% de la población guatemalteca vive en la pobreza, incapaz de cubrir sus necesidades fundamentales; la parte de la clase trabajadora que cuenta con empleo, gana salarios de miseria y trabaja en condiciones infrahumanas. Mientras, la burguesía, la clase social que maneja el capital y el poder capitalista, intensifica sus acciones de explotación y saqueo de los recursos nacionales (minerales, petróleo, agua, tierra) y profundiza la destrucción del ambiente. En esa dirección, sus gobiernos siguen aplicando políticas neoliberales y populistas que protegen sus intereses y buscan mantenernos sumisos. Y
cuando luchamos por nuestros intereses y derechos --que no son los intereses y derechos de la burguesía, las mafias y los políticos corruptos--, se nos impone una política de criminalización y represión.

Es esto lo que está ocurriendo con el gobierno de Álvaro Colom, un gobierno protector de los intereses de los burgueses (terratenientes, banqueros, industriales/maquileros y grandes comerciantes), incluidos sus financistas: grandes empresarios y gentes vinculadas con mafias nacionales y regionales. Mientras, las necesidades del pueblo y de la clase trabajadora simplemente son inexistentes en sus políticas.

El gobierno de Colom tiene una política de circo y dulces a través de su discurso de “solidaridad”, mientras con sigue clavando una puñalada por la espalda. La supuesta oposición política, que juega al gato y al ratón con los ojos cerrados, pareciera estar promoviendo la desestabilización no solamente para garantizarse el relevo gubernamental sino –inclusive- para promover la conformación de un Estado más fascista y hasta una intentona golpista con la complicidad de la Embajada yanqui.

Por eso afirmamos, el capitalismo nos está llevando a la miseria, a la destrucción y la muerte. Por eso, como clase trabajadora, como sectores populares y como pueblos indígenas organizados, debemos resistir y luchar a las embestidas del capital y su Estado, articularnos y unirnos, y avanzar hacia la destrucción del sistema capitalista y la construcción del único sistema verdaderamente alternativo: el Socialismo.

El Estado capitalista, los gobiernos burgueses y sus supuestas oposiciones -como sucede en Guatemala-, no hacen más que defender los intereses de la burguesía local y mundial. Por esto debemos acabar con este Estado y este su gobierno, e instaurar el Estado proletario, popular y verdaderamente democrático, al servicio de las mayorías.

Por eso es necesario abandonar las estrategias electoreras y pro sistémicas y las políticas de colaboración con este Estado burgués, oligárquico y pro imperialista, y avanzar en una estrategia verdaderamente revolucionaria, que nos permita liquidar el capitalismo e instaurar el Socialismo.

Sólo en el Socialismo la clase trabajadora, el pueblo en general, los pueblos indígenas y todos los explotados y oprimidos, tendremos la posibilidad de ser sujetos de nuestro destino y construir una sociedad basada en la igualdad, la justicia y la solidaridad.


¡Viva la clase trabajadora y la lucha de los explotados y oprimidos!
¡Viva la Revolución Guatemalteca!
¡Viva el Socialismo!

PARTIDO GUATEMALTECO DEL TRABAJO
Por Guatemala, la Revolución y el Socialismo
¡Proletarios del mundo, uníos!
Guatemala 1º de Mayo 2009.

jueves, 2 de abril de 2009

IDEAS PARA LA REVOLUCIÓN GUATEMALTECA

La Revolución no puede sino ser un proceso permanente, de lucha tenaz y constante por lograr los cambios necesarios para liberar a la clase obrera y trabajadora en general del yugo de la explotación, a los pueblos indígenas y las mujeres de la opresión hasta lograr que nuestro pueblo viva en paz y feliz.

Esto es lo que perseguimos las y los comunistas. Esto ha llevado a que muchos compañeros y compañeras hayan entregado inclusive su vida por la conquista del poder y para la construcción del Socialismo, como único sistema capaz de lograr la paz y felicidad, que no puede ser más que paz y felicidad sin hambre, con trabajo, con seguridad y protección, con escuelas, con salud, con soberanía, con solidaridad y con dignidad.

Pero qué es ser revolucionario hoy, qué es hacer la Revolución hoy en Guatemala. Uno cuestión es clara: la estrategia electoral está logrando que la izquierda y que los revolucionarios sean cooptados por un sistema diseñado para que, con la “participación” política establecida por la oligarquía y el imperialismo, legitimemos este remedo de democracia cada cuatro años. La estrategia tampoco pasa por las luchas sectoriales que imponen agendas de cooperación o agendas parciales; sino por un proyecto que desde su carácter antiimperialista, anti patriarcal y antirracista se defina en un proyecto por el Socialismo, integrador de todas las luchas necesarias.

La Revolución Guatemalteca hoy no pasa por las elecciones. Pasa por la lucha popular que en su enfrentamiento contra el capital nacional y transnacional y contra el Estado como instrumento de dominio al servicio de la oligarquía y el imperialismo, permita articular, construir y madurar al sujeto revolucionario, el cual necesariamente deberá integrarse por el conjunto de los explotados y oprimidos. Pas por tener claridad que el bienestar popular sólo es posible sin propiedad privada sobre los medios de producción.

lunes, 12 de enero de 2009

LOS COMUNISTAS ISRAELÍES ENVIARON UN MENSAJE AL PRESIDENTE CHÁVEZ

"queremos también expresar, una nueva vez, nuestra admiración por la labor cumplida en vuestro país y enviarle un saludo de solidaridad con el camino emprendido para garantizar la independencia y la justicia social".


Tel Aviv, 09 ene. Tribuna Popular TP.- Los comunistas israelíes enviaron ayer (jueves, 8 de enero del 2009) un mensaje al presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Rafael Chávez Frías, por el cual le dan el agradecimiento, en nombre de los miembros del Partido Comunista de Israel PCI, por su valiente postura frente a la asesina ofensiva desatada por el ejercito israelí contra el pueblo palestino en la Franja de Gaza, hace 12 días atrás.


En el mensaje enfatizan los comunistas de Israel "creemos que el vuestro es un ejemplo a imitar, no solamente por otros gobiernos latinoamericanos. Esta debe ser la postura de todos los estados en nuestra región, el Medio Oriente".


La misiva finaliza con las palabras: "queremos también expresar, una nueva vez, nuestra admiración por la labor cumplida en vuestro país y enviarle un saludo de solidaridad con el camino emprendido para garantizar la independencia y la justicia social".

lunes, 5 de enero de 2009

CONDENAMOS AL ESTADO DE ISRAÉL, POR EL GENOCIDIO CONTRA EL PUEBLO PALESTINO


El PGT expresa su más severa condena contra el Estado de Israél y Estados Unidos, quienes conjuntamente vienen aplicando desde hace más de medio siglo, una política imperialista y cometiendo crimen de lesa humanidad al avanzar en el genocidio contra el pueblo palestino, el cual hoy se expresa con bombardeos y asesinatos masivos en contra de las autoridades legítimas y la población civil palestina. Estos hechos son violatorios de todo principio y norma en materia de Derechos Humanos.

En estos momentos vitales, nos solidarizamos con el pueblo palestino y condenamos el terrorismo y genocidio que está aplicando el Estado de Israél, con la complicidad de Estados Unidos.

Exigimos al gobierno de Álvaro Colom, romper relaciones con el Estado genocida de Isráel. Lo contrario será una vergüenza y una política de complicidad por omisión.

Convocamos a las organizaciones guatemaltecas a denunciar este genocidio y manifestar nuestra solidaridad con el inclaudicable pueblo palestino.



¡No al genocidio contra el pueblo palestino!
!Condena al Estado de Israél!


PGT