lunes, 7 de marzo de 2016

POR UN OCHO DE MARZO DE LUCHA FEMINISTA Y REVOLUCIONARIA POR LA JUSTICIA Y LA EQUIDAD

Las mujeres socialistas y comunistas de Guatemala conmemoramos la fecha del ocho de marzo,  recordando las históricas jornadas de lucha y protagonismo de millones de mujeres en el mundo, al exigir mejores condiciones de trabajo, una vida digna, con justicia y equidad; reivindicaciones  históricas que siguen vigentes a la fecha.

En este estas jornadas de lucha, el comité Rosa Luxemburgo, expresa:

·       Nuestra solidaridad con las valientes abuelas de Sepur Zarco, que llevaron  dignamente el  juicio por los delitos de violencia sexual, esclavitud sexual y esclavitud doméstica, que sufrieron durante el conflicto armado miles de mujeres guatemaltecas –sobre todo en las comunidades indígenas– cometidos por las fuerzas paramilitares y militares de seguridad. Celebramos la condena histórica a los culpables de estos crímenes de lesa humanidad, al romper el círculo de la impunidad de estas atroces prácticas “normalizadas” de guerra contra las mujeres en todo el mundo.

·       Nuestra solidaridad y apoyo a las luchas de las mujeres en la defensa del territorio, la naturaleza y la vida en la región centroamericana, y nuestra enérgica condena a la política de criminalización y asesinato –particularmente contra las mujeres que enfrenta el poder económico y transnacional–, ejecutada por las transnacionales, en contubernio con los gobiernos y fuerzas armadas gubernamentales y privadas. Condenamos el vil asesinato en Honduras de la lideresa indígena lenca, Berta Cáceres, defensora del agua y el territorio, y exigimos el pronto esclarecimiento y justicia en este y otros casos de persecución de mujeres luchadoras.   

·       Nuestro repudio y oposición a las políticas empresariales –en alianza con el gobierno y el poder político y capital transnacional– en contra de la clase trabajadora, y de nosotras, las mujeres trabajadoras, al crear normativas en beneficio de las grandes empresas nacionales y transnacionales, flexibilizar y vulnerar nuestros derechos laborales ganados históricamente, y dar privilegios fiscales a la élites económicas; como una vez más ha ocurrido con la aprobación de la ley Emergente para la Conservación del Empleo.

·       Nuestra indignación ante la actitud retrógrada, prepotente, racista, machista y patriarcal, asumida por el gobierno y el congreso de la república, al no atender las demandas ciudadanas para ampliar el marco democrático para el ejercicio pleno de la ciudadanía de las mujeres, y negarnos la paridad y alternabilidad para puestos de elección popular.

·       Nuestro repudio y condena al feminicidio y todas las formas de violencias en contra de las mujeres; al incumplimiento de los compromisos nacionales e internacionales en materia de equidad; y al retroceso en la institucionalidad estatal y las políticas públicas de salud, empleo, educación, protección, etc. a favor de las mujeres, la niñez y la juventud.  

Ante lo anteriormente expuesto, en este 8 de marzo las mujeres socialistas y comunistas de Guatemala, nos declaramos una vez más en resistencia y rebeldía contra las violencias del patriarcado y el capitalismo que nos oprimen y nos deshumanizan.

Hacemos un llamado:

·         A la unidad de las luchas y organizaciones democráticas, revolucionarias y de mujeres, para seguir acumulando fuerzas y avanzando en las batallas contra el patriarcado y el capitalismo salvaje, depredador y destructor de la naturaleza, de la vida, de nuestros cuerpos y nuestros territorios.

·         A continuar en las incansables luchas, desde todos los espacios, por nuestros derechos, por la dignidad y la vida plena, la justicia y la equidad para todas las mujeres.

Por la autodeterminación de las mujeres
frente a las diversas violencias y opresiones del patriarcado y el capital

Por un mundo donde seamos socialmente iguales
 Por la revolución socialista


COMITÉ DE MUJERES COMUNISTAS “ROSA LUXEMBURGO”
PARTIDO GUATEMALTECO DEL TRABAJO –PGT–


Guatemala, 8 de marzo de 2016

martes, 2 de febrero de 2016

DECLARATORIA DEL IV ENCUENTRO DE PARTIDOS COMUNISTAS DE CENTROAMÉRICA

Reunidos en Ciudad Guatemala los partidos comunistas de Costa Rica, El Salvador, Guatemala y Honduras en su IV Encuentro, hemos conocido:

1. La expansión del imperialismo, que mediante sus estrategias de acumulación insaciable provoca que en nuestros países se profundicen las condiciones de miseria, explotación y opresión de los pueblos.

2. Las luchas de los pueblos por liberarse de los efectos del capitalismo en todas sus expresiones, entre ellas el neoliberalismo.

3. Los anhelos de justicia de las y los luchadores por las transformaciones sociales, trabajadores y trabajadoras del campo y las ciudades, obreros y obreras, indígenas, estudiantes, hombres y mujeres que sufren la explotación del capitalismo mundial en alianza con la burguesía que controla nuestros países.

4. La criminalización de las luchas populares, de la protesta social y de la juventud.

Interpretando todos los anhelos de nuestros partidos comunistas hemos decidido:

1. Continuar fortaleciendo la unidad de las y los revolucionarios de la región, Latinoamérica y el planeta en general.

2. Reafirmar nuestra lucha contra el capitalismo, la opresión patriarcal, la destrucción de la naturaleza por las grandes corporaciones, el racismo, la xenofobia y la guerra imperialista como problemas fundamentales de la humanidad.

3. Apoyar decididamente y ser parte de las luchas de los pueblos por la vida, la defensa de los territorios y su derecho a la libre determinación.

4. Reafirmar nuestra posición de lucha y de unidad en contra de la injerencia e intervención imperialista en la región.

5. Avanzar hacia la construcción del socialismo como fase anterior a una sociedad comunista, única alternativa capaz de destruir el capitalismo empobrecedor, excluyente y depredador.

Saludamos: 

1. La IV reunión del Consejo Económico para Latinoamérica y el Caribe (CELAC) que busca generar alternativas económicas en Latinoamérica, distintas a la institucionalidad imperialista.

2. El proceso revolucionario cubano, condenamos el bloqueo y la estrategia de promoción de migrantes que se produce como política y estrategia de los Estados Unidos.

3. Los acuerdos de paz de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP) y el actual gobierno de ese país.

Acordamos:

1. Realizar esfuerzos unitarios para fortalecer el conocimiento y el debate permanente entre partidos comunistas y obreros, especialmente entre las juventudes y mujeres comunistas.

2. Reunirnos nuevamente en 2017 para seguir articulando esfuerzos de lucha por el socialismo.


Ciudad de Guatemala, 30 de enero de 2016

miércoles, 13 de enero de 2016

PRONUNCIAMIENTO DEL PARTIDO GUATEMALTECO DEL TRABAJO ANTE EL TRASPASO DE PODER DE LOS ORGANISMOS DEL ESTADO

El 14 y 15 de enero asumirá el nuevo gobierno, otra legislatura y las autoridades municipales que resultaron electos en las elecciones ilegítimas del 2015. Con ello, la clase dominante y otros grupos de poder esperan cerrar la crisis política iniciada en abril de 2015, al desvelar la CICIG y el MP la estructura criminal conocida como “la línea”, la red de corrupción en el IGSS e iniciar antejuicio contra varios diputados al Congreso de la República y funcionarios públicos involucrados en una serie de ilícitos.

Las renuncias y encarcelamiento de la vicepresidenta Roxana Baldetti y del presidente Otto Pérez Molina junto a varios de los implicados en esas estructuras, luego de una serie de concentraciones y movilizaciones ciudadanas a nivel nacional, fue el comienzo de la “salida controlada” a la crisis. Esta fue la apuesta de la embajada estadounidense, la clase dominante y los grupos de poder  que se benefician del estado actual en que se encuentra el país, para evitar que la crisis desembocara en cambios que afectaran sus intereses.

La designación de un gobierno de “transición” encabezado por Alejandro Maldonado Aguirre, como parte de esa “salida controlada”, tiene el propósito de dar estabilidad y continuidad al  proyecto  neoliberal-mafioso de los grandes negocios, el despojo de bienes y recursos públicos y de las comunidades. Los acuerdos gubernativos de diciembre para establecer un salario mínimo diferenciado en cuatro municipios (dejado provisionalmente sin efecto por la Corte de Constitucionalidad), ilustran cómo el gobierno de “transición” está alineado y favorece el desarrollo de ese proyecto que, en sólo nueve años, ha elevado la pobreza a casi tres quintos de la población y la extrema pobreza a una cuarta parte.

Las elecciones y asunción de quienes resultaron electos pretenden ser el “punto de cierre” de la “salida controlada” dirigida desde la embajada de Estados Unidos, que impone el plan “Alianza para prosperidad del triángulo norte de América Central”, en connivencia con el CACIF y grupos corporativos. Sin embargo, la crisis política aún no ha sido resuelta, es profunda. Deviene del modelo de Estado y del proyecto político-económico de la clase dominante y el capital transnacional. Es una crisis estructural que solamente se resuelve con la fundación de un Estado popular, democrático y plurinacional, no patriarcal, no racista ni excluyente; con un modelo económico dirigido a elevar el nivel y la calidad de vida de la clase trabajadora.

El gobierno encabezado por Jimmy Morales es ilegítimo. Es producto de elecciones desarrolladas en un contexto de muchas ilegalidades e irregularidades. Representa la continuidad del proyecto de dominación de la burguesía criolla y de las grandes corporaciones transnacionales. Será un gobierno que se sostendrá en una trilogía de poder: la embajada de Estados Unidos, el CACIF y grupos corporativos y el sector del ejército que planificó y ejecutó la contrainsurgencia hoy aglutinado en AVEMILGUA. A este sector pertenecen los 14 militares capturados recientemente, responsables de desapariciones forzadas, masacres, violaciones sexuales y delitos contra los deberes de humanidad.

El Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT), alerta sobre la probabilidad de que el gobierno de Jimmy Morales profundice la persecución y represión contra dirigentes, comunidades, luchadores sociales y defensores de los derechos humanos de la clase trabajadora, de las mujeres y de los pueblos indígenas que enfrentan este modelo económico de despojo y expolio.

El PGT insta a desenmascarar las maniobras provenientes de sectores que desde dentro o fuera del sistema de justicia pretenden que los delitos de lesa humanidad queden impunes. Llama a la población a  organizarse, movilizarse y luchar por la defensa de los derechos humanos y la fundación de un Estado popular, democrático y plurinacional.

Por Guatemala, la revolución y el socialismo
Partido Guatemalteco del Trabajo



Guatemala,  enero de 2016.

jueves, 24 de septiembre de 2015

EL PARTIDO GUATEMALTECO DEL TRABAJO EN EL 66 ANIVERSARIO DE SU FUNDACIÓN

El 28 de septiembre, hace 151 años, Carlos Marx y Federico Engels, entre otros conocidos teóricos, participaron en la fundación de la primera Asociación Internacional de los Trabajadores cuya influencia  llevó a la organización de los primeros partidos independientes de la clase trabajadora en el mundo. En esa misma fecha, en 1949, un grupo de jóvenes guatemaltecos refundó el Partido Comunista de Guatemala, que en su II Congreso fue denominado Partido Guatemalteco del Trabajo, expresión legítima de las mejores tradiciones de lucha revolucionaria de nuestro pueblo. Hoy como ayer, el cambio social no es posible sin una juventud consciente y decidida a impulsar la revolución.

Al conmemorar el 66 aniversario de fundación del PGT, los comunistas de Guatemala saludamos a las generaciones revolucionarias que, comprometidas con la justicia social, han luchado y luchan por la transformación profunda de la sociedad. Si el mundo ha cambiado sin remover las causas de la miseria, la explotación, la opresión, el racismo y la guerra, la lucha de los comunistas sigue siendo una alternativa joven y vital frente al viejo sistema de dominación capitalista, patriarcal y racista.

En las protestas, las marchas campesinas, los plantones, las huelgas y las diferentes formas de lucha a las que obliga el mismo sistema, se acumula y crece el fermento de un nuevo orden social.  Su germen es la memoria de todas las generaciones de campesinos, indígenas, trabajadores, estudiantes y capas medias  que han entregado su vida en la lucha por la paz, la democracia popular, la defensa de la naturaleza y la revolución, a quienes rendimos homenaje.

Con la crisis que vive el país, el descontento popular seguirá creciendo, pese a los manipuleos de la embajada estadounidense, las maniobras de la oligarquía y  las elecciones fraudulentas.  Ni estas elecciones , ni los arreglos y componendas entre élites de poder resuelven la injusta distribución de la riqueza, la destrucción y despojo de la naturaleza que sufren especialmente los pueblos indígenas o el deterioro de los servicios de salud, educación, transporte y seguro social.  A la solución de continuidad impuesta por las élites, solo es posible oponerse y fortalecer la organización y movilización popular.

El PGT al conmemorar el 66 aniversario de su fundación, llama a las organizaciones democráticas, progresistas y revolucionarias a intensificar los esfuerzos organizativos y unitarios que permitan avanzar en la creación de una fuerza política honesta y coherente para enfrentar al régimen político.

En esta importante conmemoración saludamos a todos los partidos comunistas hermanos que, al igual que nosotros, luchan de manera frontal y directa contra capitalismo. Saludamos a los pueblos y juventudes revolucionarias que enfrentan la política guerrerista del imperialismo.  Junto a otras expresiones de los comunistas en Centroamérica, los comunistas de Guatemala nos empeñamos en la lucha por transformar nuestras sociedades y construir una más justa.  

¡Viva el 66 aniversario del PGT!


¡Por Guatemala, la Revolución y el Socialismo!


Guatemala, septiembre de 2015.

lunes, 24 de agosto de 2015

PRONUNCIAMIENTO DEL PGT ANTE EL PROCESO ELECTORAL

La crisis política actual en el país es consecuencia de la lucha por la hegemonía y por el control del Estado y sus instituciones entre facciones de la clase dominante que representan intereses de los capitales transnacional, nacional y mafioso-criminal. El develamiento de La Línea y otras estructuras de corrupción pone en evidencia esta disputa, manifiesta en el control de los tres poderes del Estado.  

En este contexto, la celebración de elecciones generales no resuelve la crisis. Éstas constituyen un mecanismo de reacomodo de las fuerzas económicas y políticas dominantes y de refuncionalización del sistema.

El proceso electoral en curso está lleno de irregularidades y de violaciones a la Constitución Política y a la Ley Electoral y de Partidos Políticos. El mismo Decreto 1-2015 de convocatoria a elecciones viola los artículos 113, 136 inciso c), 140 y 141 de la Constitución, relativos a la capacidad, idoneidad y honradez de las candidaturas; la libertad y efectividad del sufragio; el principio de representación; el principio de soberanía del pueblo y la prohibición de la subordinación entre poderes del Estado. Asimismo, viola artículos de la Ley Electoral y de Partidos Políticos relativos al financiamiento de las organizaciones políticas, campaña anticipada, suspensión de partidos por incumplimiento de dicha Ley, entre otros.

Realizar las elecciones es ilegítimo porque no se atendió la exigencia y las demandas de la ciudadanía de introducir reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos. Tales reformas buscaban democratizar la representación, depurar a los políticos corruptos y mafiosos a través de la no reelección, impedir el financiamiento ilícito y reprogramar las elecciones. También es ilegítimo al haber inscrito candidatos con proceso de antejuicio y con persecución penal; y porque el actual sistema de partidos políticos está cooptado por los intereses de la clase dominante y las mafias.

Por tales razones, el Partido Guatemalteco del Trabajo propone:

  1. La disolución del actual Congreso de la República en tanto que garantiza la reproducción de la corrupción e impunidad en el Estado. 
  1. Integrar una nueva Corte Suprema de Justicia y una nueva Corte de Constitucionalidad que garanticen la persecución penal contra los mafiosos y corruptos.
  1. Integrar un gobierno provisional representativo que cree las condiciones políticas para la convocatoria e instalación de una Asamblea Constituyente Popular y Plurinacional, que refunde el Estado a través de una nueva Constitución Política y leyes constitucionales.
Llamamos:

  1. A la clase trabajadora, mujeres, pueblos y comunidades, jóvenes y estudiantes a rechazar y no participar en estas elecciones por su carácter ilegal, fraudulento e ilegítimo.
  1. A las organizaciones, asociaciones, colectivos y personalidades a no ser partícipes y rechazar todo tipo de componendas, maniobras y negociaciones oscuras que impongan soluciones de continuidad a espaldas de los pueblos, o soluciones militares.
  1. A toda la ciudadanía a rechazar la injerencia de los Estados Unidos y otras potencias extranjeras en la crisis política que vive el país.
  1. A los pueblos, partidos comunistas y fuerzas democráticas del mundo a solidarizarse con la lucha de los trabajadores y pueblos de Guatemala por la transformación del actual régimen.


¡Por Guatemala, la Revolución y el Socialismo!


Partido Guatemalteco del Trabajo


Guatemala, 24 de agosto de 2015.

jueves, 9 de julio de 2015

CONTRA LA INJERENCIA Y OCUPACIÓN DE ESTADOS UNIDOS

La historia del imperialismo yanqui en Guatemala y Nuestra América, está marcada por invasiones, la instigación y planificación de golpes de Estado, el apoyo financiero y militar para derrocar gobiernos elegidos democráticamente y el apoyo a dictaduras militares y gobiernos autoritarios. No hay que olvidar la intervención de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en Guatemala para derrocar el gobierno de Jacobo Árbenz, y defender los intereses de la United Fruit Company, cuya consecuencia fue la política contrainsurgente, apoyada por EE.UU., que dejó 245 mil muertos y desaparecidos y más de dos millones de personas desplazadas.

La participación del Estado guatemalteco en los planes, proyectos y tratados impulsados e impuestos por EE.UU. para promover el libre comercio y las inversiones, y su concepto de seguridad nacional y hemisférica, tales como la Iniciativa de las Américas, el Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, Estados Unidos y República Dominicana (DR-CAFTA, por sus siglas en inglés), el Plan Mérida, el Proyecto Mesoamérica y, más recientemente, el Plan de la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte, ha sido posible por la existencia de una clase dominante sumisa, un ejército entreguista y una casta de políticos corruptos, mafiosos y oportunistas.  

Recientemente, EE.UU., como imperio que busca mantener su dominio y hegemonía a nivel mundial, ha puesto su mirada más fuerte en el istmo centroamericano, y ha encontrado un incondicional aliado en el ex general Otto Pérez Molina, destacado oficial de la política contrainsurgente durante la guerra interna, y presidente de Guatemala desde 2012. Esto se puede constatar a través de:

1)    La ocupación e intervención militar estadounidense en Guatemala y en la región, a través de tres bases militares permanentes, la operación de unidades móviles de acción rápida, y un incremento exponencial de la ayuda, entrenamiento y asesoría militar y de inteligencia, lo que en el caso de Guatemala ha supuesto una remilitarización del Estado, los territorios y las fronteras, en contraposición a los Acuerdos Paz.  

2)   La intervención directa de Estados Unidos en los asuntos internos de los países de la región, como lo muestra su apoyo al golpe del Estado en Honduras en el año 2009 y al gobierno de Otto Pérez Molina, a pesar el involucramiento de éste en actos de corrupción, hechos que fueron dados a conocer públicamente por la Comisión Internacional contra Impunidad en Guatemala (CICIG) y el Ministerio Público (MP) en el caso de “La Línea”. A través de su embajada y Agencias (como la USAID, la NSA, el FBI, o la DEA), EE.UU. dicta muchas de las políticas internas en materia de defensa, gobernación, educación e inteligencia estratégica del Estado. Este tutelaje, en el caso de Guatemala se extiende a la Superintendencia de Asuntos Administrativos de Seguridad,  el Ministerio Público, y con la actual crisis política, a los Ministerios de Finanzas Públicas, de Economía y la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT).  

3)  La alianza entre los capitales regionales-nacionales de origen lícito e ilícito,  los Estados de la región y EE.UU., como lo evidencia el Plan de la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte. Este plan, concomitante con la política de seguridad estadounidense, al igual que la Alianza para la Prosperidad y Seguridad del Norte (ASPAN), entre México, Canadá y EE.UU., tiene como propósito garantizar el control geoeconómico y geoestratégico estadounidense en la región: las rutas comerciales, la apropiación y despojo de los recursos y bienes naturales comunes, frenar la oposición de las comunidades y pueblos a las inversiones del capital transnacional, mediante la  represión y criminalización de las luchas sociales.

El propósito de EE.UU. es seguir impulsando el Plan Mérida, para mantener una infructuosa guerra contra el narcotráfico, el crimen organizado y las comunidades y poblaciones que se oponen a los proyectos de inversión y a sus intereses geoestratégicos. A través de esta iniciativa se ha militarizado la lucha antinarcótica, siendo sus resultados: el fortalecimiento de los cárteles de la droga, el incremento del tráfico de armas y el aumento de las violaciones a los derechos humanos, con decenas de miles de personas asesinadas violentamente, secuestros y desapariciones forzadas, violaciones contra mujeres y niños y desplazamientos de comunidades, tal como lo muestra los casos de México y Colombia.

La remilitarización de la región, la ocupación e injerencia en los asuntos internos de nuestros países, están orientados a consolidar la hegemonía estadounidense sobre la región y contrarrestar  la presencia cada vez mayor de otros capitales, como el ruso y el chino, garantizar el monopolio comercial y el desarrollo de megaproyectos.

En el contexto de la actual crisis política e institucional por la que atraviesa nuestro país, la intervención e injerencia estadounidense se ponen de manifiesto en la imposición de una “salida controlada” de la crisis, que no ponga en riesgo el modelo económico neoliberal, la expansión del capital transnacional y las nuevas formas de acumulación de capital mediante el despojo, el extractivismo y los monocultivos; en connivencia con el CACIF, grupos corporativos, Corte de Constitucionalidad (CC) y partidos políticos de derecha.

Parte de la “salida controlada” a la crisis es el nombramiento, por el Congreso de la República, del actual vicepresidente Alejandro Maldonado Aguirre en sustitución de la ex vice mandataria Roxana Baldetti, y el apoyo al presidente Otto Pérez Molina, frenando y obstaculizando las acciones que buscan quitarle la inmunidad y procesarlo penalmente por su responsabilidad en los casos de “La Línea” y del IGSS. Para ello, la Embajada de Estados Unidos ha desarrollado una intensa campaña de “cabildeo” que le ha permitido imponer decisiones políticas con las que trata de evitar una solución orientada a transformar profundamente al Estado y su institucionalidad, tal como lo demandan diversas fuerzas sociales y políticas a través de amplias movilizaciones ciudadanas. No obstante, la injerencia de Estados Unidos solo ha contribuido a profundizar y prolongar la crisis política actual.

Ante ello, manifestamos nuestra lucha antiimperialista y exigimos:

·   El cese de la injerencia estadounidense, a través de su Embajada y organismos de “cooperación”, en la vida política e institucional de nuestro país y de la región. Únicamente al pueblo guatemalteco, en el ejercicio de su libre determinación y soberanía, le corresponde decidir el rumbo y la solución a la profunda crisis política del Estado.

·     El cese inmediato del financiamiento y asesoría  militar y de inteligencia al actual gobierno, cuyo presidente está implicado en actos de corrupción.

·      El cese de las operaciones de inteligencia y el retiro inmediato de todas las bases y fuerzas de tarea estadounidenses: bases militares de “Soto Cano” o Palmerola y de la Mosquitia en Honduras, base militar de Comalapa en El Salvador;  Comando Sur (U.S. Southern Command-USSOUTHCOM), y Fuerza de Tarea de Propósito Especial Aire-Tierra de Marines-Sur, que empezó a operar el 9 de junio,  desde la Base de Palmerola en Comayagua, Honduras.

·     El cese de las operaciones y el retiro de las fuerzas de tarea Tecún Umán, en San Marcos, y Maya Chortí, en Zacapa; dejar sin efecto la instalación de las fuerzas de tarea Xinca, en Jutiapa, y Balam, en Petén; así como la suspensión de operaciones de la fuerza binacional Guatemala/Honduras, Fuerza Especial de Seguridad en la Frontera.  

Finalmente, debido al papel que juega el embajador Todd D. Robinson en la crisis actual del país, lo consideramos persona non grata.

¡Contra la injerencia de Estados Unidos en Guatemala y Centroamérica,
la lucha antiimperialista!

¡Por Guatemala, la Revolución y el Socialismo!

Partido Guatemalteco del Trabajo

lunes, 15 de junio de 2015

A INTENSIFICAR LA LUCHA POR LA TRANSFORMACION RADICAL DEL ESTADO

La crisis política desatada a partir de las acciones de la CICIG y del MP para desarticular la estructura criminal conocida como La Línea y, posteriormente, la red insertada en el IGSS, revela que el Estado se encuentra cautivo por organizaciones mafiosas desde sus más altos niveles. Esta crisis es expresión de la grave situación estructural del Estado neoliberal-mafioso guatemalteco.

La Embajada Yanqui y el CACIF impulsan una “salida controlada” de la crisis, con el propósito de garantizar la dominación burguesa neoliberal. Otra propuesta de salida a la crisis plantea el saneamiento de instituciones estatales corruptas, enjuiciar corruptos, reformas legales y convocar a una Asamblea Nacional Constituyente.

Nuestro Partido manifiesta su apoyo incondicional a las movilizaciones ciudadanas. Planteamos la necesidad de profundizar su carácter popular mediante la participación articulada de las clases trabajadoras, los pueblos indígenas, las mujeres, los jóvenes, los estudiantes, profesionales e intelectuales democráticos y revolucionarios.

El PGT propone hacer de esta crisis un punto de inflexión para la transformación profunda del Estado y el impulso de un modelo de desarrollo que favorezca a la población excluida, explotada y oprimida. En ese sentido llamamos a luchar por:

1) La desmilitarización del Estado y la desarticulación total de todas las estructuras criminales dentro de éste. 2) El cese de la criminalización de las luchas sociales y de la represión contra el pueblo y sus dirigentes. 3) El cese de agresiones e intimidaciones contra el movimiento ciudadano. 4) La suspensión de las elecciones generales y la aprobación de una nueva Ley Electoral y de Partidos Políticos. 5) La renuncia del Ejecutivo y el establecimiento de un gobierno de transición, emanado del consenso de todas las fuerzas sociales y políticas progresistas. 6) La derogación de toda la legislación lesiva a los intereses nacionales, de los trabajadores y pueblos indígenas. 7) La suspensión del actual Congreso de la República y el saneamiento del Organismo Judicial. 8) La convocatoria a una Asamblea Nacional Popular Constituyente que impulse el proceso de refundación del Estado, a fin de construir uno plurinacional, democrático, popular y anti patriarcal, respetuoso de la naturaleza y que garantice la libre determinación de los pueblos. 9)  El cese de la política injerencista de Estados Unidos a través de su embajada, fuerzas militares y sus agencias.

El PGT reitera  su llamado a intensificar la lucha política por la transformación radical del Estado y forjar el programa democrático, popular y revolucionario que Guatemala necesita.


¡Por Guatemala, la Revolución y el Socialismo!
Partido Guatemalteco del Trabajo

Junio de 2015

viernes, 29 de mayo de 2015

PRONUNCIAMIENTO DEL PARTIDO GUATEMALTECO DEL TRABAJO FRENTE A LA CRISIS POLÍTICA ACTUAL

La crisis política desatada a partir de las acciones de la CICIG y del MP para desarticular la estructura criminal conocida como La Línea y, posteriormente, la red insertada en el IGSS, revela que el Estado se encuentra penetrado y cautivo por esta clase de organizaciones mafiosas desde los más altos niveles del poder político. Ambas surgen hace aproximadamente cuatro décadas, en el marco de la alianza contrainsurgente de la oligarquía y la cúpula militar, con el decidido apoyo de Estados Unidos.

En ese contexto, la cúpula militar y oficiales medios del ejército crearon estructuras criminales de  narcotráfico, defraudación tributaria, tráfico de armas, trata de personas y contrabando. El ejército se convirtió, poco a poco, en un factor real de poder político y económico mediante la acumulación de capital ilícito. Éstos son los cimientos del Estado burgués contrainsurgente militarizado, controlado por la oligarquía, la cúpula militar y sus mafias del crimen organizado.

La transición política iniciada en 1985 reconfiguró el Estado: el Estado contrainsurgente-mafioso fue reconvertido en un Estado neoliberal-mafioso y represivo, cuyo control político le disputan la oligarquía y la “burguesía modernizante” a la cúpula y oficialidad militar contrainsurgente y al crimen organizado. Las acciones de Arzú contra la “Red Moreno” y el “Grupo Salvavidas” en 1996 fueron expresión de esa disputa, truncadas al comprobarse que los principales beneficiados de esa red eran financistas del Partido de Avanzada Nacional (PAN), a través del cual Arzú llegó a la Presidencia de la República.

La función de ese Estado reconvertido es garantizar el desarrollo del capitalismo neoliberal y la expansión del capital transnacional en el país. Para ello, se mantienen las estructuras contrainsurgentes (sobre todo las de inteligencia) dirigidas a reprimir, en alianza con empresas y aparatos privados de inteligencia y seguridad, las manifestaciones de lucha contra el capitalismo neoliberal, el despojo y la transnacionalización de los recursos y bienes públicos.

La crisis política desatada a raíz de la desarticulación de una parte de estas redes criminales, es expresión de la profunda crisis estructural en la que se encuentra inmerso el Estado neoliberal-mafioso, controlado por grandes grupos corporativos y el crimen organizado; es manifestación de la lucha entre los grupos de poder que lo controlan. Profundiza la crisis del capitalismo neoliberal en Guatemala, derivado de sus efectos desastrosos y las movilizaciones populares contra este modelo depredador, que aumentan día a día.

La clave está en cómo resolverla. Hasta ahora se han revelado con claridad dos propuestas: una “salida controlada” por la clase dominante en alianza con los EE.UU., y una salida que permita por lo menos sanear y democratizar el Estado y sus instituciones. Sin embargo, en el horizonte comienza a atisbarse la demanda por una refundación radical del Estado, expresada por un sujeto social interétnico e interclasista que consolida sus rasgos en la actual coyuntura.

Con la renuncia de la vicepresidenta Baldetti y la posterior designación de Alejandro Maldonado Aguirre al cargo (un personaje con pasado oscuro, del derechista y desaparecido MLN, vinculado con escuadrones de la muerte en los años de 1960-1970), se busca imponer la “salida controlada” por la Embajada de Estados Unidos y el CACIF. En esta salida a la crisis la CICIG ha jugado un papel vital desde la revelación de La Línea. Esta maniobra tiene el propósito fundamental de garantizar la continuidad del proyecto neoliberal y la hegemonía y dominación de la burguesía, la cúpula militar y EE.UU.

La otra propuesta plantea el saneamiento de las instituciones, incluidos los partidos políticos, además de la exigencia de enjuiciar a todos aquellos vinculados a esas estructuras criminales; se centra en la necesidad de reformar la Ley Electoral y de Partidos Políticos y la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, dentro de los parámetros actuales. Entre estas dos propuestas hay un abanico de planteamientos que se acercan o alejan de la demanda de refundación radical del Estado.

Desde nuestra perspectiva, ninguna de las dos primeras salidas a la crisis es la solución a los grandes problemas del país. Por una parte, la “salida controlada” sólo garantiza la continuidad del proyecto neoliberal, de los grandes negocios, del despojo de los bienes y recursos públicos y de las comunidades; asegura el control del Estado por el poder económico tradicional, el emergente y las mafias. Por otra, la segunda propuesta se reduce al saneamiento institucional, a la reforma de las reglas del juego político y de la Constitución.

El Partido Guatemalteco del Trabajo manifiesta su apoyo incondicional a las amplias movilizaciones ciudadanas protagonizadas por las capas medias urbanas de la ciudad capital y de varios departamentos y las importantes movilizaciones que han protagonizado asimismo el movimiento campesino, indígena y popular; a las demandas que buscan sanear las instituciones, reformar el Estado y enjuiciar a todos los implicados en las estructuras criminales conformadas por empresarios, políticos, funcionarios públicos, oficiales y ex oficiales del ejército reinsertados en toda la institucionalidad civil del Estado durante el actual gobierno, expresión política contemporánea del militarismo contrainsurgente.

Al mismo tiempo, el PGT plantea la necesidad de profundizar estas movilizaciones; convertirlas en un amplio movimiento popular, de la ciudad y el campo, de trabajadores y trabajadoras, de comunidades y pueblos, empleados, estudiantes de todos los niveles, pobladores y capas medias. Esta coyuntura abre la posibilidad de promover paralelamente una profunda revisión y erradicación de las prácticas corruptas y perversas que han contaminado a parte del movimiento sindical, campesino y popular, y a la izquierda electoral misma.

Asimismo, propone hacer de esta crisis un punto de inflexión y luchar por que se adopten medidas que encaminen al país hacia una profunda transformación del Estado, así como al impulso de un modelo de desarrollo que favorezca a la población que hasta ahora ha sido excluida. En ese sentido, nuestras demandas deben encaminarse a:

1. La desmilitarización del Estado, la desarticulación total de todas las estructuras criminales dentro de éste, desde lo nacional hasta lo municipal y local, el encausamiento judicial de sus miembros (empresarios, políticos, militares y ex militares, funcionarios públicos y abogados) y el desmantelamiento de los mecanismos estructurales de la corrupción.

2.    El cese de la criminalización de las luchas sociales y de la represión contra el pueblo, dirigentes sociales, defensores y defensoras de derechos humanos, dirigentes comunitarios de la lucha de resistencia y defensa del territorio.

3. La suspensión de las elecciones generales y aprobación de una nueva Ley Electoral y de Partidos Políticos que garantice: a) la participación en condiciones de equidad de las mujeres y de los pueblos mayas, xinca y garífuna con candidaturas definidas de acuerdo a su condición de género y a sus propias normativas, independientes de los partidos políticos; b) el cambio de las actuales circunscripciones electorales por otras que tengan en cuenta las territorialidades de los pueblos mayas, garífuna y xinca para garantizar su representación; c) la prohibición del financiamiento privado a los partidos políticos y establecer mecanismos fiscalizadores eficaces; d) el reforzamiento de la capacidad coercitiva del TSE en relación a delitos e infracciones en materia electoral.

4. La renuncia del Ejecutivo en pleno y el establecimiento de un gobierno de transición, emanado del consenso de todas las fuerzas sociales y políticas.

5. La convocatoria a una Asamblea Nacional Popular Constituyente que impulse el proceso de refundación del Estado, a fin de construir uno social y plurinacional, democrático y participativo, anti patriarcal, respetuoso de la naturaleza y que garantice la libre autodeterminación de los pueblos que lo integren.

5. La derogación de toda la legislación lesiva que posibilita la entrega de los bienes y recursos públicos y de las comunidades, y que lesiona los intereses de la clase trabajadora, comunidades, pueblos indígenas y mestizos. Asimismo, suspensión del Congreso de la República.

Finalmente, el PGT llama a los trabajadores del campo y la ciudad, campesinos, empleados, estudiantes, profesionales, capas medias urbanas y pueblo en general, a redoblar e intensificar la lucha por sus demandas específicas, a sumarse e impulsar la lucha política frente a la crisis.

Por Guatemala, la revolución y el socialismo
 

Partido Guatemalteco del Trabajo

Guatemala, mayo de 2015.

jueves, 30 de abril de 2015

POR UN 1 DE MAYO REVOLUCIONARIO CON LA PARTICIPACIÓN DE LAS MUJERES TRABAJADORAS

El Comité de Mujeres Comunistas ROSA LUXEMBURGO, en una nueva conmemoración del Día Internacional de las y los Trabajadores, en el que recordamos la masacre de sindicalistas ocurrida en Chicago en el año 1886, saludamos con solidaridad a todo el pueblo trabajador y, en particular,  a las mujeres trabajadoras de Guatemala, quienes vivimos distintas formas de explotación, dominio y opresión por el sistema capitalista patriarcal. Conmemoramos en este  Primero de Mayo la lucha histórica y heroica de millones de trabajadores y trabajadoras alrededor del mundo, que año tras año han batallado para el mejoramiento de las condiciones laborales de nuestra clase y nuestro género y por levantar nuestro proyecto político emancipatorio.

Las mujeres trabajadoras vivimos formas abominables de dominación, discriminación, racismo y sobreexplotación por el sistema capitalista patriarcal oligárquico-militar, que nos sigue condenando a la pobreza, a la desigualdad, a la invisibilización de nuestro trabajo y a la precariedad laboral, en desiguales condiciones que el resto de la clase trabajadora. Para corroborarlo basten algunas estadísticas de fuentes nacionales y organismos internacionales.

1.     POBREZA: Del  53.71% de la población guatemalteca que vive en pobreza  las mujeres representamos la mayoría (el 51%), y el 30.8% de los hogares con jefatura femenina se encuentran en la misma situación. Esto es, las mujeres somos las más vulnerables en cuanto a la pobreza se refiere, tendencia que ha venido acrecentándose con el capitalismo neoliberal.  

2.     DESVOLORIZACIÓN SOCIAL Y BAJAS REMUNERACIONES: Nuestro trabajo no se valora socialmente ni se nos remunera el trabajo en el hogar que garantiza la reproducción de nuestras familias y, por consiguiente, de nuestra clase social. Cuando accedemos al mercado de trabajo nuestras condiciones laborales son peores a las de los hombres, y además, sufrimos diversas formas de violencia, como el acoso y la violencia sexual. El Instituto Nacional de Estadística (INE) registra que solamente el 19% de las mujeres participamos en el empleo agrícola, esto es: invisibiliza el aporte de todas las mujeres rurales que trabajamos la tierra.  En las fincas en las que se producen caña y palma aceitera, nos ven como complemento del trabajo de los esposos y padres. Además, tenemos un menor acceso a los trabajos remunerados en comparación con los hombres: solamente accedemos un 44.5% de las mujeres, mientras que el porcentaje de hombre es del 63.8%. Nuestros puestos de trabajo suelen tener menor calificación y peor remuneración en el sector informal, sin goce de prestaciones y seguro social, como sucede cuando somos trabajadoras de casa particular. La desigualdad y la sobreexplotación se expresa si tenemos en cuenta que las mujeres tenemos un promedio salarial 19 por ciento menor que el que perciben los hombres, según datos de ONUMUJERES para el año 2014.  

3.     DISCRIMINACIÓN Y DESIGUALDAD POR ORIGEN ÉTNICO: Las condiciones laborales de las mujeres indígenas son aún más inequitativas. Además del patriarcado, enfrentamos el racismo. El 64% de las mujeres mayas, xincas y garífunas somos predominantemente trabajadoras  no remuneradas, y solamente el 6.5% somos propietarias de la tierra y, en general, no tenemos acceso a recursos productivos como créditos, asesoría técnica e insumos.

4.     UBICACIÓN EN SECTORES PRODUCTIVOS MÁS DESREGULARIZADOS: Según la Comisión Beijing + 20 Guatemala, en maquilas trabajamos más de 80,000 mujeres. Las trabajadoras de casa particular ascendemos a 190,000. Las mujeres en el trabajo agrícola sumamos 400,000. La economía independiente, sin ningún derecho laboral, llega al 75%  de la población trabajadora, en donde nos encontramos un millón de mujeres vendiendo por catálogo.

Estas son apenas algunas cifras que nos indican que somos muchas, diversas, pero con condiciones laborales similares que nos unifican como mujeres trabajadoras que aportamos a la economía y a la sociedad.

La situación en que vivimos hoy las mujeres trabajadoras de Guatemala es el resultado del sistema capitalista patriarcal, ahora en su fase neoliberal, que impera en el país, sustentado en la  alianza oligárquica-empresarial-militar que ha gobernado por más de un siglo, y que a través de distintos mecanismos como el despojo de nuestros territorios, la concentración de la riqueza producida socialmente, la corrupción, la represión y criminalización de las luchas sociales, la evasión de impuestos, la vulneración sistemática de nuestros  derechos laborales, nos ha llevado  a la pauperización, al abandono del país y de nuestros hijos e hijas, a la miseria, a la muerte. Por si fuera poco, esta misma oligarquía empresarial y militar, desea vulnerar aún más nuestros derechos con iniciativas de leyes como la Ley de Promoción de Inversiones y Empleo, La Ley Regulatoria del Trabajo por Hora o la Ley Marco del Sistema Nacional para la Competitividad y Productividad, con el fin de acrecentar más sus ganancias con privilegios fiscales y condiciones laborales deplorables y salarios de hambre.

Por todo lo anterior, las mujeres comunistas de Guatemala queremos hacer un llamamiento en este PRIMERO DE MAYO a la organización y unidad de la clase trabajadora y, en especial, de las mujeres de nuestra clase para:

·         Seguir reivindicando nuestros derechos y caminar juntas hacia una profunda transformación social que acabe con el orden capitalista, racista y patriarcal que nos oprime y nos explota.

·         Romper con la impunidad  con la que la burguesía, empresarios, finqueros, militares y en general todos y todas los empleadores actúan, vulnerando los derechos de las trabajadoras y los trabajadores a través de las violaciones de la legislación nacional e internacional, e imponiendo nuevas leyes que reducen nuestros derechos.

·         Impulsar la contabilidad en el producto nacional bruto del trabajo reproductivo o de cuidados que hacemos todas las mujeres. 

·         Seguir luchando por la vigencia y respeto de derechos y prestaciones laborales, el seguro social universal, las mejoras salariales y de nuestras condiciones como trabajadoras.

¡Por la autodeterminación de las mujeres frente a las diversas violencias y opresiones del patriarcado y el capital!
¡Por un mundo donde seamos socialmente iguales!
¡Por la Revolución y el socialismo!

Comité de Mujeres Comunistas “ROSA LUXEMBURGO”

Guatemala, 1 de mayo del 2015