lunes, 25 de julio de 2016

ARTE Y CULTURA EN LA FORMACIÓN DE LA CONCIENCIA DE CLASE

Por Julio Figueroa


Pareciera que estamos retornando a escritos viejos, a otro mundo, a un contexto que no es atingente con la coyuntura actual de lucha contra la corrupción, redes de defraudación, agradecimientos a los Estados Unidos de Norte América por su intervención para sanear nuestro sistema jurídico-político, manifestaciones de la plazocracia o Sabadocracia, la desnutrición en el país, las casas del Cambray, etc.

Me parece que con justa razón se escucha en los pasillos de los centros de reunión de la izquierda guatemalteca el susurro de la cultura que no quiere morir, porque ella es parte intrínseca de los procesos de la lucha social, política y revolucionaria.

La propuesta de cambio social, político y económico que conlleva la lucha por la transformación de los pueblos, no puede ir divorciada de la producción de cultura que recrea en las artes, la filosofía, las letras, las relaciones humanas, todos los contenidos de la nueva vida que se propone desde las calles, desde las organizaciones.

La producción cultural de un movimiento le sirve para animar, identificar, educar, construir al hombre y mujer del nuevo orden.
La clase dominante se hace acompañar de su producción cultural, la cual se ofrece por los medios de comunicación masiva, por las redes virtuales de comunicación, por medio de la escuela, la religión, las instituciones del Estado, la familia, formando una conciencia que vibra entre el consumo, la competencia, el individualismo, los vicios, la violencia, el miedo, el terror, la ignorancia, la dependencia, el subjetivismo, el surrealismo mágico, la estética a cambio de la esencia, etc. En tanto que las capas medias y la clase trabajadora empobrecida, busca superarse teniendo como modelo lo que el sistema le ofrece: la cultura dominante.

Si nuestra apuesta va por el cambio del sistema, entonces debemos tener una estrategia cultural que acompañe todo el proceso, lo que equivale a decir que debemos ganarle a la clase dominante en el terreno de las ideas, incidiendo en la mentalidad de las masas, transformando el pensamiento, el hábito, los mitos, ritos y símbolos sistémicos.

Debemos crear en el ideario de la población que sí, efectivamente, existe un mundo mejor, el cual podemos construir, para lo que nuestro mejor vehículo es la producción cultural, para penetrar en las entrañas del pensamiento y del ser de la población y, en especial, en la juventud, la niñez y la adolescencia.

En cada organización social amplia debe haber una expresión artística; todas las organizaciones artísticas de las organizaciones deben intercambiar y contribuir al desarrollo del pensamiento de la lucha de clases.

El teatro, la poesía, la canción, la pintura, la danza, la literatura, etc., deben responder a la construcción de esa conciencia de clase, a fortalecer el espíritu de lucha en todas las jornadas, a unificar los esfuerzos en el terreno de la solidaridad entre las organizaciones populares.

El análisis de la realidad, el estudio permanente y la crítica y auto-crítica deben alimentar cotidianamente la construcción de la cultura de clase, de la clase trabajadora (obreros, campesinos o cualquier forma de trabajo explotado).

En los barrios, en las escuelas, en las universidades, en las organizaciones populares, hay que generar la cultura de la clase trabajadora. ¡Esa es nuestra misión como comunistas!

Si nuestra apuesta va por el cambio del sistema, entonces debemos tener una estrategia cultural que acompañe todo el proceso, lo que equivale a decir que debemos ganarle a la clase dominante en el terreno de las ideas, incidiendo en la mentalidad de las masas, transformando el pensamiento, el hábito, los mitos, ritos y símbolos sistémicos.

domingo, 24 de julio de 2016

¿QUÉ BUSCA ESTADOS UNIDOS EN LATINOAMÉRICA?

Por Alberto Pérez


Latinoamérica fue siempre considerada el “patio trasero” para el imperialismo de Estados Unidos. Desde el siglo XIX eso es así; lo fue durante el siglo XX en forma brutal y todo indica que lo podrá seguir siendo en el siglo presente. ¿Por qué?

El imperialismo yanqui, como cualquier imperio a lo largo de la historia, necesita expandirse. Su sed de acumulación y dominio va más allá de sus fronteras, por eso busca continuamente nuevos botines.

Anteriormente los imperios (cualquier sea: chino, griego, inca, romano, zulú, español) buscaban territorios; con el imperialismo del sistema capitalista lo que las potencias buscan es materias primas y mercados para colocar sus productos elaborados industrialmente. Con Estados Unidos como gran potencia, esa forma del imperialismo se llevó a un grado máximo.

Estados Unidos es hoy el gran país capitalista. Es cierto que la pujanza que tenía cuando terminó la Segunda Guerra Mundial ya no es la misma; en aquel entonces era el amo y señor de todo el mundo capitalista, marcando el ritmo en todos los aspectos: económico, militar, científico-técnico. Su moneda, el dólar, llegó a ser el patrón económico universal, desplazando al oro. La influencia de su cultura (bueno…, es una manera de decir: ¿son “cultura” la Coca-Cola, el Mc Donald’s y toda la fantasía barata de Hollywood?) se expandió por todo el planeta, imponiendo un forma determinada que quedó hondamente marcada en la población. Hoy, segunda década del siglo XXI, el mundo es distinto: la economía yanqui no está en tan absoluta expansión, el dólar encuentra otros rivales (el euro europeo, el yuan chino, el rublo ruso), y tiene serios competidores en Rusia y China. Pero lejos está de ser un imperio en decadencia. En esa dinámica, toda Latinoamérica aparece como su resguardo.

Por qué es tan agresivo hoy día Estados Unidos con nuestros países de la Patria Grande? Porque América Latina le representa su reaseguro, su reserva estratégica. Aquí consigue, como mínimo, tres cosas: 1) recursos naturales, 2) mano de obra barata y 3) mercado para sus productos.

Recursos naturales le sobran a Latinoamérica, por eso el imperio viene a buscarlos. Petróleo, agua dulce, minerales estratégicos y biodiversidad de las selvas tropicales son el botín preciado. La voracidad yanqui no tiene límites, por eso estamos en su mira.

Por otro lado, para competir a escala global con otras potencias, fundamentalmente contra la economía china, Estados Unidos ve en la mano de obra precarizada de nuestros países la posibilidad de producir a bajos costos para salir al mercado global. De ahí que necesita de Latinoamérica para invertir (maquilas, call centers, etc.), pues aquí los salarios son más bajos que en su país, no paga impuestos, no tiene controles medioambientales y puede exigir la inexistencia de sindicatos.

Por último, el imperialismo ve en Latinoamérica un gran mercado, su patio trasero “natural”, y no quiere que nadie ose entrar aquí a competir. “América para los americanos” decían ya en el siglo XIX (doctrina Monroe), lo cual puede entenderse: América para los NORTEamericanos.

Es por todo ello que la clase dominante del país del Norte nos tiene controlados, sojuzgados, maniatados. El problema básico nuestro sigue siendo el sistema capitalista, pero a ello se suma la forma que el mismo ha ido tomando, teniendo a esta potencia imperialista como la principal expresión de la rapacidad de los capitales. El imperialismo, como dijera Lenin a principios del siglo XX, es la “fase superior del capitalismo”. Por tanto, el problema a enfrentar es el sistema mismo. Pero no hay dudas que el imperialismo tiene una dinámica propia que nos agobia más aún, pues nos controla hasta la médula, y si es necesario (para sus intereses), nos ataca. Por eso estuvo atrás de todos los golpes de Estado y dictaduras militares que atravesaron Latinoamérica a lo largo del siglo XX. Y por eso, ahora que ya no apela más a las dictaduras títeres, tiene desplegadas más de 70 bases militares con alta tecnología bélica en todo nuestro continente controlándonos, preparando las condiciones para tener gobiernos títeres dóciles a su proyecto hegemónico.

Como comunistas tenemos que tener claro que nuestro enemigo es el capitalismo en tanto sistema. Pero al mismo tiempo, no debemos pasar por alto que en nuestros países el principal exponente de ese sistema de explotación es el imperialismo, representado por sus embajadas, que siguen siendo un principalísimo factor de poder en la política nacional. El enemigo no es el pueblo trabajador estadounidense sino la avidez de sus grandes empresas, representadas por su gobierno.

En: Camino Socialista No. 15, Época 1, Año 2.

viernes, 22 de julio de 2016

CUIDADO CON LO DE LA LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN

Por María Patzán


Desde el año 2015 estamos
en medio de una dizque frontal lucha contra la corrupción. Los medios de comunicación comerciales han llevado el tema a lo más alto, y pareciera que ahora ese es el principal problema de nuestro país. Pero ¡cuidado!: toda esta furiosa campaña puede ser más que nada un distractor.

No hay dudas que Guatemala desde su fundación, y antes aún, desde la época de la colonia, está marcada por una cultura de corrupción. Los funcionarios públicos, como no podría ser de otro modo, también.

Decimos esto para empezar a aclarar por dónde queremos ir: la corrupción es un mal, o si queremos: una práctica sociocultural, enquistada en todas y todos, también en el ciudadano de a pie y no solo en el funcionario público. Es tan corrupto el que recibe un soborno como quien lo da. Esto no hay que olvidarlo nunca, camaradas, porque si no estaríamos ante una apreciación sesgada de las cosas, y “corruptos” solamente serían las personas ligadas al gobierno. El que no paga impuestos dentro del sistema capitalista –como la burguesía que inventa mecanismos para evadir– ¡también es corrupto!

De alguna manera, lo que se quiere transmitir con toda esta furiosa campaña anti corrupción que ahora se desató, pareciera apuntar a que estamos mal “por culpa de los políticos ladrones”. Siguiendo esa lógica: son los funcionarios corruptos, los políticos que ocupan cargos en el Estado, los “malos de la película”, la causa de nuestras penurias. ¡Y ahí está el engaño justamente!

En Guatemala arrancó toda esta cruzada, lográndose encarcelar a los que fueron presidente, Otto Pérez Molina,  y vicepresidenta Roxana Baldetti. Como la “jugada” resultó exitosa, siguieron iniciativas anti corrupción similares en varios países de América Latina, curiosamente todos con gobiernos opuestos (al menos un poco) al imperialismo. Así se fabricaron campañas mediáticas –no muy distintas a las que tuvimos aquí el año pasado– en Argentina, Brasil, Bolivia, Venezuela. El objetivo fue similar en todos los casos: sacar de en medio gobiernos que se resisten y rebelan a la política imperial de Estados Unidos.

Todo esto, sin embargo, debe llevarnos a plantear críticamente, como comunistas, qué hay detrás de la “jugada”. Y el imperialismo gringo no es ajeno a esto. ¿Desde cuándo un embajador gringo está tan preocupado por la corrupción que hay en nuestro país? Ahí algo huele mal. Ahora aparecen furiosas proclamas contra la corrupción gubernamental haciendo pasar el “mal desempeño” de las administraciones como la causa de las penurias que sufrimos. Pero ¡cuidado! Ese no es el núcleo del problema. La cuestión sigue siendo, ahora como hace años atrás, desde que existe el capitalismo: la explotación de la clase capitalista, la burguesía, contra la clase trabajadora de la ciudad y el campo.

Quienes producimos la riqueza somos nosotras y nosotros, la clase trabajadora, no importa qué tipo de trabajo se realice: en el campo, en la industria de la ciudad, como empleados de servicios, maestros, intelectuales, artesanos o vendedores ambulantes. Es la clase trabajadora, y no hay más explicación, la que crea la riqueza. Pero quien se la apropia es la clase poseedora de los medios productivos: el terrateniente, el industrial, el banquero. Nuestra situación de pobreza, aquí en Guatemala como en cualquier parte del mundo, se debe a la explotación que representa el sistema capitalista. ¡¡Esa es la causa, y ninguna otra!!

Con la actual campaña anti corrupción nos quieren hacer creer que nuestra exclusión histórica, nuestra pobreza, el abandono en que nos tienen como clase trabajadora (indígena o no indígena, eso no importa; hombres o mujeres, jóvenes o viejos –y por supuesto que a los pueblos mayas les va peor–) se debe a la corrupción, a que algunos funcionarios se roban determinada cantidad de fondos públicos. ¡¡Y eso no es así, camaradas!! La corrupción, en todo caso, es una consecuencia de un sistema basado en la propiedad privada y en el lucro. “Todo ser humano tiene su precio”, dijo algún pensador. Eso es así en tanto haya propiedad privada; es decir: cualquiera se puede vender por unos cuantos quetzales. Todos somos corruptibles y sólo la ética comunista nos puede salvar de ese cáncer.

Por supuesto que la corrupción es una lacra, pero encarcelando a unos cuantos funcionarios de Estado (presidentes, ministros, diputados, algún empresario, o cualquiera de sus allegados que roban a la sombra un puesto público) no se termina la explotación del trabajador, que es la verdadera y única causa de nuestra pobreza histórica, de nuestra exclusión, de nuestro abandono.

Todo lo que estamos viendo ahora tiene mucho de espectáculo mediático bien montado. En la República Popular China a los funcionarios corruptos se les fusila. ¿Veremos algún fusilamiento aquí, donde todavía existe la pena de muerte, por casos de corrupción? ¿Se fusilará a algún empresario o militar por corrupto? ¿Se está intentando corregir realmente esta práctica, o es un distractor más para la población?

Como comunistas debemos tener muy claro que el enemigo de clase, el verdadero enemigo contra el que debemos enfilar la lucha, es la clase explotadora y dominante. Los políticos de turno, algunos de los cuales se roban los fondos públicos que existen porque pagamos impuestos, son una escoria, por supuesto: ¡pero ellos, además de aprovechados y ladrones, son solo los que administran las palancas de un Estado que sirve a la clase explotadora y dominante! Con o sin esas lacras la situación de los trabajadores no varía en lo sustancial. Por lo tanto: no avalemos la corrupción, pero vayamos mucho más allá de su crítica para cambiar algo. Si tenemos que cambiar alguna cosa: ¡es el sistema capitalista!

jueves, 21 de julio de 2016

LA LUCHA POR EL AGUA COMO LUCHA DE CLASES

Por:Víctor Gutiérrez


Entre el 11 y 22 de abril se realizó la Marcha por el agua, la Madre Tierra, el territorio y la vida. Esta fue una Marcha organizada por una de las articulaciones de organizaciones, movimientos, comunidades y autoridades con distintas extracciones sociales, identidades y luchas específicas. Nos referimos a la Asamblea Social y Popular (ASP), donde confluyen luchas  indígenas, campesinas, de trabajadores, de mujeres, comunitarias, de pobladores, jóvenes, estudiantiles, entre otras, quienes identificaron una necesidad de lucha: la defensa de los ríos, lagos, lagunas, mares, ecosistemas.

No abundaremos en la problemática del agua como tal. Esto ya lo han hecho diversos analistas e institutos de investigación, así como la misma ASP. Queremos referirnos en particular al carácter de esta lucha que ha llegado para quedarse, siendo que la problemática es histórica, estructural, además de ambiental  siendo los impactos del cambio climático.

En primer lugar afirmamos que la lucha por el agua, ha sido compartida por organizaciones, colectivos e instituciones de distinta naturaleza y procedencia, que vino a despertar la conciencia sobre la gravedad de la problemática. En ese sentido, diríamos, es una lucha que trasciende a varias clases sociales, a todos los pueblos indígenas y mestizos, en tanto la problemática del agua, en nuestra dimensión de seres humanos, de ciudadanos, nos afecta de forma vital. Sin embargo, es evidente que a quienes más afecta es a la clase trabajadora, a las comunidades rurales, indígenas y campesinas, a las comunidades y áreas marginales urbanas, quienes hemos visto como el agua se vuelve más escasa, está siendo contaminada y se ha convertido en una mercancía y objeto de robo.

Antes, durante y posterior a la Marcha, hemos constatado que nuestra lucha por el agua:

1. Ha denunciado a la burguesía que tiene inversiones en el sector agrícola y agroindustrial (café, caña de azúcar, palma de aceite, banano), industrial, minero, hidroeléctrico, turístico y comercial. Esta clase social, a través de sus empresas de capital local y transnacional, está robándose los ríos y las fuentes de agua subterránea, convirtiendo el agua, un recurso que debe ser público y de cuidado y aprovechamiento común, en un recurso privado para garantizar su producción, negocios y ganancias.  A esta burguesía no le importa si con ese despojo, robo y contaminación del agua, afecta la sobrevivencia de millones de guatemaltecos y la reproducción de la vida animal y vegetal.

2. Ha denunciado al Estado y los sucesivos gobiernos, quienes en lugar de garantizar con leyes y políticas la sanidad de las aguas y los ecosistemas, se ha dedicado a tolerar y facilitar su robo y contaminación a manos de las empresas de la burguesía y del capital local y transnacional. Es decir, se ha denunciado a un Estado y gobiernos que sirven a la burguesía, al capital local y transnacional, confirmando una de las dimensiones del Estado: su carácter como instrumento de la clase social dominante.

Es decir, la lucha por el agua, la Madre Tierra, el territorio y la vida, la están librando pueblos y comunidades indígenas y mestizas, rurales y campesinas, organizaciones de trabajadores y campesinos, pobladores urbano-marginalizados, y un conjunto de organizaciones de mujeres, estudiantiles, cuya participación en la misma incorpora sus propias identidades y luchas: contra la opresión étnica y patriarcal, contra la exclusión y marginación, contra el racismo y discriminación, que también se expresa en la problemática del agua y en la misma lucha por el agua.

Sin embargo, algo predomina en estas organizaciones: su extracción social como clase trabajadora, como campesinos, como pequeños pescadores, comerciantes, artesanos, etc. Y también predomina la claridad en el sentido que quienes se están robando y contaminando el agua es fundamental y principalmente  la clase social dominante: los terratenientes, los grandes industriales, etc.; es decir, la burguesía.

Esto hace que quienes luchan por el agua, en general, sea la clase trabajadora del campo y la ciudad (con sus distintas extracciones, formas de organización e identidades), frente a la burguesía, esa clase social dominante que a través de sus empresas locales y transnacionales está despojando y robándose el agua, convirtiéndola en propiedad privada y mercancía, para lo cual –como siempre- utiliza al Estado como su instrumento para garantizar sus intereses.

Por eso decimos que la lucha por el agua es también lucha de clases.

martes, 19 de julio de 2016

LA LUCHA DE LA CLASE TRABAJADORA

EDITORIAL
Camino Socialista No. 15, Época 1, Año 2.

No olvidemos nunca: nuestra lucha como clase trabajadora debe dirigirse a romper las cadenas de nuestra esclavitud. Y esta cadena no es otra que el capitalismo, ese sistema que nos despoja de todo, para obligarnos a vender nuestra fuerza de trabajo a cambio de un miserable salario –cuando bien nos va– a los dueños de los medios de producción, es decir, de los latifundios agrícolas y agroindustriales, industrias, bancos, empresas de comunicación, de la construcción, comercio, transporte.

Nuestra lucha es contra ese sistema que se basa en la propiedad privada, esa propiedad que a los trabajadores nos priva de todo.  Esa propiedad privada que es la base para que los capitalistas o lo que conocemos como burguesía, tenga el control sobre el Estado y lo dirija, a veces al mando del gobierno y otras detrás del gobierno, a garantizar sus intereses de clase; que impide e impedirá que el Estado se oriente a garantizar nuestros intereses como clase trabajadora del campo y la ciudad.

Por eso, para liberarnos es necesario recuperar nuestro proyecto histórico: el Socialismo. Sólo en el socialismo lograremos que no exista propiedad privada sobre los medios de producción. Esos medios serán propiedad colectiva y los dirigiremos a garantizar el bienestar de todo el pueblo y no solamente de una clase social o un pequeño grupo que se beneficia de ella, como actualmente sucede. Y no hablamos de despojar a quien posee una vivienda, un taller, un pequeño comercio, una pequeña parcela o  negocio, o a tierras comunales o colectivas. No nos referimos a la propiedad que garantiza la subsistencia de familias; nos referimos a la propiedad privada donde explota a nuestra clase o que nos priva del bien común.

En esa dirección, sólo podremos concretar nuestro proyecto histórico, si nos disponemos a tomar el poder, lo cual pasa por tomar el Estado, para que seamos los trabajadores quienes lo dirijamos en función de nuestros intereses y los intereses de todo el pueblo.

Por eso debemos organizarnos. Sólo de forma organizada haremos posible sumar todas nuestras capacidades y recursos, todas nuestras fuerzas e inteligencia. Solo organizados lograremos construir nuestro poder, para luchar frente a la burguesía local y transnacional, para enfrentar al imperio de Estados Unidos que domina nuestro país, y para avanzar en ese objetivo de tomar el poder del Estado.

Para ello –y reiteramos, de forma organizada– tenemos que organizarnos, primero como clase trabajadora: en sindicatos, organizaciones campesinas, organizaciones de mujeres trabajadoras, articularnos en centrales sindicales y campesinas, cuidando que estas sean coherentes para librar la lucha por aumentos salariales y mejores condiciones laborales.  Pero esto solo no basta. Debemos organizarnos en una organización política que nos corresponda como clase trabajadora, desechar de una vez por todas a todos aquellos partidos políticos, organizaciones e instituciones que no responden a nuestros intereses y que no tienen como objetivo romper las cadenas de nuestra esclavitud.

En ese camino, además, debemos realizar alianzas con todas y todos los oprimidos. Hablamos de los pueblos indígenas, con las organizaciones de mujeres, de adultos mayores, de juventud, con quienes habremos de concebir conjuntamente un proyecto político que nos haga avanzar en ese camino por construir finalmente el Socialismo.


lunes, 7 de marzo de 2016

POR UN OCHO DE MARZO DE LUCHA FEMINISTA Y REVOLUCIONARIA POR LA JUSTICIA Y LA EQUIDAD

Las mujeres socialistas y comunistas de Guatemala conmemoramos la fecha del ocho de marzo,  recordando las históricas jornadas de lucha y protagonismo de millones de mujeres en el mundo, al exigir mejores condiciones de trabajo, una vida digna, con justicia y equidad; reivindicaciones  históricas que siguen vigentes a la fecha.

En este estas jornadas de lucha, el comité Rosa Luxemburgo, expresa:

·       Nuestra solidaridad con las valientes abuelas de Sepur Zarco, que llevaron  dignamente el  juicio por los delitos de violencia sexual, esclavitud sexual y esclavitud doméstica, que sufrieron durante el conflicto armado miles de mujeres guatemaltecas –sobre todo en las comunidades indígenas– cometidos por las fuerzas paramilitares y militares de seguridad. Celebramos la condena histórica a los culpables de estos crímenes de lesa humanidad, al romper el círculo de la impunidad de estas atroces prácticas “normalizadas” de guerra contra las mujeres en todo el mundo.

·       Nuestra solidaridad y apoyo a las luchas de las mujeres en la defensa del territorio, la naturaleza y la vida en la región centroamericana, y nuestra enérgica condena a la política de criminalización y asesinato –particularmente contra las mujeres que enfrenta el poder económico y transnacional–, ejecutada por las transnacionales, en contubernio con los gobiernos y fuerzas armadas gubernamentales y privadas. Condenamos el vil asesinato en Honduras de la lideresa indígena lenca, Berta Cáceres, defensora del agua y el territorio, y exigimos el pronto esclarecimiento y justicia en este y otros casos de persecución de mujeres luchadoras.   

·       Nuestro repudio y oposición a las políticas empresariales –en alianza con el gobierno y el poder político y capital transnacional– en contra de la clase trabajadora, y de nosotras, las mujeres trabajadoras, al crear normativas en beneficio de las grandes empresas nacionales y transnacionales, flexibilizar y vulnerar nuestros derechos laborales ganados históricamente, y dar privilegios fiscales a la élites económicas; como una vez más ha ocurrido con la aprobación de la ley Emergente para la Conservación del Empleo.

·       Nuestra indignación ante la actitud retrógrada, prepotente, racista, machista y patriarcal, asumida por el gobierno y el congreso de la república, al no atender las demandas ciudadanas para ampliar el marco democrático para el ejercicio pleno de la ciudadanía de las mujeres, y negarnos la paridad y alternabilidad para puestos de elección popular.

·       Nuestro repudio y condena al feminicidio y todas las formas de violencias en contra de las mujeres; al incumplimiento de los compromisos nacionales e internacionales en materia de equidad; y al retroceso en la institucionalidad estatal y las políticas públicas de salud, empleo, educación, protección, etc. a favor de las mujeres, la niñez y la juventud.  

Ante lo anteriormente expuesto, en este 8 de marzo las mujeres socialistas y comunistas de Guatemala, nos declaramos una vez más en resistencia y rebeldía contra las violencias del patriarcado y el capitalismo que nos oprimen y nos deshumanizan.

Hacemos un llamado:

·         A la unidad de las luchas y organizaciones democráticas, revolucionarias y de mujeres, para seguir acumulando fuerzas y avanzando en las batallas contra el patriarcado y el capitalismo salvaje, depredador y destructor de la naturaleza, de la vida, de nuestros cuerpos y nuestros territorios.

·         A continuar en las incansables luchas, desde todos los espacios, por nuestros derechos, por la dignidad y la vida plena, la justicia y la equidad para todas las mujeres.

Por la autodeterminación de las mujeres
frente a las diversas violencias y opresiones del patriarcado y el capital

Por un mundo donde seamos socialmente iguales
 Por la revolución socialista


COMITÉ DE MUJERES COMUNISTAS “ROSA LUXEMBURGO”
PARTIDO GUATEMALTECO DEL TRABAJO –PGT–


Guatemala, 8 de marzo de 2016

martes, 2 de febrero de 2016

DECLARATORIA DEL IV ENCUENTRO DE PARTIDOS COMUNISTAS DE CENTROAMÉRICA

Reunidos en Ciudad Guatemala los partidos comunistas de Costa Rica, El Salvador, Guatemala y Honduras en su IV Encuentro, hemos conocido:

1. La expansión del imperialismo, que mediante sus estrategias de acumulación insaciable provoca que en nuestros países se profundicen las condiciones de miseria, explotación y opresión de los pueblos.

2. Las luchas de los pueblos por liberarse de los efectos del capitalismo en todas sus expresiones, entre ellas el neoliberalismo.

3. Los anhelos de justicia de las y los luchadores por las transformaciones sociales, trabajadores y trabajadoras del campo y las ciudades, obreros y obreras, indígenas, estudiantes, hombres y mujeres que sufren la explotación del capitalismo mundial en alianza con la burguesía que controla nuestros países.

4. La criminalización de las luchas populares, de la protesta social y de la juventud.

Interpretando todos los anhelos de nuestros partidos comunistas hemos decidido:

1. Continuar fortaleciendo la unidad de las y los revolucionarios de la región, Latinoamérica y el planeta en general.

2. Reafirmar nuestra lucha contra el capitalismo, la opresión patriarcal, la destrucción de la naturaleza por las grandes corporaciones, el racismo, la xenofobia y la guerra imperialista como problemas fundamentales de la humanidad.

3. Apoyar decididamente y ser parte de las luchas de los pueblos por la vida, la defensa de los territorios y su derecho a la libre determinación.

4. Reafirmar nuestra posición de lucha y de unidad en contra de la injerencia e intervención imperialista en la región.

5. Avanzar hacia la construcción del socialismo como fase anterior a una sociedad comunista, única alternativa capaz de destruir el capitalismo empobrecedor, excluyente y depredador.

Saludamos: 

1. La IV reunión del Consejo Económico para Latinoamérica y el Caribe (CELAC) que busca generar alternativas económicas en Latinoamérica, distintas a la institucionalidad imperialista.

2. El proceso revolucionario cubano, condenamos el bloqueo y la estrategia de promoción de migrantes que se produce como política y estrategia de los Estados Unidos.

3. Los acuerdos de paz de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP) y el actual gobierno de ese país.

Acordamos:

1. Realizar esfuerzos unitarios para fortalecer el conocimiento y el debate permanente entre partidos comunistas y obreros, especialmente entre las juventudes y mujeres comunistas.

2. Reunirnos nuevamente en 2017 para seguir articulando esfuerzos de lucha por el socialismo.


Ciudad de Guatemala, 30 de enero de 2016

miércoles, 13 de enero de 2016

PRONUNCIAMIENTO DEL PARTIDO GUATEMALTECO DEL TRABAJO ANTE EL TRASPASO DE PODER DE LOS ORGANISMOS DEL ESTADO

El 14 y 15 de enero asumirá el nuevo gobierno, otra legislatura y las autoridades municipales que resultaron electos en las elecciones ilegítimas del 2015. Con ello, la clase dominante y otros grupos de poder esperan cerrar la crisis política iniciada en abril de 2015, al desvelar la CICIG y el MP la estructura criminal conocida como “la línea”, la red de corrupción en el IGSS e iniciar antejuicio contra varios diputados al Congreso de la República y funcionarios públicos involucrados en una serie de ilícitos.

Las renuncias y encarcelamiento de la vicepresidenta Roxana Baldetti y del presidente Otto Pérez Molina junto a varios de los implicados en esas estructuras, luego de una serie de concentraciones y movilizaciones ciudadanas a nivel nacional, fue el comienzo de la “salida controlada” a la crisis. Esta fue la apuesta de la embajada estadounidense, la clase dominante y los grupos de poder  que se benefician del estado actual en que se encuentra el país, para evitar que la crisis desembocara en cambios que afectaran sus intereses.

La designación de un gobierno de “transición” encabezado por Alejandro Maldonado Aguirre, como parte de esa “salida controlada”, tiene el propósito de dar estabilidad y continuidad al  proyecto  neoliberal-mafioso de los grandes negocios, el despojo de bienes y recursos públicos y de las comunidades. Los acuerdos gubernativos de diciembre para establecer un salario mínimo diferenciado en cuatro municipios (dejado provisionalmente sin efecto por la Corte de Constitucionalidad), ilustran cómo el gobierno de “transición” está alineado y favorece el desarrollo de ese proyecto que, en sólo nueve años, ha elevado la pobreza a casi tres quintos de la población y la extrema pobreza a una cuarta parte.

Las elecciones y asunción de quienes resultaron electos pretenden ser el “punto de cierre” de la “salida controlada” dirigida desde la embajada de Estados Unidos, que impone el plan “Alianza para prosperidad del triángulo norte de América Central”, en connivencia con el CACIF y grupos corporativos. Sin embargo, la crisis política aún no ha sido resuelta, es profunda. Deviene del modelo de Estado y del proyecto político-económico de la clase dominante y el capital transnacional. Es una crisis estructural que solamente se resuelve con la fundación de un Estado popular, democrático y plurinacional, no patriarcal, no racista ni excluyente; con un modelo económico dirigido a elevar el nivel y la calidad de vida de la clase trabajadora.

El gobierno encabezado por Jimmy Morales es ilegítimo. Es producto de elecciones desarrolladas en un contexto de muchas ilegalidades e irregularidades. Representa la continuidad del proyecto de dominación de la burguesía criolla y de las grandes corporaciones transnacionales. Será un gobierno que se sostendrá en una trilogía de poder: la embajada de Estados Unidos, el CACIF y grupos corporativos y el sector del ejército que planificó y ejecutó la contrainsurgencia hoy aglutinado en AVEMILGUA. A este sector pertenecen los 14 militares capturados recientemente, responsables de desapariciones forzadas, masacres, violaciones sexuales y delitos contra los deberes de humanidad.

El Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT), alerta sobre la probabilidad de que el gobierno de Jimmy Morales profundice la persecución y represión contra dirigentes, comunidades, luchadores sociales y defensores de los derechos humanos de la clase trabajadora, de las mujeres y de los pueblos indígenas que enfrentan este modelo económico de despojo y expolio.

El PGT insta a desenmascarar las maniobras provenientes de sectores que desde dentro o fuera del sistema de justicia pretenden que los delitos de lesa humanidad queden impunes. Llama a la población a  organizarse, movilizarse y luchar por la defensa de los derechos humanos y la fundación de un Estado popular, democrático y plurinacional.

Por Guatemala, la revolución y el socialismo
Partido Guatemalteco del Trabajo



Guatemala,  enero de 2016.

jueves, 24 de septiembre de 2015

EL PARTIDO GUATEMALTECO DEL TRABAJO EN EL 66 ANIVERSARIO DE SU FUNDACIÓN

El 28 de septiembre, hace 151 años, Carlos Marx y Federico Engels, entre otros conocidos teóricos, participaron en la fundación de la primera Asociación Internacional de los Trabajadores cuya influencia  llevó a la organización de los primeros partidos independientes de la clase trabajadora en el mundo. En esa misma fecha, en 1949, un grupo de jóvenes guatemaltecos refundó el Partido Comunista de Guatemala, que en su II Congreso fue denominado Partido Guatemalteco del Trabajo, expresión legítima de las mejores tradiciones de lucha revolucionaria de nuestro pueblo. Hoy como ayer, el cambio social no es posible sin una juventud consciente y decidida a impulsar la revolución.

Al conmemorar el 66 aniversario de fundación del PGT, los comunistas de Guatemala saludamos a las generaciones revolucionarias que, comprometidas con la justicia social, han luchado y luchan por la transformación profunda de la sociedad. Si el mundo ha cambiado sin remover las causas de la miseria, la explotación, la opresión, el racismo y la guerra, la lucha de los comunistas sigue siendo una alternativa joven y vital frente al viejo sistema de dominación capitalista, patriarcal y racista.

En las protestas, las marchas campesinas, los plantones, las huelgas y las diferentes formas de lucha a las que obliga el mismo sistema, se acumula y crece el fermento de un nuevo orden social.  Su germen es la memoria de todas las generaciones de campesinos, indígenas, trabajadores, estudiantes y capas medias  que han entregado su vida en la lucha por la paz, la democracia popular, la defensa de la naturaleza y la revolución, a quienes rendimos homenaje.

Con la crisis que vive el país, el descontento popular seguirá creciendo, pese a los manipuleos de la embajada estadounidense, las maniobras de la oligarquía y  las elecciones fraudulentas.  Ni estas elecciones , ni los arreglos y componendas entre élites de poder resuelven la injusta distribución de la riqueza, la destrucción y despojo de la naturaleza que sufren especialmente los pueblos indígenas o el deterioro de los servicios de salud, educación, transporte y seguro social.  A la solución de continuidad impuesta por las élites, solo es posible oponerse y fortalecer la organización y movilización popular.

El PGT al conmemorar el 66 aniversario de su fundación, llama a las organizaciones democráticas, progresistas y revolucionarias a intensificar los esfuerzos organizativos y unitarios que permitan avanzar en la creación de una fuerza política honesta y coherente para enfrentar al régimen político.

En esta importante conmemoración saludamos a todos los partidos comunistas hermanos que, al igual que nosotros, luchan de manera frontal y directa contra capitalismo. Saludamos a los pueblos y juventudes revolucionarias que enfrentan la política guerrerista del imperialismo.  Junto a otras expresiones de los comunistas en Centroamérica, los comunistas de Guatemala nos empeñamos en la lucha por transformar nuestras sociedades y construir una más justa.  

¡Viva el 66 aniversario del PGT!


¡Por Guatemala, la Revolución y el Socialismo!


Guatemala, septiembre de 2015.

lunes, 24 de agosto de 2015

PRONUNCIAMIENTO DEL PGT ANTE EL PROCESO ELECTORAL

La crisis política actual en el país es consecuencia de la lucha por la hegemonía y por el control del Estado y sus instituciones entre facciones de la clase dominante que representan intereses de los capitales transnacional, nacional y mafioso-criminal. El develamiento de La Línea y otras estructuras de corrupción pone en evidencia esta disputa, manifiesta en el control de los tres poderes del Estado.  

En este contexto, la celebración de elecciones generales no resuelve la crisis. Éstas constituyen un mecanismo de reacomodo de las fuerzas económicas y políticas dominantes y de refuncionalización del sistema.

El proceso electoral en curso está lleno de irregularidades y de violaciones a la Constitución Política y a la Ley Electoral y de Partidos Políticos. El mismo Decreto 1-2015 de convocatoria a elecciones viola los artículos 113, 136 inciso c), 140 y 141 de la Constitución, relativos a la capacidad, idoneidad y honradez de las candidaturas; la libertad y efectividad del sufragio; el principio de representación; el principio de soberanía del pueblo y la prohibición de la subordinación entre poderes del Estado. Asimismo, viola artículos de la Ley Electoral y de Partidos Políticos relativos al financiamiento de las organizaciones políticas, campaña anticipada, suspensión de partidos por incumplimiento de dicha Ley, entre otros.

Realizar las elecciones es ilegítimo porque no se atendió la exigencia y las demandas de la ciudadanía de introducir reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos. Tales reformas buscaban democratizar la representación, depurar a los políticos corruptos y mafiosos a través de la no reelección, impedir el financiamiento ilícito y reprogramar las elecciones. También es ilegítimo al haber inscrito candidatos con proceso de antejuicio y con persecución penal; y porque el actual sistema de partidos políticos está cooptado por los intereses de la clase dominante y las mafias.

Por tales razones, el Partido Guatemalteco del Trabajo propone:

  1. La disolución del actual Congreso de la República en tanto que garantiza la reproducción de la corrupción e impunidad en el Estado. 
  1. Integrar una nueva Corte Suprema de Justicia y una nueva Corte de Constitucionalidad que garanticen la persecución penal contra los mafiosos y corruptos.
  1. Integrar un gobierno provisional representativo que cree las condiciones políticas para la convocatoria e instalación de una Asamblea Constituyente Popular y Plurinacional, que refunde el Estado a través de una nueva Constitución Política y leyes constitucionales.
Llamamos:

  1. A la clase trabajadora, mujeres, pueblos y comunidades, jóvenes y estudiantes a rechazar y no participar en estas elecciones por su carácter ilegal, fraudulento e ilegítimo.
  1. A las organizaciones, asociaciones, colectivos y personalidades a no ser partícipes y rechazar todo tipo de componendas, maniobras y negociaciones oscuras que impongan soluciones de continuidad a espaldas de los pueblos, o soluciones militares.
  1. A toda la ciudadanía a rechazar la injerencia de los Estados Unidos y otras potencias extranjeras en la crisis política que vive el país.
  1. A los pueblos, partidos comunistas y fuerzas democráticas del mundo a solidarizarse con la lucha de los trabajadores y pueblos de Guatemala por la transformación del actual régimen.


¡Por Guatemala, la Revolución y el Socialismo!


Partido Guatemalteco del Trabajo


Guatemala, 24 de agosto de 2015.

jueves, 9 de julio de 2015

CONTRA LA INJERENCIA Y OCUPACIÓN DE ESTADOS UNIDOS

La historia del imperialismo yanqui en Guatemala y Nuestra América, está marcada por invasiones, la instigación y planificación de golpes de Estado, el apoyo financiero y militar para derrocar gobiernos elegidos democráticamente y el apoyo a dictaduras militares y gobiernos autoritarios. No hay que olvidar la intervención de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en Guatemala para derrocar el gobierno de Jacobo Árbenz, y defender los intereses de la United Fruit Company, cuya consecuencia fue la política contrainsurgente, apoyada por EE.UU., que dejó 245 mil muertos y desaparecidos y más de dos millones de personas desplazadas.

La participación del Estado guatemalteco en los planes, proyectos y tratados impulsados e impuestos por EE.UU. para promover el libre comercio y las inversiones, y su concepto de seguridad nacional y hemisférica, tales como la Iniciativa de las Américas, el Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, Estados Unidos y República Dominicana (DR-CAFTA, por sus siglas en inglés), el Plan Mérida, el Proyecto Mesoamérica y, más recientemente, el Plan de la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte, ha sido posible por la existencia de una clase dominante sumisa, un ejército entreguista y una casta de políticos corruptos, mafiosos y oportunistas.  

Recientemente, EE.UU., como imperio que busca mantener su dominio y hegemonía a nivel mundial, ha puesto su mirada más fuerte en el istmo centroamericano, y ha encontrado un incondicional aliado en el ex general Otto Pérez Molina, destacado oficial de la política contrainsurgente durante la guerra interna, y presidente de Guatemala desde 2012. Esto se puede constatar a través de:

1)    La ocupación e intervención militar estadounidense en Guatemala y en la región, a través de tres bases militares permanentes, la operación de unidades móviles de acción rápida, y un incremento exponencial de la ayuda, entrenamiento y asesoría militar y de inteligencia, lo que en el caso de Guatemala ha supuesto una remilitarización del Estado, los territorios y las fronteras, en contraposición a los Acuerdos Paz.  

2)   La intervención directa de Estados Unidos en los asuntos internos de los países de la región, como lo muestra su apoyo al golpe del Estado en Honduras en el año 2009 y al gobierno de Otto Pérez Molina, a pesar el involucramiento de éste en actos de corrupción, hechos que fueron dados a conocer públicamente por la Comisión Internacional contra Impunidad en Guatemala (CICIG) y el Ministerio Público (MP) en el caso de “La Línea”. A través de su embajada y Agencias (como la USAID, la NSA, el FBI, o la DEA), EE.UU. dicta muchas de las políticas internas en materia de defensa, gobernación, educación e inteligencia estratégica del Estado. Este tutelaje, en el caso de Guatemala se extiende a la Superintendencia de Asuntos Administrativos de Seguridad,  el Ministerio Público, y con la actual crisis política, a los Ministerios de Finanzas Públicas, de Economía y la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT).  

3)  La alianza entre los capitales regionales-nacionales de origen lícito e ilícito,  los Estados de la región y EE.UU., como lo evidencia el Plan de la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte. Este plan, concomitante con la política de seguridad estadounidense, al igual que la Alianza para la Prosperidad y Seguridad del Norte (ASPAN), entre México, Canadá y EE.UU., tiene como propósito garantizar el control geoeconómico y geoestratégico estadounidense en la región: las rutas comerciales, la apropiación y despojo de los recursos y bienes naturales comunes, frenar la oposición de las comunidades y pueblos a las inversiones del capital transnacional, mediante la  represión y criminalización de las luchas sociales.

El propósito de EE.UU. es seguir impulsando el Plan Mérida, para mantener una infructuosa guerra contra el narcotráfico, el crimen organizado y las comunidades y poblaciones que se oponen a los proyectos de inversión y a sus intereses geoestratégicos. A través de esta iniciativa se ha militarizado la lucha antinarcótica, siendo sus resultados: el fortalecimiento de los cárteles de la droga, el incremento del tráfico de armas y el aumento de las violaciones a los derechos humanos, con decenas de miles de personas asesinadas violentamente, secuestros y desapariciones forzadas, violaciones contra mujeres y niños y desplazamientos de comunidades, tal como lo muestra los casos de México y Colombia.

La remilitarización de la región, la ocupación e injerencia en los asuntos internos de nuestros países, están orientados a consolidar la hegemonía estadounidense sobre la región y contrarrestar  la presencia cada vez mayor de otros capitales, como el ruso y el chino, garantizar el monopolio comercial y el desarrollo de megaproyectos.

En el contexto de la actual crisis política e institucional por la que atraviesa nuestro país, la intervención e injerencia estadounidense se ponen de manifiesto en la imposición de una “salida controlada” de la crisis, que no ponga en riesgo el modelo económico neoliberal, la expansión del capital transnacional y las nuevas formas de acumulación de capital mediante el despojo, el extractivismo y los monocultivos; en connivencia con el CACIF, grupos corporativos, Corte de Constitucionalidad (CC) y partidos políticos de derecha.

Parte de la “salida controlada” a la crisis es el nombramiento, por el Congreso de la República, del actual vicepresidente Alejandro Maldonado Aguirre en sustitución de la ex vice mandataria Roxana Baldetti, y el apoyo al presidente Otto Pérez Molina, frenando y obstaculizando las acciones que buscan quitarle la inmunidad y procesarlo penalmente por su responsabilidad en los casos de “La Línea” y del IGSS. Para ello, la Embajada de Estados Unidos ha desarrollado una intensa campaña de “cabildeo” que le ha permitido imponer decisiones políticas con las que trata de evitar una solución orientada a transformar profundamente al Estado y su institucionalidad, tal como lo demandan diversas fuerzas sociales y políticas a través de amplias movilizaciones ciudadanas. No obstante, la injerencia de Estados Unidos solo ha contribuido a profundizar y prolongar la crisis política actual.

Ante ello, manifestamos nuestra lucha antiimperialista y exigimos:

·   El cese de la injerencia estadounidense, a través de su Embajada y organismos de “cooperación”, en la vida política e institucional de nuestro país y de la región. Únicamente al pueblo guatemalteco, en el ejercicio de su libre determinación y soberanía, le corresponde decidir el rumbo y la solución a la profunda crisis política del Estado.

·     El cese inmediato del financiamiento y asesoría  militar y de inteligencia al actual gobierno, cuyo presidente está implicado en actos de corrupción.

·      El cese de las operaciones de inteligencia y el retiro inmediato de todas las bases y fuerzas de tarea estadounidenses: bases militares de “Soto Cano” o Palmerola y de la Mosquitia en Honduras, base militar de Comalapa en El Salvador;  Comando Sur (U.S. Southern Command-USSOUTHCOM), y Fuerza de Tarea de Propósito Especial Aire-Tierra de Marines-Sur, que empezó a operar el 9 de junio,  desde la Base de Palmerola en Comayagua, Honduras.

·     El cese de las operaciones y el retiro de las fuerzas de tarea Tecún Umán, en San Marcos, y Maya Chortí, en Zacapa; dejar sin efecto la instalación de las fuerzas de tarea Xinca, en Jutiapa, y Balam, en Petén; así como la suspensión de operaciones de la fuerza binacional Guatemala/Honduras, Fuerza Especial de Seguridad en la Frontera.  

Finalmente, debido al papel que juega el embajador Todd D. Robinson en la crisis actual del país, lo consideramos persona non grata.

¡Contra la injerencia de Estados Unidos en Guatemala y Centroamérica,
la lucha antiimperialista!

¡Por Guatemala, la Revolución y el Socialismo!

Partido Guatemalteco del Trabajo