martes, 3 de julio de 2018

Poema 12


Para mi corazón basta tu pecho,
para tu libertad bastan mis alas. 
Desde mi boca llegará hasta el cielo
Pablo Neruda
(1904-1973)
Poeta chileno, comunista,
Premio Nobel de Literatura 1971
lo que estaba dormido sobre tu alma. 
Es en ti la ilusión de cada día. 
Llegas como el rocío a las corolas. 
Socavas el horizonte con tu ausencia. 
Eternamente en fuga como la ola. 
He dicho que cantabas en el viento 
como los pinos y como los mástiles. 
Como ellos eres alta y taciturna. 
Y entristeces de pronto, como un viaje. 
Acogedora como un viejo camino. 
Te pueblan ecos y voces nostálgicas. 
Yo desperté y a veces emigran 
y huyen pájaros que dormían en tu alma.


¿Qué se entiende por izquierda hoy día?

Juan Alberto Figueroa


En los tiempos de la guerra fría se asociaba ser de izquierda -y casi no había espacio para otra definición- con ser revolucionario, marxista, comunista. A tal punto caló la ideología dominante que no cualquiera podía definirse como persona de izquierda. Ser crítico y puesto al gobierno de turno, estar a favor de los derechos de los trabajadores y luchar por estos, oponerse al sistema capitalista, significaba que tanto el Estado como muchos ciudadanos formados en el anticomunismo le acusaran de comunista, guerrillero y  subversivo. Esto al mismo tiempo, significó que quienes fueran de izquierda o lucharan por sus derechos y sus causas justas, fueran objeto de amenazas, persecución, secuestro, tortura y asesinato por organismos como la Policía Nacional y el Ejército, como por grupos paramilitares pagados  y dirigidos desde el Estado o por empresarios y finqueros.


En la medida que se dieron los pasos para homogeneizar la cultura mediante los medios de comunicación, el consumo se fue estandarizando, la educación media y superior entró en la etapa de eclecticismo pleno, y con el avance tecnológico se dejó de hacer investigación y ciencia para dar paso a la información ligera de las redes sociales o de la internet donde se transmiten principalmente los contenidos a favor del capital y la dominación, contrarios a los procesos revolucionarios y afianzadores del pensamiento conservador y anticomunista.

Los movimientos revolucionarios fueron llevados al punto de ser anulados en su esencia, pasando a ser, mediante los mecanismos de acuerdos de paz, una opción más dentro del espectro de los vehículos electorales que le dan soporte a la democracia capitalista. No fueron capaces de sostener las ideas, programa y estrategia revolucionaria en nuevas condiciones.

Muchos dirigentes revolucionarios se casaron con la idea de participar en elecciones como la vía para llegar al poder. Para ello debieron transformar sus organizaciones y sus formas de pensar, por lo que el objetivo de la construcción de un nuevo sistema, el socialismo, quedó de lado. Se asumió entonces el discurso de la reforma del Estado burgués contra el cual lucharon anteriormente, ofreciendo un discurso de convivencia pacífica, la aplicación del ejercicio de los derechos humanos, asumiendo en plenitud la agenda global impulsada desde los organismos internacionales como el BM, FMI, BID, UE, ONU, OEA, impuesta a través de financiamientos a los gobiernos del resto de países, en especial en América Latina  y parte de Asia, África y Oceanía.

En Guatemala la izquierda, luego del bum con las ONG y fundaciones financiadas desde el exterior, se generó una división profunda, debido a la diversidad de los temas trabajados. La segmentación temática sectorial reconfiguró el espectro de intereses, minando la identidad y el interés de la clase trabajadora, sustituyéndola por la diversidad de temas de interés de perspectivas neoliberales e imperialistas.

En este contexto, los políticos de las organizaciones revolucionarias y de la socialdemocracia, junto a los denominados progresistas, confluyen en una diversidad de expresiones políticas -“vehículos electorales”-, que hacen la oposición a los que tienen el poder administrativo del Estado. Así se conforma un amplio espectro de “Izquierda”, pero fragmentada, dispersa, segmentada. Allí no hay una diferenciación ideológica, pero sí una diferencia de intereses grupales y personales; esto los divide y, al mismo tiempo, les permite hacer alianzas inclusive con los miembros de la oligarquía, con el objeto de lograr financiamiento.

¿Y el PGT dónde se ubica?

Primeramente, no somos un vehículo o empresa electoral; en segundo lugar, optamos por una definición de clase, la clase trabajadora; somos un partido revolucionario marxista leninista. Por lo tanto tenemos una ideología y buscamos el cambio de sistema capitalista. Nos unimos a las luchas sociales de todos los oprimidos, explotados y expoliados, abanderamos las causas justas, incluyendo la exigencia de reformas al Estado burgués, siempre que signifique aglutinar fuerzas en contra del capitalismo.

Ahora le pregunto a usted compañero y usted compañera ¿Hoy día, es de izquierda o es revolucionario?,  ¿hoy día, es de izquierda o es revolucionario?


Camino Socialista No 36, junio, año 5, Época I.

Campeonato Mundial de Fútbol: arma de control social

Mónica Sagastume


Un nuevo Campeonato Mundial de Fútbol… ¿un nuevo distractor?
 
La FIFA es una MAFIA
El fútbol es en la actualidad, por lejos, el espectáculo más consumido. El aumento siempre constante de fútbol por dondequiera (programas especializados, ropa afín, escuelas de fútbol para niños, sistemas de pronósticos de resultados multimillonarios, contratos por cantidades impensables, etc.), su presencia omnímoda en los medios de comunicación, en la cotidianeidad mundial, justamente por su monumental magnitud abre algunos interrogantes.

Su promoción no está acompañada de una genuina política de desarrollo deportivo. En todo caso, el sacrosanto dios-mercado debería regular sus movimientos, sus acomodaciones. Alguna super estrella podrá fichar por sumas astronómicas (de ahí que numerosos padres ven en las escuelas de fútbol un pasaporte para una posible “salvación” económica, según los talentos de sus hijos), pero las grandes mayorías están condenadas a ser receptores pasivos del gran espectáculo montado, opinando y opinando, repitiendo frases hechas, quizá envidiando la suerte de algún astro que “la hizo”, pero sin decidir nada al respecto.

El fútbol, como todos los deportes -quizá más que todos- dejó hace mucho tiempo de ser un pasatiempo, un entretenimiento dominguero. Pretender desandar ese camino en un mundo hoy globalizado donde todo, absolutamente todo, siguiendo la lógica capitalista, se mide en términos de beneficio económico, es un imposible. Ello podremos plantearlo desde el socialismo. Pero al menos se puede intentar no perder de vista el fenómeno en su magnitud global: el fútbol (este circo romano moderno), además de negocio fabuloso, ha pasado a ser una cortina de humo, un mecanismo de control social de una dimensión increíble.

Sería ingenuo pensar que el Campeonato Mundial, esa parafernalia mediática que cada cuatro años crea un escenario ilusorio de 30 días de duración (hay propuestas de hacerlo cada dos años), sirve a las clases dominantes para hacer o dejar de hacer lo que son sus planes geoestratégicos de dominación a largo plazo. No necesitan de él para invadir países, para fijar a su conveniencia los precios de la vida o para desviar la atención sobre la catástrofe medioambiental en curso debida al mismo modelo insostenible de desarrollo, sólo por dar sólo algunos ejemplos. Si hay “lavado de cerebro” de parte de las clases dominantes, ello no se realiza porque durante un mes se inunden las pantallas de televisión con partidos de fútbol y media humanidad ande hablando sólo de los astros de moda, de cuánto ganan en cada fichaje o del nuevo modelo de ropa deportiva.

El proyecto es más insidioso, más perverso: se trata de controlar en el día a día, abrumando con juegos y más juegos, y más campeonatos y más ligas… ¿Cuántas horas diarias de fútbol consume por televisión un habitante promedio? ¿Mejora eso de algún modo su relación con el deporte? ¿Por qué ese crecimiento exponencial del fútbol profesional -amateurya no existe, es casi una pieza de museo- en todo el mundo?

No hay dudas que, al igual que todo gran evento de proporciones enormes, puede funcionar puntualmente como distractor de masas, tal como también lo puede ser la boda real o la muerte de alguna estrella de la música pop, por ejemplo. No otra cosa fue el que organizara la dictadura militar argentina en 1978, con el que se intentó lavar la cara en su sangrienta guerra sucia, o el de la Italia fascista de 1934, en el que se buscaba a toda costa disciplinar y mantener ocupada a una clase obrera demasiado “rebelde” para la lógica capitalista. De todos modos quedarse con la estrecha idea que estos campeonatos son las cortinas de humo de gobiernos dictatoriales es ver sólo un lado del asunto, y quizá sesgadamente. En todo caso, los Mundiales evidencian de un modo especial el papel que en la moderna cotidianeidad ha pasado a desempeñar el fútbol profesional. En forma creciente, desde mediados del siglo pasado, y sin detenerse, aumentando cada vez más, el negocio del fútbol sirve como “opio de los pueblos”. Ello no es decisión de quienes estamos condenados a consumirlo en forma pasiva sentados ante un televisor, sino de los grandes poderes que fijan el curso de lo que sucede en el día a día del planeta.

El fútbol -o más exactamente su manipulación a través de los medios masivos de comunicación- da la ilusión de igualar clases sociales (ricos y pobres, explotadores y explotados se abrazan tras la camiseta de su selección nacional o su equipo preferido). De ese modo, distrae, aleja preocupaciones... o al menos lo pretende. Que es gran negocio, es innegable (lo que mueve globalmente cada año representa la decimoséptima economía mundial). Lo que sí puede deducirse es que poderes globales de largo aliento que están más allá de las administraciones gubernamentales de turno, también lo aprovechan como droga social, como anestesia. El Mundial no es sino una dosis un poco más fuerte del “pan y circo” cotidiano al que nos someten, con tres, cinco o más juegos diarios durante los 365 días del año. ¿Cuántos millones de personas están prendidos a un televisor (o radio, o pantalla de computadora) siguiendo una transmisión de fútbol, anestesiados, “embobados”, si queremos decirlo así?

Camaradas: ¡no nos dejemos manipular ni anestesiar! ¡Debemos promover el deporte amateur como consigna socialista!

Camino Socialista No 36, junio, año 5, Época I

Niñez guatemalteca en absoluto desamparo


Carlos Santizo

Jimmy Morales, recibiendo ordenes de Mike Pence, emisario del imperio
El principio hipotético de todo Estado está en garantizar los derechos fundamentales a su ciudadanía y, con énfasis a su niñez, especialmente por su indefensión y vulnerabilidad. En el caso guatemalteco esto resulta una utopía. El Estado guatemalteco se desentiende de ese propósito, permite y acciona violando tales derechos. La causa de esto es su carácter como instrumento controlado por quienes tienen el poder económico y político, quienes lo orientan en función de sus intereses y no de todo el pueblo. Esto se agrava a un más cuando el Estado del cual se trata, está sometido a la política de algún imperio. Esto es lo que sucede con el Estado guatemalteco.

En el gobierno derechista de Jimmy Morales hemos llegado al extremo de lo abominable en este sentido. Esto se evidencia en los casos del asesinato de las 41 niñas en el “Hogar Seguro”, los miles de damnificados entre fallecidos, heridos y desplazados por el desastre posterior a la erupción del volcán de Fuego y el aumento en los casos de fallecimiento por desnutrición en niños menores de cinco años. Solo estos casos demuestran la desatención y complicidad por negligencia, incapacidad, falta de voluntad política y responsabilidad –incluso penal- del gobierno de Jimmy Morales.

En ese orden de desastres, el desentendimiento del actual gobierno con relación a la problemática de la niñez migrante a Estados Unidos (EEUU), debiera provocar el rechazo  generalizado de las guatemaltecas y guatemaltecos de buena fe. En especial porque EEEUU se ha dedicado a violar constantemente los derechos de los migrantes guatemaltecos y latinoamericanos, contraviniendo todo convenio internacional en esta materia.

El extremo de la política imperial de EEUU ha ocurrido en días recientes, con la captura de migrantes, la separación violenta de niños y niñas de sus padres, el trato inhumano –casi de animales–, abusos sexuales y su encierro en campos de concentración al mejor estilo fascista de los regímenes de Hitler, Mussolini y Pinochet. Estos tratos son la expresión de la actual política racista y xenófoba que implementa ese país, ante la cual el gobierno guatemalteco guarda silencio y acciona como cómplice sumiso.

La frase infame del vocero presidencia Heinz Hiemann, al afirmar que el gobierno es “respetuoso de la política exterior en temas migratorios”, refiriéndose a Estados Unidos, refleja un hecho violatorio de la misma constitución burguesa que impera en nuestro país. Tan repudiable resultó como la declaración del Vicepresidente Jafeth Cabrera, quien expresó que los migrantes guatemaltecos se iban de Guatemala “porque querían”. Mientras, el silencio absoluto del impresentable Presidente Jimmy Morales. Solo el rechazo interno y externo hizo que, finalmente, con un simple pronunciamiento el ministerio de relaciones exteriores simulara una posición al respecto.

Esta violación a los derechos de la niñeas y los migrantes en general por parte de EEUU,  debiera provocar la condena del gobierno guatemalteco y el desarrollo de una estrategia por todos los medios posibles para parar esta política inhumana. Toda la cancillería guatemalteca, en conjunto con la cancillería de los Estados cuya niñez está siendo violada en sus derechos, debiera estar actuando en la ONU, la OEA, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la Organización de las Naciones Unidas, etc. para lograr la reunificación de estas familias, para detener el secuestro y tortura que padecen, y para que se le reconozcan garantías plenas. Esto haría un gobierno digno.

Contrariamente, el actual asume una política sumisa ante las disposiciones del país del norte, tal y como ha sucedido con el traslado de la embajada guatemalteca en Israel –de Tel Aviv a Jerusalén-, el seguimiento oficioso a la política injerencista contra el Estado venezolano, la implementación del Plan de la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte, y la inacción contra el crimen de Claudia Patricia Gómez el pasado 23 de mayo, ejecutado por un patrullero fronterizo yanqui.

La llegada del vicepresidente de EEUU el pasado 28 de junio debió haber sido el momento para expresar la indignación del gobierno guatemalteco ante estos hechos. Contrariamente, dicho personaje, de forma descarada y prepotente, vino a darle ordenes al presidente guatemalteco, como al hondureño y salvadoreño. Obediente y sin ninguna pereza, el presidente Jimmy Morales, afirmó que se harían los esfuerzos para promover una campaña para promover la no migración de los guatemaltecos.

¿No cree, usted compañera y compañero lector, que esto es una ofensa para los guatemaltecos, un despropósito de gobierno que atenta contra los intereses de nuestro pueblo? ¿Acaso no le indigna?

¡Detengamos la represión contra los luchadores del campo popular!


Mateo Maquín

Producto de la coyuntura política de estos últimos tiempos, el gobierno de Jimmy Morales ha evidenciado su profunda convicción derechista, congraciándose con los sectores más reaccionarios y recalcitrantes.

Esto deja ver claramente que el llamado “Pacto de corruptos”, liderado en su momento por el oligarca Álvaro Arzú, sigue su curso aún sin su presencia física.

La oligarquía guatemalteca puede presentar fisuras, distintas formas metodológicas de gestionar su acumulación capitalista, distintos rostros coyunturales; pero en definitiva, como clase social, cierra filas ante cualquier elemento que pueda ponerla en peligro. Un tiempo atrás parecía que había una profunda diferencia entre quienes se alistaban con la CICIG y el Ministerio Público capitaneado por Thelma Aldana,  apoyando la “lucha contra la corrupción” (por ejemplo, algunos sectores del CACIF y el Frente Ciudadano contra la Corrupción) enfrentándose a los grupos presuntamente más mafiosos, representados por el Congreso corrupto, el partido gobernante (FCN-Nación) y sectores ligados a actividades económicas ilícitas (narcotráfico, contrabando, contratistas del Estado), donde habría empresarios, militares y políticos varios. Hoy esas diferencias no se ven como diferencias de fondo, nunca han existido: la clase explotadora está siempre unida para explotarnos.

La llegada del ministro de gobernación Enrique Degenhart, marca el punto de inflexión que define con mayor claridad la tendencia ideológica del presidente Jimmy Morales. Sin importarle la política trazada por la Embajada de Estados Unidos para el país, el gobierno dio luz verde a su radicalización derechista, en respuesta a los sectores más conservadores representados por la Cámara del Agro.

A partir de allí da inicio una política de represión abierta contra los sectores populares que presentan mayor resistencia y levantan más encendidamente sus justos reclamos. De hecho, los movimientos campesinos que llevan adelante sus luchas y reivindicaciones en defensa de sus territorios ancestrales contra las nuevas industrias extractivistas impuestas (minería, hidroeléctricas, cultivos extensivos para la agroexportación), son los que más han sido golpeados.

De acuerdo a datos proporcionados por la Unidad de Protección a Defensoras y Defensores de Derechos Humanos – Guatemala (UDEFEGUA), entre el 1 de enero y el 8 de junio del presente año se contabilizan 135 agresiones cometidas contra personas defensoras de derechos humanos. Pero solo en el último mes, y a partir de este extremismo de derecha que muestra actualmente el gobierno, se produjeron 7 asesinatos selectivos con la mayor impunidad, siguiendo todos un idéntico patrón.

De entre todas las agresiones contabilizadas en estos meses, hay 13 asesinatos (5 personas pertenecientes a Comité de Desarrollo Campesino (CODECA), 2 del Comité Campesino de Desarrollo del Altiplano (CCDA), 2 periodistas, 1 miembro de la Coordinadora de las Comunidades Afectadas por la Agroindustria de la Caña de Azúcar, 1 miembro de la Comunidad Indígena Chortí Morola y 1 miembro de la Pastoral Social de la Tierra de Quezaltenango), 2 intentos de asesinato (contra miembros del Comité de Unidad Campesina -CUC-), 32 agresiones contra mujeres defensoras de derechos humanos y 76 diversos actos de criminalización a personas defensoras de derechos humanos.

De hecho, para la comisión de estos últimos asesinatos (7 en un mes) se utilizaron métodos empleados en los peores momentos de la guerra contrainsurgente de años atrás. Se mató a sangre fría con total impunidad, sin dejar rastro alguno en operativos perfectamente montados, lo que permite deducir que hay allí un plan bien orquestado, con fuerzas paraestatales que están actuando organizadamente, con el guiño de las altas esferas.

Esto puede ser el preámbulo de una modalidad de respuesta que está empezando a dar el gobierno ante todo acto de protesta que ponga en riesgo intereses de la oligarquía, básicamente los que representa la Cámara del Agro, con lo que buscaría llegar sin sobresaltos al fin de su mandato. De esta manera, la administración del FCN-Nación muestra su verdadera cara, haciendo reaparecer lo peor de la represión y la contrainsurgencia de los años de la guerra.

Ante todo ello, como Partido Guatemalteco del Trabajo -PGT– reiteramos el llamado a conformar urgentemente un Frente Popular contra la Represión, integrado por organizaciones campesinas, sindicales, estudiantiles, de mujeres, comunidades y pueblos que resisten y luchan por la defensa de sus territorios y por los derechos de las clases trabajadoras y los pueblos. Llamamos a denunciar y movilizarse en contra de este resurgimiento del terror de Estado por medio de grupos paramilitares. .

¡Alto a la represión!
¡Organización y resistencia!
¡Denunciemos y opongámonos férreamente a este resurgir de esta política de terror y de grupos paramilitares!


Camino Socialista No 36, junio, año 5, Época I

El imperio secuestra y aterroriza a nuestros hermanos migrantes


Estados Unidos se ha convertido en un imperio que aplica una política terrorista en su intento por detener la migración procedente de países como Guatemala.
Niños enjaulados, torturados por EEUU

Se ha dedicado al asesinato y captura de migrantes. En el primero de los casos ha institucionalizado la tolerancia hacia los guardias fronterizos para asesinar a sangre fría a cualquier indocumentado, como sucedió con nuestra hermana Claudia Patricia Gómez González, originaria de San Juan Ostuncalco, Quetzaltenango. Este crimen es solo un ejemplo de una práctica que ocurre cotidianamente en la frontera de EEUU. Hace parte de esta misma política, la acción de grupos de estadounidenses fascistas que, literalmente, salen a cazar migrantes alrededor de la línea migratoria entre ese país y México.

A quienes son capturados se les confina en jaulas o grandes galeras, donde se les mantiene hacinados, con tratos crueles y violentos, limitados en sus posibilidades de resolver su situación jurídica para quedarse o ser deportados. Son mantenidos en una especie de “campos de concentración nazis”.

Estas condiciones se agravan en el caso de los niños migrantes. De hecho, los casos más graves han sucedido precisamente con las niñas, niños y adolescentes, quienes al ser capturados, son separados de sus padres. Igualmente, son encerrados en galeras, obligados a vestir uniformes como delincuentes, a estar en lugares sin las condiciones de dignidad humana y sometidos a tortura psicológica.

Miles de niños latinoamericanos han pasado o están en estas condiciones. En el caso de niñas, niños y adolescentes guatemaltecos, se habla que son alrededor de siete mil los secuestrados por el Estado estadounidense y –más grave aún– negados por el Estado guatemalteco.

Con estos hechos innegables, el imperio estadounidense ha instituido una política fascista, de terror hacia nuestros hermanos y hermanas migrantes, que se ven expulsados del país por un modelo económico que solo sirve a las empresas de la burguesía local  y transnacional. En este sentido, no encuentra ni medios de producción ni empleo, quedándoles como única opción el migrar de forma irregular. Así mismo, que se ven obligados a salir del país por la delincuencia y la represión tolerada, reproducida y ejercida por el capitalismo y el Estado a su servicio.

Los hechos de violencia institucionalizada por el imperio estadounidense, exacerbada por el actual presidente de ese país, son actos violatorios de los más elementales derechos.

Son estas razones por las cuales los comunistas luchamos por una política anticapitalista y antiimperialista. Solo construyendo una nueva sociedad y un nuevo Estado, socialista y antiimperialista, lograremos romper las cadenas que nos obligan a migrar y que nos orillan a ser tratados como animales por el imperio estadounidense.

Por ello, debemos levantar la voz y accionar contra esta política migratoria del imperio, contra la servil acción del Estado guatemalteco y contra el capitalismo depredador que sufrimos y que nos fuerza a migrar. Así mismo, a rechacemos tajantemente los financiamientos, discursos e imposición de políticas que de forma permanente articulan y concretan la injerencia de su embajada en nuestro país.

¡Libertad para nuestras
hermanas y hermanos migrantes!

Editorial, Camino Socialista No 36, junio, año 5, Época I