lunes, 15 de octubre de 2018

martes, 2 de octubre de 2018

Contra el imperialismo


Por Manuel Ruíz

La verdadera fuente de nuestras penurias como clase trabajadora es el capitalismo. Es decir: un sistema basado en la explotación de una clase social sobre otra. ¡Ahí está la verdadera causa de nuestra pobreza! Hay explotadores y hay explotados; hay ricos porque hay pobres que generan riqueza que se apropian los dueños de los medios de producción (terratenientes, industriales, banqueros). Las cosas tienen explicación.

Ahora bien: el capitalismo puede asumir distintos rostros: puede presentarse como fascista y dictatorial, como tibio y con “rostro humano”, lo que llamamos socialdemocracia. Puede serlo con un alto desarrollo científico-técnico, como los países de Norteamérica o de Europa Occidental, o puede serlo atrasado y dependiente, como sucede en lo que antes llamábamos Tercer Mundo: parte de Asia, África, Latinoamérica. Nosotros, en Guatemala, somos un país capitalista en condición de opresión, dependiente y dominada por las grandes potencias, de Estados Unidos básicamente.

El capitalismo también puede tomar la forma de imperialismo. ¿Qué es exactamente eso? Cuando un país capitalista crece mucho y quiere seguir expandiéndose, ya sea 1) buscando nuevos mercados para colocar sus productos industriales y/o 2) buscando nuevas fuentes de materias primas para producir lo que luego saldrá a vender, entonces se transforma en imperialista. Se impone ante un país más débil, y si es necesario, lo hace militarmente, cometiendo genocidio, aniquilando a los Estados que se resisten.

El imperialismo se da desde el punto de vista económico, estableciendo una relación de amo-esclavo con respecto al país sojuzgado. Y también militar. Cuando las presiones económico-políticas no alcanzan para dominar, entran en juego las armas, e invaden.

En Guatemala sufrimos la presencia imperialista de la gran potencia de Estados Unidos. Su influencia/injerencia en nuestros asuntos es total. Imponen pautas en la economía (dicen lo que tenemos que producir: es decir, producimos productos agrícolas para exportarles, como azúcar, café, banano, y no se nos permite un desarrollo industrial propio). Imponen las políticas que debemos seguir: en todos los casos y siempre, profundamente anticomunistas, y ahora neoliberales. Imponen su ciencia, su tecnología, su cultura, su modo de vida. Controlan nuestras vidas, haciéndonos saber que constituimos su “patio trasero”. De aquí sacan productos primarios, mano de obra barata (que va para el Norte en condiciones irregulares a hacer las tareas pesadas que ningún trabajador gringo quiere desarrollar), instalan maquilas con salarios de hambre, nos obligan a adorarles, nos sojuzgan en todo.

La oligarquía local está subordinada al imperialismo yanqui. Funciona como socio menor, y finalmente, como aliada de clase sumisa. Por eso, ha construido un Estado que implementa las políticas yanquis, antes que políticas propias.

Pero ¡cuidado! ¡No confundirnos! El enemigo no es el gringo porque sí: ¡es el sistema capitalista!, en este caso, en su forma de imperialismo. Es el Estado estadounidense, como el que opera la política imperial en nuestro país.

¡Contra el imperialismo!


En el 96 Aniversario del Partido Comunista de Guatemala  
69 Aniversario del Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT)

Contra la explotación capitalista de la naturaleza


Por María Sagastume

El planeta está en riesgo, y consecuentemente, todas las formas de vida que existen en él. Pero rápidamente hay que hacer una aclaración: ello no se debe a un presunto “cambio climático”, como si eso fuera algo natural, inmanejable, producto del destino: como que el clima cambiará porque sí. Lo que vivimos actualmente, el desastre medioambiental que padecemos, es consecuencia directa del capitalismo.

El sistema capitalista busca producir fundamentalmente para ganar dinero, para acumular riqueza, más capital en pocas manos. En ese afán, no respeta nada; por lo tanto explota a los trabajadores y también explota en forma inmisericorde a la naturaleza.

La consigna de la empresa privada es ganar, lucrar, hacer plata. No hay nada más que le importe. Y si en esa búsqueda infinita de ganancias tiene que terminar con los recursos naturales, lo hace. Eso es lo que estamos padeciendo en este momento: una industria depredadora que, en muchos casos, produce cosas innecesarias y que obliga a que las compremos. Las técnicas de mercadeo se encargan de inventar falsas necesidades y hacernos consumir hasta el hartazgo. Pero eso tiene consecuencias: los recursos naturales con los que se elaboran todos los productos, se agotan. Y peor aún: el modo en que se produce y se consume ayuda a contaminar y degradar el planeta.

Lo que padecemos hoy día es una verdadera catástrofe de nuestra casa común, el planeta Tierra: efecto invernadero negativo, calentamiento global, adelgazamiento de la capa de ozono, derretimiento de glaciares, aumento de las aguas oceánicas, repentinos e impredecibles cambios climáticos… Todo ello no sucede por pura casualidad: la forma irresponsable en que el capitalismo trata a la naturaleza, viéndola solamente como una cantera a explotar, provoca todo eso.

Por ejemplo: los motores de combustión interna de los vehículos (automóviles, camiones, motos) queman petróleo, y de ahí surge el dióxido de carbono, que es un veneno. Producto de ello se va adelgazando la capa de ozono que nos protege de la radiación solar, por lo que en la última década el cáncer de piel creció un 1,000%. Nos estamos achicharrando, en otros términos. Ello se podría evitar, por ejemplo, con transporte público, evitando que cada familia, o que cada persona tenga un carro. Pero la industria capitalista “obliga” a consumir automóviles, y cada persona busca tener uno. Las consecuencias están a la vista.

Compas: tenemos que detener esta catástrofe de destrucción del planeta, reemplazando una industria depredadora por un modo de consumo más racional. Pero eso solo sucederé en el  socialismo, no en el capitalismo.

¡Contra la explotación capitalista de la naturaleza!

En el 96 Aniversario del Partido Comunista de Guatemala  
69 Aniversario del Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT)

Lucha contra el racismo y la discriminación étnica


Por Alexis Soto

Hay gente que aún sigue creyendo que existen “razas superiores”. Pero eso no pasó solo en la Alemania nazi de hace 80 años: ¡pasa aquí, en Guatemala, ahora mismo!

Nuestra sociedad está hondamente dividida; además de las clases sociales enfrentadas (dueños de los medios de producción versus clase trabajadora), asistimos a una fenomenal división entre indígenas y ladinos. “Seré pobre, pero no indio”, puede llegar a decirse. Y lo peor de todo: ¡lo dice un ladino pobre!, es decir, uno más de las grandes mayorías populares del país, tan explotado y marginado como cualquier indígena. ¿Por qué pasa eso?

El racismo y la discriminación étnica no tienen la más mínima justificación, desde ningún punto de vista. No hay razones biológicas ni sociales que puedan defenderla. Es, siempre y bajo cualquier circunstancia, una aberración, una ignominiosa injusticia. ¿Por qué un blanco tendría más derechos que un negro, un ladino que un indígena? Eso no debería pasar… ¡pero pasa!

Camaradas: tenemos que luchar denodadamente contra esta lacra que nos lega la sociedad dividida en clases. El racismo es una vulgar justificación de la explotación económica. Siempre se da desde un grupo dominante (los blancos, los ladinos) hacia otro considerado inferior (los negros, los indígenas, los mayas, etc.). No es de doble vía. Es decir: quien discrimina aplasta al considerado “inferior”, y no se da en sentido contrario. El que lleva la peor parte es siempre el grupo discriminado, excluido, “inferiorizado”. ¿Acaso será peor ser indio que ser pobre?

“Divide y reinarás”, se ha dicho. Es decir: cuanto más dividido esté el campo popular, más fácil le será a la clase dominante poder manejarnos, confundirnos, llevarnos donde ella quiera. El enemigo de un pobre, de un trabajador, JAMÁS debe ser otro trabajador, sea o no indígena. No nos confundamos: el problema de Guatemala –así como el de cualquier país del mundo– no son las diferencias étnicas o culturales. ¿Quién dijo que es “mejor” ser canche, rubiecito y de ojos azules que ser chaparrito y moreno, con ojos café y pelo negro? ¿Cómo podríamos mantener semejante tontera?

Las diferencias externas: color de piel, de cabello, de ojos, aspectos fisonómicos, altura corporal, etc., son meras cuestiones accidentales y secundarias. Los seres humanos, de hecho, somos una sola raza si consideramos que nuestras diferencias genéticas son absolutamente insignificantes. ¡Todas y todos somos seres humanos por igual, con los mismos derechos, con similares necesidades! No caigamos en provocaciones superficiales y vilmente interesadas.

El socialismo no tiene color de piel, compañera y compañero trabajador. Es justicia por igual para todo el mundo.

¡No a la discriminación étnica!


En el 96 Aniversario del Partido Comunista de Guatemala  
69 Aniversario del Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT).

El patriarcado: una lacra a combatir

Por Camilo Santiago

El capitalismo presenta muchas injusticias que deberán ser cambiadas. Una de ellas: el patriarcado.

¿Qué es eso? La absurda, tonta e insostenible creencia de pensar que los varones son mejores que las mujeres, o que tienen naturalmente más derechos que ellas.

De nacimiento existen diferencia anatómicas, obviamente. Somos, en términos biológicos, machos y hembras de la especie humana. Pero rápidamente la sociedad nos transforma en mujeres y varones, en damas y caballeros. Esas son determinaciones absolutamente sociales, históricas. A esas formaciones culturales las llamamos “género”. Y cada género se construye siguiendo patrones determinados que han sido construidos socialmente: “las mujeres son frágiles”, “los varones no lloran”, a los varones se le toleran ciertas cosas (ser “putos”) que en las mujeres se tienen por despreciables (ser “putas”), “los varones escupen por la calle, las mujeres no fuman en público”, etc., etc.

Pero nada puede justificar las asimetrías, las diferencias en relación a las cuotas de poder que tienen ambos géneros en los ámbitos públicos como privados. Hay ahí una terrible injusticia a transformar. El socialismo deberá encargarse de esa inequidad.

La injusticia está en la base misma del sistema capitalista. “¿Tu mamá trabaja? No, es ama de casa”, puede decirse con total naturalidad. Pareciera que el trabajo doméstico, habitualmente desarrollado por mujeres (las “amas de casa”), no es trabajo. Se piensa así por el capitalismo que es terriblemente explotador… ¡y machista patriarcal! Muy buena parte de la población mundial (las “amas de casa”) trabaja GRATIS, no recibe salario. Sin el trabajo doméstico, que es esencial para la reproducción de la fuerza de trabajo, el sistema no podría existir. Alguien debe encargarse de esas cuestiones básicas y elementales: preparar la comida, alistar la ropa, asear la casa, atender la crianza de los niños. Sin eso, el sistema capitalista en su conjunto no podía subsistir. Y justamente ahí tenemos la primera explotación económica: para que cada trabajador salga a trabajar cada día reproduciendo el sistema (el obrero, el campesino, el empleado público), una trabajadora NO asalariada preparó sus condiciones: le facilitó condiciones de carácter objetivo y subjetivo para que pudiera seguir trabajando.

El sistema capitalista explota a las mujeres en tanto trabajadoras no asalariadas que contribuyen a la reproducción de la sociedad. Y las explota en términos culturales/morales, creando una visión machista de las cosas, naturalizando la violencia de género y el matrimonio oficialmente monogámico, pero sistemáticamente transgredido.

La Revolución Socialista, tal como ya ha pasado en otras latitudes donde la misma triunfó, deberá acabar de una buena vez con todas esas lacras.

En el 96 Aniversario del Partido Comunista de Guatemala  
69 Aniversario del Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT).

viernes, 28 de septiembre de 2018

EN SU 69 ANIVERSARIO EL PGT REAFIRMA SU COMPROMISO CON LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA


Este 28 de septiembre celebramos el 69 aniversario del partido de los comunistas en Guatemala: el Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT). Son 69 años de historia, de luchas, de resistencias y de aportes en el camino que busca construir un país sin explotación, opresiones, exclusiones y sin discriminación, un Estado popular y plurinacional en el que se respeten y ejerzan plenamente los derechos de los trabajadores, de los pueblos indígenas, de las mujeres, de los jóvenes y sectores históricamente marginados y excluidos. Un nuevo Estado en el que los pueblos que lo conforman ejerzan plenamente su derecho a la libre determinación, en el contexto de la unidad en la diversidad nacional.

Sabemos que nuestra historia se remonta a 1920, cuando los primeros comunistas guatemaltecos dieron sus iniciales batallas históricas, siendo parte activa y fundamental en la heroica lucha de trabajadores, estudiantes, profesionales y otros sectores de la población contra la dictadura de Estrada Cabrera y en 1922 fundaron el primer Partido Comunista de Guatemala.

Posteriormente, en los primeros dos años de la década de 1930, nuestros heroicos compañeros lucharon contra la sanguinaria dictadura de Jorge Ubico. Históricos fueron, también, nuestros aportes en la consolidación de la década revolucionaria y, en especial, durante el gobierno del Presidente Jacobo Árbenz Guzmán.

Heroica e histórica ha sido nuestra lucha y resistencia libradas frente a la invasión estadounidense de 1954 que, a través de un ejército de mercenarios y con pleno apoyo de la oligarquía y de la jerarquía católica de ese entonces, derrocó la primavera revolucionaria, reinstaurando los regímenes dictatoriales y de terror encabezados por la cúpula militar, al servicio de los intereses de la clase dominante y de los Estados Unidos.

Históricas y heroicas fueron, entonces, las luchas que encabezamos para devolver al país al rumbo democrático arrebatado en 1954. Ante la imposibilidad de esto por formas legales y pacíficas, digno e inevitable fue nuestro viraje hacia la lucha armada, incluso en oposición a la tendencia hegemónica prevaleciente en el movimiento comunista internacional en esos años.

Las jornadas de marzo y abril de 1962, nuestra inserción en la lucha guerrillera en la década de 1960, la lucha contra golpes de estado y estados de sitio, las manifestaciones populares contra el militarismo, las jornadas de 1974 al consumarse el fraude electoral contra la Frente Nacional de Oposición, el fortalecimiento del auge de la lucha de masas y las jornadas de octubre de 1978, son sólo algunas de las gestas de la segunda mitad del siglo XX, que llevan la impronta de los comunistas guatemaltecos y de nuestro Partido.

Han transcurrido 74 años desde que, un 20 de octubre de 1944, las movilizaciones populares lograron poner fin a la dictadura de Jorge Ubico e inauguraron la década más gloriosa en las gestas de nuestro pueblo. En contraste, este proceso fue violentamente interrumpido por la intervención estadounidense a través de un movimiento contrarrevolucionario, hace justamente 64 años. Hoy, exactamente hace 46 años nuestro Partido sufrió el golpe más duro en toda su historia, al producirse la captura y posterior asesinato y desaparición, de nuestro querido y recordado Secretario General Bernardo Alvarado Monzón, y parte de la dirección histórica de nuestro partido, entre ellos: Mario Silva Jonama, Secretario del Comité Central; Carlos René Valle y Valle, Carlos Alvarado Jerez, Hugo Barrios Klee y Miguel Angel Hernández, miembros del Comité Central; Fantina Rodríguez viuda de de León, militante del Partido y la trabajadora doméstica Natividad Franco Santos. A este golpe, vendría a sumarse hace cerca de 44 años, el 21 de diciembre de 1974, el asesinato de Huberto Alvarado, para entonces Secretario General del Comité Central de nuestro Partido.

En este contexto, no podemos dejar de recordar el asesinato, secuestro y desaparición de cientos de militantes de nuestro partido, de otras organizaciones revolucionarias y de activistas sociales, que constituyen la lista sin fin de mártires de nuestro pueblo. Hoy, ante su memoria, no dudamos reafirmar nuestro compromiso de seguir luchando, dentro de nuestras circunstancias, por el triunfo de la revolución y la construcción del socialismo en nuestro país.

Estamos conscientes de la necesidad que la revolución guatemalteca cuente con un partido que, basado en el marxismo como método y guía de su acción, contribuya al fortalecimiento de la unidad en la diversidad de formas de organización y de lucha, que están adoptando las clases, pueblos y sectores marginados de nuestro país, sin pretensiones vanguardistas, aunque firmes en la necesidad de recuperar la coherencia, la honestidad y el compromiso revolucionario. Todo ello en función del triunfo de una revolución que responda a nuestra realidad y momento histórico, a las nuevas condiciones económicas, políticas y sociales de nuestro tiempo, es decir, necesariamente popular, democrática e incluyente, antipatriarcal, antirracista, antioligárquica, antineoliberal, anticapitalista y antiimperialista.

Hoy, al celebrar el 69 aniversario del surgimiento público de nuestro Partido en su segunda época, celebramos también los 96 años de la lucha comunista en Guatemala. En este 69 aniversario del PGT y 96 aniversario del PCG, reafirmamos que el movimiento comunista y la lucha por el socialismo en nuestro país sigue vigente; reafirmamos que el Partido Guatemalteco del Trabajo está llamado a ser parte de las luchas del pueblo, de mujeres y hombres, de la juventud y la niñez, de los pueblos y naciones que conforman nuestro país; y reiteramos –en memoria de nuestros héroes y mártires- nuestro compromiso de lucha para construir una sociedad justa, plenamente democrática y sin discriminación; una sociedad en la que toda la población viva en condiciones de dignidad, bienestar y felicidad.

Partido Guatemalteco del Trabajo
Por Guatemala, la Revolución y el Socialismo

miércoles, 26 de septiembre de 2018








martes, 25 de septiembre de 2018

El Socialismo no fracasó




Por Antonio Castillo

El capitalismo está enfrentado a muerte con el socialismo. Por eso los capitalistas hablan horrores del socialismo. Por esto combaten a los comunistas, a los socialistas, a los revolucionarios.

El capitalismo es un sistema económico-político-social-ideológico donde los medios de producción (tierras, fábricas, empresas de servicios, dinero de los bancos) son propiedad de unos pocos: la burguesía. Pero no nos referimos a las pequeñas parcelas, al pequeño comercio, a los medios de producción del artesano, etc. Nos referimos a los grandes, principales y estratégicos medios de producción, con los cuales la burguesía realiza su principal objetivo: obtener la máxima ganancia, a costa de lo que sea.

En el capitalismo todo, absolutamente todo es una mercancía para vender, algo que va al mercado para que la población la consuma (dando ganancias a las empresas privadas, las de la burguesía). Bienes fundamentales como la salud, la educación, los servicios básicos (luz, agua potable, comunicaciones), la seguridad pública, incluso cosas como la sexualidad, los pasatiempos o las jubilaciones, todos están enfocados como mercancías que generan lucro a algunos. En este esquema, los órganos de niños, los niños y las niñas, son mercancía en el capitalismo.

Las grandes mayorías de trabajadores –¡que no son propietarias de esos medios de producción!– sobreviven vendiendo su fuerza de trabajo u ocupándose en pequeñas parcelas y comercios con los cuales apenas sobreviven. Las decisiones fundamentales no es cierto que las toma el pueblo a través del voto: las toma la clase dirigente a través del grupo de políticos de profesión (los que ocupan los altos puestos públicos del Estado: presidente, ministros, legisladores).

El capitalismo, a través de la explotación de la clase trabajadora y la naturaleza, produce enormes riquezas, pero las mismas se distribuyen muy injustamente, porque solo un pequeñísimo grupo de privilegiados tiene acceso a ellas. La clase trabajadora (obreros, campesinos, trabajadores de servicios, amas de casa, empleados varios, trabajadores informales), es decir: todos aquellos que vivimos de un salario o un pequeño ingreso autogestionado (¡o que ni siquiera lo tenemos!, como las amas de casa), aunque producimos la riqueza social, recibimos solo sus migajas. ¿Por qué? ¡¡Porque eso es el capitalismo: un sistema basado en la explotación!! Lo único que interesa es el lucro individual/empresarial. El “bien común” y la “democracia” de que hablan los políticos, es una absoluta mentira, no existe.

El socialismo, por el contrario, tiene como punto de partida la búsqueda de la justicia social, de la igualdad. No hay ningún derecho a que alguien lo tenga todo y una gran mayoría no tenga nada. En el socialismo, lo que se produce es de la clase trabajadora, de las grandes mayorías. Y las grandes decisiones nacionales las toman los trabajadores a través de mecanismos de verdadera democracia, con asambleas de base, con cabildos abiertos, discutiendo horizontalmente. ¡Eso es el poder popular!

Durante el siglo XX se dieron las primeras experiencias socialistas: Rusia, China, Vietnam, Norcorea, Cuba, Nicaragua. ¿Quién dice que fracasaron? La ideología burguesa. Porque, en realidad, no fracasaron. Como dijo Fidel Castro: “En el mundo hay 200 millones de niños de la calle. Ninguno de ellos es cubano”. En todas las experiencias socialistas, los pueblos  mejoraron sustancialmente sus condiciones de vida en comparación a cuando eran capitalistas o en comparación con las sociedades capitalistas. Sucede que la propaganda anticapitalista no muestra los logros específicos del socialismo: allí nadie pasa hambre, ni le falta educación y salud. Todo el mundo tiene acceso a vivienda, tiene asegurados sus servicios básicos, accede al deporte y la recreación. Por eso la población lo defiende.

Se dice que la gente “huye” de esos regímenes. ¡Mentira! De Cuba salen, en promedio, 10 personas diarias; de Guatemala: ¡200! El socialismo no es un monstruo. El monstruo lo tenemos aquí, con la empresa privada, en la burguesía y su Estado cómplice, que reproduce miseria, explotación y represión. 

En el 96 Aniversario del Partido Comunista de Guatemala  
69 Aniversario del Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT).

domingo, 23 de septiembre de 2018

¿Qué es la Revolución Socialista?

Por Carlos Carrillo

Los medios de comunicación burgueses meten mucho miedo a la gente con el tema del comunismo. Lo presentan como la peor pesadilla que pueda haber. Lo denigran, lo satanizan. Pero nunca explican qué es exactamente.

En realidad, es un sistema donde se busca acabar con la infame explotación de los seres humanos y de la naturaleza, donde los trabajadores toman el poder y construyen una sociedad justa, con equidad, repartiendo equitativamente las riquezas y las decisiones políticas. Como dijo Lenin: “El socialismo es un sistema donde un cocinero puede ser primer ministro, y viceversa”.

Pero para llegar allí, es necesario cambiar radicalmente las cosas. Es decir: ¡hay que hacer una Revolución! ¿Y cómo se hace eso? Pues… ¡ahí está lo difícil! Hay que cambiar todo, echar abajo el Estado burgués que nos sojuzga, construir una nueva sociedad, con nuevos valores morales, con nuevas formas de entender las relaciones humanas.

La clase dirigente no lo permite. Por eso nos bombardea continuamente con su ideología (medios de comunicación, moral dominante, escuela, instituciones varias, familia, iglesias). Y si eso no le alcanza, cuando las cosas se ponen calientes, con las fuerzas represivas (policía y ejército, o cualquier medio punitivo, como los grupos clandestinos y paramilitares, con sus policías privadas).

Para llegar a hacer la revolución socialista (como se pudo hacer en Rusia, en China, en Cuba), es necesario tener claras estas cosas, organizarse, estar preparados para la lucha, saber que como clase trabajadora no tenemos nada que perder más que nuestras cadenas, pero tenemos un mundo de justicia por ganar.

Compañera y compañero: si estás leyendo esto, hay que comenzar a organizarse, llevar este mensaje todo lo más que se pueda, pensar que solo nosotros, los trabajadores, los humildes de a pie, podremos resolver nuestros problemas. No podemos seguir dejando todo en manos de partidos políticos del sistema, que en definitiva son siempre defensores del sistema, que nos engañan y utilizan: ¡tenemos que tomar en nuestras propias manos la posibilidad de cambiar las cosas! La revolución es nuestra tarea y de nadie más.

Solo organizándonos podremos transformar nuestra situación. Entonces: ¡a organizarse para la Revolución Socialista!

El Partido Guatemalteco del Trabajo y del Pueblo -PGT- es el instrumento revolucionario que podrá permitirnos llegar al socialismo. 

En el 96 Aniversario del Partido Comunista de Guatemala  
69 Aniversario del Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT).

viernes, 21 de septiembre de 2018

¿Por qué ser comunista hoy?


Por Carlos Carrillo

Hoy día hablar de comunismo parece una mala palabra. A los comunistas se nos acusa de cualquier cosa, menos de buena gente. Se dice que somos violentos, autoritarios, que nos comemos a los niños, que despojamos de su parcela, de su casa, de su vehículo a quién lo tiene para dárselo a otros. ¿Por qué tantas mentiras y estupideces?

Todos esos ataques no son casuales, tienen una explicación. En realidad, ¿quién nos ataca? Nos atacan quienes tienen algo que perder con el comunismo. Es decir: los ricos, los explotadores, la clase pudiente (terratenientes, empresarios, banqueros). La gente común, la gente como usted que está leyendo este texto, la gente trabajadora, las compañeras y compañeros de a pie y tampoco las llamadas clases medias tienen nada que temer. Pero curiosamente la propaganda burguesa, muchas veces mezclada con ideas religiosas, nos ha  satanizado a tal punto que hasta un trabajador, alguien del pueblo, alguien humilde, puede repetir estas tonteras sin saber bien qué está diciendo.

En realidad, ¿qué es el comunismo?

El comunismo es una forma de entender el mundo, las relaciones sociales, la forma en que vivimos. El comunismo tiene como fundamento el conocimiento científico riguroso, sistemático, profundo y crítico sobre la economía, la sociedad, la política y la cultura. Ese conocimiento desmorona la explicación que la burguesía difunde a través de la escuela, los medios masivos de comunicación, las iglesias, etc.

Con base en la ciencia, los comunistas sabemos que los pobres y los ricos no son lo que son por un simple capricho, porque dios lo quiso o porque eso es un hecho natural. Sabemos que la riqueza la producimos nosotros, los trabajadores, a través de nuestro esfuerzo, por ejemplo, haciendo mover las máquinas, produciendo la tierra, etc.  La riqueza se genera con nuestro trabajo, nuestra acción, nuestra actividad productiva, no de la burguesía. Pero como la burguesía es la dueña de las fincas, las fábricas, la banca, etc. solo nos llegan migajas (salario) de la riqueza que producimos. ¡Esto es el capitalismo!: un sistema basado en la explotación. Así de simple.

Muchos burgueses y pequeño burgueses afirman que la clase trabajadora no “progresa” por una supuesta “vagancia” congénita. Esto es totalmente falso. Lo dicen porque esa es la forma de justificar los salarios miserables y la exclusión social y política que mantienen contra nosotros. Tampoco es cierto que la clase trabajadora sea “conformista”. Y mucho menos aún, que los ricachones son poderosos porque han trabajado mucho o ese es un destino que tienen ya marcado.

Los comunistas, desde el conocimiento científico, sostenemos una propuesta de transformación de todas las injusticias que actualmente existen en el ámbito económico, social, cultural, jurídico y político. Estas injusticias se deben a que este es el carácter del capitalismo. Nuestra propuesta busca terminar con esas injusticas y con todas las lacras que van de su mano: patriarcado, racismo, consumismo, autoritarismo, homofobia, deterioro ambiental.

¿Si luchamos y proponemos erradicar la explotación hacia la clase trabajadora, que integra la mayoría del pueblo, por qué entonces goza de mala fama el comunismo en Guatemala?

Pues porque los sectores que tienen mucho que perder con un cambio (la clase dominante) inundan nuestras cabezas de propaganda engañosa. Nos dicen, por ejemplo, que con el comunismo se terminará la privacidad, que quitarán nuestros hijos y no podremos disponer de ellos, que nos quitarán la casa propia y que, a quien proteste, lo matarán en un campo de concentración. ¡Tonteras! ¡Puras tonteras!

Los comunistas luchamos por un mundo de justicia, de equidad, donde todos coman, se eduquen, tengan salud, reciban los beneficios del desarrollo social. Ser comunista hoy es seguir peleando por la igualdad, por terminar con toda forma de explotación y de injusticia. En otros términos: ser comunista es ser un profundo humanista y revolucionario que se organiza y lucha desde el Partido Guatemalteco del Trabajo. 

En el 96 Aniversario del Partido Comunista de Guatemala  
69 Aniversario del Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT).

jueves, 6 de septiembre de 2018

ANTE EL GOLPE DE ESTADO DEL PACTO DE CORRUPTOS

El viernes 31 de agosto, el Pacto de Corrupción e Impunidad, con el propósito de garantizarse impunidad, decretó la no renovación del mandato de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG). Sin duda este fue un acto en el cual se violaron acuerdos adquiridos con la ONU, lo cual provocó el rechazo social, de la comunidad internacional y del conjunto de organizaciones e instituciones que ven en este organismo un factor importante en la lucha contra el crimen organizado y la corrupción.

En su discurso, el presidente Jimmy Morales, marcó lo que pretende sea la acción de la CICIG en estos meses: el traslado de capacidades al Ministerio Público y el cierre administrativo de la Comisión. El objetivo del presidente, como del Pacto de Corrupción e Impunidad, es la exclusión de la CICIG de los procesos de investigación, fundamentación y acusación criminal contra estructuras criminales y corruptas descubiertas desde 2015 a la fecha.

En tales estructuras han sido involucrados y acusados funcionarios del gobierno anterior como el actual, quienes se encuentran detenidos, fugados y en proceso de investigación, antejuicio y acusación, tal como sucede con el mismo presidente Jimmy Morales y muy probablemente su vicepresidente y varios ministros. También se encuentran acusados otro conjunto de políticos, empresarios, militares, testaferros y operadores políticos, quienes se articulan en el partido FCN-Nación, en el gobierno nacional y en la alianza de partidos políticos (fuera y dentro del Congreso) que sostienen a Jimmy Morales.

La decisión del presidente persigue dejar al Ministerio Público como la única parte investigadora y acusatoria. En tanto la fiscal general procede de relaciones familiares y políticas con el Pacto de Corrupción e Impunidad, los procesos serán orientados a facilitar la excarcelación de buena parte de quienes hoy están detenidos en el cuartel militar de Matamoros. Así mismo, expulsar a la CICIG pretende restarle oposición a la decisión del Congreso de decidir improcedente el antejuicio al presidente.

Más allá del anuncio del presiente, lo evidente es la concreción de un golpe de Estado en marcha, que incluye el reposicionamiento de una estructura criminal y represiva en el Ministerio de Gobernación, la activación del ejército para infundir terror político a través de la militarización, la activación del Consejo Nacional de Seguridad, la consolidación de una alianza pro impunidad en el Congreso. En esencia, se ha orientado y utilizado la  institucionalidad del Estado para proteger a funcionarios que han cometido delitos, lo cual es en esencia contrario a la Constitución Política.

En la búsqueda de sus objetivos, el Pacto de Corrupción e Impunidad agitó y movilizó a la parte más conservadora del país, que se encuentra en las iglesias de distinto signo, quienes fueron manipuladas para convertirse en su base política e ideológica con las consignas de “no al aborto” y la “defensa de la vida”. Es obvio de dicha movilización conservadora fue organizada por partidos políticos aliados en el Congreso y otros tantos “nuevos partidos” en proceso de organización y muy probablemente opciones electorales viables para intentar mantener el control del gobierno central y el Congreso en manos del Pacto de Corrupción e Impunidad.

Es de advertir que, en su torpeza y desesperación, el Pacto de Corrupción e Impunidad avanzará en la profundización del Golpe de Estado, con argucias legales, con respaldo militar y policial, el cual avala buena parte de la burguesía y respalda la Embajada de EEUU. De hecho, esta sería la única forma para evitar al antejuicio y procesamiento judicial del presidente y finalmente salvar las estructuras criminales investigadas y procesadas judicialmente, entre estas aquellas integradas por altos mandos militares.

En este contexto es necesario orientar nuestra acción inmediata para revertir las decisiones del gobierno que atentan con frustrar la lucha contra el crimen y la corrupción. En este aspecto, respaldar aquellas instituciones estatales que pudieran frenar esta intentona anticonstitucional. 

Contrario al deseo del Pacto, debemos incrementar la exigencia popular para que el Congreso de la República avale el antejuicio a Jimmy Morales y porque avancen los juicios, capturas e investigaciones contra estructuras de corrupción y crimen organizado. En este mismo ámbito, es necesario frenar los intentos de aprobar leyes regresivas a los Derechos y que pretenden frenar los antejuicios, investigaciones y procesos judiciales contra el presidente, ministros y diputados. Al mismo tiempo, enfrentar ideológica y políticamente las posibles medidas que el gobierno pudiera implementar, como la instalación de un Estado de excepción u otras medidas para consolidar el Golpe de Estado.

Es necesario continuar denunciando y enfrentando los poderes económicos, políticos, mediáticos y religiosos que integran el Pacto de Corrupción e Impunidad, quienes son absolutamente contrarios a la justicia y la lucha contra la impunidad, en especial porque preparan una solución que vulneraría aún más los derechos y las garantías para las y los guatemaltecos en función de sus intereses en materia de despojo económico e impunidad. Debemos denunciar los poderes que respaldan las acciones del Pacto de Corrupción e Impunidad, como la Embajada de EEUU. No dejemos que el fascismo avance.

Es estratégico, además, hacer los esfuerzos de articulación y unidad para enfrentar, no solo la represión, sino el régimen político que, con gestiones como la de Jimmy Morales, avanza en la imposición de proyectos extractivos a los pueblos, la profundización de la explotación hacia las clases trabajadoras, los privilegios para los empresarios, militares y políticos, así como en los métodos violentos a manos de estructuras militares, policiales y paramilitares del Estado y al servicio de finqueros y empresarios.

viernes, 31 de agosto de 2018

¡FUERA JIMMY MORALES Y EL PACTO DE CORRUPTOS!


Jimmy Morales y el Pacto de Corruptos han decidido no renovar el mandato de la CICIG. El objetivo de fondo es minar las acciones de investigación y enjuiciamiento en su contra y de las estructuras criminales que lo controlan y mandan.

Esta acción es parte de la estrategia con la cual han logrado recuperar y fortalecer posiciones políticas (como en el MINGOB y el MP)  e impulsar acciones amenazantes y represivas para proteger sus intereses,  tal y como operaban los gobiernos militares, terroristas y criminales.

El peligro está en que este gobierno de corruptos se consolide e intente la locura de un Estado de excepción o un golpe de Estado para salvarse de la justicia.

Por ello debemos movilizarnos hasta derrotar esta intentona de las mafias empresariales, políticas y militares corruptas y criminales en el poder y de su figura representativa: Jimmy Morales.

Las mafias corruptas y criminales deben ser enjuiciadas
Jimmy Morales debe ser enjuiciado

Partido Guatemalteco del Trabajo
Por Guatemala, la Revolución y el Socialismo

miércoles, 22 de agosto de 2018

EL PGT CONDENA EL INTENTO DE MAGNICIDIO CONTRA NICOLÁS MADURO


El Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT), condena el intento de magnicidio en contra del presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, ocurrido el 4 de agosto pasado, hecho en el que resultaron heridos siete miembros de la Guardia Nacional Bolivariana.

Ese atentado terrorista puso en riesgo la vida de altos funcionarios públicos y de ciudadanos que acudieron al acto en conmemoración de la Guardia Nacional Bolivariana. Quienes idearon y planificaron esa acción, perseguían el asesinato del presidente Maduro y el descabezamiento de la dirigencia de la Revolución Bolivariana, así como crear un clima de caos político que permitiera la concreción de los planes de intervención extranjera en Venezuela.

El gobierno de Venezuela ha calificado dicho atentado como un complot organizado por la extrema derecha desde Colombia, Miami y Venezuela, con la complicidad y apoyo de la oligarquía colombiana. No dudamos que en este atentado esté la mano del gobierno estadounidense a través de sus agencias de espionaje y estructuras terroristas, y la participación de altos dirigentes del gobierno colombiano.

La oligarquía venezolana, conjuntamente con los gobiernos colombiano y estadounidense, ha planificado y ejecutado un sinnúmero de acciones terroristas de distinta naturaleza, tales como las guarimbas, actos de sabotaje, asesinatos selectivos de chavistas, sabotaje a procesos electorales democráticos y al proceso de diálogo; ha realizado acciones armadas y llamado al ejército a derrocar al gobierno constitucionalmente electo. Asimismo, ha lanzado una guerra económica con el apoyo de Estados Unidos para llevar a Venezuela a un estado de crisis absoluta, y ha promovido la injerencia e intervención extranjera a través de organismos como la Organización de Estados Americanos (OEA) y el Grupo de Lima.

El intento de magnicidio es un acto de desesperación extrema de quienes no han podido derrotar en las urnas a las fuerzas revolucionarias y a la Revolución Bolivariana. Es un intento de frenar los planes económicos en marcha del gobierno de Nicolás Maduro, adoptados para derrotar la guerra económica impulsada por las oligarquías venezolana y colombiana unidas al imperialismo estadounidense.

El presidente Maduro goza del apoyo del pueblo venezolano demostrado en sucesivas elecciones, de las fuerzas armadas y de los partidos progresistas y revolucionarios que conforman el Gran Polo Patriótico. Contrario a sus objetivos, el atentado terrorista ha consolidado la unidad y movilización del pueblo y de las fuerzas políticas afines a la Revolución Bolivariana, en defensa de la revolución y de las medidas económicas anunciadas. Asimismo, ha hecho que nuevamente se manifieste con contundencia la solidaridad de los pueblos, organizaciones, movimientos y gobiernos revolucionarios, democráticos y progresistas del mundo hacia el proceso revolucionario venezolano.

El Partido Guatemalteco del Trabajo reitera su solidaridad al pueblo venezolano, a la Revolución Bolivariana, al gobierno de Venezuela y al presidente Nicolás Maduro en su propósito de lograr cambios revolucionarios que beneficien a las clases trabajadoras y al pueblo.

¡Viva la Revolución Bolivariana!

Por Guatemala, la revolución y el socialismo
Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT)