miércoles, 21 de mayo de 2008

La Huelga de Dolores 2004 y el carácter servil y represivo de las autoridades de la USAC


* Criticable actitud de autoridades universitarias
* La organización y movilización es esencial

La conmemoración de 106 años de Huelga de Dolores y su desfile bufo, dejaron al desnudo el carácter represivo, paramilitar y contrainsurgente de las autoridades actuales de la USAC. Es imperativo señalar al Rector Luis Leal, al Consejo Superior Universitario, a la AEU, particularmente a Byron Losley y Jorge Mario García, secretario general y “asesor” de la misma respectivamente. Todos ellos cooptados, financiados y manipulados inicialmente por el FRG, acentuando con esto la corrupción del Estado con representantes en instituciones como la Corte de Constitucionalidad, la Contraloría General de Cuentas de la Nación, el Ministerio Público, la Corte Suprema de Justicia, la SAT, la Superintendencia de Bancos, Junta Monetaria, el I.G.S.S, entre otras. Con el nuevo gobierno del CACIF, con Berger a la cabeza, prontamente han asumido una posición servil y entreguista vergonzante.

Esto no es casualidad. De fondo sólo constituyen marionetas que impulsan todo un proceso de privatización de las instituciones del Estado, en particular la USAC, utilizando perversamente para justificarla una vieja figura conocida: EL DESPRESTIGIO.

La Huelga de Dolores y el Desfile Bufo son prueba de esto. La privatización de la talacha utilizando mareros y supuestos estudiantes de educación media para recaudar fondos, la venta y alquiler de capuchas, boletines sin contenidos crítico de la realidad nacional y complacientes con los gobiernos de turno, la cooptación de reyes feos, vitalicios y efímeros, de asociaciones estudiantiles, de subcomités de huelga, de antiguos huelgueros relevantes, etc. Pero quizá lo más preocupante e indignante fue la aparición pública de un cuerpo paramilitar, contrainsurgente y antisubversivo: EL "HONORABLE COMITÈ DE HUELGA DE DOLORES 2004, comandado por los principales dirigentes de la AEU. Las fotografías donde aparece Byron Losly, secretario general de la AEU, agrediendo y pisoteando la cabeza de un estudiante de Derecho --digna de un ejemplar miembro de la S-2--, retratan de cuerpo entero la conducta paramilitar y criminal del principal dirigente de la AEU.

El carácter de las Autoridades administrativas y estudiantiles –-RECTORÍA, CSU, AEU—, quedo demostrado durante el desarrollo del desfile bufo. A los señalamientos de corrupción, entreguismo y de privatización de la USAC, realizados por estudiantes encapuchados y no encapuchados de Ciencias Económicas y Agronomía respectivamente; las autoridades universitarias señaladas, haciendo uso del autoritarismo, cinismo, abuso, impunidad y de vulgaridad latente que les caracteriza, procedieron desde los balcones del hotel Royal Palace donde se encontraban, a lanzar insultos, gestos obscenos, objetos y --el extremo— orines, contra estudiantes y público presentes, quienes aplaudían el gesto crítico y mordaz de los huelgueros consecuentes y consientes de su responsabilidad social.

La respuesta de las autoridades universitarias demostró intolerancia hacia los críticos de su proceder entreguista, servil y privatizante. Esto fue complemento del episodio que a escasos metros se desarrollaría en su esencial y total amplitud. El accionar paramilitar y contrainsurgente de los dirigentes de la AEU y del “Honorable” Comité de Huelga comandado por Byron Losley y Jorge Mario García, en forma servil y vergonzosa asumieron el resguardo y defensa a ultranza de las instalaciones del palacio de la PNC y sus monumentos, especialmente de dos de sus símbolos: las efigies del dictador Justo Rufino Barrios y del criminal Chupina Barahona. El palacio de la PNC ha sido utilizado históricamente para retener, torturar, asesinar y desaparecer a miles de dirigentes estudiantiles, sindicales, profesionales, sociales y del pueblo en general; sus paredes están teñidas con sangre de los mejores hijos del pueblo. Por eso una pinta, una consigna y la destrucción de los monumentos al terror y al crimen, tal el caso del busto grotesco del general Chupina Barahona, constituyen acciones reivindicativas que desdibujan, mínimamente, el terror criminal que enmarcan, significan un tributo a la memoria de los mártires allí caídos, expresan una rabia racional contra la impunidad que representa y significan un reclamo de justicia.

No es de extrañar entonces, la defensa que los hijos de los represores hicieran de esas instalaciones y la represión violenta ejercida contra aquellos que reclamaron su proceder indigno y servil. Estos personaje desprestigian la Huelga de Dolores, buscan su desaparición como instrumento de clase y lucha contra los sectores hegemónicos, opresores y dominantes, como medio de crítica social y política y de defensa de la USAC como escuela superior pública, laica, gratuita, obligatoria y democrática, amenazada con su inminente privatización por medio de las actuales autoridades universitarias: administrativas y estudiantiles. Ante esta situación de amenaza y crisis de la USAC, sólo nos queda un instrumento de lucha: la organización y movilización de los sectores democráticos y progresistas comprometidos únicamente con su alma mater: estudiantes, docentes, trabajadores, profesionales, jubilados. Para buscar en forma conjunta el desarraigo de las autoridades universitarias actuales, con los adocenados dirigentes de la AEU primero, y luego con los de Rectoría, única forma de enfrentar la crisis de la USAC, evitar su privatización y que despojen al pueblo de su escuela superior pública y autónoma.

Venceremos No. 1, Primera Época, abril 2004.