martes, 28 de octubre de 2008

UNA CARACTERIZACIÓN DEL MOVIMIENTO SINDICAL

El Sindicalismo: entre la resignación y el desafío

En un contexto de Globalización económica mundial, dominado por el capital nacional y extranjero, representados en las burguesías y oligarquías criollas y en las corporaciones transnacionales que se resisten a la existencia misma de los sindicatos (que explica la fragmentación y coyunturalmente la baja tasa de afiliación), no ha sido fácil la pervivencia y desarrollo del movimiento obrero y de su máxima expresión de clase organizada: EL MOVIMIENTO SINDICAL।

El Movimiento Sindical ha sido un actor social imprescindible en la historia de Guatemala, así como en el resto de Latinoamérica। El movimiento obrero nace en 1920, bajo la sombra siniestra del Dictador Manuel Estrada Cabrera, y se desarrolla en el marco de una historia plagada de dictaduras sangrientas y corruptas: civiles y militares, donde los sindicatos han protagonizado contra esas dictaduras la búsqueda y la restauración de una democracia representativa y legitimada que tienda a erradicar la desigualdad, la injusticia social, la violencia política, la corrupción e impunidad y garantice en la práctica los Derechos Humanos, particularmente el Derecho al trabajo con empleo, pleno empleo y la estabilidad laboral de los trabajadores y pueblo en general। Si bien es cierto nunca admitió la Democracia burguesa como forma de gobierno, sí la consideró como instrumento, como movimiento transitorio en el camino hacia el Socialismo.

Para ello, y seguidores de la Utopía Socialista, conjuntamente con la Izquierda Democrática y Revolucionaria, el movimiento obrero-sindical para alcanzar sus fines inmediatos y mediatos recurrió siempre a los clásicos instrumentos de lucha: LA MOVILIZACIÓN SOCIAL, acompañada de huelgas generales, parciales e indefinidas, toma de instituciones, de embajadas, bloqueo de carreteras y calles, manifestaciones, caminatas, asambleas permanentes, quema de buses, barricadas, huelgas de hambre, suspensión de servicios públicos y privados, condena pública a gobernantes de turno, al imperialismo globalizante y en su momento oportuno y definitivo llamando a la insurrección popular para el asalto al poder e instaurar el gobierno del proletariado।

Ripostado violentamente, virtualmente desaparecido por la acción represiva y sangrienta de un Estado militar contrainsurgente, debilitado y resignado por el escarnio de un derecho tutelar que le es negado, intimidado y enajenado por la acción del solidarismo empresarial nacional y extranjero. Con estas características de martirologio asiste en 1996 a la Firma con Acuerdos de Paz que marcan el final del conflicto armado interno con sus miles de muertos, desaparecidos y desarraigados.

LOS ACUERDOS DE PAZ potenciaron el desarrollo de un modelo Neoliberal y la imposición de un programa de Ajuste Estructural seguido de las conocidas Reformas Estructurales de un modelo económico normado por las reglas del mercado. En el marco del Acuerdo Sobre Aspectos Socioeconómicos y Situación Agraria, se procedió a reformar y reducir el Estado, desregulando los monopolios estatales a través de la Privatización de sus empresas, particularmente las estratégicas y de mayor productividad y ganancias, desmontando una economía estatista por la falta de ingresos que dejaron de generar las empresas desincorporadas y lanzando a la calle a miles de obreros y empleados despedidos de empresas desaparecidas, concesionadas y privatizadas. Este despido provocó la disminución y desarticulación de afiliados y el debilitamiento del movimiento sindical estatal.

El fin del Conflicto Armado y los Acuerdos de Paz facilitaron la imposición del programa de ajuste estructural para Guatemala, teniendo efectos perversos no solo en lo económico sino también en lo político, social e ideológico। Poco a poco se ha venido imponiendo una Ideología Neoliberal (en lo económico), que fomenta el individualismo, más conservadora (en lo social), de apego al mercado y al consumo; con una Democracia Funcional y Participativa (Burguesa), valorizadora del empresariado privado y de crítica acerba al estatismo económico y como buena anticomunista y hoy antiterrorista claro está; enemiga acérrima del sindicalismo obrero.

El corolario de todo este proceso Neoliberal — agudizado después de la Firma de la Paz--, constituye para el Movimiento Sindical la pérdida del centralismo proletario en la política, el alejamiento del radicalismo obrero y el casi hundimiento de la Utopía Socialista cuyos abanderados eran el sindicalismo y la izquierda radical aglutinada en la URNG. En lugar de ello aparece en escena un aristotélico HÍब्रिदो POLÍTICO: El Centrismo. El Radicalismo Obrero se convierte en ANODINO, sustituyendo la MOVILIZACIÓN SOCIAL como instrumento de clásico de lucha por LA NEGOCIACIÓN, siendo la Negociación, el Diálogo, la Propuesta, el Consenso, los instrumentos clásicos de manipulación de la burguesía.

Es un hecho que durante estos años de ajuste estructural y de modificación en la visión del país a raíz del proceso de Paz, disminuyó o es inexistente el influjo que sobre la sociedad ejercía el movimiento sindical। Es cierto que el nuevo modelo económico, consciente e inconscientemente, sin intención o deliberadamente aceptado, trató de empujar hacia la destrucción y la inanición al movimiento sindical. Pero también es justo reconocer que el propio movimiento sindical se desmovilizó por el apego dogmático y de cooptación por la URNG, no haciendo demasiado por resistir al modelo Neoliberal, por evitar la Ley Antihuelga y entrar en la crisis de organización y convocatoria en la que se encuentra inmerso. La UASP y la AEU entre otras, representan en la actualidad una caricatura grotesca de ese influjo y de esa crisis.

Ante este sombrío panorama de consolidación y triunfo de la burguesía nacional y transnacional y del secuestro del Estado por ambas, a la clase obrera organizada le quedan dos alternativas: LA RESIGNACIÓN y EL DESAFÍO. La Resignación que implica la aceptación del sistema imperante y la cooptación total de sus dirigentes por la burguesía —tal y como se observa en los gobiernos del PAN, FRG y GANA--, siendo enajenados por el despojo de su conciencia de clase y convertidos en serviles tontos útiles defensores de sus intereses a través de prácticas contrainsurgentes y paramilitares, renunciando a su condición de clase. EL DESAFÍO al sistema burgués debe obligar a la Clase Obrera a crear su propio instrumento político de lucha: el Partido de la Clase Obrera, el Partido del Proletariado, el vehículo antiimperialista de tránsito hacia el SOCIALISMO.

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