jueves, 30 de octubre de 2008

CINCUENTA AÑOS DE LA CONTRARREVOLUCIÓN

Algunos medios de comunicación, nacionales y extranjeros, han publicado que la contrarrevolución de 1954 en Guatemala, planeada y dirigida por la CIA, sumió al país en el atraso económico y detuvo el progreso social que el gobierno de Jacobo Arbenz Guzmán había iniciado, y con el cual se ponía fin a la dominación que los conquistadores impusieran a sangre y fuego a la población, sometida por medio de la crueldad y el genocidio de los españoles, auténticas bestias enmascaradas tras una burda civilización, que se dio a la tarea de anular todo cuanto representara la cultura de los pueblos originarios hasta hoy en resistencia।

El gobierno de los Estado Unidos de Norte América, recogió oportunamente el legado español, y como maestros en el arte del instrumentalismo, hizo de la burguesía nacional y de buena parte de la pequeña burguesía, sirvientes del imperialismo yanqui, exacerbando el individualismo, haciéndoles creer que eran hombres de empresa luchando por la “liberación nacional” y contra el “comunismo internacional”De esa cuenta les llenó los bolsillo con dólares manchados con la sangre del pueblo।

Ahora, cuando estamos por arribar a un aniversario más de la Revolución de Octubre de 1944, y hacemos el recuento de lo que nos legó el entreguismo de los sirvientes del imperialismo, con toda la solvencia moral podemos afirmar, como hijos bien nacidos de esta patria, que la sociedad capitalista y en particular la de Guatemala, se ahoga en la crisis económica, que todos los indicadores sociales de la explotación, la opresión y la pobreza, no solo no han desaparecido sino que se han agravado considerablemente। El desempleo en nuestro país alcanza aproximadamente el 60%; los hospitales son insuficientes, se encuentran en pésimas condiciones, carecen de medicinas y los enfermos se mueren en las aceras en espera de atención médica; la violencia ha alcanzado niveles asombrosos, a la juventud se le envenena con drogas de todo tipo y se le asesina todos los días en cualquier calle. Mientras, que todos los que aun tienen la oportunidad de despeñar un trabajo, deben soportar el abuso de los patrones, quienes les han impuesto salarios base bajísimos, jornadas de trabajo de doce o más horas. Aunado a lo anterior, el Estado como institución típicamente burguesa, ha caído en manos de la delincuencia de cuello blanco, que ha tomado ese ente también como un medio de hacer fortuna al más corto plazo.

Por otro lado, y como consecuencia de la misma incapacidad de la burguesía de servidumbre que predomina en Guatemala y que durante 50 años no ha podido impulsar ningún cambio significativo para la sociedad guatemalteca; solamente se ha dedicado a saquear el Estado apropiándose de las riquezas nacionales, hipotecando el país con los imperialistas, especialmente con los EEUU। Ha sumido a la población en la desesperanza, pues la actividad económica que durante mucho tiempo constituyó la espina dorsal --la agricultura-- se encuentra hoy en una situación deplorable, que evidencia haber dejado de ser una opción capitalista para generar empleo, generar divisas suficientes para sostener la convivencia fuera de los conflictos económico-sociales. Por el contrario, y pese a que los agro-exportadores están llegando a su fin, la burguesía se aferra a la propiedad de la tierra y se niega a reconocer el derecho de los pobladores a trabajar y vivir en ella, calificando de ideológica toda reclamación sobre la misma, pretendiendo olvidar que se apropiaron de las tierras de cultivo con base en la expulsión, represión y aniquilación de la población campesina, única dueña legítima de esa extensiones.

La burguesía nacional y la pequeña burguesía ya no pueden seguir culpando de la deplorable situación económica y social en que vi ve la sociedad guatemalteca al comunismo। Esa excusa solamente cabe en mentes obscenas de la Derecha nacida del MLN, que no aceptan haber sido simples sirvientes del imperialismo y ser incapaces de mejorar la situación a pesar de estar haciendo gobierno desde 1954 a la fecha. Tampoco son capaces de entender por qué el imperialismo de los últimos tiempos los hace a un lado, después de haber sido fieles guardianes a sus amos. La burguesía servil se ahoga en su propia ineficacia, hicieron fortuna sangrando al pueblo trabajador de la manera más sanguinaria y enfermiza que se pueda concebir, actuaron igual o peor aun que los psicópatas que realizaron la conquista y que hoy honran estúpidamente en los programas educativos.

Por lo que aquí se ha dicho, es necesario luchar porque el pueblo se mantenga alerta y comprenda de una vez por todas, que de la burguesía servil a los intereses imperialistas no puede salir ninguna solución genuina para los graves problemas que afronta la sociedad capitalista y en especial la de Guatemala। Las soluciones que los pueblos requieren no pasan por la mente de los burgueses. Por lo tanto tenemos que plantearnos una nueva fase de lucha, donde las soluciones vengan del mismo pueblo y su organización de vanguardia: el partido de los comunistas. No se trata de un partido más que haga gobierno codo a codo con la burguesía servil o que se deje cooptar a su régimen, sino del partido que aspira a cambiar el sistema de relaciones mercantiles que dominan en todos los ordenes del capitalismo.
Agosto 2004

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