jueves, 30 de octubre de 2008

EL GOBIERNO REPRESIVO DE GANA-BERGER

El poder del capitalismo: de la burguesía local y del imperialismo yanqui, se impone de dos formas. La primera, convenciendo al pueblo con engaños y mentiras, con las cuales puede lograr que el pueblo acepte su dominio. La segunda con represión, a la cual recurre cuando el pueblo ya no se cree sus engaños y mentiras, cuando el pueblo empieza a protestar y movilizarse por sus propios intereses. De hecho, el la burguesía y el imperialismo juegan con ambas formas, dependiendo de la resistencia que demuestre el pueblo.

Fue con mentiras y engaños, con falsas promesas, que la burguesía y el imperialismo han impuesto varios gobiernos desde 1985, los cuales han tenido la misma esencia: servir al capitalismo: a la burguesía y al imperialismo yanqui.

Fue exactamente con mentiras y engaños que logran mantener el poder con GANA-Berger. Fue con el argumento que el FRG era la fuerza de los malos y mafiosos, y que la GANA era la fuerza de los buenos y capaces.

A estas alturas, el pueblo ya se dio cuenta que el FRG y la GANA-Berger eran dos caras de una misma moneda.

La firma y aprobación del TLC con Estados Unidos es una muestra de lo anteriormente dicho. El Pueblo nunca fue informado del contenido de este Tratado impuesto; nunca se informo del daño que haría al campesinado, al pequeño y mediano productor, a la economía del pueblo en general, y mucho menos se le informo que los únicos beneficiados serian las grandes empresas transnacionales y locales, es decir, los de siempre.

Pero el pueblo no es tonto. Al darse cuenta del engaño y la mentira, el pueblo organizado empieza a protestar contra la firma y la aprobación de este tratado. Es en ese momento cuando el gobierno deja su máscara de bonachón y saca a las calles al ejército, a la PNC y a la policía de transito, quienes coordinadamente impulsaron acciones de represión contra nuestro pueblo: vigilancia, allanamientos, gases lacrimógenos, agresiones físicas, encarcelamiento de protestantes, amenazas de muerte, ejecuciones extrajudiciales como las sucedidas en Solota y Colotenango, Huehuetenango.

Al pueblo, entonces, no le queda otro camino que la resistencia organizada, pero inteligente para enfrentar al poder de la burguesía nacional y transnacional, del imperialismo yanqui.

Febrero, 2005

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