miércoles, 29 de octubre de 2008

EL MARXISMO: HERENCIA IRRENUNCIABLE DE LA CLASE TRABAJADORA

La burguesía ha soñado millones de veces con despojar a la clase trabajadora del conocimiento que le permite explicarse el origen y el desarrollo de los sistemas de explotación del trabajo ajeno (agrícola, pecuario, industrial, servicios), tanto como ha buscado expulsarlos de los centros productivos, sustituyéndolos por maquinas “inteligentes”। Les incomoda, pues, que los trabajadores cuenten con un cúmulo de conocimientos, de fundamento teórico-metodológico, teórico-lógico y teórico-ideológico, para impulsar sus luchas en contra de los sistemas injustos y denigrantes del ser humano, tal como lo hace el capitalismo y su utopía del mercado total. Les molesta también, que esos conocimientos resistan los embates imperialistas más recalcitrantes. Le temen, por eso se dan a la tarea de negarlo, envilecerlo y declararlo superado por siempre.

En lo teórico-metodológico el Marxismo nos provee de una base certera para interpretar el carácter general y particular del sistema económico y las contradicciones, leyes y fuerzas que determinan su desarrollo y el de la sociedad। Se trata, por tanto, de una forma de racionalizar (pensar) los fenómenos socioeconómicos, desde una perspectiva auténticamente científica, con apego a la filosofía materialista dialéctica. Todo método tiene su particular forma de abordar la realidad y el pensamiento. El Marxismo lo hace desde posiciones teórico-prácticas, siguiendo la secuencia de aparición de los fenómenos, es decir, de la materia inorgánica a la materia orgánica y de esta última a la materialidad social y para cuyo conocimiento es necesario ir de los concreto sensible a lo abstracto pensado, es decir, de la dialéctica que va de lo sencillo a lo complejo, alcanzando con ello los distintos niveles de comprensión de la realidad.

Desde el punto teórico-lógico, con el Marxismo nos manejamos dentro de una coherencia determinante, que a la vez, nos preserva de caer en absurdos। Reacuérdese que debemos acostumbrarnos a pensar haciendo uso de conceptos dinámicos, que van más allá de la simple lógica formal. Por ejemplo, como todo fenómeno responde a la coherencia de lo universal-particular-singular-universal-particular-singular… En general, seguimos el movimiento de los fenómenos o procesos y no caemos en contrasentidos en que suelen incurrir otras corrientes, encerrándose en límites que no pueden superar debido a que evitan abordar el cambio y la transformación, tal como sucede con la fenomenología que toma el movimiento en forma circular.

A tono con lo anterior, el Marxismo posee una interpretación teórico-ideológica, es decir una concepción del mundo fundamentada en la ciencia, que le permite situar a cada fenómeno en su aparición, cambio y transformación, descubriendo las leyes objetivas que inexorablemente determinan su existencia. Por eso la cosmovisión del trabajador que asume esta ideología riñe con toda postura religiosa, aunque en ellas se den distintos niveles de dogmatismo, pero fundamentalmente porque nosotros estamos obligados a ser críticos y autocríticos, por ser esa la forma de depurar nuestros planteamientos e interpretaciones de la realidad en la cual nos ha tocado vivir y liberarnos de la herencia colonial que los conquistadores nos impusieron como forma de pensar y que en la actualidad continua manifestándose como una de las formas mas agudas de la dominación de clase social.

Resulta claro entonces, que las teorías burguesas (neoliberalismo, existencialismo, estructuralismo, sociología comprensiva, sociología analítica, fenomenología, etc।) carecen de una teoría del cambio y transformación. Esto no significa negar que puedan contener algunos elementos ciertos, pero que se pierden porque en sí mismos persiguen una finalidad no del todo científica, dado que riñen con los intereses de la humanidad.

Básicamente porque fueron diseñadas para defender el sistema burgués e impedir que la clase trabajadora logre tomar el poder militar, político y económico, transformando, cualitativamente, el sistema capitalista en socialismo científico del que Marx nos habla tan certeramente।

En tanto que el Marxismo para luchar en contra de la explotación del trabajador directo --no propietario de los Medios de Producción--, de la acumulación de capital, de la apropiación de la producción por parte de los que solamente dirigen, así como la de garantizar la existencia humana de todos los pobladores, preservar la ecología de la explotación irracional de los recursos renovables y no renovables y poner al servicio de todos los seres humanos los conocimientos científicos se pertrecha de ese conocimiento y se forja un proyecto de sociedad por hacer a tono con las enseñanzas de sus grandes teóricos, a la vez que debe protegerse de todos aquellos que auto nombrándose marxistas o simplemente de izquierda venden los movimientos y organizaciones populares, destruyen a sus auténticos dirigentes o lo ven simplemente como una plataforma para hacerse de cargos públicos de renombre y, en el mejor de los casos, para lucirse ante la burguesía para ser tomados en cuenta, a costa de perjudicar ellos mismos a los trabajadores।

Todo esto y mucho más se explica por la teoría del proletariado, por ello es que urge que esos conocimientos regresen a donde pertenecen, a los trabajadores y se utilicen con energía los conocimientos filosóficos del materialismo dialéctico, el Materialismo Histórico, la Economía Política Critica y la teoría del Socialismo Científico en contra de las teorías burguesas, así como el dogmatismo que debe ser confrontado con el conocimiento científico y la apatía anulada con el dinamismo proletario y de esa forma imponer la autocrítica. El marxismo, pues, es un arma teórico-practica formidable y es nuestra obligación conocerla y divulgarla ampliamente en la lucha contra el imperialismo norteamericano, europeo, asiático y donde quiera que se manifieste.

Julio, 2004.

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