miércoles, 29 de octubre de 2008

EL TRIUNFO DE LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA

La alegría proletaria nos invade. Los comunistas guatemaltecos saludamos al presidente Hugo Chávez y a la Revolución Bolivariana de Venezuela, por el triunfo obtenido en el Referéndum del pasado 15 de agosto, el cual les permitirá continuar el proceso de transformaciones que benefician a las grandes mayorías de ese país hermano. Como parte de ese proceso, han logrado que el pueblo venezolano demuestre su vocación democrática, su deseo de soberanía frente al imperialismo de Estados Unidos y su convicción sobre el carácter revolucionario del gobierno de Hugo Chávez. El pueblo decidió mayoritariamente y legitimó el proyecto de la Revolución Bolivariana en marcha.

El triunfo electoral de los revolucionarios ha sido reconocido por todos los gobiernos latinoamericanos, exceptuando a los gobiernos en extremo retrógrados de Centro América. Fue corroborado además por el Centro Carter y la OEA --dos organismos con los cuales contó el imperialismo Yankee y la oposición oligárquica--, los cuales no tuvieron más que dar validez al voto de más de 5 millones de venezolanos que dieron la victoria al gobierno de Hugo Chávez, con una diferencia de más de 15 puntos porcentuales.

No obstante lo limpio, democrático, contundente y legítimo del resultado, la oposición oligárquica, golpista, y entreguista, con apoyo de Estados Unidos, ha iniciado una campaña para hacer creer que en el Referéndum hubo fraude। Una campaña que se debilita minuto a minuto debido a que se basa en mentiras y prácticas fascistas.

La Revolución Bolivariana involucra a la mayoría del pueblo venezolano, que unido y movilizado, con conciencia política y proyección antiimperialista, está venciendo en Venezuela a nuestros enemigos de clase: a la oligarquía y al imperialismo estadounidense, ambos constructores de un país en el cual ha predominado la explotación, la pobreza, la desigualdad, la injusticia y que la Revolución Bolivariana está cambiando al impulsar transformaciones históricas.

La Revolución Bolivariana está avanzando. Hoy, indudablemente, es la vanguardia de la lucha antiimperialista en el Cono Sur y para lograr la Independencia Latinoamericana, tarea iniciada por Cuba y pendiente en países que, como Guatemala, seguimos bajo el yugo del capital transnacional, del imperio Yankee y sus instrumentos. La Revolución Bolivariana representa un proyecto alternativo, ofensivo en su impulso, que abre la esperanza para la liberación y la instauración del Socialismo como único régimen que se orienta a la justicia social.

Las tareas de la Revolución Bolivariana y del gobierno de Hugo Chávez son enormes y posibles। La profundización de las transformaciones políticas, económicas, sociales y culturales serán seguramente fundamentales. A la par, será necesario conformar una alianza con países latinoamericanos con los cuales se puedan acordar planes de integración sobre bases distintas a las que plantea Estados Unidos con el ALCA o los TLC, que permitan lograr la autonomía e independencia, esenciales para lograr la Libertad. En ese proceso, la Revolución Bolivariana deberá, con claridad y firmeza, enfrentarse a la alianza entre la oligarquía venezolana y el imperio estadounidense.

La tarea en nuestros países igualmente requiere avanzar en nuestro proceso de rearticulación y articulación de movimiento popular revolucionario, con la capacidad de construir y conquistar el poder de los Estados। En ese proceso habremos de recuperar la riqueza de la Revolución Bolivariana, aprender de ella, que su experiencia se incorpore dialécticamente a nuestras luchas. Igualmente habrá que retomar las experiencias de rebeliones en México, Ecuador, Bolivia, Argentina, Perú.

Sin duda, la Revolución Bolivariana nos anima। Pero ese ánimo debe traducirse en trabajo y lucha para solidarizarnos activamente con esa lucha que continuará y que enfrentará embates mucho más fuertes del imperialismo norteamericano y de la burguesía local. Debe traducirse, igualmente, en trabajo y lucha para avanzar en la revolución guatemalteca.
Julio, 2004.

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