martes, 28 de octubre de 2008

INDÍGENAS Y CAMPESINOS EN LUCHA

El 30 de Marzo es un día histórico. Miles de personas —entre ellas niños y adultos mayores—se movilizaron. Las principales organizaciones del pueblo maya y del movimiento campesino, con la solidaridad de organizaciones sindicales y populares, lograron articular un conjunto de demandas históricamente postergadas y exigieron al Congreso y al Gobierno de la República, crear comisiones de alto nivel para discutir, definir y concretar leyes y políticas públicas que redunden en mejorar las condiciones de vida del Pueblo Maya, que permitan construir, con participación decisiva de dicho pueblo, un Estado democrático y multiétnico. Esta marcha forma parte de un conjunto de movilizaciones populares, última de las cuales la efectuaron organizaciones campesinas el 28 de abril, en un marco de represión social, como los desalojos a fincas ocupadas.
Si bien los presidentes de ambos organismos del Estado recibieron el documento que contiene las demandas y propuestas indígenas, se dedicaron a emitir discursos demagógicos, como anteriormente lo hizo el gobierno eferregista. Esto sólo abre la posibilidad a que enfrenten futuras movilizaciones y una conflictividad que haga difícil el impulso de sus intereses como bloque en el poder. Esto es así, especialmente, en el caso de un Presidente de la República, cuyo discurso sigue siendo de campaña electoral y cuya falta de voluntad real de negociación y de atención de las demandas indígenas y campesinas, con las cuales se comprometió desde el 26 de noviembre de 2003 –como lo hizo también con todos los sectores populares organizados—se manifiesta en su política empresarial, violenta y pro oligárquica.

Coordinación y Convergencia Nacional Maya WAQIB’ KEJ
Esta gran movilización, llamada Marcha Jun E, fue organizada por la Coordinación y Convergencia Nacional Maya Waqib’ Kej, cuyo principal mérito fue haber logrado la articulación de las principales organizaciones y coordinadoras de organizaciones indígenas y campesinas del país. Dicha coordinación y convergencia se registra como un esfuerzo propio de las organizaciones, que permite afirmar la posibilidad de que el movimiento maya pueda levantarse nuevamente, alrededor de un programa, una forma de articulación y una estrategia de lucha. La tarea seguramente será ardua y requerirá de toda la decisión, capacidad, inteligencia y conciencia de clase de los dirigentes para anteponer los intereses del pueblo, por sobre los intereses personales, de su organización y de su pertenencia e identidad partidaria.

Las demandas y luchas del Pueblo

La Marcha Jun E, incluyó principalmente reivindicaciones, demandas y propuestas indígenas: desarrollo con identidad, cumplimiento del Acuerdo de Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas, aplicación del Convenio 169 de la OIT, eliminación de la exclusión, racismo y discriminación étnica, readecuación y ampliación del Presupuesto General de la Nación para resolver problemas y necesidades de los pueblos indígenas, como la salud y la educación, el reconocimiento a Waqib’ Kej como la interlocutora del Pueblo Maya, entre otras।

Adicionalmente, las mismas organizaciones indígenas, desde los intereses de los pueblos indígenas, expresaron su oposición a los tratados imperialistas de "libre" comercio y a las concesiones mineras otorgadas o por otorgarse a empresas nacionales y transnacionales, por los efectos a la salud por el envenenamiento al medio ambiente de pueblos enteros, por los efectos económicos que sufrirán los productores y comunidades rurales e indígenas y por no haber sido tomadas en cuenta para tales decisiones, según lo establece el Convenio 169.
Pero también, las organizaciones participantes incluyeron demandas nacionales, de clase (campesinas y obreras), de género, entre otras, que le dieron un carácter más integral a la movilización. Así, hubo demandas y propuestas campesinas relativas al derecho a la tierra, a la conflictividad agraria y laboral, al cumplimiento de prestaciones laborales, al pago de salarios dignos, en torno a la Ley de Catastro, al Código Agrario. Hubo demandas propiamente sindicales, de mujeres, de pobladores, de jóvenes, de comunicadores sociales, de consumidores. Hubo un claro mensaje de oposición al Plan Puebla Panamá, al Tratado de "Libre Comercio" entre Centro América y Estados Unidos, contra el Área de Libre Comercio de las Américas, etc.

En conclusión, la Marcha Jun E incluyó luchas relativas a todo el pueblo explotado y oprimido en sus distintas manifestaciones. El movimiento indígena dio un paso cualitativo en su articulación, el cual deberá consolidar. Falta aún avanzar en la articulación de todos los movimientos sociales en orientación a construir un movimiento popular contrahegemónico, con un proyecto antiimperialista, con un Proyecto Socialista
En este Primero de Mayo 2004 es necesario reiterar las demandas y exigir el cumplimiento de las mismas al gobierno empresarial de Berger, la consolidación del movimiento maya y consolidar además la alianza obrero-campesina-indígena, y buscar en forma conjunta el cambio social: el cambio al Socialismo

Guatemala, mayo 2004.

Archivo del blog