jueves, 30 de octubre de 2008

LUCHA DE CLASES EN EL CAMPO GUATEMALTECO

Actualmente nos encontramos en una fase de acumulación de capital cada vez más intensa y criminal, con la que la burguesía mundial y local está apropiándose con mayor voracidad de los recursos naturales de nuestro país para extraer las materias primas que le garanticen acrecentar sus ganancias y apoderarse de recursos estratégicos para mantener el control y dominio sobre nuestros territorios y sus gobiernos.

En esa dirección, en nuestro país se ha estado desarrollando un proceso en el cual la burguesía a través de sus empresas transnacionales, en alianza con empresas locales, están acrecentando: a) la exploración y explotación de minerales a cielo abierto, b) la compra, usurpación y despojo de tierras para la siembra de agro-combustibles, hidroeléctricas, proyectos turísticos, ganaderos y de trafico de drogas, c) la depredación de los recursos naturales por parte de finqueros, narcotraficantes y traficantes ilegales de nuestra flora y fauna solamente para mencionar algunos ejemplos que se vinculados al campo. Con esto, no solamente siguen despojando al país sino continúan dejando a la población rural y urbana sin tierra, con un ambiente degradado y sin recursos para su sobrevivencia actual y futura, además de la crisis alimentaria nacional.

A lo anterior debe agregarse el mantenimiento de una estructura agraria criminal que mantiene más del 60% de la tierra en manos del 2% de propietarios (15 mil propietarios aproximadamente), lo que genera que más del 92% de propietarios (764,684 campesinos aproximadamente) posean el 21% de las tierras.

Una estructura agraria que marcada por el binomio latifundio-minifundio, donde se desarrolla una sobreexplotación de la fuerza de trabajo familiar y donde la producción se orienta fundamentalmente hacia la exportación, condena a la pobreza y miseria a la mayoría del pueblo guatemalteco.

En este contexto, la región Qeqchi constituye un territorio estratégico para la explotación de materias primas, por lo que comunidades campesinas e indígenas han sido objeto continuo de despojo, explotación y violencia ejercida por los terratenientes, las empresas mineras, turísticas y agrícolas, así como por las fuerzas represivas del Estado que han sido y son instrumentos de los poderosos. Es decir, ha sido una región en donde nuestro pueblo ha sufrido la agresión permanente del capital.

En la región Queqchi la historia se vuelve a repetir. En noviembre del 2006, durante el gobierno del terrateniente Oscar Berger, como un ejemplo, varias comunidades de La Tinta fueron desalojadas anómala y violentamente, con la complicidad del Ministerio público, para defender los intereses ilegítimos de la Compañía Guatemalteca de Níquel. Hechos como este se han sucedido antes y después. Hoy nuevamente una comunidad campesina ubicada en Livingston, Izabal, es desalojada violentamente de tierras municipales por la PNC y el Ejercito, como resultado del intento de usurpación (como vieja forma de acumulación de capital de las inmorales y criminales iniciativas empresariales) por parte de la señora Ileana Lemus de Castellán, quien aduce (como por milagro) ser la propietaria de estas tierras.

Como continuidad de este intento de despojo y represión del cual el gobierno de Alvaro Colom es cómplice, es detenido el dirigente y vocero campesino Ramiro Choc, acusado de delitos inexistentes, con lo cual es convertido en el primer preso político del actual gobierno.

La complicidad del gobierno de Colom también se manifiesta en el incumplimiento del compromiso para que a través de una Comisión de Alto Nivel se buscara una salida a la conflictividad y liberación de Ramiro Choc.

Ante la imposibilidad de que el diálogo con el gobierno fuera fructífero, la población campesina del lugar realizó varias movilizaciones de protesta y demanda por la liberación del dirigente campesino, entre ellas la retención de 29 policías y, en otro hecho posterior, de cuatro turistas belgas y dos guías, quienes posteriormente fueron canjeados por tres campesinos capturados por las fuerzas represivas del Estado.

La respuesta del Estado y del gobierno de Colom nuevamente es criminal. Las fuerzas del gobierno hirieron a varios campesinos y ejecutaron extrajudicialmente a Mario Caal Bolom, hechos que fueron verificados por la Procuraduría de Derechos Humanos y que el Estado no ha aclarado y esclarecido.

El gobierno de Colom ha mostrado su verdadero carácter: una combinación de discursos populista, sin una política coherente para resolver la problemática agraria de raíz, garrote al estilo de los pasados gobierno militares, criminalizando la lucha campesina, acusándola de terrorista, deteniendo ilegalmente al dirigente campesino Ramiro Choc, y ejecutando a Mario Caal Bolom, ocupando militarmente varias comunidades y manteniendo un acoso constante contra la organización campesina del lugar. Este gobierno continua con la violencia histórica, indiscriminada, clasista y racista en contra del campesinado guatemalteco.

Esta prueba confirma el contubernio entre la clase dominante y usurpadora, y el Estado a través del actual gobierno, que han declarado la guerra en contra de la protesta y movilización social legítima, porque afecta los procesos de acumulación de capital en su fase actual. Sabemos pues que toda protesta será criminalizada y acusada de terrorista, por lo que será brutalmente reprimida, para garantizar los intereses del capital transnacional y local: ¡ALERTA!

Ante esta realidad, los comunistas guatemaltecos enviamos un saludo a la valiente actitud del pueblo y la clase campesina Qeqchi y de su dirigente Ramiro Choc. Nos sumamos a las voces de condena a la actitud servil y represiva del gobierno de Colom y al carácter usurpador y represivo del capital que Ileana Lemus de Castellán representa. Llamamos a recuperar la perspectiva de clase en el análisis, posición y orientación de la lucha política revolucionaria, para avanzar hacia etapas superiores que nos lleven a darle solución a la conflictividad e injusticia agraria que solo es posible a través de una Reforma Agraria. Reiteramos nuestra solidaridad con el pueblo Qeqchi y con el esfuerzo por lograr la libertad del compañero Ramiro Choc.
Por último testimoniamos nuestro repudio por el asesinato de Mario Caal Bolom y nos solidarizamos con su combativa organización y manifestamos nuestro pésame a su familia.

Guatemala, abril de 2008.

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