jueves, 30 de octubre de 2008

Presentación

Como un paso de fundamental importancia, los comunistas comprometidos en la organización de un partido de clase en Guatemala, tomamos el 20 de Octubre de 2003 la decisión de trabajar por la reconstrucción del partido comunista guatemalteco, para devolverle su partido a la clase trabajadora.

En esta tarea hemos estado comprometidos cuadros provenientes del Partido Guatemalteco del Trabajo –PGT-, del Núcleo de Conducción de la Dirección Nacional del PGT, de la Juventud Patriótica del Trabajo –JPT-, del Ejército Guerrillero de los Pobres –EGP- y de las Fuerzas Armadas Revolucionarios –FAR-, además de compañeros y compañeras que hemos abrazado la definición y práctica político ideológica comunista como alternativa para militar revolucionariamente.

Compartimos que sólo un partido científico y de clase puede constituirse en el instrumento que nos permitirá avanzar en la lucha revolucionaria por destruir el sistema sobre el cual se sostiene nuestra condición de clase explotada, oprimida y en la miseria.

Sólo un partido científico y de clase nos dará la capacidad de enfrentar a nuestros enemigos y retomar el camino por conquistar el poder y por instaurar el Socialismo.
En consecuencia organizamos y desarrollamos la Conferencia Nacional de los Comunistas “Rogelia Cruz”, la cual se realizó en Octubre de 2005.

De forma crítica, autocrítica y democrática, con sentido de unidad y camaradería, analizamos, discutimos y aprobamos con enmiendas el documento “Orientaciones Estratégicas y Tácticas del Partido de los Comunistas Guatemaltecos” propuesto por la Coordinadora Nacional de los Comunistas, y acordamos un conjunto de resoluciones, todas ellas dirigidas a lograr el objetivo estratégico para esta etapa de nuestra lucha: la reorganización del Partido Guatemalteco del Trabajo –PGT-, el partido histórico de la clase trabajadora, el partido histórico de nuestra clase.

Lo que compartimos a continuación constituye, por limitaciones de espacio, un extracto del documento final surgido de nuestra Conferencia Nacional de Octubre 2005.

DE NUESTRA CONDENA AL LIQUIDACIONISMO

En parte, la trascendencia de nuestra Conferencia Nacional de Octubre de 2005, radica en rechazar y condenar la corriente liquidacionista que pretendió la muerte de nuestro partido en 1997 y confirmar nuestro compromiso con la reorganización del partido de los comunistas, el Partido Guatemalteco del Trabajo –PGT-.

Ocho años hemos estado luchando contra el liquidacionismo, el cual se manifiesta como el conjunto de intentos de cierta parte del partido por liquidar, destruir, suprimir, anular, disolver y desmovilizar al PGT. Asimismo como el intento por sustituirlo por una asociación informe sin perspectiva política, mantenida dentro del marco de la legalidad burguesa.

Quiénes esto hicieron dejaron de ser de nuestro partido. Quienes esto hicieron decidieron renunciar y abandonar los principios, programa, estrategia y táctica del PGT.

La maniobra que constituyó el intento de liquidación del PGT, sin consenso en la militancia, fue llevada a cabo en el llamado Pleno Ampliado del Comité Central del Partido Guatemalteco del Trabajo –PGT- (5 de febrero de 1997), formalizada en El Salvador (abril de 1997) y “celebrada” posteriormente en la seudo conferencia nacional de cuadros y delegados en Alta Verapaz.

Esta maniobra demostró la perdida de carácter de clase y visión revolucionaria de los directivos de aquel entonces, quienes justificaron tal decisión “en la necesidad de avanzar en el proyecto de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca –URNG-” y cediendo a las presiones para eliminar a nuestro partido.

Hoy es evidente que no lograron crear las condiciones subjetivas y los objetivos planteados en ese entonces. Todo lo contrario, los retrocesos en la lucha revolucionaria son evidentes, lamentables y profundos.

En ese marco, la organización y lucha política de la clase trabajadora se encuentra empantanada en programas y estrategias electoralistas y pro burguesas. Han estancado la lucha revolucionaria y la tienen en franco retroceso. La resistencia y rebelión de nuestra clase y de nuestro pueblo, hoy se encuentra huérfana de un instrumento político que la articule, desarrolle y conduzca por el sendero del triunfo; y no por caminos de sumisión y entreguismo.
El liquidacionismo, entonces, renegó y reniega del programa, estrategia y principios marxista-leninistas.

Es imposible que el comunismo exista sin defender en la praxis su existencia, sin luchar contra todos los que intentaron liquidarlo y no lo reconocen o reniegan de él.
Comprendemos que el PGT no puede existir teniendo en su seno a los que niegan la necesidad histórica de su existencia. En nuestro partido estamos los que luchamos por su crecimiento y desarrollo continuo, por el desarrollo de su programa y estrategia basados en principios marxista-leninistas.

A quienes intentaron liquidar a nuestro partido en nombre de una propuesta sin principios comunistas, les decimos: ustedes no son miembros del PGT. Pueden integrar y desarrollar otro partido, pero no pueden ser miembros del PGT ni pueden representar a tan glorioso como histórico partido.

Toda maniobra que se realice pretendiendo desvirtuar la resolución de esta Conferencia tiene lazos ideológicos con renegar del programa y los principios marxistaleninistas de nuestro partido.

El militante del PGT, no tolerará ninguna maniobra y luchará en su defensa. Todos los cuadros y organizaciones del PGT hemos empezado a unirnos y seguiremos uniéndonos a las resoluciones de la Conferencia Nacional de Octubre de 2005, que rechaza y condena el liquidacionismo.

En la Conferencia misma, quienes integraron las filas que se fusionaron en el partido político URNG, reconocen autocríticamente no haber cuestionado en la práctica la decisión liquidacionista.

REAFIRMANDO NUESTRA LUCHA

Todas y todos, por consenso, como compañeras y compañeros, nos unimos a esta resolución para defender y reconstruir al Partido Guatemalteco del Trabajo, el partido de los comunistas en Guatemala. Hoy nuestro partido está vivo, en proceso de reorganización.

Hoy reafirmamos al PGT como el partido histórico de las y los comunistas. Hoy reafirmamos al PGT como partido clasista, marxista-leninista, científico, revolucionario, popular, internacionalista, patriótico y antiimperialista, constructor del Socialismo, única alternativa para la clase trabajadora y para el pueblo guatemalteco.

Su razón de ser es aportar al avance ideológico, político y económico de la revolución popular guatemalteca, integrando a su ideario las herencias revolucionarias producidas en la praxis en Guatemala, Latinoamérica y el mundo.

El liquidacionismo, entonces, renegó y reniega del programa, estrategia y principios marxista-leninistas.

Es imposible que el comunismo exista sin defender en la praxis su existencia, sin luchar contra todos los que intentaron liquidarlo y no lo reconocen o reniegan de él.

Comprendemos que el PGT no puede existir teniendo en su seno a los que niegan la necesidad histórica de su existencia. En nuestro partido estamos los que luchamos por su crecimiento y desarrollo continuo, por el desarrollo de su programa y estrategia basados en principios marxista-leninistas.

A quienes intentaron liquidar a nuestro partido en nombre de una propuesta sin principios comunistas, les decimos: ustedes no son miembros del PGT. Pueden integrar y desarrollar otro partido, pero no pueden ser miembros del PGT ni pueden representar a tan glorioso como histórico partido.

Toda maniobra que se realice pretendiendo desvirtuar la resolución de esta Conferencia tiene lazos ideológicos con renegar del programa y los principios marxistaleninistas de nuestro partido.

El militante del PGT, no tolerará ninguna maniobra y luchará en su defensa. Todos los cuadros y organizaciones del PGT hemos empezado a unirnos y seguiremos uniéndonos a las resoluciones de la Conferencia Nacional de Octubre de 2005, que rechaza y condena el liquidacionismo.

En la Conferencia misma, quienes integraron las filas que se fusionaron en el partido político URNG, reconocen autocríticamente no haber cuestionado en la práctica la decisión liquidacionista.

REAFIRMANDO NUESTRA LUCHA

Todas y todos, por consenso, como compañeras y compañeros, nos unimos a esta resolución para defender y reconstruir al Partido Guatemalteco del Trabajo, el partido de los comunistas en Guatemala. Hoy nuestro partido está vivo, en proceso de reorganización.

Hoy reafirmamos al PGT como el partido histórico de las y los comunistas. Hoy reafirmamos al PGT como partido clasista, marxista-leninista, científico, revolucionario, popular, internacionalista, patriótico y antiimperialista, constructor del Socialismo, única alternativa para la clase trabajadora y para el pueblo guatemalteco.

Su razón de ser es aportar al avance ideológico, político y económico de la revolución popular guatemalteca, integrando a su ideario las herencias revolucionarias producidas en la praxis en Guatemala, Latinoamérica y el mundo.
Por esto definimos al PGT como un partido marxista-leninista, que se fundamenta en el materialismo histórico y dialéctico, la economía política y la teoría del comunismo científico.

Nuestra unidad partidaria se basa en la ideología, programa y estrategia comunistas, como una interrelación coherente del discurso y la práctica. En este sentido, es trascendental fundamentar nuestra unidad ideológica y política en el conjunto de estas resoluciones.

Para consolidar la unidad y fundamentos del PGT, es necesario impulsar un plan consecuente de formación político-ideológica, es decir, de formación marxista-leninista.

DE NUESTRAS RESOLUCIONES EN LO POLÍTICO

Estrategia

La revolución es un proceso dialéctico que requiere continuarse. En esa perspectiva, los comunistas debemos transformarnos y transformar la realidad utilizando para ello nuestros principios y valores, nuestras capacidades y posibilidades, sabiendo que las acciones que encaminemos en este sentido abrirán brecha para los cambios históricos y estructurales.

Para avanzar en tales transformaciones, nuestra estrategia parte de las resoluciones del IV Congreso del Partido Guatemalteco del Trabajo (1969); y considera y aplica dos orientaciones fundamentales: la construcción del poder democrático-popular y la toma del poder. Ambos componentes deben existir dialéctica y armoniosamente relacionados.

La construcción del poder democrático-popular en esta etapa de la lucha revolucionaria, se relaciona con la organización, articulación y alianzas estratégicas y tácticas, en todos los ámbitos y procesos sociales, que permitan impulsar transformaciones políticas, económicas, sociales y culturales, desde las comunidades, sectores, pueblos, movimientos sociales y desde el PGT mismo. En este sentido, adquiere fundamental trascendencia concebir y llevar a la práctica tácticas específicas hacia la transformación de toda relación de explotación, opresión, discriminación, exclusión, marginación, desigualdad, injusticia; transformándolas en relaciones democráticas, de fraternidad, solidaridad, equidad, inclusión, justicia.

Como orientación indisolublemente complementaria, sin la cual no seríamos coherentemente revolucionarios, orientados a la destrucción del sistema que reproduce las relaciones de explotación, opresión, etc. los comunistas asumimos la lucha por la conquista del poder que pasa por la toma del poder de clase, sin lo cual no podremos generar las transformaciones para avanzar en la construcción del Socialismo.
En el marco de nuestra estrategia política es necesario, como lo planteó el IV Congreso del PGT en 1969, asumir que todas las formas de lucha (política, ideológica, económica) son válidas. Dichas formas deben llevarse a la práctica de acuerdo a las circunstancias, condiciones y necesidades.

Siendo nuestro proyecto el Socialismo, nuestra estrategia la construcción y conquista del poder y la vía para lograrlo la política, necesitamos plantearnos como objetivo estratégico para esta etapa la reconstrucción del partido comunista como el instrumento fundamental para impulsar la revolución guatemalteca y, como complemento esencial, aportar coherentemente, basados en el internacionalismo proletario, en la
revolución en el ámbito regional y mundial, cuyo avance dialécticamente nos aportará condiciones y posibilidades para la revolución en Guatemala. En este sentido, nuestra articulación y unidad inmediata con el movimiento comunista internacional constituye un pilar fundamental de nuestro proceso de organización, consolidación y desarrollo, y especialmente, para las luchas que nos corresponde desarrollar.

La reconstrucción del PGT no será un hecho sin nuestro vínculo estratégico con la clase trabajadora y con el pueblo organizado. En este sentido debe construirse como un partido popular en su integración, fundamento y orientación; un partido científico, de resistencia, sacrificio, permanencia y constancia; un partido insumiso, rebelde y revolucionario; un partido volcado a la movilización y lucha política.

No concebimos nuestro partido sin construirlo y desarrollarlo en el seno de las luchas de la clase trabajadora y del pueblo. Tampoco será posible sin avanzar coherentemente en el cumplimiento de las metas contenidas en este Programa político para su reconstrucción. Tampoco será posible sin avanzar en nuestra articulación con las luchas revolucionarias y patrióticas que se desarrollan en nuestro contexto, en Latinoamérica y el mundo entero.

Resulta fundamental avanzar en la praxis, como unidad dialéctica de nuestra teoría y nuestra práctica, en la formulación organizada y sistemática de las cuestiones estratégicas de la Revolución Guatemalteca.
Alianzas
Los comunistas concebimos las alianzas como procesos para enfrentar coyunturas específicas, pero también para avanzar estratégicamente en los objetivos de la revolución, la toma del poder y el ejercicio del poder.

En este sentido, nuestro fundamento parte de recuperar el principio de unidad de la izquierda, que en el contexto guatemalteco actual, debe pensarse a partir de reconocer la existencia de procesos, organizaciones y liderazgos, originados por la fuerte desarticulación y dispersión producto de largos años de diferencias
de concepción y práctica política y de las influencias económicas, políticas e ideológicas liberales y neoliberales que han penetrado y se mantienen en el seno de la izquierda. En ese sentido, debemos aportar a la unidad de la izquierda, partiendo de formulaciones programáticas que no se limiten, condicionen o encuadren en lo electoralista.

Adicionalmente, debemos contribuir a erradicar las prácticas individualistas, sectarias, militaristas, burocráticas y hegemonistas que obstaculizan avanzar en la unidad de la izquierda.

En ese sentido, es prioridad que en cada nivel de participación y lucha, todas y todos los militantes comunistas, los colectivos, redes y el partido en su conjunto, concreten la unidad o alianzas, según corresponda, para avanzar en las luchas gremiales y políticas, locales, regionales, nacionales e internacionales, que permitan desarrollar la revolución desde los intereses de los explotados y oprimidos. Unidad o alianzas que concreten nuestra disposición de avanzar en la constitución de un frente popular con objetivos revolucionarios y donde nuestros objetivos proletarios estén presentes.

Este esfuerzo es condición esencial para pensar en procesos de alianza con otras fuerzas políticas. Esto es esencial porque cualquier alianza en situación de dependencia o desventaja con fuerzas procedentes de la burguesía local, abre la posibilidad para que nuestro programa y nuestra estrategia sean cooptadas, para que terminemos sirviéndole a la derecha y su proyecto histórico, para que desprestigiemos y desvirtuemos nuestra lucha.

DE NUESTRAS RESOLUCIONES EN LO ECONÓMICO

Programa

Las condiciones estructurales propias del sistema capitalista que sostienen el régimen de explotación y opresión que hacen a la sociedad guatemalteca profundamente injusta, siguen siendo, en esencia, las mismas. Las clases sociales siguen existiendo y la lucha de clases se amplia y profundiza. Sin embargo, su particularidad y especificidad en el contexto guatemalteco y en la región a la cual pertenecemos le imprime dimensiones que deben ser estudiadas, analizadas y discutidas como pasos previos que nos permitan formular cada uno de los contenidos de nuestro Programa Revolucionario.

El programa debe reflejar, como elementos fundamentales, las características del proceso de desarrollo del sistema capitalista en nuestro contexto. En este sentido, debe tomar en cuenta aspectos tales como: modelo económico y las formas de acumulación de capital predominantes y emergentes; estructura económica y la estructuración de las clases sociales; problemática agraria, industrial y energética; problemática económica,
financiera y comercial; problemática laboral urbana y rural; configuración étnica y reproducción de la opresión, racismo y discriminación; problemática ambiental; problemática educativa, de salud, de la juventud, de la mujer y adulto mayor; imperialismo en Guatemala; las crisis general y particulares del régimen económico, político y social; estructura de poder y dominio en lo nacional, regional y mundial, y sus contradicciones; situación actual del Estado; el estado de las fuerzas revolucionarias: sus encuentros,
contradicciones y sus posibilidades de alianza y unidad. Estos aspectos, entre otros, deberán ser estudiados, analizados y discutidos con base en el materialismo histórico y dialéctico, como marco filosófico, teórico y metodológico que, desde sus fundamentos y aportes recientes, nos permita conocer objetiva y dinámicamente la realidad nacional y, desde ahí, plantear propuestas programáticas revolucionarias en lo económico, político, social y cultural, que nos encaminen a cambiar la situación de explotación, opresión y
miseria que vive nuestro pueblo.

El programa del PGT será revolucionario, popular, patriótico, agrarista, profundamente democrático, participativo, equitativo, justo y humanista: es decir, Socialista. Que se fundamente en una cultura política basada en una ética que nos defina como un partido verdaderamente comunista. Está ética debe partir del Ser Humano como el fundamento y el fin de nuestra lucha, del trabajo, de la solidaridad, de la dignidad, de la
libertad, de la igualdad, de la equidad, de la justicia, de la honradez, de la lealtad, de la verdad, de la cooperación; en el amor al prójimo y a nuestro pueblo; en el respeto a la diferencia; en la democracia socialista (que también la concebimos como democracia étnica y de género); en el internacionalismo proletario, el respeto a la libre determinación de los pueblos y en la plena vigencia de los Derechos Humanos.

El Programa ha de llevarnos al poder, mantenernos en el poder y nos debe impulsar hacia la sociedad sin clases.

Finanzas
El esfuerzo de reorganización comunista surge con cero recursos financieros. Y aunque hemos tenido la asidua cotización de varios compañeros, algunas pequeñas iniciativas y el aporte a actividades concretas de la mayoría, lo financiero requiere ser desarrollado para garantizar los recursos necesarios y oportunos a la organización y lucha revolucionaria que habremos de impulsar. El proceso de reorganización y lucha no puede darse sin los recursos necesarios para hacer sostenible y en condiciones de desarrollo la acción política.
Esto es trascendental pues no podemos concebir la existencia y lucha del PGT sin independencia económica, la cual es garantía para nuestra independencia política e ideológica.

PARTIDO GUATEMALTECO DEL TRABAJO
PGT
Por Guatemala, la Revolución y el Socialismo
Guatemala, febrero 2006

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