lunes, 28 de septiembre de 2009

60 AÑOS DEL PGT


La clase trabajadora y el pueblo guatemalteco se encuentran en una coyuntura donde las condiciones de explotación, expolio y opresión siguen manifestándose de las maneras más crudas: desempleo, salarios de hambre, hambruna, deportaciones, violencia, despojo de nuestros recursos naturales, represión, etc., todo ello agravado por una crisis económica mundial provocada por el sistema económico capitalista, en donde pierde la clase trabajadora y nuestros pueblos, y como siempre, sale ganando la empresa bancaria, comercial, industrial, agrícola y tecnológica mundial.

Esto no es otra cosa sino la muestra de un sistema capitalista que a nivel mundial se sigue reproduciendo a partir de la explotación, el expolio y el dominio que ejercen los Estados imperiales y el capital en todas sus formas. Un sistema que hoy es administrado en nuestro país por una fuerza política y un gobierno autodenominado socialdemócrata, que como hemos expresado desde su inicio y se comprueba día a día, no es más que un gobierno de la continuidad de un modelo económico y una política de represión que sustenta los intereses –no sin contradicciones internas y complicidades—de la oligarquía criolla gestada durante la etapa colonial y consolidada en la contrainsurgencia que ya dura 55 años.

Resistir las embestidas de la clase capitalista, de su Estado y su gobierno, requiere -como hemos venido planteando- la unidad de la izquierda, pero no una unidad para seguir avalando y reproduciendo el capitalismo, sino para plantearse con coherencia un programa y una estrategia verdaderamente revolucionaria, que tenga la posibilidad de impulsar la resistencia para avanzar hacia la gestación de una ofensiva para la toma del poder y la instauración del Socialismo.

A 60 años de nuestra fundación, este es nuestro empeño y este es nuestro camino: organizar y articular la lucha revolucionaria para hacer de Guatemala un país socialista.

¡Viva el PGT!
¡Viva la clase trabajadora!
¡Viva la Revolución Guatemalteca!
¡Viva el Socialismo!

Guatemala, 28 de septiembre de 2009.

jueves, 27 de agosto de 2009

Posición y propuesta del PGT para avanzar en la unidad de las fuerzas de izquierda desde una perspectiva revolucionaria


CÓMO VEMOS EL PROCESO HACIA LA TOMA DEL PODER

El PGT ratifica su vocación de poder y en esto coincidimos con otras organizaciones de izquierda en Guatemala. Sin embargo, encontramos divergencias en cómo observamos el camino para la toma del poder.

Llegar al gobierno no es sinónimo de tomar el poder, aunque hacerlo puede significar la posibilidad para avanzar en la construcción de poder popular y avanzar en el apoderamiento por parte de las fuerzas revolucionarias.

Llegar al gobierno como cola de ratón de alguna fuerza supuestamente progresista y, peor aun, cuando se trata de organismos profundamente conservadores, eclécticos y sostenedores del statu quo, del modelo de desarrollo predominante, contrario a avanzar hacia la toma del poder, puede convertirnos en comparsa de proyectos antagónicos, especialmente cuando nuestra perspectiva es de clase y antiimperialista.

Esto de entrada nos diferencia de algunas fuerzas políticas que han optado por el co-gobierno explícito o tácito en este momento político.

Porque tenemos vocación de poder, creemos que el camino en este momento no pasa por lo electoral, al menos no en lo referente a lo nacional. Hasta el momento, lo electoral solamente ha fraccionado a la izquierda, especialmente cuando se trata de asuntos de candidaturas, de finanzas, de alianzas bajo la mesa; ha profundizado la desconfianza y, por consiguiente, ha minado la necesaria confianza como cimiento de toda relación política, siendo todo ello parte de una cultura política de derecha, incoherente con el logro del objetivo de unidad y con los principios y el programa revolucionario que nuestro partido impulsa.

Lo que constatamos hasta hoy es, asimismo, que lo electoral, en lugar de acercarnos al poder nos aleja de este; prueba de ello es la marginalidad política en la cual se encuentra la izquierda. Esto, en esencia, se debe a la carencia de la condición necesaria para abrir los candados que presenta el régimen político y, en particular, el régimen electoral, el cual está diseñado para operar sobre la base de la corrupción, la componenda, el caciquismo, el clientelismo, y para el caso de la izquierda, el abandono del programa político de la revolución, su conversión a organizaciones institucionalistas e institucionalizadas. Todo ello contribuye a garantizar el relevo de unas elites por otras.

La condición que nos permitiría enfrentar una contienda electoral o avanzar en la estrategia coherente para avanzar hacia la toma del poder, es la capacidad organizativa, la cual explica los triunfos que se han experimentado en la República Bolivariana de Venezuela, Bolivia, Ecuador, El Salvador, entre otros. Por eso, “perder” las próximas elecciones no es preocupación unitaria porque ganarlas tampoco lo es en este momento, siendo que nos falta la condición para lograrlo.

Adquirir y construir tal capacidad organizativa pasa, en este momento, por identificar el estado actual de las fuerzas de izquierda. En ese sentido, es evidente la carencia de articulación de las múltiples y heterogéneas fuerzas sociopolíticas que hoy impulsan acciones de protesta y resistencia. Carecemos igualmente de programa político en donde la fragmentación temático-sectorial que predomina en la organización y movilización social, encuentre no solamente un marco para verse y sentirse incluida sino para articularse en una estrategia política que vislumbre un avance certero y un proyecto político compartido. Un programa que desde nuestra definición, debe necesariamente incluir una perspectiva de clase, que es la del proletariado. Es desde ahí que entendemos en primera instancia la unidad y desde ahí concebimos dicha unidad, con contenido de clase. Y más allá, desde una perspectiva anticapitalista, no podemos menos que incorporar un sentido étnico y de género, siendo estas dos dimensiones generadoras de relaciones de opresión que no pueden entenderse sin considerar sus raíces en el sistema de explotación, expolio y opresión capitalista. Sólo desde ahí se podrá crear una instancia de alianza o unidad popular, que sepa oír, comprender y armonizar las necesidades y exigencias del pueblo y sus luchas en perspectiva histórica y no en visión cortoplacista.

Es evidente asimismo, que en este momento no existe un liderazgo capaz de conducir la lucha revolucionaria, el cual, además, sería sano que procediera del proceso de concebir el programa político y del desarrollo de la estrategia para avanzar hacia la toma del poder, ámbito donde tendría la posibilidad de probarse (como necesidad constante) y lograr la legitimidad necesaria como factor importante para la articulación y el real avance en el camino de la revolución.

En este sentido, si pensamos en perspectiva revolucionaria, la tarea en este momento es lograr la articulación de la lucha que hoy está desorganizada, lo cual pasa por la formulación de un programa político basado en principios y objetivos revolucionarios y en un camino a seguir para concretarlos; un programa político que debiera formularse de forma incluyente, participativo, y con coherencia. Nótese que no estamos hablando de un programa de gobierno, sino de un programa político estratégico, en el cual se establezca el estatus que deberá tener cada forma de lucha (incluida la electoral y parlamentaria). Nótese también que no pensamos necesariamente en lo electoral como el camino, o en lo electoral como la estrategia, lo cual nos parece por demás reduccionista y con resultados contrarios al avance que la organización y lucha revolucionaria requiere.

Pero esta tarea de lograr la articulación de la lucha, encuentra en lo electoral un ámbito que en lugar de hacerla germinar, la sigue retrasando y la mantiene en la marginalidad política.


NUESTRAS PROPUESTAS

Por estas razones –por demás resumidas- y con el interés de avanzar en la necesaria articulación, alianza y construcción de relaciones unitarias, proponemos que se impulse un esfuerzo que no se oriente hacia lo electoral. Desde una perspectiva pragmática pero estratégica, este esfuerzo debe hacerse en torno a las tareas que la revolución requiere: formulación de un plan de acción revolucionario para el corto plazo y su impulso y la formulación del programa político de la revolución guatemalteca que recupere una línea de acción anticapitalista y antiimperialista, que se encamine con coherencia hacia la conquista del poder para construir el único proyecto alternativo al capitalismo: el Socialismo.

Asimismo, que aquellas fuerzas que por su definición se orientan a lo electoral, encuentren en otro espacio la posibilidad de concretar sus objetivos de alianzas de cara a enfrentar las próximas elecciones. En este sentido, que el esfuerzo de una alianza estratégica popular y revolucionaria de la izquierda se preserve de lo electoral y se encamine hacia la unidad necesaria.

Desde nuestra perspectiva, la unidad de la izquierda es un objetivo fundamental. En esa dirección, en este momento es prioridad la alianza popular revolucionaria del pueblo. Es una exigencia histórica e inmediata, necesidad que por aguda que sea no debe hacernos perder la paciencia (paz + ciencia) ni abrirle paso a cortoplacismos de impacientes, alimentando inquietudes electorales que la exigencia popular ahora no conlleva, pues no se trata que el Estado capitalista se desarrolle y prolongue, porque es una Estado político criminal. Se trata de avanzar hacia la revolución por el Socialismo.

La unidad es un objetivo que debemos preservar (por ejemplo de los influjos procedentes de lo electoral) y avanzar en su construcción, como una condición para enfrentar no solamente la coyuntura sino para avanzar y tener las posibilidades de encaminarnos por una vía popular revolucionaria. Esa vía, en un momento determinado, podría transitar por lo electoral-, con la condición que esto no signifique contribuir a refuncionalizar el sistema –como hasta el momento se ha hecho—y que nos permita competir por el poder y no solamente participar para validar lo establecido o seguir siendo cola de ratón.

Es evidente que en este momento ninguna organización está pensando en concretar un proceso de unidad a partir de una unidad orgánica, pues cada una interpreta su estrategia como la más indicada y valora su propio liderazgo. Es obvio también que en este momento tenemos diferencias que, prevemos, si se imponen como definitorias del cualquier proceso de alianza, lograrán sólo distanciarnos nuevamente.

Con este interés genuino por la unidad, entonces, proponemos a las organizaciones de izquierda en Guatemala, que el esfuerzo por lograr una alianza política de nuestras organizaciones se base en las búsquedas ya señaladas y en tres criterios que le abran posibilidad:

1. Concebirnos como una articulación a partir de la figura de alianza política.

2. Esta alianza debe fundarse en lo que nos articula y no en lo que nos separa.

3. Por consiguiente, debe fundarse en la toma de decisiones a partir del consenso, como única garantía para consolidarla y abrir posibilidades de unidad a futuro.

La necesidad de un plan de acción para el momento actual (como síntesis estratégica en lo inmediato y no como una perspectiva pragmaticista) no debe ser utilizado para encarrilar a esta alianza hacia lo electoral. Debe servir para genera condiciones para la unidad en el mediano plazo.

lunes, 24 de agosto de 2009

CONTRA EL GOLPE DE ESTADO EN HONDURAS


El Golpe de Estado en Honduras fue realizado por una cúpula militar servil a la oligarquía hondureña y al imperialismo norteamericano.

Pero más allá del papel jugado por el ejército, es fundamental aclarar que este Golpe ha sido dirigido desde el Pentágono y la Embajada estadounidense en dicho país, encabezado por Hugo Llorens, un reconocido experto en acuerpar golpes, gobiernos fascistas y, por demás, procesos de intervencionismo en Asia y Latinoamérica, ligado además al terrorismo de los ya minúsculos grupos anticubanos. Para el efecto, la oligarquía hondureña –esa de la cual es parte Michelleti-- constituyó el eje ejecutor para su consolidación, asumiendo su papel histórico, de pieza servil a los intereses imperialistas.

En esta estrategia, son parte del golpismo, la jerarquía de la iglesia católica, las iglesias neopentecostales que son financiadas y forman parte de la penetración imperialista en nuestros territorios, así como por los medios de prensa, centros académicos e intelectuales orgánicos a la burguesía local. En la comparsa también encontramos, como expresión de todo esto, a los partidos políticos de derecha y los organismos de Estado controlados por estos.

El objetivo, además de derrocar a un gobierno que les empezó a resultar incómodo a sus intereses, es frenar y ser parte de una contraofensiva dirigida al proceso revolucionario que esta desarrollándose en América Latina.

Este Golpe de Estado, además, ha sido acuerpado por las cámaras empresariales y grupos corporativos en Guatemala, quienes a través de sus medios de prensa y de difusión, han pretendido que el pueblo guatemalteco veamos la crisis de Honduras, como una sustitución constitucional y no como lo que es: un rompimiento constitucional, represivo y criminal como medida para derrocar a un gobierno constituido a través de elecciones.

Es por ello que nuestra perspectiva y nuestra acción política debe mantenerse y desarrollarse hacia la derrota del Golpe de Estado imperialista y oligárquico. Sólo de esa manera podremos infringir una derrota a las fuerzas que pretenden retornarnos a la prehistoria y frenar el proceso revolucionario en Latinoamérica.

Pero esta acción revolucionaria debe dirigirse asimismo, a desarrollar la lucha política, ideológica y económica contra quienes en Guatemala son parte de esta estrategia imperialista y antipatriota, que con desestabilización y golpes de Estado, tratan de retornar a un sistema dictatorial, fascista y por demás entreguista. Ello Pasa porque en la coyuntura aportemos a la articulación política desde nuestra posición de partido revolucionario de la clase obrera, que nos permita enfrentar con mayores posibilidades la ofensiva de la oligarquía guatemalteca, que no sólo no ha cesado, sino se intensifica.

domingo, 28 de junio de 2009

CONDENAMOS EL GOLPE DE ESTADO EN CONTRA DEL GOBIERNO CONSTITUCIONAL DE HONDURAS

Condenamos el golpe de Estado en contra el Presidente constitucionalmente electo de Honduras, José Manuel Zelaya, así como el secuestro de la canciller de dicho país y de los embajadores de Nicaragua, de la República Bolivariana de Venezuela y de Cuba. Es indudable la complicidad en el complot entre la oligarquía, el ejército, los partidos y fuerzas burguesas que dominan en el Congreso y la Corte Suprema de Justicia, los grandes medios de difusión masiva, las iglesias católica y evangélica de Honduras. Es indudable, asimismo, que estos planes han sido dirigidos o autorizados por el imperio yanqui, en su estrategia por contrarrestar el avance de los procesos revolucionarios en Latinoamérica y que recientemente los guatemaltecos experimentamos una de sus manifestaciones ante el plan orquestado por fuerzas de derecha.

Todos ellos han violado el derecho que tiene el pueblo soberano a ser consultado y decidir sobre los asuntos de trascendencia nacional, y al cual el gobierno del Presidente Zelaya había convocado para el día domingo 28 de junio. Todos ellos han sido parte de una estrategia que intenta impedir el avance hacia una democracia participativa en Honduras y el avance de los procesos de liberación de los pueblos latinoamericanos.

Además de condenar este golpe de Estados, manifestamos nuestra solidaridad al pueblo hondureño y su gobierno legitimo del Presidente Zelaya.

Exigimos al gobierno de Guatemala condenar dicho golpe de Estado, desconocer al gobierno golpista del burgués de Michellety, activar para el restablecimiento del orden internacional en Honduras y la retoma del poder por parte del Presidente Zelaya, y romper relaciones diplomáticas y comerciales con dicho país hermano sigan en manos de los golpistas.

A las organizaciones y pueblo de Guatemala, les llamamos a manifestarse de todas las formas posibles nuestra solidaridad con el gobierno y pueblo hondureño, especialmente movilizándose y exigiendo coherencia mínimamente democrática al gobierno de Guatemala.

El único Presidente constitucional y legítimo de honduras es el señor José Manuel Zelaya.



¡Por Guatemala, la Revolución y el Socialismo!
Partido Guatemalteco del Trabajo
Guatemala, 28 de junio de 2009.

viernes, 15 de mayo de 2009

EL PGT ANTE LA COYUNTURA POLÍTICA NACIONAL


Indudablemente, la actual coyuntura política está marcada por la lucha férrea entre una derecha moderada representada por el gobierno de Colom y la extrema derecha.

La derecha moderada constituye una fuerza política heterogénea que no obstante su diversidad interna, está dominada por intereses de sectores económicos tradicionales, aunque secundarios, y un conjunto de articulaciones familiares, económicas y políticas que se han repartido el saqueo de las arcas públicas y los espacios de poder político y pretenden hegemonizar el proceso de los años restantes de la actual gestión y del próximo proceso electoral; es una derecha tan corrupta y tan incapaz como las que nos han gobernado con anterioridad, aunque con una careta de “socialdemocracia” que con migajas y circo pretende sostenerse en el poder. Una derecha que hoy se ve acusada por el caso Rosemberg en dos de sus principales círculos de poder: el del liderazgo político con pretensiones de más poder económico y político y el de los financistas-negociantes que hoy se ven beneficiados con grandes proyectos estatales.

La derecha extrema es una fuerza fuertemente articulada, constituyente de la principal articulación política de sectores oligárquicos, corporativos y de históricas prácticas contrainsurgentes, autoritarias y golpistas, claramente de corte fascista, con un liderazgo visible aglutinado en el Partido Patriota y con una coherencia sostenida en la búsqueda de desestabilizar y asumir el poder de una u otra forma. Ha sido obvio que como articulación partidaria, económica y mediática, han avanzado en una estrategia orientada a la renuncia de Colom o a su sustitución a través de un eventual golpe de Estado, estrategia manifiesta en la creación de un clima de zozobra orientada a potenciar su campaña mediática para desgastar y pedir la renuncia presidencial, en la idea que Rafael Espada, al ser cuadro negociado por sectores oligárquicos para integrar la dupla presidencial en las anteriores elecciones, les significaría retomar el poder e influencia perdida.

En este marco, las acusaciones del abogado Rosember, generan graves consecuencias políticas para el gobierno, momento oportuno para que la oposición de extrema derecha acelere su estrategia política, además de evidenciar los grados de corrupción y hasta donde han llegado ambos bandos en sus intereses, concepciones y prácticas. Al mismo tiempo ponen a prueba la institucionalidad y el régimen de legalidad y justicia burguesas, por demás debilitadas, inoperantes y corruptas.

Este panorama, entonces, delinea una correlación de fuerzas donde la izquierda es casi inexistente, incapaz de situarse con agilidad en la lucha por el esclarecimiento del crimen del abogado Rosemberg –como el de muchos guatemaltecos y guatemaltecas y dirigentes sociales-, abanderar la lucha por una investigación y enjuiciamiento independientes y justos, con todas las consecuencias que ello implique, por la depuración y condena de los señalados que resulten culpables y por disminuir las posibilidades de la extrema derecha para avanzar en su estrategia desestabilizadora acuerpada hasta este momento por clase media, pequeña burguesía y burguesía. Es una coyuntura donde fuerzas de derecha se disputan el poder.

Ante esta situación, en dirección a evitar cualquier salpicadura y salir fortalecidos como fuerza revolucionaria proponemos:

1. Exigir la investigación y el enjuiciamiento imparcial de los responsables de los asesinatos y acusaciones en cuestión.
2. Denunciar a ambas fuerzas en conflicto.
3. Combatir la estrategia y el avance de la extrema derecha para evitar una situación más desfavorable para la lucha popular, indígena y campesina.
4. Avanzar en el trabajo organizativo y la movilización por las luchas que nos corresponden: las de los explotados y oprimidos.


COMISIÓN POLÍTICA
PARTIDO GUATEMALTECO DEL TRABAJO
Por Guatemala, la Revolución y el Socialismo

15 de mayo de 2009

viernes, 24 de abril de 2009

SOLO EN EL SOCIALISMO OTRA GUATEMALA ES POSIBLE


Por un primero de mayo clasista, radical y revolucionario

A finales del 2008 y lo que va del 2009, la clase trabajadora del campo y la ciudad resiente con mayor agudeza la crisis del capitalismo que se expresa en el descalabro del sistema bancario mundial (con grandes robos de “honorables” empresarios, la quiebra de muchos bancos y la pérdida de ahorros y pequeñas inversiones de los trabajadores).

Como siempre ha sucedido, estas crisis afecta fundamentalmente a la ya paupérrima y vilipendiada clase trabajadora. Millones de trabajadores han perdido sus empleos, sus pequeños negocios, han sido echados de sus casas, han perdido la seguridad social y la posibilidad de resolver necesidades de alimentación, salud, educación, vivienda y vejez, todo ello objeto de mercancía en el capitalismo.

Esta crisis que ya no es novedad para los guatemaltecos, pues conocimos su expresión en casos de fraude que se mantienen en la impunidad: Bancafe, Banco de Comercio, Empresarial, Metropolitano, Promotor, Offshores, entre otros casos. Sin embargo, en este momento la resentimos más pues estamos ante la pérdida de nuestro empleo, la disminución de las remesas, la deportación, la pérdida de mercado para nuestros productos agrícolas, el encarecimiento de la canasta básica y del transporte, etc.

Pero esta crisis tiene su explicación en el sistema capitalista, construido para que la burguesía se enriquezca permanentemente a través de la explotación de la clase trabajadora (proletariado) y del despojo de los recursos nacionales, todo ello a costa de nuestra pobreza y miseria. También se explica porque el sistema capitalismo está organizado para que la burguesía se enriquezca aun más; por ello produce más de lo que se necesita (como productos chatarra y de lujosas banalidades) y no produce lo que realmente se requiere (como alimentos baratos), pues su lógica es producir sólo aquello que le representa la máxima ganancia, inclusive haciendo de la vida, de los niños, de las mujeres, simples mercancías que se venden, legal o ilegalmente, al mejor postor. Cuando no se logra vender todo lo que se ha producido, entonces se provoca las crisis de sobreproducción y que las tasas de ganancia disminuyan, lo que genera crisis como la que actualmente vivimos.

Para resolver no solamente la disminución de sus ganancias sino para salvar su sistema capitalista, la burguesía hace que sus Estados trasladen millones de millones de dólares a sus empresas (el llamado “salvataje financiero” que se realiza en Estados Unidos, Europa y que también lo hemos conocido en América Latina y Guatemala en específico donde se le entregaron a los bancos mafiosos más de mil millones de quetzales), dinero que procede de nuestros impuestos y que debiera servir para garantizarnos seguridad, salud, educación, etc.

Malversan nuestros recursos para trasladárselos a las burguesías locales y mundiales. Los gobiernos compran empresas quebradas o las que han hecho robos millonarios para garantizar a los dueños (industriales, banqueros, grandes comerciantes y finqueros) no solamente que no pierdan su capital sino para que obtengan gigantescas ganancias de la transa. Para ello no solamente les trasladan los fondos del Estado, sino que endeudan a nuestros países con las mismas instituciones de la burguesía mundial y de los países imperialistas, tal el caso del Banco Centroamericano de Desarrollo, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Es un juego perverso en donde se nos explota a través de las empresas, se nos expolia a través de los Estados capitalistas y en el cual nuestra clase, la clase trabajadora, es privada de lo esencial, mientras a la burguesía se le hace cada vez más rica.

Lo grave, además, es que en Guatemala esta crisis se da sobre cimientos de miseria, de políticas neoliberales, de despojo y represión. Cerca del 80% de la población guatemalteca vive en la pobreza, incapaz de cubrir sus necesidades fundamentales; la parte de la clase trabajadora que cuenta con empleo, gana salarios de miseria y trabaja en condiciones infrahumanas. Mientras, la burguesía, la clase social que maneja el capital y el poder capitalista, intensifica sus acciones de explotación y saqueo de los recursos nacionales (minerales, petróleo, agua, tierra) y profundiza la destrucción del ambiente. En esa dirección, sus gobiernos siguen aplicando políticas neoliberales y populistas que protegen sus intereses y buscan mantenernos sumisos. Y
cuando luchamos por nuestros intereses y derechos --que no son los intereses y derechos de la burguesía, las mafias y los políticos corruptos--, se nos impone una política de criminalización y represión.

Es esto lo que está ocurriendo con el gobierno de Álvaro Colom, un gobierno protector de los intereses de los burgueses (terratenientes, banqueros, industriales/maquileros y grandes comerciantes), incluidos sus financistas: grandes empresarios y gentes vinculadas con mafias nacionales y regionales. Mientras, las necesidades del pueblo y de la clase trabajadora simplemente son inexistentes en sus políticas.

El gobierno de Colom tiene una política de circo y dulces a través de su discurso de “solidaridad”, mientras con sigue clavando una puñalada por la espalda. La supuesta oposición política, que juega al gato y al ratón con los ojos cerrados, pareciera estar promoviendo la desestabilización no solamente para garantizarse el relevo gubernamental sino –inclusive- para promover la conformación de un Estado más fascista y hasta una intentona golpista con la complicidad de la Embajada yanqui.

Por eso afirmamos, el capitalismo nos está llevando a la miseria, a la destrucción y la muerte. Por eso, como clase trabajadora, como sectores populares y como pueblos indígenas organizados, debemos resistir y luchar a las embestidas del capital y su Estado, articularnos y unirnos, y avanzar hacia la destrucción del sistema capitalista y la construcción del único sistema verdaderamente alternativo: el Socialismo.

El Estado capitalista, los gobiernos burgueses y sus supuestas oposiciones -como sucede en Guatemala-, no hacen más que defender los intereses de la burguesía local y mundial. Por esto debemos acabar con este Estado y este su gobierno, e instaurar el Estado proletario, popular y verdaderamente democrático, al servicio de las mayorías.

Por eso es necesario abandonar las estrategias electoreras y pro sistémicas y las políticas de colaboración con este Estado burgués, oligárquico y pro imperialista, y avanzar en una estrategia verdaderamente revolucionaria, que nos permita liquidar el capitalismo e instaurar el Socialismo.

Sólo en el Socialismo la clase trabajadora, el pueblo en general, los pueblos indígenas y todos los explotados y oprimidos, tendremos la posibilidad de ser sujetos de nuestro destino y construir una sociedad basada en la igualdad, la justicia y la solidaridad.


¡Viva la clase trabajadora y la lucha de los explotados y oprimidos!
¡Viva la Revolución Guatemalteca!
¡Viva el Socialismo!

PARTIDO GUATEMALTECO DEL TRABAJO
Por Guatemala, la Revolución y el Socialismo
¡Proletarios del mundo, uníos!
Guatemala 1º de Mayo 2009.

jueves, 2 de abril de 2009

IDEAS PARA LA REVOLUCIÓN GUATEMALTECA

La Revolución no puede sino ser un proceso permanente, de lucha tenaz y constante por lograr los cambios necesarios para liberar a la clase obrera y trabajadora en general del yugo de la explotación, a los pueblos indígenas y las mujeres de la opresión hasta lograr que nuestro pueblo viva en paz y feliz.

Esto es lo que perseguimos las y los comunistas. Esto ha llevado a que muchos compañeros y compañeras hayan entregado inclusive su vida por la conquista del poder y para la construcción del Socialismo, como único sistema capaz de lograr la paz y felicidad, que no puede ser más que paz y felicidad sin hambre, con trabajo, con seguridad y protección, con escuelas, con salud, con soberanía, con solidaridad y con dignidad.

Pero qué es ser revolucionario hoy, qué es hacer la Revolución hoy en Guatemala. Uno cuestión es clara: la estrategia electoral está logrando que la izquierda y que los revolucionarios sean cooptados por un sistema diseñado para que, con la “participación” política establecida por la oligarquía y el imperialismo, legitimemos este remedo de democracia cada cuatro años. La estrategia tampoco pasa por las luchas sectoriales que imponen agendas de cooperación o agendas parciales; sino por un proyecto que desde su carácter antiimperialista, anti patriarcal y antirracista se defina en un proyecto por el Socialismo, integrador de todas las luchas necesarias.

La Revolución Guatemalteca hoy no pasa por las elecciones. Pasa por la lucha popular que en su enfrentamiento contra el capital nacional y transnacional y contra el Estado como instrumento de dominio al servicio de la oligarquía y el imperialismo, permita articular, construir y madurar al sujeto revolucionario, el cual necesariamente deberá integrarse por el conjunto de los explotados y oprimidos. Pas por tener claridad que el bienestar popular sólo es posible sin propiedad privada sobre los medios de producción.

lunes, 12 de enero de 2009

LOS COMUNISTAS ISRAELÍES ENVIARON UN MENSAJE AL PRESIDENTE CHÁVEZ

"queremos también expresar, una nueva vez, nuestra admiración por la labor cumplida en vuestro país y enviarle un saludo de solidaridad con el camino emprendido para garantizar la independencia y la justicia social".


Tel Aviv, 09 ene. Tribuna Popular TP.- Los comunistas israelíes enviaron ayer (jueves, 8 de enero del 2009) un mensaje al presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Rafael Chávez Frías, por el cual le dan el agradecimiento, en nombre de los miembros del Partido Comunista de Israel PCI, por su valiente postura frente a la asesina ofensiva desatada por el ejercito israelí contra el pueblo palestino en la Franja de Gaza, hace 12 días atrás.


En el mensaje enfatizan los comunistas de Israel "creemos que el vuestro es un ejemplo a imitar, no solamente por otros gobiernos latinoamericanos. Esta debe ser la postura de todos los estados en nuestra región, el Medio Oriente".


La misiva finaliza con las palabras: "queremos también expresar, una nueva vez, nuestra admiración por la labor cumplida en vuestro país y enviarle un saludo de solidaridad con el camino emprendido para garantizar la independencia y la justicia social".

lunes, 5 de enero de 2009

CONDENAMOS AL ESTADO DE ISRAÉL, POR EL GENOCIDIO CONTRA EL PUEBLO PALESTINO


El PGT expresa su más severa condena contra el Estado de Israél y Estados Unidos, quienes conjuntamente vienen aplicando desde hace más de medio siglo, una política imperialista y cometiendo crimen de lesa humanidad al avanzar en el genocidio contra el pueblo palestino, el cual hoy se expresa con bombardeos y asesinatos masivos en contra de las autoridades legítimas y la población civil palestina. Estos hechos son violatorios de todo principio y norma en materia de Derechos Humanos.

En estos momentos vitales, nos solidarizamos con el pueblo palestino y condenamos el terrorismo y genocidio que está aplicando el Estado de Israél, con la complicidad de Estados Unidos.

Exigimos al gobierno de Álvaro Colom, romper relaciones con el Estado genocida de Isráel. Lo contrario será una vergüenza y una política de complicidad por omisión.

Convocamos a las organizaciones guatemaltecas a denunciar este genocidio y manifestar nuestra solidaridad con el inclaudicable pueblo palestino.



¡No al genocidio contra el pueblo palestino!
!Condena al Estado de Israél!


PGT