lunes, 24 de agosto de 2009

CONTRA EL GOLPE DE ESTADO EN HONDURAS


El Golpe de Estado en Honduras fue realizado por una cúpula militar servil a la oligarquía hondureña y al imperialismo norteamericano.

Pero más allá del papel jugado por el ejército, es fundamental aclarar que este Golpe ha sido dirigido desde el Pentágono y la Embajada estadounidense en dicho país, encabezado por Hugo Llorens, un reconocido experto en acuerpar golpes, gobiernos fascistas y, por demás, procesos de intervencionismo en Asia y Latinoamérica, ligado además al terrorismo de los ya minúsculos grupos anticubanos. Para el efecto, la oligarquía hondureña –esa de la cual es parte Michelleti-- constituyó el eje ejecutor para su consolidación, asumiendo su papel histórico, de pieza servil a los intereses imperialistas.

En esta estrategia, son parte del golpismo, la jerarquía de la iglesia católica, las iglesias neopentecostales que son financiadas y forman parte de la penetración imperialista en nuestros territorios, así como por los medios de prensa, centros académicos e intelectuales orgánicos a la burguesía local. En la comparsa también encontramos, como expresión de todo esto, a los partidos políticos de derecha y los organismos de Estado controlados por estos.

El objetivo, además de derrocar a un gobierno que les empezó a resultar incómodo a sus intereses, es frenar y ser parte de una contraofensiva dirigida al proceso revolucionario que esta desarrollándose en América Latina.

Este Golpe de Estado, además, ha sido acuerpado por las cámaras empresariales y grupos corporativos en Guatemala, quienes a través de sus medios de prensa y de difusión, han pretendido que el pueblo guatemalteco veamos la crisis de Honduras, como una sustitución constitucional y no como lo que es: un rompimiento constitucional, represivo y criminal como medida para derrocar a un gobierno constituido a través de elecciones.

Es por ello que nuestra perspectiva y nuestra acción política debe mantenerse y desarrollarse hacia la derrota del Golpe de Estado imperialista y oligárquico. Sólo de esa manera podremos infringir una derrota a las fuerzas que pretenden retornarnos a la prehistoria y frenar el proceso revolucionario en Latinoamérica.

Pero esta acción revolucionaria debe dirigirse asimismo, a desarrollar la lucha política, ideológica y económica contra quienes en Guatemala son parte de esta estrategia imperialista y antipatriota, que con desestabilización y golpes de Estado, tratan de retornar a un sistema dictatorial, fascista y por demás entreguista. Ello Pasa porque en la coyuntura aportemos a la articulación política desde nuestra posición de partido revolucionario de la clase obrera, que nos permita enfrentar con mayores posibilidades la ofensiva de la oligarquía guatemalteca, que no sólo no ha cesado, sino se intensifica.