viernes, 5 de diciembre de 2014

MUCHOS SON LOS CAMINOS QUE LLEVAN AL CAMBIO


Es posible y necesario el buen vivir
Sergio Pinto

Después de la intervención militar de los EEUU en 1954, Guatemala no ha tenido estabilidad, ni desarrollo con bienestar social, ni justicia.

La mayoría de los guatemaltecos somos gobernados por una minoría de capitalistas cuyos gobiernos y partidos aseguran el dominio de un grupo aún más pequeño: la oligarquía.

Si somos mayoría, podemos cambiar esta situación. Si somos mayoría, nuestras luchas son justas. Si somos mayoría, tenemos razón. Si somos mayoría, nos da legalidad el principio de que la soberanía consiste en la voluntad del pueblo.

Pero la minoría tiene más de quinientos años de estar dominando. Sus caretas cambian. Primero actuaban como colonizadores racistas, después como criollos descendientes y herederos de los invasores españoles. Después tomaron la careta de liberales, y ahora usan la máscara de la democracia. Y nunca han tenido razón, ni han sido justos. A lo largo de los años, se han enriquecido a costa del trabajo de los trabajadores del campo y de la ciudad.

Hoy, la mayoría se organiza y lucha en muchos lugares. Y resiste los golpes del ejército, de la policía y de los matones a sueldo contratados por los empresarios. Guatemala es un país de muchos pueblos. Y la gente se organiza, lucha y resiste. Tiene cada vez más confianza en sus propias fuerzas. Y aprende de sus propias experiencias. Aprende a no creer más en los ofrecimientos de los políticos corruptos. Aprende a avanzar en la defensa de su tierra, de su historia, de su cultura, de su comunidad, de su trabajo, de sus derechos y en la defensa de su cuerpo.

La gente aprende a conocer quién es su compañero y quién es el que se quiere aprovechar de ella. Aprende a juntarse con otros iguales, a organizar y a pensar bien cómo luchar.

Porque la lucha tiene su tiempo. Hay muchas victorias. Y es necesario que todo se junte, en un mismo fuego, donde ardan los chiriviscos que cada uno echa, porque la lucha de cada comunidad, se junta en la lucha de todo el pueblo para cambiar esta situación.

No se trata de que todos nos metamos al mismo camino, sino que cada comunidad haga su camino hasta juntarse con otros y otros. Así, el camino se hace más ancho y los triunfos se van juntando para ganar fuerza, ganar respeto y que ya no nos engañen más ni nos quiten las tierras, el trabajo y los recursos de la naturaleza. Es pues, el camino de muchas organizaciones, de muchos pueblos, de mucha gente.

La naturaleza nos enseña: el río se hace grande cuando en él se juntan muchos ríos pequeños. Al río grande no hay quien lo pueda contener. Por eso, tenemos confianza en que vamos a cambiar esta situación de injusticia. ¡Porque tenemos confianza en los pueblos que en muchos lugares de Guatemala, luchan!

¿Por qué luchan? En primer lugar, por la defensa de sus derechos a la tierra, al trabajo, a su cultura y a su historia. Por la defensa de su condición de mujer, por los niños y los ancianos. Por los patojos y las patojas.

En segundo lugar, por la salud, por la buena educación, por buenas carreteras, por una vida segura, sin ilegalidades. Luchamos por la justicia, la libertad y el pan de cada día. Por el respeto a la naturaleza y contra el uso de los recursos naturales para el negocio de unos pocos. Estamos en contra de que cualquiera ponga hidroeléctricas sin consultar y respetar a las comunidades. Estamos contra la explotación minera. Estamos en contra del sistema político que está tejido por la corrupción.

¿Y quiénes somos? Somos iguales, en nuestra voluntad de cambiar estas injusticias. Somos pueblos y comunidades que con su propia dirección luchan. No necesitamos a un grupo de iluminados que nos vengan a usar. Porque la dirección de nuestra lucha está en cada comunidad, con sus dirigentes naturales. ¡Que todos se levanten…! Dice el Libro de la Estera, el Pop Wuuj.

Es bueno, pues, que cultivemos la solidaridad con la gente que lucha en el monte, en las carreteras, en las ciudades. Que en nosotros brote la admiración, el orgullo y la confianza. Porque donde una comunidad lucha, está nuestro sentimiento y nuestra voluntad de levantar la lucha en cada lugar donde haya injusticia y atropellos.

Somos pueblos curtidos en la pobreza. Tenemos dignidad y vamos a defender lo nuestro. No nos preocupemos porque la lucha está en muchos lugares. Eso es bueno y además es necesario. Así se van construyendo organizaciones y dirigentes.

Algo más debemos hacer: darle apoyo a los que están en movimiento. Y divulgar, lo que se hace, lo que se avanza, que sea conocido por muchos, porque la prensa, la televisión y la radio están al servicio de los oligarcas. Entonces, entre nosotros mismos deben circular las noticias de las luchas, de los problemas y de las victorias.

¡Que todos se levanten…! Todas las luchas van a dar a una gran lucha. Y eso también debemos construirlo. La lucha de todos y todas, la organización de los pueblos con una fuerza que los oligarcas no puedan derrotar. Indígenas, trabajadores y trabajadoras, jóvenes, mujeres, gente de la ciudad que piensa correctamente, cristianos, católicos y no creyentes. Todos caminemos por la justicia, por nuestros derechos, por la libertad y el bienestar de todos, sin discriminación, sin racismo, sin violencia y sin abusos de los oligarcas. ¡Porque el futuro es nuestro!

En Camino Socialista, No.1, Época 1, Año 1, págs. 2-4