viernes, 5 de diciembre de 2014

¡POR LA RECUPERACIÓN DE LA LUCHA SINDICAL!

Andrea Soto

En estos últimos años, nosotros, trabajadores y trabajadoras de Guatemala, afrontamos un retroceso enorme en nuestros derechos laborales. Esto, sin embargo, no es un hecho aislado: es un fenómeno universal que puede verse en cualquier parte del mundo.

En concreto, nos han hecho retroceder en muchos sentidos: nos contratan bajo las condiciones más desventajosas que se pueda imaginar; se nos arrebatan garantías sociales, se reduce la cobertura de seguros de salud, de vida, permisos, vacaciones pagadas, etc. Hay un creciente aumento real de la jornada de trabajo, se han ido destruyendo los sindicatos.

Nos pueden despedir cuando quieran sin indemnización. En otros términos: nos han acorralado y, lo más terrible, nos acostumbramos a no protestar y a agachar la cabeza. Todo ello sucede por una razón bien precisa: es expresión del estado actual de la lucha de clases a nivel internacional. Para decirlo claramente: representa una evidente expresión de lo que es el sistema capitalista en su conjunto, en su dinámica real.

Luego de la caída del campo socialista europeo, y con la involución del socialismo en China, el gran capital transnacional salió vencedor de la Guerra Fría. De ahí que se siente ganador, sin obstáculos que lo frenen y, con toda la impunidad del caso, fija sus reglas. En Guatemala, siguiendo esa tendencia mundial, también los capitalistas se aprovechan y profundizan cada vez más la explotación del pueblo trabajador.

Como es el capital quien fija arbitrariamente las reglas de juego, la gran masa trabajadora debe seguir sus dictados con la cabeza agachada. De esa forma, la clase capitalista contrata de la manera más injusta.

Quien no quiere plegarse a esas condiciones, sabe que, con seguridad, perderá su puesto de trabajo, pues una larga fila de desocupados, esperan ansiosos para aceptar en silencio cualquier migaja que se le ofrezca. De ese modo, la desocupación ha pasado a ser el nuevo fantasma que nos persigue y con el que se nos condiciona como clase trabajadora.

Revertir esta situación no va a ser fácil. De todos modos, esa tiene que ser la consigna. ¡Debemos seguir pensando que la utopía es posible! Eso en definitiva, significa ser  comunista. La lucha sindical está hoy sumamente desacreditada, pero debemos recuperarla.

Los sindicatos son las herramientas que tenemos nosotras y nosotros, trabajadores, para hacer valer nuestros derechos, para organizarnos y para plantearnos un proyecto político transformador, revolucionario. Si hoy algunos sindicatos son corruptos y pro patronales, eso no significa que sea la regla general o que la norma sea seguir siendo así.

Los comunistas debemos plantearnos con toda la energía del caso recuperar los sindicatos como una plataforma de lucha para la clase trabajadora. El trabajo debe ser la liberación del ser humano, y no su condena.

¡A re prestigiar la lucha sindical! ¡Por una clase trabajadora (obreros industriales, trabajadores rurales, campesinos, cuadros técnicos y profesionales, amas de casa, subocupados) unida y en lucha!

Hoy más que nunca, rescatemos la frase del Manifiesto Comunista: ¡Trabajadores del mundo, uníos!
 
En Camino Socialista, No. 1, Época 1, Año 1, páginas 7-8