jueves, 5 de marzo de 2015

EDITORIAL

Camino Socialista No 3, Año 1, Época 1

En un comunicado emitido el 30 de diciembre último, el Partido Guatemalteco del Trabajo cuestionaba duramente la política laboral del gobierno de Otto Pérez Molina que estableció un salario mínimo de hambre para la clase trabajadora del campo y la ciudad. En especial, repudiaba la fijación de un salario mínimo todavía menor para cuatro municipios: San Agustín Acasaguastlán y Guastatoya (El Progreso), Estanzuela (Zacapa) y Masagua (Escuintla), es decir, un 56.79% por debajo del salario mínimo oficial.

Entre el desempleo, el subempleo, el calvario de la emigración y los salarios de hambre, la herencia de este gobierno será la de haber lo-grado sumir a nuestro pueblo en una miseria más profunda y de haber llenado los cofres de más oro para la burguesía y las empresas transnacionales.

Pero esto no acaba ahí. Se agrega la crisis de desabastecimiento en los hospitales públicos, la baja en la cobertura educativa y el aumento en las colegiaturas. Se evidencia un incremento de asesinatos y extorsiones. El aumento galopante de la corrupción y el saqueo del Estado que señala a los más altos funcionarios gubernamentales. A las comunidades y familias campesinas se les imponen proyectos de muerte (como la minería) y la represión en contra de líderes sociales, sindicales y campesinos. Todo esto es consecuencia de la política reaccionaria del actual gobierno.

¿Pero cuál es la alternativa? Sin duda, la única alternativa debemos construirla. Sólo vendrá del pueblo y de la clase trabajadora del campo y la ciudad, cuando nos organicemos y fortalezcamos, cuando construyamos el programa y la organización que nos permita gestar la Revolución. Sólo una Revolución será capaz de cambiar este Estado, convertirlo a favor y en función de la clase trabajadora, de las mujeres, de los jóvenes y de los pueblos que convivimos en este territorio.


Y mientras avanzamos en esa dirección, recuperemos nuestra dignidad y ética como pueblos y comunidades, fortalezcamos la resistencia popular y avancemos en la articulación política desde abajo y a la izquierda.