jueves, 5 de marzo de 2015

EL ESTADO ES UN INSTRUMENTO DE LA CLASE DOMINANTE

Por Silvio Briones
Sin duda alguna, las luchas que los pueblos mayas, mestizos y xinca impulsan en el período actual, tienen un carácter digno porque reivindican su carácter de sujeto y justo porque persiguen el bien común. Al despojo histórico padecido a manos de invasores, de la burguesía local y el capital transnacional, se suma el despojo a manos de empresas mineras, hidroeléctricas, madereras, agronegocios, entre otras, además de la explotación permanente vivida en las fábricas, fincas, bancos y comercios, especialmente aquellos que integran la clase trabajadora del campo y la ciudad.
La lucha de resistencia y defensa del territorio impulsada, se ha traducido en denuncias, consultas comunitarias, interposición de recursos judiciales y constitucionales, para que se respeten sus derechos y se detenga el expolio.
El capital (empresas extractivas como las mineras, hidroeléctricas, etc.) y los gobiernos de turno, actúan contra la decisión de los pueblos y les niegan los derechos que les corresponden.
Lo más grave es, además, la imposición de los proyectos extractivos a fuerza de represión. Aliados, los terratenientes, las empresas y los gobiernos (nacional, departamental y municipal) han desarrollado una estrategia de intimidaciones, amenazas, atentados, asesinatos, captura de hombres y mujeres líderes de tales resistencias. Han impuesto Estado de excepción, como en Santa Cruz Barillas (Huehuetenango), San Rafael Las Flores (Santa Ros), San Juan Sacatepéquez (Guatemala), desconociendo las Consultas Populares. Han impuesto a sangre yfuego tales proyectos, en contra de los pueblos y organizaciones que ya no se comen el cuento que la minería, las hidroeléctricas, etc. son desarrollo y beneficios para las grandes mayorías.
Con esas políticas y esas acciones, el Estado y los gobiernos, confirman una de las principales tesis del marxismo: el Estado es un aparato de clase. Es decir, el Estado y por consiguiente los gobiernos dentro del capitalismo, son instrumentos para el dominio de la clase dominante, la burguesía como la clase propietaria de los medios de producción, como la tierra, la banca, el gran comercio, las fábricas.
El Estado guatemalteco funciona como un instrumento al servicio de las empresas mineras, hidroeléctricas, etc. tanto de origen local como transnacional. Por esta razón el Estado guatemalteco se preocupa por garantizar la propiedad privada, y no los intereses de las grandes mayorías. El Estado guatemalteco es un Estado históricamente racista porque ha servido y sirve para el dominio y opresión en contra de los pueblos mayas, garífuna y xinka, además del pueblo mestizo.
Lenin decía, en 1917: “el Estado es el producto del carácter irreconciliable de las contradicciones de clase”. Tener clara esta característica fundamental del Estado capitalista, permite que veamos la necesidad de organizarnos para tomar el poder del Estado y convertirlo en un Estado radicalmente diferente, en un Estado que sirva a las grandes mayorías, a la clase trabajadora del campo y la ciudad y a los pueblos indígenas. Es decir, como afirmamos desde el marxismo, en un Estado Socialista.
Sólo un Estado Socialista garantizará el interés de las grandes mayorías, el bien común. Y esto será así, porque ese Estado Socialista deberá ser un Estado en manos de la clase trabajadora y de los pueblos originarios.
Esa es la mirada estratégica. Esta búsqueda debe marcar la lucha de resistencia y defensa del territorio.

¡Ahora debemos pasar de la resistencia a la lucha por conquistar el poder, para construir un Estado y una sociedad de todas y todos: Socialista!