jueves, 5 de marzo de 2015

POR UN OCHO DE MARZO REVOLUCIONARIO

Las mujeres comunistas de Guatemala conmemoramos la fecha del 8 de marzo recordando su origen: las jornadas de lucha que protagonizaron miles de mujeres obreras para exigir mejores condiciones de trabajo y de vida.  Fue Clara Zetkin, quien desde el pensamiento y las ideas socialistas acerca de la situación social de opresión de las mujeres, propone en 1910, en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, celebrar en esa fecha UNA JORNADA INTERNACIONAL DEDICADA A LA MUJER.
El Comité de Mujeres Comunistas ROSA LUXEMBURGO saluda en este día a las mujeres guatemaltecas y del mundo, y en especial a las mujeres de la clase trabajadora y a las que luchan contra las diversas opresiones y violencias del patriarcado, el capitalismo y el imperialismo. Dedicamos esta jornada de lucha a recordar y reconocer a nuestras mártires.  Nuestro homenaje a todas las campesinas, proletarias, trabajadoras, que participaron y cayeron en las luchas revolucionarias contra el Estado opresor y el capitalismo. Ellas, como nosotras actualmente, buscaron la igualdad e inclusión de las reivindicaciones de las mujeres  en las propuestas de construcción de la sociedad socialista.
La mayoría de la población guatemalteca, y principalmente las mujeres, vivimos en una situación de pobreza, miseria, represión, violencia, inseguridad y discriminación. Esta situación se ha agravado en la nueva fase de acumulación de capital.  La voracidad de la burguesía nacional y los intereses de las empresas transnacionales se imponen sin misericordia. La respuesta del Estado a las luchas anticapitalistas y populares, contra la invasión y el despojo de las multinacionales, la oligarquía y la gran burguesía, ha sido la represión y criminalización. Somos muchas las mujeres valientes que nos hemos alzado contra el capitalismo salvaje y que estamos pagando con abuso, maltrato, el ataque directo a nuestra integridad física, e incluso la privación de libertad con cárcel, por el único delito de defender el agua, la vida, la tierra, la dignidad y la soberanía.
A la violencia histórica estructural ejercida en contra de las mujeres por un orden social construido y reproducido históricamente sobre bases y relaciones de poder, patriarcales y racistas, al servicio de la reproducción del capital, se le unen hoy nuevas formas de violencia aún más atroces. La  violencia contra las mujeres en todas sus expresiones, como violación a los Derechos Humanos, ha aumentado  considerablemente. Los indicadores reflejan el aumento de denuncias de casos de violencia y de feminicidio.
Se agrava la explotación sexual comercial de las mujeres con la expansión de la prostitución y la trata de mujeres, niñas y niños, y el uso y mecanización de nuestros cuerpos por las industrias de las comunicaciones y las empresas. Esto es reflejo de la entrada en un estadio totalmente deshumanizante, en el que las mujeres nos convertimos en pura mercancía sexual.
El trabajo productivo y reproductivo de las mujeres sigue sin valorarse  socialmente. Nuestra incorporación a las relaciones de producción capitalistas no siempre ha significado una dignificación de nuestras vidas. Accedemos a puestos de menor remuneración en actividades vinculadas a las cadenas de cuidados, sin mayor protección social. No se da cumplimiento por parte de las autoridades del Ministerio de Trabajo al marco normativo  que establece la creación de las guarderías en los centros de trabajo como parte de las acciones de cuidado para los hijos/as de los y las trabajadoras, lo cual impacta en las dobles o triples jornadas de trabajo para las mujeres.
En las maquilas, en las fábricas, en el campo, en el trabajo doméstico, las mujeres tenemos salarios miserables, con jornadas extenuantes y abusos de todo tipo. Es  evidente la aplicación de mecanismos que permiten mayor discriminación y explotación hacia nosotras. La flexibilidad para la sobreexplotación  de la clase trabajadora responde a  intereses y cambios  que promueve la burguesía nacional y las empresas transnacionales para su beneficio, y que se regulada a través  de normativas institucionalizadas por parte del gobierno. Esto ha agravado la pobreza y la exclusión social, que afectan especialmente a las mujeres, lo que se refleja en los altos niveles de desnutrición, y el incumplimiento de derechos fundamentales.
La desmovilización de la clase trabajadora por el capital y la represión estatal, se refleja en los escasos niveles de sindicalización de las mujeres, y en general en la desmovilización de las luchas de las mujeres por nuestros derechos como trabajadoras. A esto debe añadirse que la falta de empleo implica que cada vez más mujeres optemos por irnos al extranjero en búsqueda de alternativas laborales. Esto implica en muchos casos la violación sistemática de nuestros derechos humanos y laborales, tanto en el tránsito como en los lugares de destino.  
Las mujeres comunistas de Guatemala:

-            DENUNCIAMOS todas las prácticas que desde el Estado, las empresas y la vida cotidiana, estigmatizan, discriminan, oprimen y violentan a las mujeres, en especial aquellas que se dan dentro de nuestra clase social y el movimiento obrero, campesino, popular y sindical. Nuestras luchas van encaminadas a la construcción del socialismo, como proyecto político que nos llevará a una sociedad comunista; esto es: una sociedad de cultura superior, compuesta por seres humanos libres e iguales, respetuosa de nuestras diversidades, en la que primará el bien común o buen vivir, y no la propiedad privada, el despojo o la explotación del capitalismo.  

-                 CONDENAMOS todas las formas de violencia de clase, racista y patriarcal sobre nuestros cuerpos-territorios en todas sus expresiones (sexual, psicológica, económica, simbólica) y EXIGIMOS al gobierno y el sistema de justicia burgués:

·                El cese de la impunidad en todos los casos de feminicidio y otros actos de violencia en contra de las mujeres;
·                la pronta resolución de todos los casos de violencia física y sexual, ejercida por las fuerzas militares y paramilitares del Estado contrainsurgente y las multinacionales;
·                el abordaje responsable para la erradicación de la trata de mujeres, niñas y niños, para la explotación laboral y sexual;
·                el cumplimiento de la normativa nacional e internacional en materia de derechos humanos, laborales y equidad de las mujeres;
·                la contabilidad en el producto nacional del trabajo reproductivo que hacemos las mujeres, y el seguro social universal, en las mismas condiciones que el resto de las y los trabajadores.

-                 Finalmente, HACEMOS UN LLAMADO a la sororidad y solidaridad entre todas las mujeres guatemaltecas de los diversos pueblos, y a la unidad de las luchas populares, feministas, antipatriarcales y anticapitalistas, para derrotar al capital y poner fin a las distintas opresiones sobre las mujeres y los colectivos de la diversidad sexual. La fragmentación de las luchas nos debilita, mientras que el patriarcado y el capitalismo campean a sus anchas.
En este 8 de marzo, las mujeres comunistas de Guatemala nos declaramos una vez más en resistencia y rebeldía contra las violencias del patriarcado y el capitalismo que nos oprime y nos deshumaniza.
¡Por la autodeterminación de las mujeres frente a las diversas violencias y opresiones del patriarcado y el capital!
¡Por un mundo donde seamos socialmente iguales!

¡Por la Revolución y el socialismo!
 
Comité de Mujeres Comunistas
“ROSA LUXEMBURGO”
En el aniversario del nacimiento de Rosa Luxemburgo

Guatemala, 5 de marzo del 2015