viernes, 26 de agosto de 2016

BUSCANDO LA UTOPÍA DE UN MUNDO MEJOR

Julio Alberto Figueroa Gonzáles



¿Qué sería de los seres humanos si no pensaran en un mundo mejor? Seguramente no habría gente interesada en absolutamente nada, cosa que no podemos imaginar, porque todos tenemos necesidades mínimas que debemos cubrir, como la comida del día, el vestido, un techo mínimo. Y ya eso te pone a pensar qué hacer en el minuto que sigue.

Los seres humanos tenemos necesidad de interrelacionarnos, por lo tanto buscaremos la manera en que estas relaciones sean fraternas, constructivas, placenteras, armoniosas, estables. En todo esto estamos hablando de bienestar.

La pregunta es: ¿cómo se puede obtener ese bienestar? Seguramente vamos a encontrar muchas respuestas, y la mayoría estarán relacionadas con la posesión de bienes y servicios de calidad, con la disponibilidad de tiempo para la cultura, el deporte, la recreación y el esparcimiento. Pero la forma de obtenerlo marca la diferencia.

En el sistema capitalista las personas buscan de forma individual obtener el bienestar, por lo tanto no importa si para ello se debe limitar a otros en su propia búsqueda. La competencia entre individuos hace que cada uno busque tener más y mejores bienes y servicios que otros, lo cual genera pobreza, exclusión y una alta concentración de riqueza en pocas manos, fomentando así una división de clases sociales.

Como ya lo expresaban Marx y Engels: el origen de la división de la sociedad en clases no es creación del capitalismo, porque ésta surge con la desaparición del comunismo primitivo.

El planteamiento marxista leninista nos orientaba a que primero debíamos pasar por la etapa de la toma del poder e implantar la dictadura del proletariado para lograr los cambios estructurales del Estado y cambios conductuales de la sociedad, para poder construir el comunismo. Lamentablemente se nos cayó el primer intento, pero no nos hemos dado por vencidos.

En Guatemala hicimos la lucha revolucionaria para la toma del poder y hacer el cambio de estructuras, pero ninguna de las cuatro organizaciones revolucionarios nos preocupamos en verdad por mostrar a nuestras militancias, y menos al pueblo, cuál era la diferencia del futuro que ofrecíamos. Por lo tanto, esa imagen quedó en la construcción individual, al punto que seguimos pensando en hacer reformas al sistema para hacerlo más humano, sabiendo que eso no es posible, porque el capitalismo no dejará de ser agresivo, explotador, excluyente, concentrador y generador de pobreza.

El reto más grande para los comunistas de hoy está en construir, dentro de un mundo capitalista, una opción colectiva que demuestre que sí es posible vivir en comunidad de manera plena y satisfactoria, alejándonos de las prácticas mercantilistas, en donde el propósito no sea la generación de riqueza, sino la satisfacción de necesidades.

Invitamos a buscar alternativas colectivas para que, sin la participación directa del Estado oligárquico, podamos satisfacer las necesidades de nuestra militancia y colaboradores en cuanto a salud, educación, alimentación, vestido y techo de manera digna.

“Arriba los pobres del mundo, de pie los esclavos sin pan, viviremos todos unidos”.

¡Viva la clase trabajadora!


En Camino Socialista No 16, julio 2016, Época 1.