martes, 23 de agosto de 2016

JIMMY MORALES. UN GOBIERNO QUE NO NOS SIRVE

Por Catalino Ixcú


Los vientos de cambio que nos trajeron los plantones en las plazas del 2015 parece que se quedaron en poco. Luego de seis meses del gobierno de Jimmy Morales está claro que es un gobierno que No nos sirve. Sin plan, pero con apoyo de viejos militares, el CACIF y los Estados Unidos, improvisa el papel de Presidente Constitucional con un comediante que  pretende dirigir el país.

La prensa misma, su aliada en las pasadas elecciones, hoy lapida la función gubernamental señalando la serie de errores cometidos por el gobernante en sus primeros seis meses al frente de la administración.

En este período, lo que sobresale es la precaria situación de salud y educación en el país. ¿Pero dónde comenzó todo? El día de toma de posesión, como estaba previsto, el nuevo “presidente” Jimmy Morales, en su discurso el 14 de enero, dibujó lo que podría ser el gobierno que ya estamos sufriendo y viendo los guatemaltecos en vivo y a todo color.

El comediante disfrazado de presidente constitucional y revestido como el “nuevo político  puro y santo” se dirigió al público asistente al acto en el Teatro Nacional, pero especialmente a los medios de comunicación, quienes difundieron su discurso y argumento teatral aprendido al pie de la letra.

Habló de combatir el hambre, comprometiéndose a reducir la desnutrición en un 10 por ciento, meta que ni gobiernos en su tiempo, con mayores ventajas, como el de la UNE o del Patriota, pudieron lograr. Prometió hacer crecer la economía en un 6 por ciento, cuando ni en el período del PAN luego de la Firma de la Paz se alcanzó dicha meta.

El actor, representando ahora al presidente, no mencionó lo que causa el hambre y la pobreza, no habló de la concentración de la tierra, las desigualdades, la falta de justicia, la exclusión y el modelo productivo y extractivo que provoca estos males. Así como no mencionó quién se beneficia de lo anterior.

En aquella oportunidad llamó a la unidad, y no faltó la prensa lambiscona que lo resaltara, la misma que luego de seis meses lo crítica. Pero ¿cómo no hacerlo ante la debilidad con la que asumía su gobierno, que debe resolver el problema hospitalario con “donaciones”,  limosna privada que sabemos se paga bien caro, en lugar de impulsar una verdadera reforma fiscal para que los ricos dejen de evadir y paguen más impuestos?

Ya en la mitad de este año es larga la lista de equivocaciones cometidas por el mandatario, que se inicia con el nombramiento de Sherry Ordoñez Castro como Ministra de Comunicación, Infraestructura y Vivienda, quien fuera denunciada por ser contratista del Estado y por lo cual tuvo que dar marcha atrás, acción recurrente en todo este tiempo.

Igualmente se critica la transferencia financiera al ejército para que este cumpla funciones incoherentes para su carácter, como la construcción de caminos. Es clara la intención de lavar la cara de las fuerzas armadas, asignándoles la fabricación de pupitres y sillas de ruedas al tiempo que desfila ridículamente el día de su bochornosa fundación. Nunca debemos dejar de señalar enfáticamente que en sus declaraciones, el presidente olvidó la responsabilidad histórica de los militares en las masacres, desapariciones, muertes extrajudiciales, la corrupción y el narcotráfico.

Sin equipo de gobierno y con la debilidad clara de una marioneta al servicio de los poderes económicos y la embajada de los Estados Unidos, Morales tuvo que echar mano de una serie de políticos reciclados, corruptos y enjuiciados, que fueron elegidos como diputados en la nueva legislatura, con el objetivo de conformar una bancada que tramitara sus propuestas de ley. Un intento absolutamente fallido.

Los señalamientos y demandas en estos seis meses al fallido gobierno no se han hecho esperar: los trabajadores de salud, educación, el movimiento campesino y los pueblos indígenas han reiniciado sus movilizaciones para que se mejoren los presupuestos de dichos ministerios y políticas públicas hacia los sectores empobrecidos y marginados del país. Ante esto el gobierno ha respondido con acciones que buscan limitar el derecho a la movilización y anular los pactos colectivos de condiciones de trabajo, queriendo con ello responsabilizar de la actual crisis a las conquistas y acciones de la clase trabajadora.

Lo que esconde y no dice el gobierno es que la falta de recursos se debe a la crisis fiscal, de la cual es responsable el gobierno y el poder económico que corrompe el sistema evadiendo el pago de impuestos, saquea al Estado, mantiene sus privilegios y prebendas, todo lo cual les garantiza continuar su enriquecimiento, mientras la mayoría de la población se encuentra sumida en la miseria.

Con el encarcelamiento de empresarios y políticos corruptos salió a luz pública la alianza perversa, donde el empresario es el corruptor y político el corrompido, convirtiéndose ambos en corruptores como parte del ciclo vicioso que esto genera. También son investigados y apresados empresarios por no pagar millonarias sumas de dinero al fisco, cantidades que lloran sangre al no llegar a la atención hospitalaria, la educación y otros servicios que el Estado está obligado a cumplir para garantizar los derechos del guatemalteco y guatemalteca. El corolario al final de esto es que empresarios y empresas  pagan las multas y quedan libres sin ningún problema, garantizándose impunidad no solamente legal sino también en los medios de comunicación masiva.


En fin: el gobierno camina sin rumbo, mientras se acentúan problemas que exigen verdaderos y profundos cambios estructurales y no medidas dilatorias, paliativas o de beneficencia. Dichos cambios solo pueden provenir de la lucha unitaria y organizada de los trabajadores, los pueblos indígenas y los movimientos sociales, al grito de NO MÁS CORRUPTOS NI LADRONES, NO MÁS IMPUNIDAD. EXIGIMOS JUSTICIA Y UNA PAÍS PARA TODOS. 

En Camino Socialista No 16, Epoca 1, julio 2016.