domingo, 18 de diciembre de 2016

EL SALARIO MÍNIMO DEBE SER DE Q7 MIL 500

Por Gilberta Mux

Un salario justo es aquel que permite al trabajador y trabajadora cubrir las necesidades de alimentos, salud, educación, vivienda, vestimenta, transporte, recreación, como mínimo. El costo de esas necesidades, según el Instituto Nacional de Estadística, es de Q. 7,186.18 al mes de noviembre de 2016. Esto implica que para el 2017, el salario digno debiera ser como mínimo de Q. 7,500.00.

Sin embargo, el salario mínimo para actividades agrícolas y no agrícolas para el 2016 es de Q. 2,747.21, el cual incluye la bonificación de ley de Q 250.00. Este es aún menor para actividades de maquila y de exportación: Q. 2,534.14, incluida la bonificación. Es decir, el salario mínimo es un salario de hambre, que no alcanza para cubrir siquiera la Canasta Básica de Alimentos, que para noviembre de 2016 ronda los Q. 4,000.00. 

Es por ello que el costo de la Canasta Básica Vital debe ser la base de la lucha por un salario digno. Esta debiera ser la base de lucha de las organizaciones sindicales y de la clase trabajadora en general. Si esto no es posible lograrlo en la mesa tripartita (empresarios, gobierno y representantes de los trabajadores) que se integra año con año para acordar el salario mínimo, una actitud digna de la representación sindical debiera consistir en retirarse y no avalar ningún falso incremento que sea para legitimar la continuidad de los niveles de explotación laboral. Y es que, como ha sucedido en años anteriores, seguramente este año se fijará un aumento al salario mínimo que no alcanzará siquiera para cubrir la Canasta Básica de Alimentos. 

Es seguro que el discurso de los empresarios y la derecha encabezada por el CACIF y el gobierno, prontamente dirán que si se aumenta el salario para la clase trabajadora, esto tendrá un impacto en que las empresas serán menos competitivas, dejarán de crear más empleo y terminarán quebrando. Este es su discurso de siempre, para impedir que los trabajadores y trabajadores ganemos un salario justo, lo cual representaría, no que ellos quiebren, sino que ganen menos. Y esto lo sostienen, puesto que como burguesía o empresarios, como ellos prefieren llamarse, buscan aumentar sus ganancias a costa del saqueo de los bienes naturales, de los recursos del Estado y de la sobre explotación del trabajador y trabajadora. Por eso se oponen a cualquier aumento en el salario, como se oponen al aumento en el pago de impuestos que les afecten o a cumplir con sus obligaciones para con los trabajadores. Es más, inclusive incurren en el robo a la clase trabajadora.

Debemos reimpulsar la lucha por un salario digno. Un aumento que no alcanza para cubrir todas nuestras necesidades vitales como clase trabajadora, seguirá siendo un falso aumento.

En Camino Socialista No 19, Época 1, Año 3, diciembre 2016