sábado, 15 de abril de 2017

EL CRIMEN CONTRA LAS 41 NIÑAS Y ADOLESCENTES SOLO ES POSIBLE EN EL CAPITALISTMO Y EL ESTADO NEOLIBERAL

Editorial, Camino Socialista No 22, marzo 2017, Época 1, año 4


En un país socialista, un crimen como el de las cuarenta y una niñas y adolescentes asesinadas en un centro de resguardo del Estado nunca habría sucedido. Y no habría sucedido ni sucederá, porque en el socialismo, como proyecto civilizatorio    profundamente humanista, el ser humano está en el centro de todo. Y con mayor razón, en las políticas socialistas, la prioridad es el niño y la niña, la adolescencia, como el presente y futuro de la humanidad misma.

Un crimen como este sólo es posible en el capitalismo, donde la vida es una mercancía más. Sólo en el capitalismo millones de niñas y adolescentes, son sometidas a tratos de violencia, tortura, violación, pornografía, embarazos forzosos, esclavitud sexual y laboral. 

Sólo un Estado capitalista y neoliberal como el guatemalteco, permite que todo lo anterior y más, le suceda a la niñez y la adolescencia. Solo un Estado capitalista crea las condiciones y permite que suceda un crimen de lesa humanidad como el de las cuarenta y tres niñas y adolescentes. Solo en un Estado capitalista es posible que toda la institucionalidad y los funcionarios públicos incurran en ese tipo de incumplimiento de deberes, que muchos participen en redes de violencia, tortura y trata de personas, y que hoy pretendan protegerse para no verse obligados a renunciar, para ser destituidos y para evitar que el peso de la ley se les aplique por su participación, complicidad o responsabilidad penal en este crimen.

¿Y por qué sucede esto en los Estados capitalistas? Sucede porque su papel es privilegiar, a costa de lo que sea, los intereses del mismo capitalismo, es decir, los intereses por explotar, expoliar y acumular más capital que tienen las empresas transnacionales y locales. Se privilegia el llamado “mercado” por sobre el bien común de todas y todos los seres humanos.

Por las características de este crimen y las evidencias que lo explican, solo la presión política masiva logrará el objetivo que el mismo no quede impune. Por eso llamamos a no dejar de exigir justicia contra los responsables de este hecho deleznable.

Debemos convencernos, de una vez por todas, que debemos luchar por construir otro Estado, de carácter socialista, que se oriente a derrocar el capitalismo e instaurar un sistema que garantice la vida y el bien común. Sólo en el socialismo será posible contar con leyes, instituciones y funcionarios que protejan integralmente a la niñez y adolescencia.

¡Solo en el Socialismo otro mundo es posible!

¡Por Guatemala, la Revolución y el Socialismo!