sábado, 15 de abril de 2017

La Cacareada Reforma Constitucional

Por Carlos Pinto

¡No nos dejemos engañar!  En esta coyuntura política, donde la clase trabajadora, los campesinos, los pueblos indígenas, las organizaciones de mujeres y feministas, y todos los sectores populares, carecemos de la suficiente fuerza para impulsar un proyecto de transformación radical del Estado, es la derecha la que toma iniciativa para tratar de contener la crisis de larga duración en la cual este encuentra el Estado.

La reforma constitucional actual es el intento y al mismo tiempo la derrota entre expresiones de la burguesía y el imperialismo. En ese juego, de buena voluntad y con objetivos reformistas, cayeron un conjunto de organizaciones y movimientos esperanzados en poder avanzar hacia transformaciones democráticas.

Sin embargo, debemos considerar que la propuesta de reformas constitucionales al sector justicia, fueron definidas por organismos (Cicig, MP y PDH), cuya visión les hace pensar que con algunas reformas la crisis tenderá a resolverse o, como mínimo, se logrará contener el avance de fuerzas política que están gestando condiciones para que en un momento dado la crisis estalle. Además, son reformas que corresponden a los planes imperiales de Estados Unidos, contenidos —en lo público y en lo oculto— del Plan de la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte, que persiguen convertir al país en un protectorado aún más colonizado. Por eso la propuesta se limitó al sector justicia y por eso la propuesta misma no iba más allá de plantear reformas estrictamente institucionales y procedimentales. Para nada se planteó una solución de raíz, no solamente a la corrupción, sino a la erradicación del crimen organizado que, como sabemos es de carácter capitalista. Tampoco se planteó de erradicar la injusticia generada por el capitalismo, traducida en explotación, saqueo y represión social.

Es esta la propuesta que hasta el momento está siendo derrotada. Estas fueron las fuerzas que, de concretarse la derrota de estas reformas constitucionales, deberán enfrentar el resultado de su intentona.

¿Pero quiénes están ganando esta batalla? Claramente, el CACIF, que con su oposición al reconocimiento del pluralismo jurídico, creó las condiciones para que las reformas en su conjunto no fueran aprobadas en el Congreso, siendo que vieron en éstas un peligro para sus planes económico y políticos que persiguen continuar manejando a su antojo al Estado y continuar explotando y saqueando impunemente. También, las fuerzas más conservadoras y las mafias que vieron en estas reformas un riesgo más para ser perseguidas por sus prácticas criminales, mafiosas, corruptos.

Finalmente, las propuestas de los sectores que podríamos catalogar de democráticos y bien intencionados, han quedado en letra muerta. Esto debido a que insertaron sus propuestas en una correlación de fuerzas adversa y con estrategias incoherentes para el reto que representaba esta lucha.

En ese sentido, los objetivos de instaurar un sistema de justicia radicalmente diferente, concretar el pluralismo jurídico y la igualdad y equidad ante la ley, debieran se retomados pero como parte de un proyecto político revolucionario que debe ser concebido, acordado e impulsado principalmente por fuerzas revolucionarias procedentes de la clase campesina y obrera, los pueblos indígenas, las organizaciones de mujeres y feministas, estudiantiles, de juventud, entre otras. De lo contrario, cualquier intentona reformista quedará en simple comparsa de las fuerzas que, en estas condiciones, tienen la capacidad y el poder real para impedirlas.

En este sentido, esas intenciones democráticas, deben necesariamente ser parte de un  proyecto que busque fundar un nuevo Estado. Un proyecto que se concretará solo con la lucha decidida de la clase trabajadora del campo y la ciudad, de nuestros pueblos y del conjunto de sectores populares. La estrategia para lograrlo deberá considerar que en una de sus etapas deberá pasar por la redacción de una nueva Constitución Política.


En Camino Socialista No 22, marzo 2017, Época 1, año 4