sábado, 15 de abril de 2017

Los efectos de una manipulación de masas sin cabeza

Por: Rodrigo Pérez


El año 2015 puso en evidencia lo podrido y desgastado del modelo político guatemalteco, el cual ha permitido que se intervenga al país mediante las funciones de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), que junto al Ministerio Público y el acompañamiento de la Embajada de Estados Unidos, ejecutaron un Golpe de Estado blando. Ello se complementa con la comparsa de los medios de comunicación y la activación de una campaña de agitación a través de las redes de comunicación social, con lo que logran el cambio de vicepresidente y presidente de la república, y con ello el cambio de todo el poder ejecutivo, enarbolando la bandera de la lucha contra la corrupción, con los casos justificados –eso sí–  de La Línea, El Lago de Amatitlán, TCQ y Cooptación del Estado.

Se impuso un gobierno de transición de tres meses, mientras se celebran las elecciones, maro en el cual se da un condicionamiento del voto, orientándolo a castigar a los políticos, votando por el “menos político”. Esto posibilitó que llegara a la administración del Estado un hombre sin recorrido político, sin programa de gobierno, sin asumir compromisos, con una campaña hecha sobre la marcha, en la que ofreció salud, educación y desarrollo económico, dejando de lado los problemas de seguridad que agobian a la población guatemalteca.

Al día de hoy lo que se ve es el trabajo de la CICIG y el MP y la saturación del Organismo Judicial, pero los temas de la agenda de campaña no han progresado.

Las intervenciones públicas del embajador de Estados Unidos dejan al descubierto la debilidad del ejecutivo y su sometimiento, lo mismo que se experimenta también en el legislativo, tanto en la gestión del Presidente del Congreso de 2016 como del actual.

Con el cambio de junta directiva del congreso en 1917, surge una serie de señalamientos hacia sus integrantes:  por actos de corrupción, abuso de poder y más, lo cual   los pone en una condición de sometimiento para garantizar su continuidad. Esta nueva junta directiva cuenta con la mayoría en el congreso, pero no todos los diputados de esta alianza son leales o disciplinados, por lo que el avance de la agenda parlamentaria se avizora con muchos tropiezos.

Los partidos políticos se encuentran en un compás de espera, reorganizándose, haciendo acomodos y negociaciones de cara a la siguiente campaña, con lo que ya se barajan algunos nombres de posibles candidatos presidenciales como Thelma Aldana, Nineth Montenegro, Jorge de León Duque, Sandra Torres, Lucrecia Hernández Mack.

Es claro que quienes tienen poder económico y están vinculados a la clase dominante de este país pueden acomodar el sistema a sus intereses, y son prácticamente intocables, tal el caso de los empresarios vinculados a la corrupción, a quienes que se les ha denominado la Línea II. Otro caso muy particular es el de Álvaro Arzú, quien no acata las órdenes de un juez para presentarse a dar su declaración en el caso de antejuicio en su contra.

El desgaste político del ejecutivo, presidente, vicepresidente, sus ministros y viceministros, por las medidas asumidas en diferentes temas nacionales, pero también por el involucramiento de familiares del binomio presidencial en caso de corrupción, son elementos que contribuyen aún más a su desgaste.

En el organismo legislativo vemos cómo desfilan los jueces, abogados y magistrados señalados de actos de corrupción.

En este contexto, la estabilidad política del régimen es endeble debido a la diversidad de frentes e intereses que se contraponen. Esto es otra razón para que los  guatemaltecos no sigamos como espectadores. Así mismo, se requiere del concurso de todas las organizaciones de los sectores populares para construir un frente común que trabaje por la transformación estructural y la toma del poder. Debemos trascender la sola pretensión y acción para la reforma política, agenda en especial del imperio estadounidense y fuerzas cuyo propósito es darle respiro al sistema caduco.

Por Guatemala, la Revolución y el Socialismo


En Camino Socialista No 22, marzo 2017, Época 1, año 4