martes, 23 de mayo de 2017

Defender a Venezuela en la aldea-finca Guatemala

Ramiro Cortez

Defender a la lapidada República Bolivariana de Venezuela, a su pueblo y a su gobierno, en esta aldea-finca llamada Guatemala, resulta políticamente incorrecto.

Decir, analizar, argumentar algo que vaya contra la hegemonía resulta, de entrada, condenado al ostracismo por aquellos y aquellas que norman qué es y qué no es lo correcto, y por aquellos que siguen como ovejas sus dictámenes o aquellas ovejas ignorantes o amaestradas por la iglesia, por la escuela, por la universidad, por la televisión, por Facebook o  twitter para repetir como loros las falsedades del poder imperial o de las derechas latinoamericanas actuando articuladas.

¡En Venezuela existe una dictadura! ¡Maduro es un dictador! ¡No + Dictadura! Repiten, desde la Voz de América, Fox News, CNN, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), PanAm Post, pasando por las repetidoras Canal Antigua, Noti 7, Emisoras Unidas, Prensa Libre. Lo mismo repiten los operadores de las transnacionales petroleras así como los partidos políticos de las oligarquías locales, como la Fedecamaras en Venezuela o el Cacif como dueño y con derecho de pernada en esta aldea-finca llamada Guatemala.

Así mismo repiten los gobiernos de derecha como Peña, Macri, Temer, Jimmy que medio dirigen el dominio estatal sobre nuestros pueblos, envalentonados porque han logrado recuperar posiciones y le deben sumisa y lacayuna lealtad al hegemon del norte, ese que ha decidido ser el policía, el juez, el paramilitar del mundo. Así lo hace también la jerarquía de la iglesia católica venezolana, en franca traición a su pueblo, tal y como lo hizo la jerarquía católica local apoyando a quienes impusieron desde 1954 un régimen genocida. Esta justificación falsa es lo que intentan anteponer para legitimar la injerencia a través del instrumento imperial regional, la trasnochada Organización de Estados Americanos (OEA) y su  descarado secretario general Luis Almagro, vil agente político de la Central de Inteligencia Americana.

De todos estos es entendible que ataquen el proceso bolivariano encabezado por Hugo Chávez y ahora por Nicolás Maduro, puesto que en esta batalla están defendiendo sus intereses burgueses, oligárquicos e imperiales. Pero de quienes no se esperaba –aunque se entiende– que se ubiquen en este bloque de poder regional que intenta derrocar al gobierno legal y legítimo de Nicolás Maduro, es de muchos que se autodenominan de izquierda, progresistas, democráticos. Ante el primer pregonero imperial que grita ¡Golpe de Estado en Venezuela!, para referirse a la sanción que impuso la Corte Suprema de Justicia contra la ilegalidad del Parlamento que insiste mantener en sus cargos a tres diputados que ganaron fraudulentamente su elección, muchos de estos repitieron ¡Golpe de Estado en Venezuela! ¡Estamos en contra de cualquier dictadura sea de derecha o de izquierda! intentando vanamente posicionarse en un ilusorio centro político, en una falsa posición “correcta” “crítica”, seguramente para congraciarse con aquellos que los toleran, les “abren espacio”, pues constituyen la comparsa para la reproducción del régimen político local e internacional.

El pueblo y el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela siguen siendo asediados  y agredidos por la derecha dirigida por la oligarquía y el imperio estadounidense. Ante este asedio y agresión, es legítimo que el gobierno de Nicolás Maduro se defienda, y lo ha hecho sin imponer un régimen dictatorial como lo acusan quienes dirigen y se adhieren a la hegemonía dominante en Guatemala y en Latinoamérica. Lo ha hecho utilizando los mecanismos constitucionales, que son los que favorecen su sostenimiento legítimo en la dirección del poder del Estado.

En este contexto y sin dejar de ser críticos al proceso y gobierno venezolano, los comunistas no podemos dudar de la justeza de sumarnos al apoyo de un pueblo y un gobierno que tiene el derecho a decidir sobre su propio destino y que está luchando por defender su proceso revolucionario. En consecuencia, debemos ser activos en desnudar los fundamentos de las mentiras instaladas contra la revolución bolivariana y activarnos en la solidaridad que desde Guatemala debe crecer en favor de esta lucha por la independencia y soberanía de nuestros pueblos y contra el avance de la derecha internacional y el imperialismo yanqui.


Camino Socialista, abril 2017  Época I  Número 23  año 4