domingo, 4 de junio de 2017

Lucha de clases en Venezuela

Nuestra apoyo decidido a la Revolución Boliviariana

La escalada en el enfrentamiento que sacude a la República Bolivariana de Venezuela requiere claridad y decisión política para apoyarla.  

En Venezuela existen dos fuerzas políticas enfrentadas.

La primera fuerza política está integrada por fuerzas revolucionarias que han logrado -no sin dificultades y errores- mantenerse en el control el Estado, encabezados por Hugo Chávez Frías y Nicolás Maduro. Son fuerzas que han logrado avanzar en transformaciones importantes de beneficio para el pueblo venezolano, aunque insuficientes para trascender hacia un nuevo régimen económico, social y político. Son fuerzas cuya extracción social y proyecto político recupera anhelos, propuestas e intereses procedentes del pueblo trabajador, que hasta la llegada del bolivarianismo al poder, había estado excluido en todo sentido. A esta fuerza pertenece el Partido Comunista de Venezuela, el cual ha estado manteniendo una actitud crítica al mismo tiempo que haciendo propuestas revolucionarias y desarrollando acciones comprometidas con este proceso revolucionario.

La segunda fuerza política está dirigida por la burguesía venezolana y las organizaciones políticas de derecha y reaccionarias desplazadas del poder en 1999. Esta fuerza ha mantenido una estrategia de desgaste y guerra social, económica, ideológica, política y militar, acuerpada por las oligarquías y derechas latinoamericanas, y dirigida por el imperio estadounidense, sus instrumentos regionales como la Organización de Estados Americanos (OEA) y sus operadores lacayos como Luis Almagro secretario general de la misma. Esta fuerza política está tratando que la confrontación se agudice, para lo cual desarrolla una estrategia contrarrevolucionaria en la cual arrastra a una minoría en tácticas violentas al mismo tiempo que realiza una campaña entreguista en el campo internacional.

El plan del imperio yanqui, orientado a desestabilizar la Revolución Bolivariana, hace uso de guarimbas terroristas responsables de la violencia fascista que incluye asesinatos,  quema de edificios y transportes públicos, la destrucción y saqueo de pequeños comercios, la destrucción de monumentos, atentados en hospitales infantiles, maternidades y centros educativos, etc.  Además, en el poder legislativo, controlado por estas fuerzas de derecha fascista, están tratando de imponer un curso que atenta contra la constitución política, para desgastar al gobierno legítimo de Nicolás Maduro y su estrategia de avanzar hacia una nueva Asamblea Nacional Constituyente. Este plan pretende instaurar un ambiente de guerra civil, que justifique una intervención militar del imperialismo estadounidense.

Es claro que la salida a la crisis no será solo política, porque el imperio de EEUU y la burguesía venezolana pretenden escalar hasta el enfrentamiento militar.  Su objetivo es derrocar y aniquilar al gobierno y al proceso revolucionario venezolano. Su propósito es recuperar el control del Estado y, por consiguiente, de las enormes riquezas que posee Venezuela. Por eso es acertada la estrategia política de movilización social y apertura de un nuevo proceso constituyente para que por la vía del poder popular originario se logre contener la ofensiva fascista e imperialista.

Venezuela nos recuerda a la Guatemala de 1954. Burguesía y jerarquía de la iglesia católica, dirigidos, asesorados, financiados por el imperio yanqui, están  en campaña para truncar este proceso democrático y revolucionario. Sin duda, los revolucionarios y el pueblo bolivariano –que a diferencia de Guatemala incluyen a unas fuerzas armadas revolucionarias– serán capaces de derrotar esta intentona fascista. En esta lucha, los revolucionarios guatemaltecos y los comunistas en particular, no podemos sino aumentar nuestras acciones solidarias, con todos las capacidades y recursos a nuestro alcance, puesto que en Venezuela está en juego la continuidad de la coyuntura democrática, progresista y revolucionaria en Latinoamérica, frente a los intentos de restauración fascista con todos sus consecuencias: persecución política, asesinatos, desapariciones forzadas, masacres, etc.

Ante la lucha de clases que hoy se vive en Venezuela, los comunistas guatemaltecos  tenemos claro que nuestro deber debe ser apoyar la Revolución Bolivariana ante la agresión burguesa e imperialista.

Camino Socialista, mayo 2017  Época I  Número 24  año 4