lunes, 10 de julio de 2017

El anticomunismo: una ideología criminal

Por Antonio Castillo

El anticomunismo, como ideología propagada por Estados Unidos como el principal oponente de las corrientes socialistas y comunistas a nivel global, irradió de tal manera que en cada contexto adquirió características propias. 

En Guatemala, esta ideología empezó a enraizarse como dominante especialmente con la dictadura de Jorge Ubico (1930- 1944), cuya política implicó el encarcelamiento y asesinato de comunistas así como de otros luchadores sociales que reivindicaban sus derechos económicos, sociales y políticos. 

Al triunfar la Revolución Democrática en 1944, la ideología anticomunista continuó siendo abanderada principalmente por la clase dominante y la jerarquía católica en su enfrentamiento contra los gobiernos revolucionarios, contra toda organización y lucha de la clase trabajadora del campo y la ciudad y contra los cambios que durante diez años se promovieron en favor de las grandes mayorías. Estas ideas constituyeron el principal constructo ideológico que articuló a fuerzas económicas, eclesiales y militares, que bajo la dirección de Estados Unidos, ejecutaron el golpe de Estado contra el presidente Jacobo Árbenz Guzmán e instauraron a partir de 1954 sucesivos gobiernos que compartieron una orientación común: persecución y aniquilamiento de los comunistas, que para ese momento incluía a los comunistas pero también a toda organización política y social que hubiera sido apoyo al gobierno revolucionario y a toda reivindicación y lucha social. Miles fueron las acciones y los crímenes de gobiernos y fuerzas económicas y políticas que después de 1954 ejecutaron la política anticomunista: amenazas, encarcelamiento de luchadores sociales, torturas, detención y desaparición forzada, violación de niñas y mujeres, y asesinato de miles de guatemaltecos y guatemaltecas en los primeros años de la contrarrevolución anticomunista. 

El anticomunismo fue la ideología que sirvió para justificar la represión contra la organización popular, sindical, campesina, indígena, estudiantil e intelectual. Así mismo, para enfrentar al movimiento revolucionario que, como reacción, intentó por la vía armada derrocar al anticomunismo. 

El anticomunismo, alimentado desde el exterior por Estados Unidos en su guerra contra el avance de los procesos revolucionarios, se convirtió en la ideología predominante, que fue inculcada en el pensamiento de la población guatemalteca. Esta fue la ideología que continuó siendo el asidero para legitimar innumerables crímenes, inclusive crímenes de lesa humanidad, como el genocidio, demostrado fehacientemente además por sendos informes de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico y el Proyecto Interdiocesano de Recuperación de la Memoria Histórica (Remhi). 

Por esto afirmamos que el anticomunismo fue y es una ideología criminal, que hoy se expresa en políticas y acciones fascistas que emanan de las clases dominantes, de los Estados capitalistas y de grupos políticos derechistas. Continuar reproduciendo el anticomunismo es complicidad con lo que fue, es y puede llegar a ser en las políticas criminales y terroristas contra la organización social y política progresista o revolucionaria de nuestros pueblos. 

Camino Socialista No 25, junio 2017 Época I año 4