sábado, 30 de septiembre de 2017

A INTENSIFICAR LA ORGANIZACIÓN Y LA LUCHA POR UNA ALTERNATIVA REVOLUCIONARIA A LA CRISIS

Pronunciamiento del PGT en su 68 aniversario de fundación

Este 28 de septiembre los comunistas celebramos el 68 aniversario de nuestro partido: el Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT). Nuestra lucha se remonta al surgimiento de la primera organización comunista en 1922. Estos 95 años de lucha histórica por construir una alternativa socialista ha sido un camino en el que miles de nuestros militantes han ofrendado su vida por un futuro promisorio para las clases explotadas, las mujeres y los pueblos.

El PGT da continuidad al objetivo de construir el socialismo a través de cinco estrategias fundamentales de lucha: 1) contra la explotación capitalista de las clases trabajadoras; 2) contra la explotación capitalista de la naturaleza; 3) contra la opresión patriarcal; 4) contra la opresión racista a los pueblos originarios; 5) contra el imperialismo y todas sus formas de intervención e injerencia. Desde ahí avanzamos en nuestra formación marxista, organización revolucionaria, propaganda, agitación y lucha cotidiana.

Lo anterior nos plantea que, frente a la crisis política que vive el país, los comunistas estamos llamados a enfrentar el pacto de impunidad entre la burguesía, la cúpula militar, el sistema político, las estructuras de crimen y el imperialismo. Nuestra propuesta se orienta a incrementar los esfuerzos de organización y articulación entre todas las fuerzas populares  opuestas a esta maniobra que pretende reducir la lucha al fenómeno de la corrupción. Se trata de cuestionar la esencia del sistema capitalista y su Estado, a los que la corrupción es estructural y consustancial.

En consecuencia, la única alternativa es forjar una salida verdaderamente popular y democrática, que impida al pacto de impunidad, como en el 2015, logre una solución de continuidad a la crisis del sistema. Nuestra propuesta alternativa implica:

1   *El enjuiciamiento y condena al Presidente y Vicepresidente de la República por sus evidentes delitos.

*La disolución del Congreso de la República, para cortar de tajo las oscuras negociaciones que permiten el enriquecimiento ilícito, los grandes negocios a la burguesía y la impunidad, mediante la legislación lesiva a los intereses comunes.

*La auto constitución de los poderes originarios, sociales y populares a partir de un proceso asambleario desde la base, que conforme una asamblea constituyente de poder originario que: a) asuma tareas legislativas y derogue toda legislación lesiva a los intereses de las clases trabajadoras, las comunidades, pueblos originarios y mestizos y sectores oprimidos y marginados, b) designe un gobierno democrático provisional, y c) redacte una nueva Constitución Política.

   *Este proceso constituyente debe sentar las bases de una nueva república plurinacional, popular, socialista e independiente, que garantice la superación de la explotación capitalista del ser humano y la naturaleza, del racismo y el patriarcado.

Partido Guatemalteco del Trabajo

Por Guatemala, la Revolución y el Socialismo


Guatemala 28 de septiembre de 2017.

viernes, 15 de septiembre de 2017

¡A incrementar todas las formas de resistencia y desobediencia civil contra el Estado neoliberal y las mafias empresariales, políticas y militares!

Los acontecimientos de las últimas semanas son el resultado del pacto de impunidad entre políticos y partidos corruptos, grandes y medianos empresarios, militares y estructuras del crimen organizado. Este pacto se expresa en las políticas del gobierno de Jimmy Morales y las leyes aprobadas por el Congreso de la República para perpetuar el histórico régimen de dominio y expolio, controlado por la oligarquía.  Representa a las fracciones más reaccionarias, anticomunistas, mafiosas, racistas y patriarcales, que siguen imponiéndose sobre las necesidades, demandas y propuestas populares.

Este pacto de impunidad es resultado de las elecciones fraudulentas realizadas en el 2015, como un acuerdo entre oligarquía, embajada de EEUU y grupos mafiosos dirigentes de los principales partidos políticos. Los objetivos fueron darle una salida a la crisis, garantizar una transición manejable y un marco de gobernabilidad, los cuales no se cumplieron debido a que el FCN-Nación es parte de la estructura mafiosa y corrupta representada antes en el Partido Patriota. La crisis de 2017 es, entonces,  continuidad de la crisis del 2015.

Como afirmamos en junio de 2015, la crisis es expresión de la grave situación estructural del Estado neoliberal, controlado, dirigido y en disputa por las mafias,  grupos empresariales y militares que buscan mantenerse en la impunidad y profundizar el modelo de explotación y saqueo de los bienes nacionales y públicos. Este control incluye partidos políticos, gobierno, congreso y cortes, además de medios de comunicación masiva y oenegés. Se pretende detener los procesos judiciales, emitir leyes que favorezcan a criminales presos y que podrían ser capturados en los próximos meses por casos como el financiamiento ilícito de partidos, Odebrecht y otros.

En esta coyuntura, el Partido Guatemalteco del Trabajo insiste: los hechos que llevaron a la crisis en el 2015-2017, son expresión de mecanismos (como la corrupción) y dispositivos de poder (como las leyes ilegítimas) del capitalismo y su Estado, para garantizar la máxima ganancia y enriquecimiento de unos pocos. La alternativa es la construcción de un modelo socialista de Estado y sociedad, a través del impulso de cinco luchas fundamentales: 1) contra la explotación económica de las clases trabajadoras; 2) contra la explotación capitalista de la naturaleza; 3) contra la opresión patriarcal; 4) contra la opresión racista hacia los Pueblos Originarios; 5) contra el imperialismo y todas sus formas de injerencia.

En esta coyuntura específica llamamos a la movilización para:

1.            La renuncia y enjuiciamiento del presidente y vicepresidente de la República.

2.            La disolución del actual Congreso de la República.

3.         La auto constitución de los poderes originarios, sociales y populares en una Asamblea Plurinacional Constituyente, que designe un gobierno de transición.

4.      La derogación de toda la legislación lesiva que lesiona los intereses de la clase trabajadora, comunidades, pueblos originarios y mestizos.

5.     Sentar las bases de una nueva república plurinacional, popular, socialista e independiente, que garantice la superación de la explotación capitalista del ser humano y la naturaleza, del racismo y el patriarcado.

Llamamos a todos las expresiones de resistencia y desobediencia civil:

¡Incrementar su lucha y fortalecer la organización y articulación desde y entre movimientos sociales, organizaciones y comunidades, para el logro de los objetivos democráticos y transformadores que requiere nuestro país!

Partido Guatemalteco del Trabajo

Por Guatemala, la Revolución y el Socialismo

lunes, 4 de septiembre de 2017

Niños de la calle: síntoma que algo anda mal

Esteban Pérez

Dijo Fidel Castro alguna vez: “Si hay 200 millones de niños en las calles, ninguno es cubano”. ¿Qué significa eso?

En cualquier gran ciudad latinoamericana, y por supuesto también en Guatemala, vemos como algo ya común grandes cantidades de niños deambulando por las calles. Desde muy tempranas edades, sucios, harapientos, a veces con su bolsita de inhalante en la mano, hacen parte del paisaje cotidiano menores de edad que venden, lustran zapatos, lavan carros, mendigan o simplemente están pasando la vida en parques, mercados o terminales de buses.

El fenómeno es relativamente nuevo, de las últimas décadas; y lo peor es que está en franca expansión. Se estima que en todo el mundo hay al menos 200 millones de niños y niñas que trabajan o viven en las calles. Eso tiene explicación.

Desde hace algunas décadas (desde los años 50 del siglo pasado en adelante) en los países latinoamericanos se vive un proceso de acelerado despoblamiento del campo y crecimiento desmedido y desorganizado de las ciudades principales. Las poblaciones escapan a la pobreza rural y a las guerras crónicas de esas áreas. El resultado de todo esto son megápolis desproporcionadas sin planificación urbanística, plagadas de lo que se llaman asentamientos irregulares, o “barrios marginales” entre nosotros (“favelas” en Brasil, “villas miserias” en Argentina, “tugurios” en Colombia, “barrios” en Venezuela, “cantegriles” en Uruguay, “callampas” en Chile, “ciudad perdida” en México).

Sumado a este proceso de industrialización que se da a mediados de siglo y de éxodo interno, irrumpen las políticas neoliberales de capitalismo salvaje, que desde los años 80 empobrecieron más aun las ya estructuralmente pobres economías latinoamericanas. Consecuencia de esto último fue el aumento gigantesco


de la miseria de los siempre pobres sectores agrarios y un aumento de la migración hacia las ya saturadas capitales. Estos asentamientos precarios albergan una cuarta parte de la población urbana en Latinoamérica.

¿Por qué se dice que hay barrios “marginales”? ¿Acaso alguien realmente está “al margen”? Es decir: ¿Sobran? Ya vemos lo que es el capitalismo: ¡un sistema que puede desechar seres humanos! Un sistema donde la gente puede ser prescindible.

De hecho, más del 50% de los nacimientos en el mundo es de un niño de un llamado “barrio marginal”. ¿Qué le espera a cada uno de esos niños al nacer?, niños que, desde el inicio, para el sistema dominante “sobran”. Seguramente no un mundo de rosas. Con buena suerte, si no muere de alguna enfermedad previsible o de hambre (el hambre sigue siendo el peor flagelo de la Humanidad), trabajará desde muy pequeño. Quizá termine la escuela primaria, pero probablemente no. Casi con seguridad no asistirá a la escuela media; mucho menos a la universidad, que sigue siendo un lujo para muy pocos. Se criará como pueda (pocos juguetes, probablemente violencia en su hogar, poco cuidado paterno), junto a muchos hermanos en una familia numerosa donde la precariedad será lo dominante.

Todo esto, en áreas rurales donde se necesitan muchos brazos para las faenas agrícolas, es parte de la cultura cotidiana; pero en un asentamiento precario en medio de una gran ciudad es ante todo un problema. Su trabajo será en las calles, no bajo la supervisión de sus padres. Trabajo, por otro lado, siempre descalificado, muy poco remunerado, siempre en situación de riesgo social: la violencia, la transgresión, las drogas están muy cerca. Esto se potencia en el caso de las niñas, siendo vistas como objeto sexual desde muy temprana edad.

La pobreza de donde provienen estos niños y niñas no se concibe solo en términos de ingreso monetario, siempre escaso por cierto; también lo es en cuanto a recursos en general para afrontar la vida, en conocimientos, en experiencias. Las familias “productoras” de niños que van a vivir a las calles son, en general, numerosas, con dinámicas violentas, con antecedentes de alcoholismo, en algunos casos promiscuas, a veces con historias delincuenciales. Todo esto es más fácil que se dé en un grupo excluido económica y socialmente (los que “sobran” para la lógica del sistema) antes que en los sectores integrados. Lo dramático es que, con los actuales planes neoliberales, la población “sobrante” aumenta, y por ende sus niños, que son los que termina poblando las calles.

Establecidos en las calles es muy fácil que algunos se perpetúen allí. Y cuando esto sucede, cuando se cortan los vínculos con las familias de origen, la inercia lleva a que sea muy difícil salir de ese ámbito. Callejización, consumo de drogas y transgresión van de la mano. Un niño finalmente se queda a vivir en la calle porque escapa así a un infierno diario de violencia, desatención, escasez material. Recordemos que pobreza no es solo falta de dinero efectivo; es también, e igualmente, falta de posibilidades para el desarrollo; lo que, casualmente, se encontrara ante todo en los grupos más sumergidos por el sistema capitalista, en las infamemente llamadas “poblaciones excedentes”.

Son varias las instituciones que se ocupan del problema de los niños de la calle. Las públicas (“centros de reorientación de menores” oficialmente, en general reformatorios o cárceles) con una propuesta básicamente punitiva y en dependencia de dictámenes legales. O las no gubernamentales con proyectos de corte humanitario o caritativo. Pero más allá de buenas intenciones y diversidad de metodologías, el impacto de sus acciones es relativo; por supuesto que una atención puntual en algún caso, o un apoyo para la sobrevivencia ya es algo, o mucho. Y ni hablar de algún niño rescatado de esa situación y reubicado en otra perspectiva. De todos modos el fenómeno en su conjunto no se termina, por el contrario crece. Es más que claro que la caridad, la “buena intención” y la beneficencia no alcanzan ¡ni remotamente! para terminar con el problema. Esos son solo parches, remiendos superficiales, hipócritas en definitiva.

¿Por qué en Cuba no hay niños de la calle? ¡Porque hay socialismo! Porque hay un proyecto de sociedad con justicia, donde nadie “sobra”, donde la equidad efectivamente es un hecho. Cada niño durmiendo en una plaza o con su bolsa de pegamento es el síntoma de que algo anda mal en la base; taparse los ojos ante esto no soluciona nada. El capitalismo no quiere ni puede solucionar esto.


Los niños, el eslabón más débil de la cadena, son la esperanza de un futuro distinto; también los niños y niñas de la calle, por supuesto. Estigmatizarlos no servirá para contribuir a algo nuevo. La cuestión es encontrar las causas de todo esto: y la causa no es otra que un sistema basado en la explotación y la injusticia, en la diferencia de clases, en los privilegios de una pequeñísima minoría en contra de las grandes mayorías. Por eso, como dijo Rosa Luxemburgo, “¡socialismo…o barbarie!

En Camino Socialista No 26, julio-agosto, Época 1, Año 4
Fuente de foto: http://vocesquenosecuchan.blogspot.com/

domingo, 3 de septiembre de 2017

ESTADOS UNIDOS, LA AMENAZA PARA LA PAZ Y LA SOBREVIVENCIA DE LA HUMANIDAD

Desde el final de la intervención militar estadounidense en Corea (Guerra de Corea 1950-1953, con dos millones de muertos), en gran medida gracias al control sobre la OTAN y el consejo de seguridad de la Naciones Unidas, EEUU ha tenido prácticamente carta blanca para invadir e intervenir cualquier parte del mundo. Su política belicista y guerrerista le ha llevado a intervenir militarmente en más de 50 países –entre ellos Guatemala, 1954–; ha puesto y depuesto a gobiernos a su antojo y ha asesinado a más de 20 millones de personas. ¿Cuántos países ha intervenido militarmente Corea del Norte? Ninguno.

La constante agresión, bloqueo económico y las amenazas de EEUU a Corea del Norte (desde la división de Corea en dos repúblicas en 1945), agudizan el peligro de una guerra nuclear. No es precisamente la República Popular Democrática de Corea (RPDC), con el desarrollo de su programa nuclear como política defensiva, quien eleva la tensión en la región del Pacífico. Por el contrario, es la política belicista del imperialismo  estadounidense y sus aliados la que constituye una amenaza constante para la humanidad.

Mientras Corea del Norte (RPDC) ha insistido durante más de seis décadas en buscar salidas y propuestas para acordar un Tratado de Paz con EE.UU y la unidad de Corea, dividida arbitrariamente en 1945, la política de EE.UU se ha mantenido inalterada en sus pretensiones  de dominio y control de la región asiática y del Pacífico.

A pesar de ser la principal potencia nuclear del mundo y utilizar armas de destrucción masiva en las guerras imperialistas, EE.UU persiste en el chantaje belicista del uso de armas químicas y ensayos nucleares para ocupar, intervenir y desatar la guerra contra cualquier gobierno o régimen que no se pliegue a sus intereses de apropiación de los recursos y el control geopolítico y estratégico del mundo.  Prueba de esto son: el lanzamiento reciente, sobre el territorio de Afganistán, de “la madre de todas las bombas”;  los constantes bombardeos sobre Siria; la intervención militar en Irak; la guerra contra Libia, pese a un acuerdo sobre el desarme nuclear subscrito anteriormente con este país.

La presencia y movilización de aeronaves y activos nucleares (portaaviones, bombarderos pesados, aeronaves no tripuladas, misiles Tomahawk, cabezas nucleares, etc.)  en las bases aérea y militar de la isla de Guam (territorio en el Pacífico anexionado a EE.UU desde 1898, a partir de la guerra hispano-americana) y en la península de Corea, aumentan la tensión y el peligro de un estallido de guerra nuclear. Las declaraciones de Herbert McMaster (asesor de Seguridad Nacional de EE.UU.) y de Donald Trump a inicios de agosto, sobre una ofensiva militar (“guerra preventiva” y “multidimensional”) sobre Corea del Norte, son parte de la guerra mediática que amenaza y pone al borde de un estallido bélico global.

Las escasas pruebas nucleares de Corea del Norte, en su propio territorio, no son comparables con las más de 1000 pruebas realizadas por EE.UU., quien además tiene sembrado el Pacífico con innumerables cabezas nucleares. Mientras EE.UU. apoya con ayuda militar a regímenes y gobiernos belicistas, no adscritos al Tratado de No Proliferación Nuclear (NPT),  como Israel y Pakistán, que han desarrollado potentes programas nucleares, afirma que Corea del Norte es una amenaza a la paz y a la seguridad. La historia no se puede olvidar: ¿Acaso no fueron los EE.UU quienes lanzaron en 1945, las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki (Japón), ocasionando la muerte directa de 214,000 personas? 


El mundo no debe dejarse amedrentar más por la amenaza belicista el imperialismo estadounidense. Es urgente organizarse y luchar contra su política de intervención militar y ocupación en cualquier parte del mundo.


Por Guatemala, la Revolución y el Socialismo
Partido Guatemalteco del Trabajo

 Editorial, Camino Socialista No 26, julio-agosto, 2017, Epoca 1, Año 4.