domingo, 3 de septiembre de 2017

ESTADOS UNIDOS, LA AMENAZA PARA LA PAZ Y LA SOBREVIVENCIA DE LA HUMANIDAD

Desde el final de la intervención militar estadounidense en Corea (Guerra de Corea 1950-1953, con dos millones de muertos), en gran medida gracias al control sobre la OTAN y el consejo de seguridad de la Naciones Unidas, EEUU ha tenido prácticamente carta blanca para invadir e intervenir cualquier parte del mundo. Su política belicista y guerrerista le ha llevado a intervenir militarmente en más de 50 países –entre ellos Guatemala, 1954–; ha puesto y depuesto a gobiernos a su antojo y ha asesinado a más de 20 millones de personas. ¿Cuántos países ha intervenido militarmente Corea del Norte? Ninguno.

La constante agresión, bloqueo económico y las amenazas de EEUU a Corea del Norte (desde la división de Corea en dos repúblicas en 1945), agudizan el peligro de una guerra nuclear. No es precisamente la República Popular Democrática de Corea (RPDC), con el desarrollo de su programa nuclear como política defensiva, quien eleva la tensión en la región del Pacífico. Por el contrario, es la política belicista del imperialismo  estadounidense y sus aliados la que constituye una amenaza constante para la humanidad.

Mientras Corea del Norte (RPDC) ha insistido durante más de seis décadas en buscar salidas y propuestas para acordar un Tratado de Paz con EE.UU y la unidad de Corea, dividida arbitrariamente en 1945, la política de EE.UU se ha mantenido inalterada en sus pretensiones  de dominio y control de la región asiática y del Pacífico.

A pesar de ser la principal potencia nuclear del mundo y utilizar armas de destrucción masiva en las guerras imperialistas, EE.UU persiste en el chantaje belicista del uso de armas químicas y ensayos nucleares para ocupar, intervenir y desatar la guerra contra cualquier gobierno o régimen que no se pliegue a sus intereses de apropiación de los recursos y el control geopolítico y estratégico del mundo.  Prueba de esto son: el lanzamiento reciente, sobre el territorio de Afganistán, de “la madre de todas las bombas”;  los constantes bombardeos sobre Siria; la intervención militar en Irak; la guerra contra Libia, pese a un acuerdo sobre el desarme nuclear subscrito anteriormente con este país.

La presencia y movilización de aeronaves y activos nucleares (portaaviones, bombarderos pesados, aeronaves no tripuladas, misiles Tomahawk, cabezas nucleares, etc.)  en las bases aérea y militar de la isla de Guam (territorio en el Pacífico anexionado a EE.UU desde 1898, a partir de la guerra hispano-americana) y en la península de Corea, aumentan la tensión y el peligro de un estallido de guerra nuclear. Las declaraciones de Herbert McMaster (asesor de Seguridad Nacional de EE.UU.) y de Donald Trump a inicios de agosto, sobre una ofensiva militar (“guerra preventiva” y “multidimensional”) sobre Corea del Norte, son parte de la guerra mediática que amenaza y pone al borde de un estallido bélico global.

Las escasas pruebas nucleares de Corea del Norte, en su propio territorio, no son comparables con las más de 1000 pruebas realizadas por EE.UU., quien además tiene sembrado el Pacífico con innumerables cabezas nucleares. Mientras EE.UU. apoya con ayuda militar a regímenes y gobiernos belicistas, no adscritos al Tratado de No Proliferación Nuclear (NPT),  como Israel y Pakistán, que han desarrollado potentes programas nucleares, afirma que Corea del Norte es una amenaza a la paz y a la seguridad. La historia no se puede olvidar: ¿Acaso no fueron los EE.UU quienes lanzaron en 1945, las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki (Japón), ocasionando la muerte directa de 214,000 personas? 


El mundo no debe dejarse amedrentar más por la amenaza belicista el imperialismo estadounidense. Es urgente organizarse y luchar contra su política de intervención militar y ocupación en cualquier parte del mundo.


Por Guatemala, la Revolución y el Socialismo
Partido Guatemalteco del Trabajo

 Editorial, Camino Socialista No 26, julio-agosto, 2017, Epoca 1, Año 4.