martes, 7 de noviembre de 2017

CIEN AÑOS DE REVOLUCIÓN, UNA NUEVA ÉPOCA HISTÓRICA

Con el festejo del centenario de la Gran Revolución Socialista de Octubre de 1917 acaecida en Rusia, los comunistas y revolucionarios del mundo conmemoramos un siglo de avances sociales, victorias y sacrificios; pero también de derrotas temporales y enormes desafíos en la lucha por erradicar la injusticia y la desigualdad de la faz de la Tierra. Pese a la restauración del capitalismo en países ex socialistas, el incremento de la explotación y nuevas formas de saqueo y colonialismo en el mundo, vivimos la nueva época histórica inaugurada por la Revolución Bolchevique: la época  del tránsito del capitalismo al socialismo.   

La Revolución Bolchevique requirió un particular esfuerzo teórico de los revolucionarios aglutinados en su Partido y la voluntad de cambio de las clases trabajadoras de todos los pueblos de la vieja Rusia zarista. La Revolución se produjo en un contexto cargado de violencia, descomposición social, parasitismo capitalista, lucha de clases, guerras imperialistas contra los pueblos y la destrucción de la naturaleza. 

En su práctica revolucionaria, los bolcheviques resolvieron problemas teóricos fundamentales para comprender el momento histórico concreto y hacer triunfante esa Revolución. A partir de la teoría y su experiencia histórica, los comunistas hemos adquirido la capacidad para enfrentar la destrucción capitalista de las formas de vida de los pueblos, de las clases trabajadoras y de la naturaleza.  

Las enseñanzas de este proceso revolucionario tienen plena vigencia para sepultar todo sistema de opresión, explotación y discriminación. Solo la unidad, organización  y combatividad inquebrantable de las clases trabajadoras, alrededor de una teoría revolucionaria como el marxismo, son garantía para la toma del poder y la construcción de una sociedad nueva, como la que forjaron los primeros decretos del gobierno revolucionario de los soviets de obreros, campesinos y soldados en Rusia.  La liberación del trabajo asalariado  y de la tierra de la explotación capitalista, la autodeterminación de los pueblos, el freno a  las guerras imperialista para la construcción de la paz y los avances para la emancipación de la mujer, son los principales logros que validan la vigencia de la gesta revolucionaria conducida por el Partido Bolchevique.

Para los comunistas guatemaltecos tales enseñanzas inspiran y fortalecen la búsqueda de un camino para construir una sociedad socialista; para desarrollar  nuestra estrategia de lucha contra la explotación capitalista del trabajo y la naturaleza, contra todas las formas de opresión patriarcal y racista, y la agresión y  violencia imperialista. 

Las condiciones históricas en las que vivimos requieren un esfuerzo de interpretación de la realidad concreta. Los reveses y los errores cometidos en la construcción del socialismo en distintos países no invalidan la necesidad  de la revolución socialista. Nuestra inquebrantable voluntad revolucionaria se expresa en una visión realista y optimista de la historia y en la disposición de forjar la única alternativa a la muerte y la destrucción que significa el capitalismo para la naturaleza, la humanidad y todas sus realizaciones:  el socialismo y el comunismo.  

¡Viva la Revolución Bolchevique!
¡Vivan todos los revolucionarios del mundo!
¡Proletarios de todos los países, uníos!


Por Guatemala, la revolución y el socialismo