viernes, 1 de diciembre de 2017

CONDENAMOS EL FRAUDE ELECTORAL EN HONDURAS

La hermana república de Honduras ha sido históricamente un enclave estadounidense para controlar la región centroamericana y El Caribe. Allí se encuentran varias bases militares del imperio, entre ellas la de Palmerola, la más grande y sofisticada de la región, y están proyectadas otras que persiguen el control de recursos naturales estratégicos, ser punta de playa para controlar Latinoamérica y eventualmente agredir militarmente a países como Venezuela y Nicaragua.

Honduras es una colonia de Estados Unidos. Su importancia radica en los intereses económicos que tienen empresas estadounidenses y por la posición estratégica como “portaviones” y como parte del Plan de la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte,  que integran la estrategia imperial para consolidar a nuestros países como protectorados bajo su dominio.

En las elecciones presidenciales del domingo 26 de noviembre, el candidato opositor Salvador Nasralla, postulado por la Alianza de Oposición contra la Dictadura, ganó al candidato ilegal y oficialista Juan Orlando Hernández. Este resultado ocurre a pasar que el sistema político electoral y las elecciones en ese país, como en Guatemala, son una maniobra de la oligarquía para garantizar su continuidad en el control del Estado, aparentando el juego democrático.

Los primeros resultados del domingo daban como vencedor a Salvador Nasralla, con la suficiente ventaja y tendencia para que no ocurrieran cambios sustanciales. Sin embargo, inmediatamente la oligarquía y la embajada gringa pusieron en marcha un descarado plan de fraude. Sospechosamente, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) detiene el recuento para dar tiempo a la concreción material del fraude con la sustitución de votos y actas. Solo después el TSE empieza a dar nuevos resultados en los cuales simula un aventajamiento del actual presidente para intentar declararlo ganador.

Este fraude pisotea la dignidad del pueblo hondureño y provocó que este saliera a protestar masivamente en las calles de todo el país. La respuesta del gobierno de Juan Orlando Hernández, con el aval de la Embajada yanqui, fue sacar al ejército y la policía para reprimir al pueblo, provocando heridas y muertes contra ciudadanos indignados. La represión es el intento fallido por disolver la rebelión popular en marcha.

Los comunistas de Guatemala condenamos enérgicamente estas maniobras fraudulentas y denunciamos con nuestra mayor indignación la represión a la que se está siendo sometido el pueblo hondureño.

Condenamos a la oligarquía hondureña, la casta militar y al imperio estadounidense que fraguaron este fraude. Así mismo la acción cómplice de la OEA y la Unión Europea, y de los distintos países que como Guatemala, en lugar de condenar el fraude y la represión, están avalando la maniobra para eternizar al actual presidente en el poder del Estado y siendo cómplices de un hecho que reedita el golpe de Estado del 2009 contra el entonces presidente constitucional Manuel Zelaya.

Nos solidarizamos con el Pueblo Hondureño y condenamos el fraude electoral para consolidar la dictadura.

¡Por una Centroamérica libre de la injerencia yanqui!
¡Contra el fraude y la dictadura en Honduras!

Partido Guatemalteco del Trabajo
¡Por Guatemala, la Revolución y el Socialismo!