martes, 3 de julio de 2018

¿Qué se entiende por izquierda hoy día?

Juan Alberto Figueroa


En los tiempos de la guerra fría se asociaba ser de izquierda -y casi no había espacio para otra definición- con ser revolucionario, marxista, comunista. A tal punto caló la ideología dominante que no cualquiera podía definirse como persona de izquierda. Ser crítico y puesto al gobierno de turno, estar a favor de los derechos de los trabajadores y luchar por estos, oponerse al sistema capitalista, significaba que tanto el Estado como muchos ciudadanos formados en el anticomunismo le acusaran de comunista, guerrillero y  subversivo. Esto al mismo tiempo, significó que quienes fueran de izquierda o lucharan por sus derechos y sus causas justas, fueran objeto de amenazas, persecución, secuestro, tortura y asesinato por organismos como la Policía Nacional y el Ejército, como por grupos paramilitares pagados  y dirigidos desde el Estado o por empresarios y finqueros.


En la medida que se dieron los pasos para homogeneizar la cultura mediante los medios de comunicación, el consumo se fue estandarizando, la educación media y superior entró en la etapa de eclecticismo pleno, y con el avance tecnológico se dejó de hacer investigación y ciencia para dar paso a la información ligera de las redes sociales o de la internet donde se transmiten principalmente los contenidos a favor del capital y la dominación, contrarios a los procesos revolucionarios y afianzadores del pensamiento conservador y anticomunista.

Los movimientos revolucionarios fueron llevados al punto de ser anulados en su esencia, pasando a ser, mediante los mecanismos de acuerdos de paz, una opción más dentro del espectro de los vehículos electorales que le dan soporte a la democracia capitalista. No fueron capaces de sostener las ideas, programa y estrategia revolucionaria en nuevas condiciones.

Muchos dirigentes revolucionarios se casaron con la idea de participar en elecciones como la vía para llegar al poder. Para ello debieron transformar sus organizaciones y sus formas de pensar, por lo que el objetivo de la construcción de un nuevo sistema, el socialismo, quedó de lado. Se asumió entonces el discurso de la reforma del Estado burgués contra el cual lucharon anteriormente, ofreciendo un discurso de convivencia pacífica, la aplicación del ejercicio de los derechos humanos, asumiendo en plenitud la agenda global impulsada desde los organismos internacionales como el BM, FMI, BID, UE, ONU, OEA, impuesta a través de financiamientos a los gobiernos del resto de países, en especial en América Latina  y parte de Asia, África y Oceanía.

En Guatemala la izquierda, luego del bum con las ONG y fundaciones financiadas desde el exterior, se generó una división profunda, debido a la diversidad de los temas trabajados. La segmentación temática sectorial reconfiguró el espectro de intereses, minando la identidad y el interés de la clase trabajadora, sustituyéndola por la diversidad de temas de interés de perspectivas neoliberales e imperialistas.

En este contexto, los políticos de las organizaciones revolucionarias y de la socialdemocracia, junto a los denominados progresistas, confluyen en una diversidad de expresiones políticas -“vehículos electorales”-, que hacen la oposición a los que tienen el poder administrativo del Estado. Así se conforma un amplio espectro de “Izquierda”, pero fragmentada, dispersa, segmentada. Allí no hay una diferenciación ideológica, pero sí una diferencia de intereses grupales y personales; esto los divide y, al mismo tiempo, les permite hacer alianzas inclusive con los miembros de la oligarquía, con el objeto de lograr financiamiento.

¿Y el PGT dónde se ubica?

Primeramente, no somos un vehículo o empresa electoral; en segundo lugar, optamos por una definición de clase, la clase trabajadora; somos un partido revolucionario marxista leninista. Por lo tanto tenemos una ideología y buscamos el cambio de sistema capitalista. Nos unimos a las luchas sociales de todos los oprimidos, explotados y expoliados, abanderamos las causas justas, incluyendo la exigencia de reformas al Estado burgués, siempre que signifique aglutinar fuerzas en contra del capitalismo.

Ahora le pregunto a usted compañero y usted compañera ¿Hoy día, es de izquierda o es revolucionario?,  ¿hoy día, es de izquierda o es revolucionario?


Camino Socialista No 36, junio, año 5, Época I.