martes, 3 de julio de 2018

Triunfo revolucionario en Venezuela


Víctor Gutiérrez
Con el resultado electoral del 20 de mayo, el pueblo venezolano logró que su proyecto revolucionario triunfara sobre la burguesía venezolana y el imperialismo. Este triunfo se logra a pesar de la guerra económica, política y mediática dirigida por el imperio yanqui, con la comparsa del bloque imperial europeo, los gobiernos neoliberales, las oligarquías latinoamericanas, además de la oligarquía local.

En este contexto adverso, el conjunto de partidos y movimientos que integraron el Frente Amplio de la Patria y su candidato Nicolás Maduro, obtuvieron una victoria aplastante. Con una participación de más del 47%, Maduro obtuvo el 67,84%. Este resultado refleja una contundente victoria de la alternativa revolucionaria por sobre las cuatro candidaturas de derecha que participaron en la contienda.Este proceso electoral y la victoria popular tienen varios significados:

1.  El proceso electoral se desarrolló de forma pacífica, transparente y con las garantías democráticas para la ciudadanía y para todos los candidatos en contienda. Esta es la conclusión del Consejo de Expertos Electorales de Latinoamérica (CEELA).

2.  El triunfo de las fuerzas revolucionarias representa la victoria electoral 22 en las 24 elecciones celebradas desde el primer triunfo de las fuerzas revolucionarias, obtenida con el Comandante Hugo Chávez Frías.

3.  Este triunfo representa una derrota para la derecha fascista venezolana, para las oligarquías latinoamericanas y para los imperios yanqui y europeo. Estas fuerzas, al saberse derrotadas, salieron a declarar que no reconocerían las elecciones y sus resultados. Después de su derrota, han desplegado más acciones de agresión e injerencia contra la soberanía del pueblo venezolano y han impuesto más medidas de guerra económica, financiera, política y mediática.

4.  Este resultado representa una derrota doble para la oposición de derecha venezolana. Por un lado, porque el proceso electoral la dividió entre quienes optaron por participar electoralmente y quienes promovieron la abstención. Esta división, no obstante, podría ser solo temporal. En segundo lugar, porque recibieron una aplastante derrota electoral. El principal candidato opositor, Henry Falcón, obtuvo apenas el 20.93% de los votos. Sabiéndose derrotado y antes de anunciarse el resultado electoral, salió a declarar la existencia de fraude sin presentar ninguna prueba. Esta medida la hizo para no quedar marginado en la recomposición de las fuerzas de derecha que ocurrirá a partir de ahora.

5.  El triunfo de Maduro representa una batalla ganada. El imperio yanqui seguirá tratando de derrocar al gobierno revolucionario. El día después de las elecciones impuso nuevas sanciones que impiden las transacciones financieras del Estado venezolano. Continuará en sus planes para tratar de agredir militarmente a dicho país hermano, seguro con la complicidad de los gobiernos oligárquicos y corruptos de Colombia, Perú, Argentina, Brasil, Panamá y Guatemala, entre otros.

En este marco, la derecha venezolana, incapaz de generar una correlación de fuerzas favorable a sus intereses, seguirá con su política rastrera pidiendo la declaración de emergencia humanitaria que abriría el país a la intervención extranjera y la ocupación militar de Estados Unidos.

Es por ello que, desde nuestro humilde análisis, las fuerzas revolucionarias tienen importante retos, que no son ajenos a su propia reflexión:

1.  El reto de derrotar la guerra económica de la oligarquía local y el bloqueo que impulsa el gobierno yanqui de Trump, el bloque imperial de la Unión Europea y del capital financiero internacional. Esta derrota es esencial para proteger los intereses populares y salir avante con el apoyo mayoritario del pueblo venezolano.

2.  El reto de avanzar en transformaciones productivas. Esto pasa por intervenir y recuperar empresas que hacen parte de la guerra económica contra el pueblo. Dotar de medios de producción a la clase trabajadora e incorporarla a la conducción de las unidades productivas creadas y recuperadas. Avanzar en la diversificación productiva, comercial y monetaria, entre otras. Es urgente garantizar la soberanía alimentaria, tecnológica, productiva y financiera. En este sentido, son estratégicas las relaciones con China, Rusia, Bolivia y otros países y bloques económicos.

3.  El reto de consolidar el Frente Amplio de la Patria como una alianza capaz de dar dirección democrática y colectiva al proceso revolucionario. En ese sentido, habrá que asumir con autocrítica el proceso y enrumbarlo, tomando en cuenta la propuesta de organizaciones como el Partido Comunista de Venezuela. Así mismo, consolidar la unión cívica y militar, garantía de soberanía y avance del proceso.

4.  El reto de la redacción de una Constitución Política a cargo de la Asamblea Nacional Constituyente, que permita dar un salto cualitativo en todos los órdenes de la revolución. Esto implica, además, lograr su aprobación por la mayoría del pueblo venezolano.

Los intentos por derrocar al presidente legítimo Nicolás Maduro Moros continuarán. Ante esto, la lucha de los pueblos de América Latina y su solidaridad con la Revolución Bolivariana es esencial.

Debemos avanzar en la lucha ideológica para derrotar la campaña mediática que los principales medios corporativos globales y locales impulsan para crear condiciones que permitan le injerencia y la intervención política y militar contra la República Bolivariana de Venezuela. Los pueblos, movimientos y organizaciones revolucionarias debemos sumarnos a la denuncia sobre la agresión y guerra económica, política y militar del imperialismo y las burguesías. Asimismo, la comparsa injerencista del nefasto gobierno de Jimmy Morales.


¡Toda nuestra solidaridad
con la Revolución Bolivariana!

¡Todo nuestro esfuerzo
para luchar contra el capitalismo y el imperialismo!

Camino Socialista, No 35, mayo, año 5, Época I